thumb|Draupadi cargando leche de miel, óleo del pintor indio Raja Ravi Varma.

Draupadi (), también conocida como Krishnā, Panchali o Yajnaseni, es la heroína central de la antigua epopeya en sánscrito del Majábharata. En la narrativa, Draupadi es la hija del rey Drupada de Panchala, quien se convirtió en la emperatriz del Reino de Kuru. Draupadi es la esposa poliándrica común y reina principal de los cinco hermanos Pándavas: Yudhishthira, Bhima, Arjuna, Nakula y Sajádeva. También se la describe como sakhi (amiga cercana) del dios Krishna.

Draupadi, junto con su hermano gemelo Dhrishtadyumna, emerge completamente adulta de un yajña (sacrificio de fuego) organizado por el rey Drupada de Panchala. La elección de su futuro marido se decide mediante un swayamvara (ceremonia de autoelección), estructurado como una competencia de tiro con arco de gran dificultad. Arjuna supera el desafío y gana su mano. Sin embargo, la madre de Arjuna, Kunti, inconscientemente, instruyó a sus hijos a compartir entre ellos lo que trajeran a casa, lo que resultó en que Draupadi se convirtiera en la esposa común de los cinco Pándavas, una unión sancionada por la profecía divina y las narraciones de sus vidas anteriores. Tras su matrimonio, se convirtió en la reina de la ciudad de Indraprastha y tuvo cinco hijos, uno de cada Pándava, a quienes se les llama colectivamente los Draupadeyas.

Mencionada en varios pasajes de la epopeya como una encarnación parcial de la diosa Shri, Draupadi es mostrada como una poderosa reina con gran autoridad y que supervisa las finanzas y el tesoro del reino. Los eventos más significativos en la vida de Draupadi tuvieron lugar durante una partida de dados en la corte de Kuru. En esta partida, Yudhishthira, tras haber perdido su riqueza y libertad, apostó y perdió a Draupadi ante su primo Duryodhana, el líder de los Kauravas. Considerada esclava, Draupadi es arrastrada a la fuerza a la asamblea real por el príncipe Kaurava Dushasana y humillada públicamente por Duryodhana y su aliado Karna por estar casada con cinco hombres. A pesar de sufrir abusos, se niega a obedecer sus órdenes y desafía a toda la asamblea, cuestionando la legalidad de ser clavada en una estaca después de que su esposo ya había perdido en la apuesta su libertad. Cuando Dushasana intenta desnudarla, su honor se preserva milagrosamente cuando su ropa se extiende infinitamente. Tras esto, el rey Kuru Dhritarashtra interviene y le otorga a Draupadi dos bendiciones, lo que resulta en la liberación de los Pándavas de su cautiverio.

Poco después, Draupadi acompaña a los Pándavas en su exilio de trece años tras perder su reino ante los Kauravas. Durante este período, Krishna la consuela, prometiéndole justicia y la restauración de su honor. El sufrimiento y la firmeza de Draupadi durante el exilio se destacan con frecuencia, estableciendo paralelismos literarios y morales con heroínas como Damayanti, Sita o Savitrí. En el último año de exilio, Draupadi vive de incógnito, disfrazada de doncella de la reina Sudeshna de Matsia. Cuando es acosada por el general de Matsia, Kichaka, convence a Bhima para que lo mate en un violento enfrentamiento. Tras el exilio, cuando Duryodhana se niega a restaurar el reino de los Pándavas, Draupadi apoya firmemente la llamada a la Guerra de Kurukshetra, recordando las humillaciones y agresiones que sufrió y exigiendo castigo para sus culpables. Aunque los Kauravas perecen, la guerra también provoca la muerte de su padre, sus hermanos y sus cinco hijos. Tras la victoria de los Pándavas, retoma su papel como emperatriz del Reino Kuru durante treinta y seis años. En la conclusión de la epopeya, Draupadi se une a los Pándavas en su último viaje hacia el cielo, durante el cual es la primera en caer.

La literatura clásica medieval introduce varias nuevas narrativas centradas en Draupadi, de manera más notable su voto de lavar su cabello con la sangre de Dushasana como símbolo de venganza. Destacada por su belleza, valentía, devoción, inteligencia, resiliencia y habilidades retóricas, también es elogiada como una de las panchakanya (cinco doncellas o cinco vírgenes), arquetipos de castidad femenina cuyos nombres se cree disipan el pecado al recitarse. En algunas partes del subcontinente indio existe una secta de Draupadi donde se le alaba como diosa. Su historia ha sido motivo de inspiración en varias artes y en la literatura secundaria.

Etimología draupadī, en el sistema AITS (alfabeto internacional para la transliteración del sánscrito). द्रौपदी, en escritura devanagari del sánscrito. d̪rəʊpəd̪iː, en el sistema de pronunciación IPA. Pronunciación: /draupádi/.Véase la entrada Draupadī, que se encuentra en el tercer renglón de la segunda columna de la pág. 503 en el Sanskrit-English Dictionary del sanscritólogo británico Monier Monier-Williams (1819-1899). Etimología: ‘la descendiente de [el rey] Drupadá’, siendo dru: ‘madera’, pada: ‘pie, toco’, poste de madera, o cualquier tipo de poste donde eran atados y torturados los cautivos. Drupadá era el rey de los panchalas. Era hijo de Prishata y padre de Drista Diumna, Sikandiní y Krisna, la esposa de los príncipes pándavas, llamada también Draupadī.

También recibe el nombre de Krisná (‘la Negra’), debido al color de su piel. Otro nombre es el demónimo Panchali (‘la de [el reino de] Panchāla’).

Datación de su leyenda

En el Rig-veda (el texto más antiguo de la India, de mediados del II milenio a. C.) no se menciona a Draupadi ni a los otros personajes que le acompañan (como el dios Krisna, los hermanos Pándavas, etc.).

La primera aparición de Draupadi se encuentra en el texto épico-religioso Majábharata (siglo III a. C.).

Nacimiento

El príncipe pándava venció al rey Drupada de Panchala en nombre de su gurú Drona, quien tomó la mitad del reino para humillar al rey. Para vengarse de Drona, el rey realizó un sacrificio de fuego (iagña) con el fin de obtener un hijo que matara a Drona. Del fuego emergió Draupadi como una hermosa joven de piel oscura, con su hermano Drishtadyumna. Ella fue bautizada Krisna (‘la Negra’) en ese momento, debido al color de su piel.

Casamiento con los cinco Pándavas thumb|Draupadi con sus cinco esposos, los Pándavas.. La figura central es Yudhishthira; los dos a su izquierda son Bhīma y Áryuna. Los mellizos Nakula y Sajádeva se encuentran a su derecha. Su esposa, a la derecha de todos, es Draupadi. Bajorrelieve en el templo Dasavatar (Deogarh). Drupada quería que Áryuna ganara la mano de su hija. Después de oír de la supuesta muerte de los Pándavas en Varanavata, él organizó una ceremonia swayamvara para Draupadi, con la idea de hacer que Áryuna saliera de su escondite. Los príncipes que pretendieran la mano de Draupadi tenían que disparar cinco flechas a un blanco giratorio, mientras miraban su reflejo en un recipiente metálico. Drupada confiaba en que sólo Áryuna podría cumplir esta hazaña. Todos los reyes y príncipes dispararon sus flechas y le erraron. Finalmente Áryuna llegó con sus hermanos, disfrazados de bráhmanas, y acertó con las cinco flechas.

Incapaces de tolerar haber sido vencidos por un bráhmana, los invitados reales atacaron a Áryuna. A una señal de su amigo Krishná, Yudhishthir, Nakul y Sahdev abandonaron el lugar, y sólo se le permitió a Bhīma ayudar a Áryuna. Áryuna y su hermano Bhīma derrotaron a todos los invitados que los atacaron. Draupadi ya había rechazado al heroico Karna (hermano ignoto de los Pándavas), diciendo que ella no se casaría con un hombre de casta baja (el hijo de un carrero).

Durante el exilio, la reina Kunti, madre de los Pándavas frecuentemente les había aconsejado a sus hijos disfrazados de bráhmanas que todo lo que consiguieran (por medio de bhiksha o limosna) lo compartieran. Al volver a su casa con Draupadi, en tono de broma, Bhīma se dirigió a su madre diciendo: «¡Mira, madre, lo que hemos traído como bhiksha!». Kunti, sin saber a qué se refería Bhīma, le dijo que la compartieran entre los cinco. Como los hijos no debían desobedecer a su madre, tuvieron que casarse los cinco con ella.

Cuando el sabio Vyāsa visitó a la familia (era padre de Pandu, por lo tanto abuelo de los Pándavas) al ver esta situación trató de calmarlos contándoles una historia: en realidad estaba bien que Draupadi tuviera cinco esposos, porque en su vida anterior ella le había pedido al dios Shivá que quería un esposo con cinco cualidades. El dios, complacido con su devoción, le dijo que no podría tener un esposo que tuviera esas cinco cualidades. Pero ella siguió firme en su propósito y le dijo que no importaba, que ella quería igual. Entonces Shivá le concedió que en su próxima vida ella conseguiría lo que quería. Por eso se casó con estos cinco hermanos, cada uno de los cuales poseía esa cualidad deseada.

Ninguno de los hijos de Draupadi sobrevivió a la guerra de Kurukshetra. Al final del Majábharata, el único de la dinastía Kuru que sobrevivió fue Parikshit, nieto de su esposo Áryuna con Subhadra (la hermana de Krishná).

Draupadi desnudada en público

thumb|Draupadi humillada, óleo de Ravi Varma.

La leyenda del draupadi chira-haran (draupadi desnudada de sus ropas), marca un momento definitorio en la leyenda del Majábharata. Fue una de las razones que llevaron a la guerra del Majábharata aunque no se puede considerar la razón central o la más importante.

Yudhishthira y sus cuatro hermanos eran los reyes de Indraprastha bajo la soberanía del rey Dhritarashtra. El hijo de Dhritarashtra Duriodhana, que vivía en la capital del reino, estaba siempre envidioso de sus primos y de las riquezas que habían adquirido al construir Indraprastha. Para vengarse de los Pándavas, su tío materno Shakuni le presentó un plan traicionero junto con sus 100 hermanos y su amigo Karna. Conspiraron para llamar a los Pándavas a Hastinapur y ganarles su reino mediante el juego de dados. Shakuni era experto en ganar por medios sucios. Y Yudhishthira era ludópata (jugador compulsivo). La idea era que Shakuni jugara contra Yudhishthira y le ganara en la mesa de juego lo que no le podría ganar en el campo de batalla.

Cuando el juego se desarrolló, Yudhishthira perdió una por una todas sus riquezas y posesiones de su reino. Al perder todos sus bienes materiales, puso en juego uno por uno a sus hermanos y los perdió. Se puso a sí mismo como prenda, y perdió. Los Pándavas eran ahora kaurava-dasá (esclavos de los Kurus). Pero para el malvado Shakuni, la humillación de los Pándavas no era completa aún. Argumentó que Yudhishthira no había perdido todo: tenía todavía a su reina Draupadi, y si la jugaba también, podría recuperar su reino y sus hermanos. Yudhishthira cayó en la trampa ante el horror de los presentes y puso a Draupadi como apuesta en la siguiente ronda de dados. El abuelo Bhishma y el gurú Drona se opusieron a esta jugada, argumentando que la reina, al ser una mujer, no se podía jugar a los dados. Sin embargo Yudhishthira ignoró sus consejos y aceptó la apuesta. Bhishma, lleno de frustración y rabia, rompió su trono. Shakuni tiró los dados y gritó alegremente: «¡Miren, gané!». Duriodhana mandó a su hermano menor Dushasana a traer a Draupadi a la fuerza. Dushasana irrumpió en las habitaciones femeninas. Draupadi estaba menstruando en esos días, y por lo tanto estaba envuelta en una sola pieza de tela.Según Sacred-Texts.com. Dushasana la tomó por los cabellos y la arrastró hasta la corte.

Incapaz de tolerar el estrés de su esposa, el fogoso Bhīma amenazó a su hermano Yudhishthira con quemarle esas manos que habían jugado la vida de Draupadi, pero Áryuna lo detuvo.

thumb|Póster de Bhima and Draupadi, pintado en "yakshagana".

En una emotiva apelación ante los varones mayores presentes en el foro, Draupadi repetidamente cuestionó el derecho de Yudhishthira a ponerla en juego, ya que él había perdido su libertad y en consecuencia no podía jugar nada. Pero todos guardaron silencio.