Navarra (), denominada oficialmente Comunidad Foral de Navarra (Nafarroako Foru Komunitatea), es una comunidad foral española de carácter uniprovincial situada en el norte de la península ibérica. Limita al nordeste con la región francesa de Nueva Aquitania (departamento de Pirineos Atlánticos; País Vasco francés), al noroeste con el País Vasco (provincias de Álava y Guipúzcoa), al este y sureste con Aragón (provincias de Huesca y Zaragoza) y por el sur con La Rioja. El municipio de Petilla de Aragón constituye un enclave rodeado totalmente por territorio zaragozano.

La actual Comunidad Foral de Navarra abarca el territorio correspondiente a la Alta Navarra del Renacimiento; la Baja Navarra forma parte del País Vasco francés.

Históricamente, mantuvo, además, sus instituciones y estatus de reino formalmente hasta 1841, fecha en la cual era, a todos los efectos, una provincia más dentro de España, aunque siguió conservando una alta autonomía fiscal -sin solución de continuidad- y algunas de tales instituciones. A diferencia del resto de autonomías, su amejoramiento del fuero constituye la parte equivalente de los estatutos autonómicos en otras regiones, ya que no tuvo necesidad, como ellos, de constituirse como autonomía, sino que con apoyo en la disposición adicional de la Constitución española de 1978 que reconocía su régimen foral, adecuó su legislación al nuevo régimen constitucional.

Está compuesta por cinco merindades y 272 municipios y 345 concejos. Cuenta con una población de 678 333 habitantes (INE 2024), de la que cerca de un tercio vive en la capital, Pamplona ( habitantes), y más de la mitad en el área metropolitana de la misma (370 804 habitantes).

Toponimia La Comunidad Foral de Navarra toma su nombre del Reino de Navarra, entidad política de la que es sucesora directa. Este reino independiente era llamado en sus inicios reino de Pamplona, hasta que en 1162, el rey Sancho VI pasó a intitularse rey de Navarra, tomando un nombre que había estado anteriormente en uso para referirse al grupo de población autóctono del territorio: los navarros, labradores de lengua vasca. De hecho, el término navarro fue utilizado habitualmente como sinónimo de vasco, vascongado o lengua vasca en documentos tan importantes como el Fuero General y hasta la Edad Moderna, tanto dentro como fuera del reino. La primera vez de la que se tiene constancia escrita del término Navarra es en el , en la obra Vita Karoli MagniEn el capítulo 15 de Vita Karoli Magni se encuentra el siguiente párrafo: «Ipse per bella memorata primo Aquitaniam et Wasconiam totumque Pyrinei montis iugum et usque ad Hiberum amnem, qui apud Navarros ortus et fertilissimos Hispaniae agros secans sub Dertosae civitatis moenia Balearico mari miscetur; deinde Italiam totam» escrita por Eginardo, donde se describen las incursiones del rey franco Carlomagno hasta el río Ebro.

Se trata de una única voz de origen antiguo y oscuro, que posteriormente ha sufrido evoluciones dispares en distintas lenguas. De un primitivo Nabarroa surgió la forma Nafarroa, actual topónimo euskera, que sin embargo en romance siguió evolucionando hasta dar Nabarra y Navarra, formas homófonas que alternaron en la documentación medieval y moderna hasta acabar imponiéndose en castellano Navarra.

El origen del nombre es discutido entre filólogos y expertos, sin que haya una conclusión clara u opinión mayoritaria, tanto por la ausencia de registros debida a su antigüedad como por el debate en cuanto a su origen geográfico, que unos sitúan en la cuenca de Pamplona y otros en Tierra Estella. Ahora bien, la gran mayoría coincide en señalar una composición doble, con una raíz naba(r) o nafar y un sufijo vasco -oa, reducido a -a en lenguas romances. La doble -rr- responde a la unión de la raíz y el sustantivo, típica del euskera. izquierda|miniatura|Pamplona y su cuenca desde el monte Irulegi. Al fondo, sierras de Sarbil y Andia. Se puede observar como se trata de un territorio llano rodeado por montañas, en el sentido de naba, donde el color que domina el paisaje es el pardo, en el sentido de nabar. Dejando de lado teorías infundadas y fantasiosas, los académicos se dividen en dos grandes teorías, según consideren que la raíz detrás del nombre es naba o nabar/nafar. En el primer caso, naba es un término prerromano, probablemente protovasco, cuyo significado es 'tierra llana rodeada por montañas'.Naba en la Enciclopedia Auñamendi. Los autores que defienden esta teoría quieren verlo aplicado a la cuenca de Pamplona, cuya descripción geográfica encaja correctamente con la definición de dicho término, al estar naturalmente delimitada por distintas cadenas montañosas de gran relieve como Alaiz, Erreniega o Sarbil, en contraste con el centro de la comarca, formado por pequeñas colinas rodeadas por ríos como el Araquil, Arga, Elorz o Sadar. Desde este punto de vista, el término Navarra aplicaría inicialmente a la cuenca, y que al ser tomado como nombre del reino, vino a ser sustituido por cuenca de Pamplona.Humboldt, W. (1821). Prüfung der Untersuchungen über die Urbewohner Hispaniens vermittelst der Vaskischen Sprache. Berlin: Bei Ferdinand Dümmler, p. 15.Martínez de Zaldibia, J. (1560). Historia de Guipuzcoa. Suma de las cosas cantábricas y guipuzcoanas, p. 258. Ahora bien, entre sus detractores se hace notar que en la navarra vascófona o históricamente vascófona, donde se encuentra esta comarca, apenas hay topónimos donde se utilice el término naba, y que el territorio está enclavado en una región eminentemente montañosa como son los Pirineos, por lo que no tendría sentido hablar de llanura.

Por otro lado, los que consideran que la raíz es nabar o nafar lo hacen por distintos motivos, aunque coinciden en atribuirle la categoría de gentilicio. Así, nabar o nafar haría referencia al grupo poblacional, que posteriormente daría nombre al territorio que habitan, similarmente a los bretones en Bretaña o los sajones en Sajonia.Larramendi, Manuel (1745). Diccionario trilingue del castellano, bascuence, y latin : tomo primero / su autor el Padre Manuel de Larramendi de la Compañia de Jesus. Volumen I, p. 73. En significado del gentilicio discrepan sus partidarios, aunque la mayoría apuntan al término vasco nabar 'de varios colores', 'pardo', en referencia al color de la tierra y del paisaje.Irigoien, A. (1977). Geure hizkuntzari euskaldunok deritzagun izenaz. Euskera 22, pp. 513-538. Estudios recientes evidencian que la variante original era necesariamente nabar, de la que derivan nafar y napar, ya que /f/ no es un fonema propio del euskera sino un añadido posterior de época medieval. Contra esta postura se señala principalmente que, de ser un gentilicio, este debería ser *nafarroatar o *nafarroar y no nafar o nabar, de acuerdo al comportamiento del protoeuskera estudiado en inscripciones aquitanas.Lakarra, J.A. (2018). La prehistoria de la lengua vasca.

En cuanto al sufijo -oa, tradicionalmente se ha venido comparando con el de otros territorios vascos como Aezkoa, Gipuzkoa o Zuberoa, proponiéndose que sea un término locativo para designar al área abarcada por un pueblo. Ese parece ser el caso de Aezkoa, tierra de los aetzak (aetz + -(g)oa), o de Gipuzkoa, territorio de los giputzak (giputz + -(g)oa), pero no se puede decir que guarden una relación tan estrecha con Nafarroa o Zuberoa, que apuntan ser topónimos mucho más antiguos.

Historia

izquierda|miniatura|Romanización sobre el territorio navarro: Vías, villas rurales y ciudades remarcando el Ager y el Saltus Vasconum En la etapa prerromana, la zona que ocupa la actual Navarra estaba habitada por los vascones. La zona del valle del Ebro fue romanizada con la expansión del Imperio romano; no así la zona pirenaica. Tito Livio fue el primero en redactar una reseña historiográfica de los vascones, quienes se relacionaron con Roma de varias formas, incluso formando parte de sus ejércitos. Fueron los romanos quienes «dividieron» en dos el territorio vascón: llamaron Ager Vasconum a la zona llana, a orillas de los ríos Ebro, Ega, Arga y Aragón, caracterizándola con una vida basada en la agricultura; y Saltus Vasconum a la zona del norte, describiéndola como pastoril.

El territorio vivió las guerras sertorianas que enfrentaron a romanos contra romanos apoyados en ocasiones por tribus y ciudades locales, fundando varias de ellas como Cascantum, Pompelo, Nemanturissa (quizá el actual yacimiento de Santa Criz), etc. Fue en esa época cuando el legado romano trazó a través de todo el territorio varias vías y calzadas de prolongado uso durante los siglos posteriores. miniatura|Reino Visigodo de Toledo, año 560

Con la caída de Roma, en la península entraron una serie de pueblos germánicos, entre ellos los visigodos. Estos acabaron creando un reino cristiano con capital en Toledo en la antigua Hispania romana. Los visigodos también entraron en contacto con los vascones, menos romanizados que la mayor parte de los habitantes del territorio peninsular. miniatura|izquierda|Muerte de Rolando en la batalla de Roncesvalles Lo que hoy conocemos como Navarra se estructuró tras la invasión musulmana de la península en el y el fin del poder godo. El norte de la comunidad permaneció poco tiempo bajo dominio musulmán y pronto se organizó en un núcleo cristiano de fugaz sometimiento al Imperio carolingio y con centro en la ciudad de Pamplona, población fundada en época romana como Pompaelo por Pompeyo sobre un asentamiento vascón preexistente denominado «Bengoda». Su primer soberano conocido fue Íñigo Íñiguez —o Íñigo Arista («Enneco Cognomento Aresta»)—, cabeza conocida de la primera dinastía pamplonesa. De este modo se conformó el Reino de Pamplona. En el sur, un noble hispano godo oriundo de la zona (Casius) pactó con los invasores musulmanes y se convirtió al islam, consiguiendo así mantenerse como reino independiente y prolongando este poder entre los de su estirpe (los Banu Qasi), que durante generaciones afirmarán su poder en el sur del actual territorio navarro, aliándose con los Arista en diversas ocasiones en contra del poder central del emirato cordobés, o del afán expansionista del Imperio carolingio. Más tarde, con la conquista de Tudela por Alfonso I de Aragón, y el rechazo a su testamento por parte de los nobles de Pamplona, se nombrará rey a García Ramírez en 1134, que será el primer rey de Navarra de la historia. miniatura|Sancho el Mayor rey de Pamplona y conde de Castilla y Aragón miniatura|El Reino de Navarra en tiempos de Sancho VII el Fuerte (1194-1234)

Tras unos primeros años de expansión y la posterior merma territorial a manos de Castilla y Aragón, el Reino de Navarra se estabilizó con dos territorios diferenciados: la Alta Navarra, al sur de los Pirineos y en la que se encontraba la capital y la mayor parte de la población y los recursos, y la Baja Navarra o Navarra Continental, al norte de la cordillera pirenaica.

El reino navarro colaboró activamente en las primeras etapas del proceso histórico llamado Reconquista para pasar a realizar intervenciones puntuales. Famosa es la participación del monarca navarro en la batalla de las Navas de Tolosa, que supuso el principio del fin de la dominación musulmana de la península y se dice que es origen del actual escudo de Navarra.

En su etapa de mayor expansión territorial, durante la Edad Media, el reino abarcó territorios atlánticos y se expandió más allá del río Ebro, hacia territorios situados en las actuales comunidades autónomas de Aragón, Cantabria, Castilla y León, La Rioja, País Vasco y las regiones administrativas francesas de Aquitania y Mediodía-Pirineos, en las antiguas provincias de Gascuña y Occitania. Las capitales vascas de Vitoria y San Sebastián fueron fundadas por el rey navarro Sancho VI el Sabio.