La campaña japonesa de Filipinas se desarrolló entre el 8 de diciembre de 1941 y el 9 de junio de 1942, y culminó con la ocupación japonesa de Filipinas, estado libre asociado de los Estados Unidos. Aunque superadas numéricamente, las mejor entrenadas fuerzas japonesas lograron acorralar a las unidades filipino-estadounidenses de Luzón en la península de Batán y la isla de Corregidor. Estas fuerzas resistieron hasta abril y mayo de 1942 respectivamente, y las guarniciones aliadas en Bisayas y Mindanao se rindieron al caer Corregidor.
Al finalizar la batalla de Bataán, las fuerzas aliadas fueron sometidas a una marcha forzada a los campos de prisioneros de guerra, en la que murieron más soldados que en la batalla en sí.Toland, p. 300. Este episodio recibió el nombre de la marcha de la muerte en Bataan. Por el número de bajas muchos historiadores la consideran la mayor derrota de las fuerzas armadas de EE. UU.
Antecedentes
En 1941, Filipinas servían de base para la recién organizada Fuerza Aérea estadounidense del Lejano Oriente (FEAF por sus siglas en inglés), la cual debía ser neutralizada para poder garantizar la superioridad aérea nipona mientras que el Grupo de Ejércitos Expedicionario del Sur avanzaba contra Malasia y las Indias Orientales Neerlandesas, colonias europeas. Además, la ocupación de Filipinas se consideraba necesaria para evitar que las mismas fueran usadas como plataforma de contraataques aliados y para asegurar las rutas de comunicación entre Japón y los recién ocupados territorios al sur.
Fuerzas defensoras Las fuerzas terrestres aliadas en Filipinas estaban conformadas por unos 130 000 soldados, sin embargo, unos 100 000 de estos efectivos habían sido movilizados hacía pocos meses y estaban pobremente entrenados.Toland, p. 190. La Fuerza Aérea estadounidense, al mando del mayor general Lewis H. Brereton, estaba compuesta por 35 bombarderos B-17 y 107 cazas P-40. El almirante Thomas Hart era el comandante de la Flota Asiática, que debía defender las aguas filipinas pero, aunque contaba con un crucero pesado, un crucero ligero, 29 submarinos y 14 destructores de la Primera Guerra Mundial, al igual que el ejército y la aviación, estaba en desventaja frente a la flota japonesa.
El almirante Rainsford Stark, Jefe de Operaciones Navales, había solicitado, a mediados de 1941, al Presidente Franklin D. Roosevelt que alargase las negociaciones con los japoneses, con el objetivo de fortalecer a Filipinas. El Comandante en Jefe de las fuerzas estadounidenses en Filipinas, general Douglas MacArthur, planeaba expandir el ejército a 200 000 efectivos, y formar una flota aérea de 256 bombarderos y 195 cazas. MacArthur planeaba culminar esta expansión para abril de 1942. Para el 4 de enero se esperaban 52 bombarderos en picado y dos regimientos de artillería. De manera más inmediata, en la víspera del ataque a Pearl Harbor, 30 bombarderos B-17 habían sido prometidos, y doce bombarderos ya había despegado de California. Estos bombarderos hicieron escala en Hawái durante el ataque sorpresa japonés.
Fuerzas atacantes
Para la invasión de Filipinas se destinó el 14.º Ejército japonés, al mando del teniente general Masaharu Homma. Los cuarteles generales de Homma fueron establecidos en Formosa, en aquel entonces bajo control japonés, aunque otras unidades de este Ejército fueron estacionadas en las islas Ryukyu, las islas Pescadores y Palaos. Inicialmente, el 14.º Ejército, también llamado Fuerza de Ataque de Filipinas, contaría con la 16.ª División y la 48.ª División, unos 43 000 hombres, así como con dos regimientos de tanques. Sin embargo, una vez asegurada la victoria, en un período estimado de 50 días, la 65.ª Brigada del teniente general Akira Nara se movilizaría a Filipinas como fuerza de ocupación, ya que las dos divisiones originales recibirían misiones en las Indias Orientales Neerlandesas. La 4.ª División, estacionada en Japón como reserva, se movilizaría posteriormente a Filipinas.
El 5.º Grupo Aéreo, dependiente del Ejército, estaba compuesto por 20 batallones y era comandado por el teniente general Hideyoshi Obata. Contaba con dos regimientos de cazas, dos regimientos de bombarderos ligeros y un regimiento de bombarderos pesados, así como un regimiento de reconocimiento. Fue trasladado desde Manchuria hacia Formosa, para apoyar a las fuerzas terrestres al norte de la latitud 16.º La 11.ª Flota Aérea, al mando del vicealmirante Nishizo Tsukahara y con 444 aviones en total, recibió el encargo de neutralizar a la FEAF al sur del área de operaciones del 5.º Grupo Aéreo, pero además debía brindar apoyo en los desembarcos en Malasia y las Indias Orientales Neerlandesas. En total, Homma contaría con un máximo de 500 aviones principalmente durante el desembarco.Morton, p. 59.
La 3.ª Flota japonesa, comandada por el almirante Ibo Takahashi, tenía como objetivo principal proteger a los transportes y resguardar las costas durante los desembarcos. La 4.ª División de portaaviones, que incluía al portaaviones ligero Ryujo, fue asignada a la campaña, ya que la 11.ª Flota Aérea, estacionada en Formosa, no podía proteger a las tropas que desembarcarían más al sur.
Inicio de la campaña
El 7 de diciembre de 1941, la noche anterior al ataque a Pearl Harbor en Filipinas, fue avistado un convoy japonés frente a Indochina navegando en dirección al golfo de Siam. Además, las tres noches anteriores se habían reportado sobrevuelos de aviones no identificados sobre Clark Field, la principal base aérea estadounidense en Filipinas. El almirante Hart estaba seguro de que la guerra iba a empezar en cualquier momento y le sugirió al vicealmirante Sir Thomas Phillips, comandante de la Flota británica del Lejano Oriente, que acortara su visita a Filipinas y regresara a Singapur de inmediato.
Ataques aéreos
thumb|300px|Cazas del portaaviones Ryūjō frente al Monte Mayón, en dirección a Legazpi, el 12 de diciembre de 1941. El 8 de diciembre, MacArthur fue notificado del inicio de las hostilidades a las 6.50 de la mañana, hora local, cuatro horas y media después de haberse iniciado el ataque a Pearl Harbor. Rottman, p. 58. Media hora después, el general Brereton solicitó a MacArthur permiso para bombardear Formosa, pero este se negó, alegando que no disponían de suficiente información sobre las bases enemigas en la isla. Durante el resto de la mañana, los japoneses realizaron pequeños ataques aéreos. Brereton solicitó de nuevo permiso para bombardear Formosa, pero MacArthur se negó por segunda vez. Poco después de las diez, MacArthur finalmente autorizó el bombardeo, y Brereton procedió a reunir a sus bombarderos en Clark Field, los cuales estaban sobrevolando el Monte Arayat, para evitar ser sorprendidos en el suelo.Toland, p. 232. En ese momento, 196 aviones japoneses habían abandonado Formosa y se encontraban en dirección al aeródromo. Aunque Clark Field fue alertado del inminente ataque, el mensaje no subió en la cadena de mando, y cuando la primera oleada japonesa, 27 bombarderos Mitsubishi G3M2, llegó finalmente a las 12.35 p. m., encontró a todos los bombarderos de Clark Field en la pista preparándose junto con sus cazas para un ataque contra Formosa programado para la tarde.Toland, p. 233.
A la primera ola de bombarderos siguió una similar, la cual atacó desde gran altura, casi sin ser molestada por la artillería antiaérea. Después vinieron 34 Zeros, que realizaron ataques rasantes, los más efectivos de todo el ataque. Solamente tres cazas P-40 lograron despegar para hacerles frente, y otros cinco fueron destruidos mientras avanzaban por la pista. Un escuadrón de cazas de una base aérea cercana llegó poco después, y aunque compuesta por inferiores cazas P-35, lograron derribar a tres Zeros.Morton, p. 87.
Estos ataques fueron muy efectivos, los japoneses lograron reducir a la mitad la fuerza combativa de la FEAF en el primer día de la campaña. Los estadounidenses perdieron 17 de 35 bombarderos B-17, 53 cazas P-40 y 3 cazas P-35, así como otros 30 aviones de menor importancia.Morton, p. 88. Las instalaciones de Clark Field y la cercana Iba quedaron seriamente dañadas, y se reportaron 80 muertos y 150 heridos. En estos ataques, los japoneses perdieron solamente siete cazas. Los japoneses consolidaron su superioridad aérea los siguientes días, y al finalizar el 15 de diciembre la fuerza aérea estadounidense en Filipinas había sido reducida a un puñado de cazas.
Escape de la Flota Asiática thumb|left|210px|El , buque insignia de la Flota Asiática, en la bahía de Manila. Con la Flota del Pacífico temporalmente neutralizada en Pearl Harbor, y con la FEAF diezmada, la defensa de Filipinas recaía completamente en la Flota Asiática del Almirante Hart y en el plan defensivo de MacArthur, que definía a las playas como la principal línea de defensa.
El 8 de diciembre, el almirante Hart había enviado a su principal fuerza operativa, liderada por el crucero pesado , hacia Borneo, colonia holandesa. La marina mercante también escapó rápidamente de la bahía de Manila, la cual fue atacada desde el aire en los días siguientes. El 10 de diciembre, Hart reportó que Manila ya no podía ser mantenida como una base naval debido a la supremacía japonesa en el aire y continuó enviando más barcos al sur, donde creía que contribuirían mejor en la defensa de Malasia y las Indias Orientales Neerlandesas.Morton, p. 94. El 14 de diciembre, Hart decidió enviar al resto de su flota al sur, y en Filipinas permanecieron únicamente dos destructores, 27 submarinos y otros navíos menores. Hart abandonó Manila el 26 de diciembre, en un submarino, con rumbo al sur. El contraalmirante Francis Rockwell permaneció en Filipinas como sucesor de Hart.
Desembarcos thumb|390px|Mapa mostrando los diferentes desembarcos nipones en Luzón. Aunque los principales desembarcos japoneses se realizaron poco antes de la Navidad, también se realizaron desembarcos en Luzón y Dávao, en los primeros días de hostilidades. Luego de tomar las islas Batanes, al norte de Luzón, el 8 de diciembre, los japoneses desembarcaron unos 4000 hombres en Vigan, Gonzaga y Aparri dos días después. El 12 de diciembre, unos 2500 japoneses desembarcaron en Legazpi, en el sur de Luzón. El 20 de diciembre, unos 5000 japoneses desembarcaron en Dávao y desde allí partieron hacia Joló, que tomaron de inmediato. Estos dos últimos desembarcos no servían para la campaña de Filipinas, sino para la campaña de las Indias Orientales Neerlandesas, que ya había iniciado.
En la noche del 10 de diciembre, un bote japonés de reconocimiento se adentró en el golfo de Lingayen y de inmediato fue atacado por todas las defensas costeras. El comandante divisional anunció haber impedido un importante desembarco japonés y el episodio fue conocido como la batalla del golfo de Lingayen.Morton, p. 107. MacArthur había colocado la mayor parte de su artillería en el sur del golfo, pero los japoneses descubrieron esto gracias al bote de reconocimiento y la prensa aliada, que publicó detalles de la falsa batalla en Lingayen.Toland, p. 245.Toland, p. 250.
El 22 de diciembre, el submarino estadounidense localizó a la principal fuerza de invasión japonesa de Lingayen, unos 85 transportes que contenían al grueso de la 48.ª División, al mando del teniente general Yuitsu Tsuchihashi. Sin embargo, el desembarco japonés al norte del golfo de Lingayen se realizó sin muchos contratiempos, gracias a la absoluta superioridad aérea y naval japonesa. En aquel momento, solamente cuatro bombarderos B-17 permanecían en Filipinas, y luego de arrojar bombas sobre el convoy japonés, escaparon a Australia.Toland, p. 251.