thumb|Eco y Narciso, Nicolas Poussin, h. 1629-1630, Museo de Louvre.

En la mitología griega, Eco (en griego antiguo: Ἠχώ Êchṓ) era una ninfa del monte Citerón —una oréade— en torno a la cual se ha formado la leyenda del origen del «eco». Fue amada por Pan, a quien no correspondía, y a su vez amó a Narciso, que no amaba a la ninfa. Su final fue proverbial, pues al morir desapareció y se convirtió en una voz que repite las últimas sílabas de las palabras que se pronuncian.Pierre Grimal: Diccionario de mitología griega y romana, voz «Eco»

Los literatos griegos usaban este personaje como una alegoría poética del eco o un recurso escénico para sus obrasPíndaro: odas olímpicas XIV, 21Aristófanes: Las tesmoforiantes, 970 pero los autores romanos —especialmente Ovidio— la convirtieron en el símbolo trágico del amor no correspondido.Ovidio: Las metamorfosis III, 330-510

Textos mitológicos miniaturadeimagen|Eco y Narciso (William Waterhouse)

En Dafnis y Cloe Eco amaba su propia voz y se mantenía virgen. Se dice que su madre era una ninfa y su padre un mero mortal pero nunca se los mencionan por el nombre. Pasaba la vida danzando y había sido instruida en el arte del canto y la música de mano de las propias musas. Se dice que Pan, envidiando la destreza musical de Eco, provocó la locura entre los hombres del lugar, quienes despedazaron a la ninfa y esparcieron por la tierra los fragmentos de su cuerpo que aún cantaban. También se dice que la propia Gea, favoreciendo a las musas, escondió los pedazos de Eco en su interior dando cobijo a su música y, por orden de las musas, el cuerpo de Eco todavía canta, imitando con perfecta semejanza el sonido de cualquier cosa terrenal.Longo: Dafnis y Cloe 3, 22

En Las metamorfosis Eco era una ninfa que había sido castigada por Juno por haberla entretenido con largos discursos mientras Júpiter se encontraba con otras ninfas en los montes. Como castigo, la diosa le quitó la capacidad de hablar por iniciativa propia: desde entonces, Eco solo podía repetir las últimas palabras que escuchaba de los demás.

Un día, mientras Narciso cazaba por los campos, Eco lo vio y se enamoró de él. Lo siguió a escondidas, y cuanto más cerca estaba de él, más intenso se hacía su amor. Deseaba acercarse y hablarle, pero no podía pronunciar palabras por sí misma. Cuando Narciso se separó de sus compañeros y preguntó si había alguien allí, Eco respondió repitiendo sus palabras. Él la llamó y ella salió de entre los árboles, esperando poder abrazarlo. Sin embargo, Narciso la rechazó y le ordenó que se apartara de él. Eco, obligada a repetir sus últimas palabras, quedó profundamente humillada.

Desde entonces se ocultó en los bosques y las cavernas, pero el rechazo no consiguió apagar su amor. Consumida por el sufrimiento, fue perdiendo poco a poco su cuerpo: su piel se adelgazó, su cuerpo desapareció y finalmente solo quedaron su voz y sus huesos, que adquirieron la forma de la piedra. Desde entonces Eco dejó de ser visible, aunque su voz continuó oyéndose en los bosques y montañas.

A pesar de su transformación, Eco siguió amando a Narciso. Cuando este murió junto al manantial después de enamorarse de su propio reflejo, Eco acompañó sus últimos momentos repitiendo sus lamentos y sus últimas palabras. Cuando Narciso pronunció su despedida, Eco repitió también «adiós». Así, incluso después de haber perdido su cuerpo y su capacidad de hablar por sí misma, su voz permaneció vinculada para siempre a la de Narciso.

Otros textos mitográficos Según la Suda, Iinge nació fruto de la unión entre Pan y Eco.Suda: voz «Iinge» Otros dicen que de esa unión nació también Yambe.Filócoro, FGrH 328 F 103Simon Hornblower, Antony Spawforth y Esther Eidinow (2012). The Oxford Classical Dictionary. Oxford University Press. Pág. 720, "Yambe". ISBN 0199545561. Se dice que un tal Aquiles, hijo de Zeus y de Lamia, era de una belleza irresistible y ganó un certamen de belleza contra Afrodita, en el que Pan era el juez. La diosa se irritó y puso en el corazón de Pan el amor de Eco y a Aquiles le hizo volverse tan feo y poco atractivo como antes había sido hermoso.Focio: Biblioteca § 190, 47

Las Dionisíacas contienen varias referencias a Eco. Según el relato, aunque Pan perseguía con frecuencia a Eco, nunca consiguió ganarse su afecto. También hacen referencia a Eco en el contexto del diluvio. Nono afirma que las aguas subieron tanto que incluso en lo alto de las colinas Eco se vio obligada a nadar. Tras haber escapado de los avances de Pan, ahora temía la lujuria de Poseidón.Nono de Panópolis: Dionisíacas VI, 257–261 y 300–310

El eco Los autores romanos de tratados técnicos y de agricultura utilizaban el concepto físico del rebote del sonido, aunque el lenguaje poético de la época estaba profundamente ligado al mito. Describen un problema práctico de apicultura (el ruido que asusta a las abejas), utilizando la palabra que derivaba del nombre de la ninfa, pero sin hacer alusión al personaje mitológico de Eco. Columela menciona «las resonancias de un valle, que los griegos llaman ecos (ἤχους) y los romanos imágenes (imagines)».Columela: De re rustica IX, 5 Virgilio se refiere a «la imagen golpeada de la voz rebota».Virgilio: Geórgicas IV, 49-50 Plinio el Viejo escribe que «(las abejas) se asustan del eco del sonido que resuena».Plinio el Viejo: Historia natural XI, 21

Pausanias aborda a Eco desde una perspectiva racional y arquitectónica, descartando el mito romántico e introduciendo el fenómeno físico. Rechaza por absurda la versión de la ninfa Eco enamorada de Narciso; en su lugar, recoge una leyenda local donde Narciso se mira en el reflejo para recordar a su hermana gemela fallecida.Pausanias: Descripción de Grecia IX, 31, 7-8 Describe una edificación famosa por su acústica en el santuario de Olimpia, llamada el ‘Pórtico de Eco’ porque repite la voz del hombre siete o más veces.Pausanias: Descripción de Grecia, V 21, 17 Menciona otro corredor en la región de Hermíone, junto al templo de Ares, bautizado por los locales como el ‘‘Pórtico de Eco’ debido a que el sonido reverbera al menos tres veces.Pausanias: Descripción de Grecia II 35, 10

Evocaciones artísticas Se encuentra Eco con Narciso en el teatro del Siglo de Oro español (Pedro Calderón de la Barca: Eco y Narciso; Sor Juana Inés de la Cruz: El Divino Narciso). El diálogo con el eco pasa a ser en el Renacimiento una verdadera clase poética, ilustrado en las pastorales dramáticas, en la poesía lírica, en la ópera. Algunos poetas, como por ejemplo, Víctor Hugo, utilizan de buen grado la figura de la ninfa Eco o el fenómeno del eco para designar la voz y la actividad poética. Christina Rosenvinge dedica una canción a este mito en su álbum La joven Dolores.

Véase también Narciso (mitología) (60) Echo

Referencias

Fuentes CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro: Eco y Narciso, en www.cervantesvirtual.com. LONGO: Dafnis y Cloe, III, 21 – 23. Dafnis y Cloe: texto español en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes; introducción y traducción de Juan Valera. III. Texto griego, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus. III, 21: 1; 2; 3; 4; 5. III, 22: 1; 2; 3; 4. III, 23: 1; 2; 3; 4; 5.

NONO DE PANÓPOLIS: Dionisíacas, IV, 327. IV: texto inglés en el sitio Theoi; trad. de 1940 de W.H.D. Rouse (1863 - 1950) publicada en la Loeb Classical Library. IV: texto griego, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus. IV: texto griego en el sitio de la Bibliotheca Augustana (Augsburgo).

Narciso y Eco en Las metamorfosis, de OVIDIO: Libro III, 339 - 510. Texto español en Wikisource. Las metamorfosis. Libro III: texto latino en Wikisource.

PAUSANIAS: Descripción de Grecia, IX, 31, 7 - 9. IX: texto español, en buena parte resultado de traducción automática. IX, 25, 1 - IX, 34, 5: texto francés. IX, 31: texto francés. IX, 31: texto inglés, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus; trad. de 1918 de W.H.S. Jones et al. publicada en la Loeb Classical Library. 7; 8; 9. IX, 31: texto griego. IX, 31, 7 - 9: texto griego en Wikisource.

Enlaces externos

BULFINCH, Thomas: Mitología de Bulfinch (Bulfinch's Mythology). I: La era de la fábula o Historias de dioses y héroes (The Age of Fable o Stories of Gods and Heros, 1855). I, 13: Niso y Escila; Eco y Narciso; Clitia; Hero y Leandro (Nisus and Scylla - Echo and Narcissus - Clytie - Hero and Leander): texto, en inglés, en el sitio del Internet Sacred Text Archive. El mismo texto en Wikisource. Traducción portuguesa en Wikisource.

Categoría:Ninfas Categoría:Personajes castigados por Hera Categoría:Las metamorfosis