thumb|Mausoleo de Ramón Folc de Cardona-Anglesola (1522-1525), realizado por el italiano Giovanni da Nola en Nápoles, instalado ahora en la iglesia parroquial de San Nicolás de Bellpuig (Lérida) thumb|Escultura de San Severo por Bartolomé Ordóñez en el trascoro de la catedral de Barcelona. La escultura del Renacimiento en Cataluña, va ligada a la cultura humanista procedente de Italia, aunque la repercusión inicial fue escasa y por lo tanto, tardía la aceptación del nuevo estilo, con lo cual las decoraciones góticas todavía se fueron intercalando con el nuevo estilo hasta ya entrado el .En este artículo se tiene en cuenta Cataluña como unidad geográfica de la Comunidad Autónoma del presente, no del Reino de Aragón existente en el siglo XVI. En la primera mitad del salieron a la luz las primeras esculturas renacentistas, frecuentemente rodeadas de marcos góticos: la arquitectura de los retablos donde se dispusieron se componían de columnas de fuste estriado con y la zona inferior decorada con medallones y grutescos.
En Cataluña, se realizó la escultura en su mayor parte a través de artistas foráneos italianos o bien llegados del resto de España. Entre las obras llegadas de Italia destacaron el sepulcro de Juan II de Ribagorza (1508) y el sarcófago de Ramón Folc de Cardona-Anglesola (1522-1525), realizado por Giovanni da Nola (1488-1558) en Nápoles y que su viuda mandó instalar en su villa natal, en la iglesia parroquial de Bellpuig (Lérida). Entre los artistas con formación en Italia se encontraba el burgalés Bartolomé Ordóñez (1480-1520), autor de las mamparas para el acceso a la sillería del coro y del trascoro de la catedral de Barcelona entre los años 1515 hasta su muerte en 1520; en su taller trabajaron artistas de origen italiano: Simón de Bellalana, Vitorio Cogono, Juan Florentino y el flamenco Juan Petit Monet. Tras el fallecimiento de Ordóñez, se hizo cargo de la terminación de los trabajos del trascoro de la catedral, el aragonés Pedro Villar, que aunque presenta una clara influencia de Damián Forment, tuvo que realizar esta obra con la obligación que se le imponía en su contrato, es decir, de hacerla a la máxima semejanza para la armonización con los relieves realizados por Ordóñez.Triadó, Joan Ramon (1998) pp.33-34. De Villar merece mencionarse el panel de la Crucifixión de Santa Eulalia.
También realizaron obras en Cataluña arte el valenciano, establecido en Zaragoza, Damián Forment (1480-1540), con su obra del retablo en alabastro para el monasterio de Poblet y la consiguiente influencia de la escuela aragonesa en Cataluña; el vallisoletano Esteban Jordán (1530-1598), que por encargo de Felipe II realizó el retablo del monasterio de Montserrat, siguiendo la traza de Francisco de Mora.Este retablo fue incendiado durante la invasión de 1811 por las tropas napoleónicas en la Guerra de la Independencia Española. el abulense Cristóbal de Salamanca (?-1592), autor de la sillería para el monasterio de Montserrat (1578) y la de la catedral de Tortosa (1587); así como el austriaco Perris Hostri u Ostri y Jeroni Xanxo, barcelonés, autores de la caja del órgano de la catedral de Tarragona. el escultor de origen francés Joan de Tours (también llamado de Torres), que llevó a cabo una gran producción en madera y en piedra por encargo de varias iglesias de Barcelona; y Gil de Medina, autor de un San Cristóbal y una Virgen para la iglesia de San Miguel, conservadas ambas esculturas en el Museo Diocesano de Barcelona,
Los artistas catalanes quedaron en un segundo término ante la gran influencia externa, destacándose Jaume Amigó, Jeroni Xanxo, Pere Blai, Andreu Ramírez y Agustí Pujol Conocido también como Agustí Pujol I (1554-1620), autor de numerosos retablos. Se ha de decir que Ordóñez y Forment, solo ejecutaron unos encargos concretos y no son representativos del resto que mantuvo su taller y toda su actividad en tierras catalanas. En el segundo tercio de siglo, el escultor de origen vasco Martín Díez de Liatzasolo (ca. 1500-1583) montó uno de los talleres más productivos en Barcelona. Triadó, Joan Ramon (1998) pp.12-13. y fue autor de la Virgen de la Victoria para el antiguo retablo mayor de la iglesia del Palau.
Materiales thumb|Columna con decoraciones renacentistas del Palau de la Generalidad de Cataluña (1545-1548) Los materiales empleados fueron principalmente la piedra de alabastro, el mármol de Carrara importado de Italia, como Bartolomé Ordóñez que se trasladó allí para buscar los bloques para el trascoro de la catedral de Barcelona. Aunque mayoritariamente fue la madera el material más utilizado para retablos e imágenes religiosas y el más idóneo para sillerías de coro, que podía estar policromada y dorada o en blanco, barnizada o simplemente encerada. La piedra se reservaba para la decoración de elementos arquitectónicos, como portadas, columnas, frisos o patios.Ceysson, Bernard (1996), pp.120-121
Grabados como modelo A partir de 1460, la difusión de las artes impresas tuvo una influencia decisiva en la propagación del Renacimiento. De esta misma época es cuando empezaron las reproducciones de láminas realizadas en grabados en madera (xilografía). Esta técnica a excepción de la obra hecha por Durero y pocos artistas más, era realizada con cierta imperfección. Más tarde, con el huecograbado ya se mostraba unas líneas más limitadas y perfectas, pudiéndose apreciar mucho mejor los detalles. Estas fueron las estampas, que se convirtieron en una de las fuentes, donde los artistas se inspiraron y emplearon como punto de referencia, de composiciones y material de estudio.Historia Universal del Arte (1984) pp.708-711 Durante el primer tercio de , llegaron a Cataluña las primeras estampas de los países germánicos realizadas por Martin Schongauer, Alberto Durero, Lucas van Leyden, el italiano Marcantonio Raimondi y hacia final de siglo las de Cornelis Cort. Alcolea Gil, Santiago (1988) pág. 234.
Así se observa, su empleo en el coro de la catedral de Tortosa, realizado por Cristóbal de Salamanca: En los relieves para el sagrario de la capilla del Santísimo de la catedral de Tarragona, su autor Gaspar de Liria se inspira para su realización unos, en modelos de Cornelis Cort sobre unas obras de Federico Zuccaro y otros, por grabados de J. Sadeler según dibujos de Marten de Vos.Triadó, Joan Ramon (1998) pág. 23
Mecenas thumb|Parte izquierda del trascoro de la Catedral de Barcelona, encargo del mecenas Lluís Desplà i d'Oms La figura del mecenas desempeñó en esta época, un papel importante, donde la Iglesia católica fue uno de sus principales protagonistas, que influyó en que la temática religiosa fuese la más representada. Uno de los más destacados comitentes fue Lluís Desplà i d'Oms (1444-1524), que como canónigo de la catedral de Barcelona, encargó a Bartolomé Ordóñez la realización de parte del coro y dos composiciones del trascoro, aunque su mecenazgo abarcó toda clase de arte y por diversas ciudades. El abad del monasterio de Poblet, Pere Caixal, fue otro promotor importante, corriendo a su cargo la realización del retablo de la iglesia de dicho monasterio, por Damià Forment. Otro gran mecenas y tracista fue el arzobispo Antonio Agustín; la mayoría de sus proyectos financiados, fueron para la Catedral de Tarragona.
Las familias de la nobleza catalana repartieron sus encargos entre los ornamentos para sus casas-palacios, donde colocaban frisos, medallones, cartelas con sus blasones, todo adornado con elementos grutescos o a candeliere, pero sobre todo, su patronaje se centró en la creación de capillas donde incluir sus monumentos funerarios.
Sepulcros thumb|Sepulcro de Bernat II de Vilamarí (1516) en el atrio del monasterio de Montserrat thumb|Sepulcro de Juan II de Ribagorza (1508) thumb|Mausoleo de Ramón Folc de Cardona-Anglesola (1522-1525) en Bellpuig
La estructura de los sepulcros, fue cambiando de la simple losa o lauda con algún grabado, a la de la estatua del difunto sobre el sarcófago en posición yacente o en actitud orante. La arquitectura solía ser de arco de triunfo adosado al muro y con una representación parecida a un retablo, donde la figura del fallecido ocupaba la parte central o todo el monumento exento, que solía colocarse en medio de la capilla funeraria.Ceysson, Bernard (1996), pp.46-50.
En los monumentos funerarios se copiaron los ideales de virtud y valor de una nobleza en las llamadas «tumbas por la fama». Uno de los primeros encargos, realizado por autores italianos e importando de Nápoles, fue el construido hacia 1508 para el sarcófago de Juan II de Ribagorza, situado en el monasterio de Montserrat y que representa al fallecido en actitud orante. Es la tipología que se aprecia en el sepulcro de Folc de Cardona (1525,) realizado por el escultor Giovanni da Nola y ejecutado para su colocación en la ciudad de Bellpuig (Lérida). Sintetiza esta idea humanista del héroe y su triunfo sobre la muerte, por medio de la fama de sus proezas, las cuales se grabaron en los relieves alrededor del sarcófago y es similar a la obra de Andrea Sansovino en las tumbas de los cardenales Ascanio Sforza y Girolamo Basso en la Basílica de Santa María del Popolo en Roma.Ramon Triadó, Joan (1998) pág.16
Los cambios en las ejecuciones de sepulcros, se iban produciendo, siendo lo más representativo la desaparición de las alegorías militares por la inclusión de temas más religiosos, comúnmente por las virtudes. Así se puede ver en el sepulcro del almirante Bernat II de Vilamarí donde se muestran las virtudes teologales debajo del sepulcro y las cardinales en la hornacinas laterales, así como la Intercesión de la Virgen para la salvación de su alma en el fondo del arco y el Juicio de Dios Padre colocado en la parte superior del monumento; se encuentra en el atrio del monasterio de Montserrat. Del año 1530 aproximadamente es el sepulcro del obispo Guillem Ramon de Boil en la catedral de Gerona, obra primeriza de Pedro Villar. La iconografía es un poco menos importante que en los anteriores, pero el realismo de la imagen del yacente es extraordinario, con una aportación italianizante muy directa, así como todo el aspecto arquitectónico incluido dentro de un arcosolio.Camón Aznar, José (1998) pág. 260.
A finales de siglo, dentro del periodo de la contrarreforma, empieza a ser normal la exclusión de las figuras de los yacentes, como se aprecian en el cenotafio de Jaime y Timbor de Cardona en la capilla de la Anunciación de la catedral de Tarragona con una ornamentación repleta de grutescos y candelieri, sin dejar ninguna parte lisa sin labrar. En la parte central se encuentra el escudo familiar sostenido por dos putti y en los ángulos dos grandes grifos que sostienen la urna con las alegorías del león y el águila. Otros dos sepulcros a destacar de estas características, ubicadas en la misma catedral, son los del arzobispo Gaspar Cervantes de Gaeta (1575) proyectado por Jaume Amigó y el de Antonio Agustín construido por Pere Blai (1594) así como también corrió a su cargo el del mausoleo del arzobispo de Tarragona y virrey de Cataluña Joan Terès i Borrull obra tardía del Renacimiento peninsular, pero con un refinamiento totalmente italiano unido a las tendencias escurialenses de fin siglo.Verrié, F.(1948) pág.39.
Sobre el sepulcro de Gaspar Cervantes el escritor Antonio Ponz lo describió en su Viaje de España:
Escultura aplicada a la arquitectura thumb|Tímpano con el relieve de La Piedad por Michael Lochner