La batalla de la isla de Savo, también conocida como la primera batalla de la isla de Savo y, según fuentes japonesas, como la , fue una batalla naval que tuvo lugar durante la campaña del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial entre la Armada Imperial Japonesa y fuerzas navales aliadas el 8 y 9 de agosto de 1942. Fue la primera gran batalla naval de la campaña de Guadalcanal.
En respuesta a los desembarcos anfibios de los aliados en las islas orientales de las Salomón, el vicealmirante Gun'ichi Mikawa llevó su fuerza de tarea de siete cruceros y un destructor por el estrecho de Nueva Georgia (también conocido como el «Slot») para atacar a las fuerzas de desembarco enemiga y la flota que los protegía. La defensa consistía en ocho cruceros y quince destructores bajo las órdenes del almirante Victor Crutchley, aunque sólo cinco cruceros y siete destructores participaron en la batalla. Mikawa sorprendió y derrotó a las fuerzas aliadas, hundiendo un crucero australiano y tres cruceros estadounidenses y recibiendo solamente daños moderados.
El resto de los buques de guerra aliados y las fuerzas de desembarco se retiraron de las islas Salomón, cediendo temporalmente el control de los mares alrededor de Guadalcanal a los japoneses. Las fuerzas terrestres aliadas habían desembarcado en Guadalcanal e islas cercanas sólo dos días antes. La retirada de la flota los dejó en una situación precaria, con apenas suficientes suministros, equipo y alimentos para mantener su cabeza de playa. Sin embargo, el fracaso de Mikawa de destruir los transportes aliados cuando tuvo la oportunidad fue un error estratégico fundamental para los japoneses, ya que permitió a los aliados a mantener su posición en Guadalcanal y finalmente salir victoriosos de la campaña.
Historia Contexto Operaciones en Guadalcanal
El 7 de agosto de 1942, fuerzas aliadas, principalmente estadounidenses, desembarcaron en Guadalcanal, Tulagi y las islas Florida, parte de las islas Salomón. El objetivo del desembarco era imposibilitar el uso de dichas islas como bases militares al Imperio del Japón, con el eventual objetivo de neutralizar posteriormente la base japonesa de Rabaul, y al mismo tiempo apoyar la campaña de Nueva Guinea. Los desembarcos dieron comienzo a una campaña en la isla que duraría seis meses.Hogue, p. 235–236.
El Comandante Supremo de las fuerzas navales aliadas durante la operación de Guadalcanal y Tulagi fue el vicealmirante Frank Jack Fletcher, quien además comandó las fuerzas especiales de portaaviones que proporcionaban apoyo aéreo. El contraalmirante Richmond K. Turner comandó la flota anfibia, la cual desembarcó 16 000 soldados aliados en Guadalcanal y Tulagi.Morison, Struggle for Guadalcanal, p. 14. Bajo el mando de Turner también estaba el almirante Victor Crutchley, cuya flota de ocho cruceros, quince destructores y nueve dragaminas era la encargada de brindar protección a los buques de Turner así como a las fuerzas de desembarco. Crutchley comandó su flota desde su buque insignia, el crucero pesado HMAS Australia.Frank, Guadalcanal, pp. 621–624.
Los desembarcos aliados tomaron a los japoneses por sorpresa y para la noche del 8 de agosto aseguraron Tulagi y las isletas de Gavutu y Tanambogo, además del campo de aviación que estaba en construcción en Guadalcanal.Morison, Struggle for Guadalcanal, pp. 14–15. Durante el 7 y 8 de agosto aeronaves japonesas con base en Rabaul atacaron durante varias ocasiones las fuerzas anfibias aliadas, incendiando el buque de transporte (el cual más tarde se hundió) y dañando severamente al destructor .Loxton, Shame of Savo, pp. 90–103. Durante los ataques, los japoneses perdieron 36 aeronaves, mientras que en el bando estadounidense se perdieron 19, incluyendo 14 cazas.Frank, Guadalcanal, p. 80.
thumb|left|250px|El crucero australiano Canberra (al centro a la izquierda) protege tres buques de transporte aliado (al fondo y al centro a la derecha) que descargan suministros y desembarcan tropas en Tulagi.
Preocupado por las pérdidas de cazas, ansioso por la amenaza que corrían sus portaaviones ante más ataques posibles y preocupado por el nivel de combustible de los barcos, Fletcher anunció que retiraría a su fuerza de portaaviones la tarde el 8 de agosto.Hammel, Carrier Clash, p. 99. Algunos historiadores aseguran que la situación del combustible no era crítica, sino que intentaba justificar su retirada del área de batalla. Loxton, Shame of Savo, pp. 104–105; Frank Guadalcanal p. 94; y Morison Struggle for Guadalcanal, p. 28. El biógrafo de Fletcher aseguró que este concluyó que el desembarco había sido exitoso y que no existían blancos importantes a una distancia corta a los cuales proteger, pero preocupado por la pérdida de 21 de sus cazas, pensó que sus portaaviones estaban amenazados por posibles ataques de aviones torpederos. Fletcher, según su biógrafo, quería además recargar combustible antes de que la flota enemiga llegara, por lo que se retiró tal y como le había comunicado tanto a Turner como a Vandergrift. Por su parte, Turner creyó que Fletcher había entendido que él tendría que proveer cobertura aérea hasta que todos los barcos hubieran descargado, el 9 de agosto.Lundstrom, Black Shoe Carrier Admiral, p. 368–385.
Aunque la descarga fue más lenta de lo que se planeó, Turner decidió que sin cobertura aérea tendría que retirarse de Guadalcanal. Planeó desembarcar lo más que se pudiera durante la noche y salir al día siguiente.Morison, Struggle for Guadalcanal, p. 59.
Respuesta japonesa Los japoneses no estaban preparados ante la operación aliada en Guadalcanal, por lo que su respuesta inicial fue lanzar ataques aéreos e intentos de reforzar a las tropas. Mikawa, comandante de la recién formada 8.ª Flota con base en Rabaul, subió a 519 soldados en dos barcos de transporte con destino a Guadalcanal el 7 de agosto. Sin embargo, cuando los japoneses se enteraron de que las tropas aliadas en la isla eran mucho más numerosas de lo que habían supuesto originalmente, los barcos regresaron a la base.Frank, p. 87; Loxton, p. 126.
Mikawa también reunió a todos los barcos disponibles en el área para atacar la flota aliada en Guadalcanal. En Rabaul se encontraban el crucero pesado Chōkai (buque insignia de Mikawa), los cruceros ligeros Tenryū y Yūbari y el destructor Yūnagi.
En camino desde Kavieng se encontraban cuatro cruceros pesados de la División de Cruceros n.º 6 bajo el mando del vicealmirante Aritomo Gotō: el Aoba, el Furutaka, el Kako y el Kinugasa.Dull, Imperial Japanese Navy, pp. 193–194, Coombe, Derailing the Tokyo Express, p. 21.
La Armada Imperial Japonesa había entrenado exhaustivamente tácticas de combate nocturno antes de la guerra, situación que los Aliados desconocían.Loxton, Shame of Savo, pp. 43–44. Mikawa esperaba poder enfrentarse a la flota enemiga cerca de Guadalcanal y Tulagi la noche del 8 y 9 de agosto, de tal forma que pudiera utilizar la experiencia de su flota en combates nocturnos y al mismo tiempo evitar ataques aéreos procedentes de las aeronaves enemigas, las cuales no operaban efectivamente durante la noche. Los buques de guerra japoneses se encontraron en el mar, cerca de Cabo San Jorge la tarde del 7 de agosto y posteriormente se dirigieron hacia el este-sureste.Morison, Struggle for Guadalcanal, p. 19, Coombe, Derailing the Tokyo Express, p. 21.
Batalla Preludio thumb|250px|Ruta de aproximación de la flota de Mikawa desde Rabaul y Kavieng. Tomaron una pausa en la costa este de Bougainville y posteriormente atravesaron el Estrecho de Nueva Georgia para atacar las fuerzas navales enemigas que estaban en Guadalcanal y Tulagi. Mikawa decidió llevar su flota al norte de Buka para posteriormente bajar por la costa este de Bougainville. La flota haría una escala en Kieta, donde esperaría seis horas la mañana del 8 de agosto con la finalidad de evitar los ataques aéreos en su ruta final hacia Guadalcanal.Loxton, Shame of Savo, p. 126. Posteriormente viajarían a través del estrecho de Nueva Georgia (conocido como el «Slot»), esperando que ningún avión enemigo los avistara conforme caía la noche. Sin embargo, la flota fue vista en el canal de San Jorge, donde casi se estrellan con el submarino , el cual estaba preparando una emboscada. El S-38 estaba demasiado cerca como para lanzar torpedos, pero su capitán envió un mensaje por radio: «Dos destructores y tres buques mayores de tipo desconocido dirigiéndose a uno cuatro cero a alta velocidad a ocho millas al oeste de cabo San Jorge».Toland, John, The Rising Sun: The Decline and Fall of the Japanese Empire 1936–1945, Random House, 1970, p. 355.
Una vez en Bougainville, Mikawa desplegó los barcos en una área amplia para ocultar su fuerza y envió cuatro hidroplanos para buscar a los buques enemigos en las islas al sur de las Salomón. A las 10:20 y 11:10 sus barcos fueron avistados por aeronaves australianas de reconocimiento Hudson, con base en Milne Bay, Nueva Guinea.Frank, Guadalcanal, p. 88. El primer Hudson los describió erróneamente como «tres cruceros, tres destructores y dos portahidroaviones». La tripulación del Hudson trató de reportar el avistamiento por radio a la base aliada en Fall River, Nueva guinea, pero al no recibir respuesta regresaron a Milne Bay a las 12:42 para asegurarse que el reporte fuera recibido lo antes posible. Un segundo Hudson tampoco pudo dar su reporte del avistamiento por radio, pero éste decidió terminar su patrullaje y aterrizó en Milne Bay a las 15:00. El reporte de esta aeronave aseguraba que habían visto dos cruceros pesados, dos cruceros ligeros y un buque de tipo desconocido. Por razones desconocidas estos reportes no fueron transmitidos a la flota aliada en Guadalcanal, sino entre las 18:45 y 19:10 del 8 de agosto respectivamente.Loxton, Shame of Savo, pp. 139–150.
Los hidroaviones japoneses regresaron a las 12:00 y reportaron haber visto dos grupos de barcos aliados, uno fuera de Guadalcanal y otro fuera de Tulagi. Mikawa reagrupó su flota y comenzó a avanzar hacia Guadalcanal entrando al «Slot», cerca de Choiseul, a las 16:00. Posteriormente comunicó su plan de batalla a sus buques de guerra:
La travesía de la flota japonesa a través del estrecho no fue detectada por fuerzas aliadas. Turner le había solicitado al Almirante John S. McCain, Sr., comandante de las fuerzas aéreas aliadas del área del Pacífico Sur, que hiciera más misiones de reconocimiento en el área la tarde del 8 de agosto. McCain ni ordenó que se realizarán dichas misiones ni tampoco informó que no las había llevado a cabo, por lo que Turner creyó infundadamente que el estrecho estaba en vigilancia.Frank, Guadalcanal, pp. 89–92.
thumb|left|250px|Gráfica que muestra la ubicación de los buques aliados la noche del 8 de agosto.