El combate de Abtao tuvo lugar el 7 de febrero de 1866 en la Isla Abtao, parte del archipiélago de Calbuco (aguas del canal de Chayahué, Chiloé), en el marco de la Guerra hispano-sudamericana, entre una escuadra española formada por las fragatas de hélice y y la flota aliada chileno-peruana compuesta por la fragata de hélice Apurímac, las corbetas de hélice Unión y América, la goleta de hélice Covadonga (que había sido capturada en Papudo) y los vapores de hélice Lautaro y Antonio Varas.Algunos autores como Javier de Santiago y Hope (Álbum de la Guerra del Pacífico (1863-1867)) y José Valdizán Gamio (Historia Naval del Perú), sitúan al vapor Maipú en Abtao, en vez de al Antonio Varas. La acción se redujo a un cañoneo a gran distancia sin resultados concluyentes, en el que no llegaron a tomar parte activa los dos vapores.
Antecedentes
thumb|300px|derecha|Ruta aproximada de las naves españolas hasta Abtao. El mapa solo muestra la costa de tierra firme, sin los bajos, rocas escasamente sumergidas, variaciones debido a las mareas ni las corrientes producidas. Las naves peninsulares eligieron el derrotero del sur debido a la falta de cartas de navegación para el canal de Chacao.
Tras el triunfo de la revolución en Perú que depuso al presidente Juan Antonio Pezet, el nuevo jefe de Gobierno, el general Mariano Ignacio Prado, dispuso el envío de la escuadra peruana al sur de Chile, país con quien se había firmado una alianza militar contra España, a la que luego se sumarían las repúblicas de Ecuador y Bolivia.
Formación de la escuadra aliada El capitán de navío chileno Juan Williams Rebolledo, Jefe de la Escuadra aliada, había organizado el Apostadero Naval de Abtao montando una maestranza bajo la supervisión del constructor naval francés Juan Duprat, en Chiloé, en dos ensenadas colindantes a la isla del mismo nombre, ubicada en la ribera norte del canal de Chacao. La fuerza naval a su mando se componía de la corbeta Esmeralda, la goleta Covadonga y el vapor Maipú. Posteriormente se uniría a la escuadra chilena el vapor Lautaro adquirido a la Marina de Guerra del Perú (donde llevaba el nombre de Lerzundi).
El 24 de diciembre se reunieron en la isla San Félix las viejas fragatas peruanas Apurímac y Amazonas y el vapor chileno Antonio Varas,Vicuña Mackenna, Benjamín. Historia de la guerra de Chile con España (de 1863 a 1866), pág. 262 que se encontraba cargado de carbón para las naves peruanas. Entre los hombres que se dirigían hacia Chiloé se encontraba Leoncio Prado Gutiérrez, hijo del Jefe Supremo del Perú, que servía como guardiamarina en la Apurímac.
El 10 de enero los buques peruanos arribaron a Chiloé donde tomaron contacto con la Esmeralda.Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú. Historia marítima del Perú, Volumen 7, pág. 432 A la flota aliada estacionada entonces en Abtao se sumarían luego las modernas corbetas Unión y América permaneciendo aún a la espera del arribo de los nuevos blindados peruanos Huáscar e Independencia con los cuales se planeaba iniciar operaciones ofensivas contra la escuadra española.
Para mala suerte de los aliados, el 15 de enero la Amazonas varó en la parte sur de la isla Abtao sin que pudiera ser reflotada pese a los esfuerzos realizados, de modo que perdida la nave, sus cañones fueron utilizados en el resto de buquesRodríguez González, Agustín Ramón (1999). La Armada Española, la Campaña del Pacífico, 1862-1871. España frente a Chile y Perú y para artillar las entradas al canal de Challahué.Novo y Colson, Pedro (1884). Historia de la guerra de España en el Pacífico
El 18 de enero, en cumplimiento de las instrucciones dadas por el Ministerio de Marina, Williams Rebolledo ordenó al vapor Maipú se dirigiera al sur con la finalidad de contactar con la Covadonga (que se encontraba de comisión) o, en caso contrario, seguir hasta el cabo de Hornos para apresar dos vapores españoles de los cuales se tenían noticias sobre su próximo paso por el lugar.Memoria del Ministerio de Marina de Chile (1865), págs. 88 y 89Del Campo Rodríguez, Juan. Por la República y por la Reina. Una revisión histórica del conflicto de 1864-1871 entre España y la alianza peruano-chilena, pág. 159 Según el testimonio del teniente Arturo Prat, miembro de la tripulación de la Covadonga, este buque se reintegró en la escuadra aliada en Abtao sin tener noticias de estos hechos.
El 3 de febrero explotó la caldera del Lautaro, dejándole inutilizado y provocando la muerte de siete hombres e hiriendo a otros once. Por este motivo, el Lautaro fue varado cerca de la playaCollados Núñez, Claudio. «El Poder naval chileno, Volumen 2». Revista de Marina (Valparaíso, Chile), pág. 410Fuenzalida, Rodrigo. Vida de Arturo Prat y no pudo intervenir activamente en la acción, quedando en el sur de la línea de combate aliada.De Santiago y Hope, Javier. Álbum de la Guerra del Pacífico (1863-1867)García Martínez, José Ramón. Méndez Núñez (1824-1869) y la Campaña del Pacífico (1862-1869) Por otra parte, el Antonio Varas fue llevado al norte de la línea de combate. Sobre este último buque, algunos autores señalan al también vapor Maipú como el que formaba parte de la escuadra aliada durante el combate. Sobre la presencia de esta nave en Abtao, en una carta del ya citado Arturo Prat, se puede leer:
La base en Abtao no estaba lista para aprovisionar a la escuadra aliada. Se habían acumulado en tierra 500 toneladas de carbón pero faltaban embarcaciones carboneras con que hacer la faena en los buques. Las provisiones de boca eran inexistentes y Williams decidió trasladarse a Ancud, con la Esmeralda, para solucionar allí el problema de abastecimiento, en especial para las recién llegadas corbetas peruanas. Planeaba también traer a remolque una barca cargada con carbón que reservaba para la escuadra y embarcar un batallón de infantería de marina para reforzar las defensas terrestres del apostadero. Sabiendo que en cualquier momento podía ser atacado, dejó instrucciones para el caso y el mando al Jefe de la División peruana, el también capitán de navío Manuel Villar Olivera.
Expedición española a Chiloé
Mientras la flota aliada se reunía en Abtao, el brigadier español Casto Méndez Núñez, a la sazón comandante general de la Escuadra del Pacífico que se encontraba bloqueando las costas chilenas, ordenó el envío de las fragatas Villa de Madrid, al mando del comandante Claudio Alvargonzález, y Blanca, al mando del comandante Juan Bautista Topete, con la misión de hundir o apresar a la escuadra aliada que suponía con acierto se encontraba en los alrededores de Chiloé.
Fuerzas enfrentadas
Escuadra española La fuerza española enviada a Chiloé se encontraba al mando del comandante Alvargonzález y estaba compuesta, como ya se ha dicho, por dos fragatas de hélice, la Villa de Madrid y la Blanca. La primera montaba 44 cañones y la segunda 39, lo que arroja un total de 83 piezas de artillería. Sin embargo, Agustín Ramón Rodríguez González en su obra La Armada Española, la Campaña del Pacífico, 1862-1871. España frente a Chile y Perú contabiliza también una serie de piezas que iban montadas en las embarcaciones menores de la Blanca, dando 86 cañones como cifra total. La práctica totalidad de ellos eran de a 68 lb (41 piezas) y de a 32 lb (32 piezas).
A continuación se incluye una tabla en la que se especifica la artillería montada en cada buque, según el libro citado en el párrafo anterior:
Nombre Comandante Tipo Desplazamiento Armamento Claudio Alvargonzález Fragata de hélice 4731 t 31 cañones de a 68 lb 6 cañones de a 32 lb 5 cañones de 16 cm 2 cañones de 12 cm Juan Bautista Topete Fragata de hélice 3800 t 10 cañones de a 68 lb 26 cañones de a 32 lb 3 cañones de 12 cm
Pedro de Novo y Colson en su obra Historia de la guerra de España en el Pacífico asigna 46 cañones a la Villa de Madrid y 36 a la Blanca. Aunque estas cifras son ligeramente distintas a las presentadas en párrafos anteriores, el total sigue siendo el mismo: 83 piezas (por no contar con las de las embarcaciones menores).
Escuadra aliada La escuadra aliada estaba formada, el día del combate, por una fragata de hélice (la Apurímac) y dos corbetas de hélice (la Unión y la América) por parte del Perú que sumaban en total 847 marinos peruanos enrolados en dichos buques https://www.academia.edu/36355185/El_combate_y_los_combatientes_en_Abtao y una goleta de hélice (la Covadonga) y dos vapores auxiliares (el Lautaro y el Antonio Varas) por parte de Chile que contaban con 125 marinos.
La flota chileno-peruana formó su línea defensiva en forma de arco siguiendo el perfil de la playa. Así, de norte a sur, se encontraban: el Antonio Varas, la Apurímac, la Unión, la Covadonga, la América y el Lautaro.
Las defensas aliadas se completaban con tres baterías terrestres colocadas a la entrada del canal en el que se encontraba la flota. Estas constaban de 7 cañones en total rescatados de la Amazonas.
A continuación se incluye una tabla en la que se especifica la artillería montada en cada buque, según La Armada Española, la Campaña del Pacífico, 1862-1871. España frente a Chile y Perú:
Nación Nombre Comandante Tipo Desplazamiento Armamento Perú Apurímac Manuel Villar Fragata de hélice 1666 t 8 cañones de a 68 lb 20 cañones de a 32 lb 1 cañón de a 130 lbProcedente de la Amazonas. 1 cañón de a 68 lb Unión Miguel Grau Corbeta de hélice 2016,66 t 12 cañones de a 70 lb 2 cañones menores América Manuel Ferreyros Corbeta de hélice 2016,66 t 12 cañones de a 70 lb 2 cañones menores Chile Covadonga Manuel Thomson Goleta de hélice 630 t 3 cañones de a 68 lb 2 cañones de 18 cm Lautaro Luis Alfredo Lynch(embarcado en la Covadonga) Vapor de hélice 480 t 4 cañones de a 68 lb Antonio VarasEn La Armada Española, la Campaña del Pacífico, 1862-1871. España frente a Chile y Perú se indica la posibilidad de que fuera el Maipú el que se encontrara en Abtao (1 colisa de a 68 lb y 4 cañones de a 40 lb). Heraclio Martínez CruzVida de Arturo Prat Vapor de hélice 484 t s/d
Con la tabla anterior se llega a un total de 70 cañones embarcados si se acepta la cifra de 3 piezas para el Antonio Varas. A esta cifra hay que sumarle las 7 piezas de las baterías terrestres, dando como resultado un total de 77 cañones (si se considera al Maipú, serían 72 embarcados y 79 en total). Los calibres son muy diferentes, aunque la mayoría son los modernos rayados de a 70 lb (24 piezas) y los de a 32 lb (20 piezas, todas ellas de la Apurímac). También hay una cantidad significativa de a 68 lb (16 piezas). De entre el resto de cañones, destaca especialmente, el "gigante" de a 130 lb (que además estaba montado en colisa, es decir, que podía girar sobre sí mismo para apuntar en cualquier dirección).
Sobre el número de cañones de las fuerzas chileno-peruanas, el teniente chileno Arturo Prat, presente en el combate, da unas cifras ligeramente diferentes a las incluidas en la tabla anterior. Según Prat, la Apurímac montaba 29 piezas en vez de 30 y para las corbetas Unión y América, sólo habla de los doce cañones de a 70 lb, y no menciona las piezas menores. Las diferencias son, por tanto, mínimas.
El combate thumb|derecha|400px|Situación general
miniaturadeimagen|upright=1.4|alt=litografia que representa el combate de Challahué, con barcos en la bahia|El combate de Challahué, 7 de febrero de 1866. En las primeras horas del 7 de febrero, los vigías aliados anunciaron la presencia de un buque que luego fue identificado como una de las fragatas españolas, que de manera precavida reconocía la zona en que se encontraban las naves aliadas, las cuales formaron una línea en forma de herradura cubriendo con sus cañones los dos accesos a la ensenada.