Carlos V (Vincennes, 22 de enero de 1338-Nogent-sur-Marne, 16 de septiembre de 1380), llamado el Sabio (en francés, le Sage), fue un monarca de la dinastía Valois, que gobernó como rey de Francia desde 1364 hasta su muerte. Era el hijo primogénito del rey Juan el Bueno y de Bona de Luxemburgo.
En 1349, siendo un joven príncipe, Carlos recibió de su abuelo, el rey Felipe VI, la provincia del Delfinado para que la gobernase. Esto le permitió llevar el título de delfín hasta su coronación, que vio la integración del Delfinado a las tierras de la Corona de Francia. Desde 1350, todos los herederos naturales de Francia llevaron el título de delfín hasta su coronación.
Carlos se convirtió en regente de Francia cuando su padre, JuanII, fue capturado por los ingleses en la batalla de Poitiers en 1356. Para pagar el rescate, Carlos tuvo que subir los impuestos y tratar con la hostilidad de la nobleza, liderada por Carlos II de Navarra, rey de Navarra; la oposición de la burguesía francesa, que fue canalizada a través de los Estados Generales, liderados por Étienne Marcel; y con las revueltas campesinas conocidas como Jacquerie. Carlos superó todas estas rebeliones, pero para liberar a su padre, tuvo que concertar el tratado de Brétigny en 1360, por el que entregaba amplias porciones del suroeste de Francia a Eduardo III de Inglaterra y se mostró conforme con pagar un enorme rescate.
Carlos se convirtió en rey en 1364. Con la ayuda de hábiles consejeros conocidos como los Marmousets, su hábil manejo del reino le permitió reponer el tesoro real y restaurar el prestigio de la casa de Valois. Estableció el primer ejército permanente pagado con ingresos regulares, que liberó al pueblo francés de las compañías de routiers que regularmente saqueaban el país cuando no estaban trabajando. Liderados por Bertrand du Guesclin, el ejército francés fue capaz de cambiar el sentido de la guerra de los Cien Años en ventaja de Carlos y, para finales de su reinado, había logrado reconquistar casi todos los territorios cedidos a los ingleses en 1360. Más aún, la armada francesa, liderada por Jean de Vienne, consiguió atacar la costa inglesa por primera vez desde el comienzo de la guerra de los Cien Años.
CarlosV murió en 1380. Le sucedió su hijo Carlos el Loco, cuyo desastroso reinado permitió a los ingleses recuperar el control de amplias partes de Francia.
Personalidad Fue un hombre religioso, profesaba veneración por su antepasado San Luis, sabía ser tolerante, amante del arte y del lujo,A CarlosV le encantaba rodearse de objetos preciosos, finalmente transformó y embelleció el Louvre, edificó el Hotel Saint-Paul, residencia de rica decoración y terminó el castillo de Vincennes. muy cultoCarlosV era un estudioso de la filosofía y de todo aquello que comprendían las ciencias de su tiempo, también era entendido en astrología y geomancia. y letrado: fundó la primera Biblioteca Real de Francia, que fue instalada en el Louvre, enriqueciéndola con traducciones de antiguos autores especialmente hechas para él.
Primeros años Nació en el Castillo de Vincennes, en las afueras de París (Isla de Francia), el 21 de enero de 1338, hijo del príncipe Juan y de Bona de Luxemburgo.Charles V the Wise, John Bell Henneman Jr., Key Figures in Medieval Europe:An Encyclopedia, ed. Richard K. Emmerson, (Routledge, 2006), 127. Fue educado en la corte con otros chicos de su edad con los que se mantendría cercano el resto de su vida: su tío Felipe, duque de Orléans (solo dos años mayor que él), sus tres hermanos Luis, Juan, y Felipe; Luis de Borbón, Eduardo y Roberto de Bar, Godofredo de Brabante, Luis I, conde de Étampes, Luis de Evreux (hermano de Carlos II de Navarra), Juan y Carlos de Artois, Carlos de Alençon, y Felipe de Rouvres.
El futuro rey era muy inteligente, pero físicamente débil, con piel pálida y un cuerpo fino y desproporcionado. Esto le hacía contrastar marcadamente con su padre, que era alto, fuerte y rubio.
Investidura del Delfinado Humberto II de Vienne, arruinado por su incapacidad para recaudar impuestos después de una cruzada en Palestina, y sin hijos tras la muerte de su único hijo, decidió vender el Delfinado, que era un feudo del Sacro Imperio Romano Germánico. Ni el papa ni el emperador quisieron comprarlo, así que la transacción se hizo con Felipe VI de Francia.
Bajo el tratado de Romans, el título de delfín debía llevarlo un hijo del futuro rey Juan el Bueno. Así que fue Carlos, el hijo mayor de este último, quien se convirtió en el primer delfín. La abdicación de Humberto en Carlos, primogénito de FelipeVI se produjo el 16 de julio de 1349.
El verano de 1356, el rey de Navarra y conde de Évreux, Carlos II de Navarra, llamado posteriormente “el Malo”, intentó establecer una alianza con el joven Delfín en contra de su padre JuanII. El rey reaccionó encarcelando al navarro, pero el rey de Inglaterra EduardoIII interviene enviando a su hijo, Eduardo de Woodstock, llamado el “Príncipe Negro”, en su defensa. Se enfrentaron en las cercanías de Poitiers y los franceses sufrieron una cruel derrota en la batalla de Poitiers, en la que el rey francés junto a uno de sus hijos, fue hecho prisionero.
Durante ese mismo año, Carlos, como delfín de Vienne (feudo imperial) se dirige a Metz para rendir homenaje a CarlosIV, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, a quien pide ayuda para su padre. CarlosIV le concede la investidura del Delfinado, sin embargo, no hace más en favor de Francia.
A los doce años de edad, se vio inmediatamente enfrentado con el ejercicio del poder mientras permaneció en Grenoble (del 10 de diciembre de 1349 a marzo de 1350). Unos pocos días después de su llegada, el pueblo de Grenoble fue invitado a la plaza de Nuestra Señora, donde se erigió una plataforma. El joven Carlos se sentó junto al obispo Juan de Chissé y recibió el juramento de homenaje del pueblo. A cambio, públicamente prometió respetar la carta de la comunidad y confirmó las libertades y las franquicias de HumbertoII, que fueron resumidas en un solemne estatuto antes de que él abdicase y garantizó una última amnistía a todos los prisioneros, excepto los que se enfrentaban a la pena de muerte.
El 8 de abril de 1350 en Tain-l'Hermitage, el delfín se casó con su prima, Juana de Borbón. Se obtuvo previamente la dispensa papal para este matrimonio consanguíneo (ambos descendían de Carlos de Valois). El matrimonio se retrasó por la muerte de su madre, Bona de Luxemburgo, y su abuela Juana la Coja, ambas muertas por la peste, a las que no había visto desde que se marchó al Delfinado. El propio delfín estuvo seriamente enfermo desde agosto hasta diciembre de 1349. Se limitaban las reuniones para ralentizar la difusión de la plaga cuando estaba en su apogeo en Europa; el matrimonio se celebró en privado.
El control del Delfinado es valioso para el reino de Francia, porque ocupa el valle del Ródano, una de las principales rutas comerciales entre el Mediterráneo y el norte de Europa desde la antigüedad, poniéndolos en contacto directo con Aviñón, territorio papal y centro diplomático de la Europa medieval. A pesar de su juventud, el delfín se esforzó por obtener la aprobación de sus súbditos, intercediendo para parar una guerra entre dos familias vasallas. Adquirió una experiencia que le resultaría muy útil posteriormente.
Misión en Normandía Carlos fue llamado de vuelta a París a la muerte de su abuelo Felipe VI y participó, el 26 de septiembre de 1350 en Reims, en la coronación de su padre Juan el Bueno. La legitimidad de Juan, y la de los Valois en general, no era tan unánime. Su padre, Felipe VI, había perdido toda credibilidad con los desastres de Crécy, Calais, el azote de la peste y las devaluaciones de moneda para apoyar las finanzas reales. El clan real debía enfrentarse a la oposición desde todas las partes del reino.
El primero de ellos fue liderado por Carlos II de Navarra, llamado "el Malo", cuya madre, Juana II de Navarra, había renunciado a la corona de Francia por la de Navarra en 1328. CarlosII era el mayor de un poderoso linaje. Ambicioso por obtener la corona de Francia, consiguió reunir en torno a sí a los descontentos. Lo apoyaban sus parientes y aliados: la casa de Boulogne (y sus parientes de Auvernia), los barones de Champaña leales a JuanII de Navarra (heredero de Champaña, de no haber sido absorbida por Francia) y por los seguidores de Roberto de Artois, expulsado del reino por Felipe VI. También tenía el apoyo de la Universidad de París y de los comerciantes del norte, para quienes el comercio a través del Canal de la Mancha era vital.
Un brillante orador, y acostumbrado a una monarquía controlada por las cortes de Navarra, Carlos II de Navarra defendía la reforma de un estado considerado demasiado arbitrario, que no dejaba voz a la nobleza o las ciudades (Juan el Bueno gobernó con un círculo de favoritos y oficiales a veces de humilde extracción). A diferencia de su padre, CarlosV pensó que un rey debía tener la aprobación de sus súbditos y que debía escuchar su consejo. Esta perspectiva le permitió enfrentarse a los reformistas y nobles normandos, y también de Carlos de Navarra.
thumb|izquierda|250px|Arresto de Carlos II de Navarra por Juan II de Francia El poder de Navarra era tal que el 8 de enero de 1354, asesinó impunemente a Carlos de la Cerda, favorito del rey JuanII, y abiertamente se atribuyó el crimen. Obtuvo incluso, a través del tratado de Mantes, concesiones territoriales y soberanía amenazando con aliarse con los ingleses. Pero en Aviñón, los ingleses y los franceses estaban negociando una paz que impediría a Carlos de Navarra contar con el apoyo de EduardoIII. Por lo tanto, concluyó un tratado con el inglés en el que el reino de Francia se dividiría entre ellos. Un desembarco inglés estaba planeado para finales de la tregua, que expiraría el 24 de junio de 1355.
El rey Juan ordenó al delfín en marzo de 1355 que organizase la defensa de Normandía, lo que requeriría recaudar los correspondientes impuestos. La tarea era difícil debido a la creciente influencia de Carlos II de Navarra. Con el tratado de Mantes adquirió un estatus similar al de un "duque"; era probable que se aliase con EduardoIII, y podía en cualquier momento abrir Normandía a los ingleses. El delfín evitó la guerra reconciliando al de Navarra con el rey, lo que se selló en una ceremonia en la corte el 24 de septiembre de 1355. EduardoIII se sintió ofendido por esta última traición de Carlos de Navarra; el prometido desembarco no tuvo lugar. Posteriormente, el rey Juan arrestó a Carlos II de Navarra.
La regencia y el alzamiento del Tercer Estado El rey JuanII fue un bravo guerrero, pero un pésimo gobernante que enajenó a sus nobles a través de una justicia arbitraria y la elevación de asociados considerados sin méritos. Después de un alto de tres años, la guerra de los Cien Años con Inglaterra se reanudó en 1355, con Eduardo, el Príncipe Negro, liderando un ejército anglo-gascón en una violenta cabalgada por el suroeste de Francia. Después de comprobar una incursión inglesa en Normandía, Juan lideró un ejército de unos 16000 hombres hacia el sur, cruzando el Loira en septiembre de 1356 con el propósito de rodear a los 8000 soldados del Príncipe Negro en Poitiers. Rechazando el consejo de un capitán de rodear al príncipe y dejarle pasar hambre una táctica que Eduardo temía, Juan atacó la fuerte posición del ejército enemigo. En la posterior batalla de Maupertuis, los arqueros ingleses prácticamente aniquilaron a la caballería francesa, y el rey Juan fue capturado.David Nicolle, Poitiers 1356: The Capture Of A King, (Osprey Publishing, 2004), 28. Carlos lideró un batallón en Poitiers que se retiró pronto de la lucha; si la orden procedió de Juan (como él pretendió más tarde), o si el propio Carlos ordenó la retirada, es algo que no queda claro.Jonathan Sumption, The Hundred Years War: Trial by Fire, (University of Pennsylvania Press, 2001), 241.