Marimán Mariman (en mapudungun, mari, "diez" y man, apócope de mañke, "cóndor", es decir, "diez cóndores"), fue un lonco o cacique mapuche que a fines del siglo XIX luchó como toquiAutonomía o ciudadanía incompleta: el pueblo mapuche en Chile y Argentina, escrito por Isabel Hernández, funcionaria experta de la CEPAL dependiente de la ONU, organismo que publica dicho libro el año 2003. durante la ocupación de la Araucanía por parte del Ejército de Chile.

Desarrollo En la Vida y costumbres de los indígenas araucanos en la segunda mitad del siglo XIX,Vida y costumbres de los indígenas araucanos en la segunda mitad del siglo XIX, un libro autobiográfico bilingüe de Pascual Coña y escrito por Ernesto Wilhelm de Moesbach. un libro autobiográfico bilingüe relatado en mapudungun por el anciano mapuche Pascual Coña y transcrito y traducido por el misionero alemán capuchino Ernesto Wilhelm de Moesbach, en el contexto del último malón general de 1881 (último levantamiento general mapuche, entre el 5 y el 17 de noviembre de 1881) durante la ocupación de la Araucanía en las postrimerías de la guerra de Arauco, y por otro lado transcurría la guerra del Pacífico, mientras Domingo Santa María González era presidente de la república, Carlos Castellón era Ministro de Guerra, Gregorio Urrutia Venegas era Comandante en Jefe del Ejército de Ocupación de Arauco y Cornelio Saavedra Rodríguez era Inspector General del Ejército de Chile, se menciona lo siguiente: ...De esta manera el aviso de guerra se propagó por todas partes; el mensajero de Colihuinca anduvo con sus cordones de nudos (quipus) de un cacique al otro. Recibieron noticia: Marimán de Cudihue, Lemunao de Imperial, Huichal de Llihuín, Painemal de Troltrol, Calfuqueu de Villa Almagro, Carmona de Collico, Quilempan de Quechucahuín, Huaiquimán de Runguipulli, Calfupán de Colileufu, Painén de Malalhue y muchos otros caciques más. Pascual Painemilla de Rauquenhue y Pascual Paillalef de Alma no fueron avisados. Estaban a favor de los huincas; por eso se deseaba la muerte de ellos. Todos los que habían llegado a conocer el asunto desligaron cada día un nudo. Llegado el último, llamaron a reuniones todos los caciques principales. Cuando ya se efectuaron las juntas – era en tiempo de hambruna, ya había espigado el trigo – el asunto llegó a los oídos de ciertos chilenos. Entonces fueron cinco hombres a aconsejar a los mapuches en contra del malón. Eran Vicente Jaramillo como jefe, además Blas Morales, Domingo Lagos, Domingo Alonso y el indígena Pascual Trintray. Se dirigían al cacique Colihuinca. Al saber de su llegada el cacique Marimán, que llevaba a cabo su junta, mandó unos mozos para que se los trajeran. De noche, mientras dormían donde Colihuinca, fueron acechados. Todos fueron tomados presos y conducidos en medio de los mapuches reunidos. Marimán y los suyos se alegraban diciendo: ‘Ya hemos capturado los toros (víctimas), hoy celebraremos el nguillatún’. Según se cuenta fueron atacados estos chilenos y vivos se les sacaron los corazones. Con estos corazones hicieron sus rogativas los mapuches y untaron sus lanzas con la sangre de esos hombres. De tal manera encontraron su muerte los chilenos que intentaron impedir el malón... ...Los pobres mapuches ya no poseían ni casas siquiera, se les habían reducido a ceniza todas; ellos quedaron en un estado por demás lamentable. Con eso se terminó el malón. Nosotros volvimos a nuestra patria Rauquenhue sin movernos más, quedamos en completa tranquilidad; ninguna novedad ulterior hubo. Eso sí, oímos que los chilenos de otras regiones no se cansaban en maloquear a los mapuches desgraciados. Como se contaba, se dirigían los caciques Huichal, Colihuinca y Juanito Millahuinca al Gobernador a pedir las paces. Traían sus alforjas llenas de objetos de plata, según se dice. Pero el Gobernador se tomó las prendas de plata e hizo encadenar a los caciques. Unos cuantos días después se los sacó de la cárcel, se los lleva a Boca-Budi donde fueron pasados por las armas. Así lo oí contar y habrá sido efectivo, porque esos caciques eran los más culpables, especialmente Colihuinca que había entregado los cinco chilenos a los que les arrancaron vivos los corazones allí al otro lado de Carahue. Marimán, que había muerto a esos varones, no se rindió; huyó y se mantuvo escondido. Cuando salió más tarde la amnistía para los mapuches, Marimán estaba incluido también en el indulto. Entonces dejó su escondite, hizo viajes de recreo y se gloriaba de sus relaciones amistosas con las autoridades más que antes. También oí decir que en Nehuentúe, al otro lado del río Cautín, había un chileno de nombre Patricio Rojas. Ese monstruo tomó presos a los mapuches, los encerró en una ruca y la atrancó. Luego prendió fuego a la ruca y exterminó a los indígenas en las llamas. Tal era la marcha del malón en la región costanera. Los desgraciados mapuches fueron de mal en peor. Ellos no habían ocupado muchos bienes de los chilenos, mientras que una parte de los últimos se enriquecieron, gracias a los animales saqueados a los mapuches..

En Autonomía o ciudadanía incompleta: el pueblo mapuche en Chile y Argentina, escrito por Isabel Hernández, funcionaria experta de la CEPAL dependiente de la ONU, organismo que publica dicho libro el año 2003, se menciona: