Sonia Viveros (Santiago, 2 de septiembre de 1949-La Serena, 22 de septiembre de 2003) fue una actriz chilena de teatro, radio, revista y televisión.In Memoriam: Sonia Viveros

Fue una de las máximas figuras de la televisión chilena durante el período 1965-1990 como intérprete de una carismática actuación y así llegó a ser la actriz más poderosa y mejor pagada en esa época, la primera gran estrella iniciada en televisión.La trayectoria de Sonia Viveros en la televisión chilena

Primeros años Viveros nació en Santiago el 2 de septiembre de 1949. Su padre, Gastón Viveros, era controlador y locutor de la Radio Portales,Radio Portales y su madre, una ama de casa de origen judío asquenazí, que participaba con frecuencia en radioteatro. Fue la única mujer de tres hijos. Su familia vivía en un edificio ubicado en calle Agustinas, donde funcionaba la emisora radial en la que trabajaba su padre.Historia de una vida A sus cinco años murió su padre producto de un cáncer, por lo que ella y su madre se vieron obligadas a trabajar. «Desde niña me vi en la obligación de contribuir a los gastos de la familia».Sonia Viveros hace un aro para seguir su búsqueda Debido a la popularidad de su padre en el medio radial, Viveros desde su infancia demostró interés en aprender dicha labor y a la edad de nueve años, realizó sus primeras presentaciones en radioteatro, cuando aún cursaba el colegio. Luego de esto, se sintió atraída por la actuación.Sonia Viveros Butcher

En el auge de su carrera, Viveros tuvo una residencia en el exclusivo barrio de La DehesaSonia Viveros: Separación y depresión quedan atrás y también vivió en un departamento junto a su madre y hermano Jorge en Villa Los Presidentes de Ñuñoa, compró un terreno frente al Lago Caburgua, junto a Michelle Bachelet y Estela Ortiz,Casa en Caburgua: el lío con las contribuciones que Piñera arrastra hace casi 30 años aunque nunca residió en el lugar.Bachelet: la historia no oficial

Carrera artística

Inicios Poco después, algunos de los amigos de su padre, e incluso extraños, insistieron en que Viveros hiciera una prueba de cámara, logrando participar con tan sólo 12 años en teleteatros de Canal 13. Su debut fue en El invernadero, de Graham Greene, junto a Malú Gatica y Héctor Noguera. Posteriormente, Hugo Miller, director artístico de Radiodifusión Educativa del Ministerio de Educación y de la Sección Televisión, le solicitó un personaje expresamente para ella en El litre 4916 (1965-1967), dirigida por él. En la serie, compartía créditos con Blanca Löwe, Jorge Yáñez y Luis Vilches. La serie convirtió en todo un éxito para la época, logrando que Viveros, quien sólo tenía 15 años, se posicionara como una estrella de gran popularidad. A partir de entonces, sólo apareció en series y teleteatros producidas por Canal 13. Nuevamente, su actuación recibió buenas críticas y poco después actuó en Haras La Revoltosa (1966). Las perspectivas de su carrera comenzaron a mejorar cuando actuó en Juani en sociedad (1967-1972), con un elenco que incluía a Silvia Piñeiro, Emilio Gaete y Nelly Meruane. El programa se convirtió en un éxito instantáneo, en parte gracias al ingenio humorístico de la serie, que rápidamente se convirtió en una exitosa serie hasta 1972.La televisión chilena: medio siglo de historia

Progreso como actriz Luego su gran popularidad en radio y televisión, debutó en fotonovelas de la revista Cine Amor, protagonizando diversas historias juveniles de corte romántico. De pronto, se dedicó por completo al teatro, logrando fortalecer su carrera. Desde 1970 trabajó arduamente en la compañía Teknos de Universidad Técnica del Estado, dónde tuvo una intensa labor de difusión artística patrocinado por la Secretaría Nacional de Extensión y Comunicaciones de la UTE, llevando el teatro a lo largo del territorio nacional a poblaciones, escuelas y sindicatos.Historia del teatro en Chile 1941-1990 Viveros logró gran reconocimiento con las obras La escuela de mujeres (1971) y Homo Chilensis (1972), sin embargo demostró su gran capacidad actoral al interpretar a un personaje masculino en Volpone (1972).Dos serias bajas en Teknos El diario de la época, publicó: «Sonia realizó un trabajo extenuante en lo físico, muy exigente en lo interpretativo».Sonia Viveros y una pasión: El teatro

Posteriormente, a mediados de la década de 1970, regresó a trabajar en televisión, actuando en roles principales en diversas series de identidad nacional e histórica de Televisión Nacional de Chile, entre ellas O'Higgins (1974) y Fuerte Bulnes (1977). Paralelamente, comenzó a incursionar en el género de las telenovelas producidas por Protab, en roles protagónicos, en La otra Soledad (1975) J. J. Juez (1975), María José (1976) y Los amigos (1977).

Al año siguiente, es invitada a participar del elenco de la serie británica The Voyage of Charles Darwin, de la cadena British Broadcasting Corporation (BBC).Lagrimas por Martín Rivas Su consagración televisiva se produce cuando coprotagoniza junto a Alejandro Cohen, la miniserie Martín Rivas (1979),Martín Rivas: ciudad, literatura y… teleseries del autor Alberto Blest Gana, en Televisión Nacional de Chile, donde interpreta a la bella y soberbia Leonor Encina. Junto a Cohen se consagran como una de las parejas televisivas más populares de Chile.

1980-1990: Consagración y popularidad La fama y el reconocimiento llegaron en 1981 con la exitosa teleserie La madrastra de Arturo Moya Grau. Luego de protagonizar La madrastra y Alguien por quien vivir (1982), ingresó triunfante tras esos éxitos a TVN, reclamada por la productora Sonia Fuchs, llegó a ser la actriz más poderosa y mejor pagada en esa época, la primera gran estrella de Televisión Nacional.La gran Sonia Viveros a 10 años de su muerte Participó en la célebre: La represa, (1984). Sin embargo, era preciso obtener un segundo rol protagónico para catapultar definitivamente la carrera de Sonia hacia un nivel más eminente y de público adulto. Su versatilidad se consolidó con La torre 10 (1984), una de las grandes telenovelas, en la que Viveros interpreta a uno de los personajes femeninos más deslumbrantes de la historia de la televisión, Thelma Bernard, una mujer ambiciosa, fría y sin escrúpulos.

En 1985, el director Vicente Sabatini le ofrece el protagónico de Marta a las ocho, teleserie que rescata el drama clásico. Aquí personifica a la sufrida Marta Méndez, mujer provinciana que, en busca de mejores oportunidades, llega a trabajar como empleada doméstica de una acaudalada familia capitalina. Paralelamente a su trabajo dramático, Sonia es designada miembro del jurado en el XXVI Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar. No obstante, ese mismo año le diagnostican lupus, enfermedad degenerativa del sistema inmunológico que en su caso afectó seriamente la vascularización cerebral. Su hermana mayor había fallecido de un tumor cerebral, por lo que ya existían antecedentes familiares poco favorables para ella.

Dirigió su propia compañía de teatro infantil La Pepona.

En 1988, encanta a la teleaudiencia con su rol de Milena Cabral en Bellas y audaces, donde actúa como hija de la dueña de un salón de belleza. A pesar de todo, y en el auge de su carrera, la actriz se retira momentáneamente de la televisión para enfrentar su enfermedad. Tras reintegrarse a la televisión, anima un espacio infantil en Chilevisión -en aquel tiempo, Teleonce, de la Universidad de Chile-, para luego volver a Canal 13 y unirse al elenco de Villa Nápoli. Luego, vuelve a TVN, quedándose por el período 1992 y 1993, actuando en Trampas y Caretas y Ámame. En todo caso, y desde que vuelve, no consigue papeles protagónicos como en antaño, siendo estos personajes en telenovelas ante todo, secundarios.

1991-1998: Transición a papeles adultos Viveros recibió el reconocimiento nacional y muchos premios por sus trabajos. Desde finales de los años 1990 comenzó a actuar menos a medida que se fue deteriorando su salud. A su vez, condujo programas propios y haciendo apariciones como invitada hasta mediados de la década. Pese a esto, colaboró en diversas organizaciones gremiales y sindicales.

A mediados de los 90 decidió internase en un centro hospitalario y la teleaudiencia, convocada por el programa Sábados gigantes de la estación Canal 13, preparó una campaña de apoyo económico para costear el oneroso tratamiento.

En 2001, Viveros parecía libre del mal que la aquejaba, pero a comienzos de 2002, experimentó una recaída. En tan solo un año y medio sufrió cuatro infartos cerebrales: el último de ellos, fatal. Fue trasladada al Centro Asistencial de La Serena tras un masivo derrame cerebral donde se hallaba conectada a un ventilador mecánico, en estado de coma. Se le diagnosticó muerte cerebral y permaneció tres días asistida por equipamiento médico.

Vida personal Matrimonios y relaciones Viveros se casó tres veces y diversas relaciones amorosas. Sus esposos en orden cronológico fueron:

Álvaro González (1969-1975): Viveros contrajo matrimonio con un funcionario de viajes cuando sólo tenía 20 años de edad. Su relación se dio por terminado luego de que Viveros no pudo concretar una familia tras los sucesivos abortos que le provocaba su enfermedad: Óscar Rodríguez Gingins (1977-1983): Después de un periodo, Viveros conoció al director de televisión cuando la actriz se presentaba en Cabaret Bijoux. Su relación fue inicialmente amistosa, reconocida por todo el ambiente artístico, como una de las más prósperas. En 1984, Rodríguez se emparejó con la joven actriz Carolina Arregui. Viveros viajó a Roma para encontrarse con el Papa Juan Pablo II, iniciando así, un camino de búsqueda espiritual. En 1985, tras estar a un paso de la muerte, estando hospitalizada, Viveros decidió llamar a Rodríguez en su habitación clínica para agradecerle su compañía y declararle su perdón. Jorge Benavides (1984-1988): Conoció al guionista en la obra El gato encerrado. En la cúspide de su carrera televisiva. Viveros perdió un bebé a los siete meses de embarazo. En 1985, tras una fuerte y pública complicación de su enfermedad que casi le cuesta la vida. Tras esto junto a Benavides, adoptó a Camilo Tomás, y en 1988, adoptó a Camila Esperanza Benavides. Después de una intensa relación amorosa, Benavides decidió abandonar a Viveros. Leopoldo Segovia (1998-2003): Conoció al académico en la ciudad de La Serena, cuando la actriz filmaba su última telenovela Borrón y cuenta nueva. Ambos se enamoraron y se establecieron de manera definida en la ciudad del norte. Segovia fue quien la acompañó en la última etapa de su vida.

Entre sus otras parejas públicas se encuentran el actor José Secall, con quien tuvo un romance en su juventud que terminó cuando Viveros ingresó a la televisión, y posteriormente, se reencontraron y tuvieron una relación a comienzos de 1990. Otra de las relaciones de Viveros, fue con el cantante José Alfredo Fuentes. En ninguno de sus relaciones pudo concebir hijos —a pesar de quedar embarazada catorce veces— pues sufría continuos abortos espontáneos debido a su enfermedad.

En medio de su relación con Segovia y grabaciones de Marta a las ocho, Viveros obtuvo una emocional cercanía con Javiera Parada, hija de sus amigos José Manuel Parada Maluenda y Estela Ortiz. Luego del asesinato de Parada por agentes del Estado en plena dictadura militar, la actriz se mantuvo presente en la vida de Javiera hasta sus últimos días.

Enfermedad y crisis personal