La frontera indígena sur del virreinato del Río de la Plata era el límite austral hasta donde este virreinato lograba ejercer su dominio real y efectivo pues más allá del mismo se encontraban territorios que en los hechos eran controlados por los distintos pueblos indígenas que habitaban la región pampeana y la Patagonia, principalmente los tehuelche, pehuenches, los mapuches, y los ranqueles. thumbnail|Carlos Morel, Indios pampas (Serie Ibarra). Siglo XIX. Visible: 25 x 28 cm Litografía: 21 x 26,5 cm, litografía sobre papel|alt= Diversas campañas militares y acuerdos de paz fueron realizados entre los españoles y los indígenas con el objeto de contener sus ataques o de avanzar sobre estas tierras, para incorporarlas.
Antes de la creación del virreinato del Río de la Plata Una vasta área de la región pampeana y la Patagonia constituyeron un amplio territorio indígena, que nunca pudo ser conquistado efectivamente por la Corona española. A la llegada de los españoles al sur del continente americano estos espacios geográficos estaban poblados por los pampas y los tehuelches o patagones.
Ya desde principios del , desde el descubrimiento y desembarco español en el Río de la Plata y posteriormente con la fundación de la ciudad de Buenos Aires en 1536, se produjeron las primeras confrontaciones entre los conquistadores de la región pampeana -que era parte integrante del inmenso virreinato del Perú- y los indígenas que habitaban estas tierras denominados pampas o hets o querandíes, llamados luego ranqueles, una vez incorporados a la cultura mapuche en el .
A partir del una pequeña cantidad de ganado bovino y caballar abandonado por los españoles en las pampas, se multiplió naturalmente hasta conformar enormes manadas salvajes. Los pampas y serranos comenzaron a comercializar vacas y caballos salvajes con los mapuches que habitaban lo que actualmente es Chile, lo que impulsó a estos a trasladarse hacia el actual territorio argentino para explotar ellos mismos el ganado.30.Bandieri S. (2011). Historia de la Patagonia, Buenos Aires: Sudamericana. Cap.1 Desde ese momento comenzó el proceso de araucanización que fue unificando a las tribus bajo el dominio y la cultura mapuche.
La llegada de los aucas araucanos miniaturadeimagen|402x402px|Trazado de la frontera indígena sur en el mapa del Virreinato del Río de la Plata realizado por Miguel de Lastarria en 1804, incluido en la obra titulada “Colonias orientales del Río Paraguay o de la Plata. Tomo 3. Reorganización y plan de seguridad exterior de las muy interesantes colonias orientales del Río Paraguay o de la Plata”. Los españoles denominaron vaquerías a las expediciones de caza del ganado cimarrón. También los indígenas y los gauchos se dedicaron a la caza de esos animales, lo que llevó a enfrentamientos entre ellos. Los indios atacaron constantemente las posiciones españolas mediante un sistema de ataques en masa, denominados malones o malocas, utilizando diestramente los caballos, largas lanzas y boleadoras.
Durante el los conflictos armados entre blancos e indios fueron permanentes en la región. Los primeros antecedentes datan de 1711, cuando vaqueadores fueron atacados por aucas araucanos. En 1714, el Cabildo de Buenos Aires pidió al gobernador que:
En 1715, reiteró el pedido de repeler: (...) a los Yndios Aucas que han invadido la jurisdicción de la provincia y asolado los campos.
En 1716, se firmó un tratado de paz entre los caciques Yahatti y Mayupulquiyá y el gobernador de Buenos Aires, realizándose la primera expedición a las Salinas Grandes en busca de sal, mineral de gran importancia para la conservación y el salado de la carne. Los enfrentamientos se intensificaron desde 1730, produciéndose un ataque serrano al pago de Arrecifes el 29 de agosto de 1737, que dio como resultado la construcción al año siguiente de un fuerte. En 1738, el gobernador Salcedo expulsó a las tribus de los caciques Mayulpilqui y Talhuet del territorio al sur del río Salado, lo que produjo un ataque de 2000 aucas convocados por los pampas sobre Areco y Arrecifes. Los españoles reaccionaron sobre los toldos del cacique Calelián, cuyo hijo se vengó en 1739 atacando las estancias de Luján, matando a muchos blancos, tomando cautivos y arreando miles de cabezas de ganado. A consecuencia del malón, se formó una milicia de 600 hombres, que no tuvo éxito en castigar a los pampas de Calelían.
El cacique pampa Cangapol organizó una confederación de pampas, huilliches, pehuenches, aucas y tehuelches con unos 4.000 guerreros, que atacó en noviembre de 1740 en las Fontezuelas, el río Luján arriba y el pago de la Matanza y el 26 de noviembre un malón sobre Magdalena que llegó hasta la Ensenada de Barragán. El 19 de julio de 1741 fue atacado nuevamente el pago de Luján. El 25 de julio de 1741, un aviso enviado desde Mendoza alertó a Buenos Aires que el cacique Belgamain había invadido el sur de Córdoba, por lo que el Cabildo de Buenos Aires envió al maestre de campo Cristóbal Cabral para conseguir la paz con los pampas. Se firmó un tratado de paz con los pampas del cacique Cangapol en 1742, quien fue reconocido como autoridad máxima de los pampas y custodio de la frontera establecida en el río Salado.
Los españoles construyeron entonces una línea de fortines cercana a Buenos Aires y Córdoba, para avanzar y ocupar las zonas exclusivas de caza.
Simultáneamente, desde la Capitanía General de Chile se libraba una guerra sistemática entre los españoles y los mapuches o araucanos, conocida como la Guerra de Arauco. Al mismo tiempo los diversos pueblos indios guerreaban contra los españoles también lo hacían entre sí. De este modo, entre los siglos y los mapuches impusieron su cultura a la mayor parte de los pueblos indígenas que habitaban la Pampa y el norte de la Patagonia oriental.
Entre 1739 y 1753, los misioneros de la Compañía de Jesús se establecieron en las Misiones jesuitas de la Pampa.
El 28 de julio de 1744 doscientos pehuenches atacaron Cañada de la Cruz y otra vez Luján. Cabral salió a perseguirlos, matando 70 indígenas. En 1745, el maestre de campo Juan de San Martín fundó la Guardia del Zanjón en el pago de Magdalena.
A principios de 1745, el hijo de Calelián asaltó las estancias de Lujan y fue capturado y desterrado a la Banda Oriental, muriendo en el viaje.
En 1750, Cangapol y el cacique Felipe Yahati pusieron fin al tratado de paz y destruyen las misiones jesuitas de Nuestra Señora de los Desamparados y Nuestra Señora de la Concepción. En agosto los serranos atacaron el Zanjón y Magdalena. En abril y agosto de 1751, los serranos malonearon Pergamino y en diciembre Magdalena.
Entre enero y abril de 1752, se produjeron tres invasiones indígenas, lo que llevó a la formación del Cuerpo de Blandengues de la Frontera de Buenos Aires. Los serranos atacaron de nuevo Magdalena.
Cangapol volvió a la paz con los españoles avisando de la llegada del cacique pehuenche Huelquín a la zona del Tordillo en julio de 1753, el cual atacó Arrecifes a principios de noviembre.
En noviembre de 1754, los pehuenches atacaron Salto y nuevamente Arrecifes. En 1758, hubo un ataque serrano y otro de aucas que pertenecían a lo que en la actualidad es Chile.31.https://muse.jhu.edu/article/12303
En 1760, fue fundada la Guardia de Samborombón sobre el río Samborombón. Ese año se produjo un ataque tehuelche.
A pesar de este permanente enfrentamiento entre los españoles y los indios, algunos indígenas solían trabajar en las estancias españolas, mezclándose con europeos, negros y otros indígenas. El origen social de los gauchos está relacionado con este proceso de mezcla de razas.
En 1770, el capitán Juan A. Hernández realizó una expedición contra los tehuelches por orden de Juan José de Vértiz y Salcedo. Ese año se firmó un tratado entre el maestre de campo Manuel Pinazo y los aucas. Posteriormente Pinazo realizó expediciones a las Salinas Grandes en busca de sal durante varios años.
En 1773, huilliches y llanistas atacaron la frontera bonaerense.
En 1774, el cacique huiliche Guchulep derrotó, mató y desplazó a los tehuelches entre el río Colorado y la sierra de la Ventana.
Frontera de Buenos Aires durante el virreinato del Río de la Plata miniaturadeimagen|350px|Territorios y frontera de los indígenas durante el virreinato del Río de la Plata. miniaturadeimagen|250px|Mapa del Virreinato del Río de la Plata realizado por Miguel de Lastarria en 1804, incluido en la obra titulada “Colonias orientales del Río Paraguay o de la Plata. Tomo 3. Reorganización y plan de seguridad exterior de las muy interesantes colonias orientales del Río Paraguay o de la Plata”.
Entre las reformas borbónicas se destacó la creación del virreinato del Río de la Plata con importantes territorios del sur que hasta ese momento habían pertenecido al extensísimo virreinato del Perú.
En 1777, el virrey Pedro de Cevallos diseñó el Plan de Entrada General, que consistía en penetrar en las pampas para avanzar la frontera indígena y se realizaría con cuatro columnas que debían partir simultáneamente de Buenos Aires, Córdoba, San Luis y Mendoza. El virrey elevó el proyecto al Rey y fue aprobado mediante Real Orden del 5 de marzo de 1778.
En 1777, se produjo un malón sobre Saladillo protagonizado por pehuenches, pampas y aucaes, al mando del cacique gobernador Pinalefi, junto con los caciques Curruibilu y Guenocal, y el apoyo del cacique Yanquelemus.
En 1779, se produjeron 6 malones sobre Melincué, el pago de los Arroyos, Pergamino y Magdalena. Una confederación de caciques envió a Linco Pangui a negociar la paz con el virrey Vértiz en 1779, pero este lo desterró a Montevideo y luego a las islas Malvinas.
Vértiz encargó al teniente coronel Francisco de Betbezé y Ducós el relevamiento de la frontera, quien el 12 de abril de 1779 junto al comandante de fronteras Juan José Sardén, al comandante del Zanjón, Pedro Escribano y a Nicolás de la Quintana, elevó un informe:
El plan de Vértiz dio como resultado nuevos ataques de aucas y tehuelches al mando del cacique Negro en agosto de 1780 sobre Chascomús y Luján, según lo relató el mismo virrey: miniaturadeimagen|335x335px|Virreinato del Río de la Plata en el mapa de la América del Sur de Agustín Ibáñez y Bojons del año 1800.En 1779, los milicianos de la Guardia de Samborombón fueron trasladados al nuevo Fuerte de San Juan Bautista de Chascomús sobre la laguna Vitel, quedando abandonada la guardia.
En nuevo ataque sobre Luján ocurrió en diciembre de 1780, de aucas y pampas al mando de los caciques Chahuen, Calboner, Álcali y Guchilapen.
A fines de 1781, el comandante Sardén combatió en la laguna de Esquivel (cerca de Chascomús) con una partida de indígenas, muriendo 30 combatientes por bando.
En 1782, 18 caciques enviaron al cautivo Pedro Zamora a ofrecer la paz a Vértiz, quien la concedió y se firmó en Buenos Aires en el invierno de 1782, siendo Lorenzo Calpisqui el cacique principal tehuelche con dominio entre las sierras de Tandil y de la Ventana. Vértiz los reconoció como cacique principal de todas las pampas. Se permitiría a los indígenas usufructuar los ganados cercanos a los fuertes a cambio de alertar sobre los movimientos de los ranqueles.Los orígenes de la Argentina: historias del Reino del Río de la Plata. Pág. 208. Escrito por Ricardo Lesser. Publicado por Editorial Biblos, 2003. ISBN 9507863672, 9789507863677
En 1783, una coalición de ranqueles, tehuelches y pampas que no adhirieron al tratado atacó Luján, Navarro y La Choza.