miniatura|300px|Principales Cañadas Reales de Castilla y sus equivalentes en los otros reinos españolesNº 7: Cañada Real Soriana Oriental La Cañada Real Soriana Orientales una de las Cañadas de la Meseta. Posee unos 800 km de longitud, partiendo desde la provincia de Soria y llegando a la de Sevilla.
Esta Cañada se describe en un documento del año 1879 (depositado en el Archivo y Secretaría de la Asociación General de Ganaderos) donde se detalla el reconocimiento practicado por el Visitador Celestino del Río entre los años 1862 y 1863. Dicho documento afirma que «esta Cañada principal viene de la provincia de Logroño y pueblos de la sierra de Cameros, a la altura de Monte Real, término de Munilla, confinando con término de Yanguas».
Inicio miniatura|270px|izquierda|Sierra de Castejón, Brieva de Cameros, La Rioja.
La cañada principal viene de la sierra de Cameros en La Rioja, a la altura de Monte Real, término de Munilla, junto al término de Yanguas, en la provincia de Soria. En esta forma va desde el sitio de Prado del Agua al quinto de Santiago.
Ya desde su arranque una colada de 50 varas de ancho permite recoger los rebaños procedentes de Villar de Maya, La Laguna y Verguizas para incorporarlos en el puerto de Vizmanos a la cañada principal. Pero no todos los ganados procedentes de la Sierra de Cameros seguían este trazado. Los de La Ventrosa y Brieva de Cameros subían la cuerda hasta el mojón de las Tres Cruces (1.904 m), donde confluyen las provincias de Burgos, La Rioja y Soria, para descender cañada abajo hasta el caserío de Santa Inés, que se levanta entre pinos de gran porte en la orilla izquierda del río Revinuesa, y siguiendo el curso del mismo llegarían hasta Vinuesa.
La tierra de Vinuesa, bañada por el Duero y por los arroyos Revinuesa y Remunicio, contó con un lavadero de lanas cuyos vestigios todavía podemos adivinar en la margen izquierda del Duero, junto a otras ruinas de molinos y batanes. Vinuesa conserva, junto a sus espléndidos montes de pinos, hayedos y robledales, toda una arquitectura típica de la zona pinariega soriana.
El cordel principal recorre la Sierra de Alba, entre los puertos de Piqueras y Oncala. En esta zona se levantan los pueblos sorianos de mayor tradición ganadera: Yanguas, Santa Cruz de Yanguas, Oncala, San Pedro Manrique, Almarza, Gallinero, Castilfrío, Aldeaseñor, algunos de los cuales conservan excelentes muestras de casonas pertenecientes a Hermanos del Concejo de la Mesta, ya que, entre las obligaciones que tenían los ganaderos mesteños, una de ellas era tener casa abierta durante todo el año, sin cuyo requisito peligraban los aprovechamientos de las hierbas durante los agostaderos.
Desde la portillera de Garagüeta, la cañada baja hacia la cuenca del Tera y discurre a la altura de Almarza en dos ramales (por un lado los años pares y por otro los impares). En medio queda la cuesta de la Cerveriza, Las Galindas, para ir ya en un solo ramal hacia al Cubo de la Sierra.
Almarza sigue siendo un lugar que todavía conserva su estructura de tierra ganadera, si bien ya han ido apareciendo roturaciones en detrimento de cercas, arbolados y prados de guadaña. En el mantuvo algunos telares, tejedores de paños y lienzos.
Pasado el cruce de la carretera que lleva a Tera, la cañada discurre en dirección a Zarranzano por buen trazado. En lo que fue la Venta de Zarranzano, todavía el ganado trashumante que hace la cañada hasta Soria se detiene a descansar y pasar la noche. Muy próximo a la extinguida Venta se encuentra un viejo castro celtibérico.
Después de remontar una pequeña cuesta, la cañada entra en los llanos de Chavaler, donde aparece intacta su anchura de 90 varas. Pero antes, siguiendo el curso del río Zarranzano hacia abajo, queda la Casa Fuerte de San Gregorio, de Diego de Medrano, que vivió durante el reinado de Enrique IV. Más adelante, la cañada faldea el cerro Castillejo, donde Escipión levantó su campamento durante el asedio a la ciudad de Numancia. En el mismo lugar donde también lo tuvieron los generales romanos Marcelo y Pompeyo. El río Duero a su paso por Garray, antes de cruzar su puente medieval, sirve de abrevadero a los rebaños de merinas.
miniatura|250px|izquierda|Ovejas de raza merina pastando.
Después de Garray -topónimo según Ramón Menéndez Pidal de origen vasco-ibérico con el significado de "el quemado"-, próxima a Numancia, la cañada sigue el camino romano de Numancia a Medinaceli. A su paso por el Arenalejo se pueden observar las cintas pétreas de la calzada, faldeada por robles. Más adelante, por Malaquebrada o Valdecureña la calzada se borra para dejar paso al cordel, que ahora tiene que atravesar por un túnel la variante norte de Soria. En el punto donde se cruza con la carretera Soria-Logroño, todavía se conserva un pontón romano, prácticamente cegado por basuras y escombros. Desde este lugar hasta Soria, la cañada sigue el curso de la carretera y desaparece en su totalidad, al haber sido invadida por edificaciones: cárcel, Casa de cultura etc. En el lugar donde hubo un descansadero, con un pilón para abrevar, antes de cruzar la capital en dirección al río Golmayo. Pasado el puente de Carlos IV, la cañada ha sido nuevamente destruida, a consecuencia de los nudos viarios y pasos elevados barriendo toda la urdimbre de la Coronela y Valhondo. Queda la Fuente de la Teja casi como único vestigio de un pasado muy inmediato.
En el término de Lubia se siguen dos opciones. La primera, que introduce la Carta de 1857 por las Matas de Lubia, por la dehesa del mismo nombre confinando con el término de Miranda de Duero (agregado de Tardajos de Duero), hasta el mojón divisorio de Lubia, Rabanera y Valverde. La segunda, el trazado al lado occidental de la carretera. Velacha, con su torre medieval, es un lugar atractivo de reminiscencias arcaicas, donde había barca de maroma para pasar el Duero.
La cañada, ya por el término de Fuentelcarro, atraviesa pinares y baldíos comuneros y después de la taina de la Sidora según consta en los informes del visitador de 1857,Descripción de la Cañada Soriana desde Yanguas al Valle de Alcudia Imp. M. Minuesa. Madrid 1857. Se complementa con la Descripción de los ramales de la Cañada Soriana desde Villacañas y Quero al Valle de Alcudia. M. Minuesa. Madrid, 1858. Sus entronques con la Cañada de Cuenca se deducen del folleto de Descripción de las Cañadas de Cuenca desde Tragacete y Peralejos al Valle de Alcudia, al Campo de Calatrava y a Linares. M. Minuesa 1856 desemboca en la tejera de los Donenses o Tejera de los Donicines, donde hay descansadero. Este descansadero se conserva en la actualidad, pese a la segregación que hizo el Ayuntamiento de Almazán para la construcción de una fábrica de muebles. La Cañada atraviesa el Duero por el puente medieval y, girando a la derecha penetraba en la villa por el Postigo, calles de los Monjes y de los Huertos, para salir de nuevo del recinto por la Puerta del Mercado, hoy llamada también de Berlanga. En el paraje de las eras se incorpora el ramal que viene de Ribarroya, Almarail y Viana, con un descansadero. Continúan los dos ramales reunidos en uno, pero estrechado a la anchura de 45 varas, como consecuencia de las roturaciones que sufrieron las eras en 1849.
miniatura|200px|Puerta del mercado de Almazán, por donde salía la cañada de la villa.
Antes de Almántiga se desprende un importante ramal que, por Lodares, Fuentegelmes y Barahona, va a intercomunicar la Cañada Real Soriana Occidental. Se trata del ramal merinero de Madrid. En el término de Balluncar, dando ya cara a la fuente que sirve de abrevadero, en un suelo bien tapizado, crecen la alhucema el matagallos, el hisopillo y la escobilla parda, pero en general la vegetación es pobre, predominando siempre la aliagas y tomillos. Por Torremadiana el camino pastoril entra en terrenos comuneros de la fuente de la Bragadera, donde hay un descansadero.
Pasada la mesa miocena, la Cañada desciende al histórico río Bordecorex, vadeándolo dice la carta, flanqueado de atalayas testigos de algaras y empresas durante los siglos y . Este valle es el "camino de la yacija", que Almanzor hubo de remontar moribundo hacia Medinaceli. La Carta señala que la Cañada cruza el camino Real y habla también del sitio del Muerto, donde se deja el término de Jodra de Cardos y la tierra de Almazán.
A Pinilla del Olmo se puede acceder por la Raqueposera de Arriba y Valdeamarguillo, los Navajuelos y el Hornillo, o bien remontando el vallejuelo por Canto Blanco, falda del monte y dehesa de Pinilla y Valdeburreros, camino ya de Romanillos y sitio de los Verdurales. Con dirección al mediodía, la Cañada atraviesa las tierras de las Peñuelas y la fuente de la Caracita, donde las ovejas, en tiempos, podían abrevar y sustraerse a la aridez de los campos con la hierba fresca de la Dehesa de Romanillos. A la Dehesa se accede por una quiebra reducida producida por una falla, que, "combinada con otra paralela, hunde una pieza del Triásico y destaca ese bloque hacia el sur". "Entre los cejos areniscos, un gran lastrón inclinado hacia el camino ganadero, deja ver una de tantas "sepulturas" rupestres de Tierras de Soria (Calatañazor, Castro, Medina, Miño, etc.) con la particularidad de que ésta tuvo que pertenecer a un gigante".
Pasado el pueblo, la Cañada pasa junto a la ermita de la Soledad, de doble puerta, como tantas que corresponden al Ducado de los Medinaceli, y no lejos de ella se encuentra una fuente romana con su casetón de sillería a dos aguas y flanqueando la Cañada, sepulturas antropoides ya en plena calzada itálica. Camino de la Loma del Mojano las columnas que ahora hacen de vía crucis, aprovechadas de un templo, enmarcan los ejidos de Romanillos.
A partir de la ermita de la Soledad, es posible seguir la Calzada en una longitud de uno 400 m en casi perfecta conservación. Las cunetas labradas en la roca y su cajero bien asentado siguen sujetando el firme que tantas legiones cruzaron. Aunque la Cañada está perfectamente clara en el 1:50.000 (hoja 434) a la altura de La Mata se desdibuja y, dejando a mano izquierda Conquezuela y las Olmedillas, entra en la hoja 461, atravesando el alto de Mojonazo, Piedrablanca y el Navalón, pero antes desde La Mata, el viajero puede descubrir Atienza –una peña mui fuort– como si justo desde aquí también la hubiera visto el poeta de Mio Cid.
Tramo en la provincia de Guadalajara miniatura|Panorama de la villa de Atienza (Guadalajara), por donde pasa la cañada.
Tramo en la provincia de Madrid miniatura|250px|Puente de hierro en Fuentidueña de Tajo (Madrid), por el que cruza la cañada el río Tajo.
Se entra en la provincia de Madrid por el término de Brea de Tajo, hacia el sitio de las Matillas. La Cañada va atravesando copudas encinas y eriales en lomos suaves. Estremera queda a la izquierda como topónimo mesteño. El río Tajo se cruza por un hermoso puente en Fuentidueña de Tajo, en tiempos por barca de maroma. En un yesar en lo alto de una terraza se enclava la ermita de Alarilla. Y pasada la ermita la Cañada se clava por un barranco, remontando los cerros de aljez.
Tramo en la provincia de Toledo Al salir de Fuentidueña de Tajo la Cañada se adentra en Toledo, por término de Santa Cruz de la Zarza. Los términos de Santa Cruz de la Zarza y Villatobas presentan una Cañada llana, no desprovista de alguna vallonada . Prácticamente todo el terreno que linda con ella está acotado. En la venta de Cedrón la ruta del ganado va hasta un fondo de juncos y atraviesa el ferrocarril desmantelado. De la Cañada de Santa Cruz de la Zarza se desprende por la derecha un ramal o vereda, que penetra en el territorio de la encomienda de Montealegre, para los ganados que quieren aprovechar sus pastos y abrevar en el sitio de Los Hundimientos (topónimo ligado a los solubles terrenos subyacentes), mediante la retribución de veinte y cuatro maravedises por rebaño, como dice la Carta.