miniaturadeimagen|Portada del libro del año 1761 titulado Historia del venerable, y antiquissimo Santuario de Nuestra Señora de Valvanera, en la provincia de la Rioja, obra de Benito Rubio.

La etimología del topónimo Rioja, que lleva por nombre la comunidad autónoma de La Rioja (España) y que heredaron tierras pobladas por riojanos de origen en tiempos pasados, como la provincia de La Rioja y su capital en Argentina, un pueblo en Chile, otro en la provincia de Almería (España), y la provincia de Rioja y su capital en Perú, es compleja y ha sido muy discutida. Las principales teorías apuntan a diferentes orígenes: la tradicional popular que le hace corresponder con el río Oja, la que apunta al término Rivalia que se traduciría como «tierra de riachuelos», la que señala como germen una tautología nominal en el término rivo Ohia que significaría «río de lecho fluvial»; y las muy diversas que indican que tendría sus orígenes en el euskera, por ejemplo como unión de los vocablos herria y ogia traduciéndose como «tierra de pan».

Numerosos autores de varias épocas han propuesto distintas teorías sobre ello, como por ejemplo el fraile Mateo Anguiano en el , pasando por Ángel Casimiro de Govantes en el , Menéndez Pidal o Merino Urrutia en el o ya en el el investigador Eduardo Aznar Martínez. Sin olvidar los textos de autores más antiguos como Florian Ocampo en el o Rodrigo Méndez Silva en el , que dan cuenta de la etimología popular del topónimo.

Las primeras apariciones escritas de este topónimo como Rioga, Riogam y rivo de Ogga se remontan al , pudiéndose encontrar asimismo con diferentes grafías como Rioxa, Riogia, Rivo de Oia, Rivogio o ya en su forma definitiva Rioja en textos de siglos posteriores. Por otra parte el documento más antiguo encontrado en el cual aparece su gentilicio data del , con las grafías riogeñ y riogensi, es decir, riojano.

En las primeras apariciones escritas de este topónimo del , se designa bajo el mismo aproximadamente a la zona más occidental de la región española actual; existiendo algunas divergencias en cuanto a su localización exacta por parte de distintos autores. De forma paulatina y como consecuencia de distintos sucesos históricos, el topónimo se fue extendiendo hacia el este desde la Edad Media, para nombrar a una región más extensa, formada por siete valles fluviales, situados entre el Tirón por el oeste y el Alhama por el este, que vierten sus aguas en el Ebro; es decir La Rioja actual. Situación geográfica de sus orígenes y proceso de expansión del nombre alt=|miniaturadeimagen|280x280px|Mapa de La Rioja dividida en Alta y Baja elaborado por Tomás López en el año 1769. La divisoria entre las dos riojas se sitúa en el río Iregua. El canónigo e ilustrado Juan Antonio Llorente lo criticó en el año 1805, puesto que tenía el error de omitir o dejar fuera varios pueblos que también eran riojanos, especialmente en La Rioja Baja y eran parte integrante de los 7 valles que con sus respectivos ríos van desde el Tirón por el oeste hasta el Alhama por el este y que son todos ellos enteramente riojanos.Lo hizo en un discurso ante los miembros de la Real Sociedad Económica de La Rioja, una de las sociedades de amigos del país fundadas en el siglo XVIII conforme a los ideales de la ilustración. Existen discrepancias entre los expertos a la hora de ubicar el lugar concreto donde estaría localizada la primitiva Rioja. Para algunos autores las primeras referencias escritas a los términos originarios —diferentes variantes documentadas en la Edad Media— del nombre de La Rioja, se referían en el a una demarcación civil o eclesiástica colindante con los Montes de Oca, con límite al oeste en la localidad de Belorado y con Briones al este, que corresponde con las cuencas de los ríos Tirón y Oja.Otros discrepan con esta Interpretación de los textos antiguos y sitúan a la primitiva Rioja en los aledaños del propio cauce del Oja.Los autores que defienden la localización entre los ríos Oja y Tirón son Tomás Ramírez, Javier García Turza y Felipe Abad León (este último señala toda la cuenca del Oja y parte de la del Tirón). Los que señalan su emplazamiento en los territorios aledaños al propio Oja son David Peterson y Domingo Hergueta. Eduardo Aznar Martínez por su parte refiere una zona amplia al sur del Ebro.

Con el transcurso del tiempo el nombre iría expandiéndose durante la Edad Media, nombrando a un territorio cada vez mayor, como consecuencia de acontecimientos políticos, sociales y territoriales que tuvieron lugar durante la época. El mismo iría extendiéndose en la época medieval hacia oriente por la diócesis de Calahorra, haciéndose sucesivamente con las cuencas de los ríos tributarios del Ebro Najerilla, Iregua, Leza, Cidacos etc y las sierras donde estos nacen, hasta llegar por el este al Alhama. De esta manera fue denominando al resto de comarcas riojanas y ampliándose el topónimo Rioja hasta abarcar los límites actuales. Sus habitantes se denominaban riojanos —"riogensi" en la primera referencia escrita al gentilicio— y así eran conocidos. La expansión de La Rioja llegó a ser tal que incluso en los siglos , y se identifica con este nombre a una región algo mayor que la actual comunidad autónoma.

No se han realizado aún estudios sobre como y porqué sucedió esta expansión territorial, pero todo parece apuntar a que dos de los sucesos que lo posibilitaron fueron la fundación del burgo de Santo Domingo de la Calzada en el , así como la existencia a lo largo de la historia de distintas instituciones civiles y eclesiásticas netamente riojanas, como fueron por ejemplo la merindad de Rioja, el arciprestazgo de Rioja o el corregimiento de Rioja, de raigambre medieval.Así pues, existe por ejemplo documentación medieval que refleja la fusión de la merindad de Rioja con otras merindades, pero conservando el nombre de esta y la capitalidad en Santo Domingo de la Calzada. También existen documentos en los que se aprecia como distintas localidades aparecen incluidas dentro de la mencionada institución, cuando no lo estaban en un primer momento. A finales de la edad media, esta merindad se convirtió en un corregimiento, el corregimiento de Rioja o de Santo Domingo de la Calzada, cuyos límites exactos se desconocen, pero que abarcaba ya en ese momento un amplio territorio. Por tanto, una de las causas de la ampliación del topónimo Rioja a un territorio mayor, parece ser su vinculación a estas instituciones con carácter expansivo. No obstante, es a partir de la creación del mencionado corregimiento, cuando el topónimo Rioja comienza a exceder los límites del mismo, apareciendo documentación en la que se mencionan también como riojanas localidades ajenas a este.Todo el amplio espacio que finalmente llegó a ser conocido como riojano, contaba con una geografía común, mismas costumbres, misma cultura, misma economía y mismos intereses. Estos intereses serían recogidos en el plano económico a finales del por la Real Sociedad Económica de La Rioja, que celebraba sus reuniones en distintas localidades riojanas como Fuenmayor, Logroño, Calahorra o Alfaro y en el militar durante la guerra de la independencia por la Junta de Armamento e Insurrección de La Rioja, que tuvo su primera sede en Soto de Cameros.

A raíz de la conquista de América por parte del imperio español, el topónimo Rioja se aplicaría a diversos territorios poblados por riojanos de origen europeo en este continente. Lo mismo sucedería en la actual provincia de Almería, como consecuencia de la conquista del Reino de Granada.

Algunas menciones históricas (desde el al ) Se suele considerar como la primera mención documentada la que aparece en el Fuero de Miranda, concedido por el monarca Alfonso VI en 1099, donde aparece como Rioga y Riogam, o escrito como Rioxa y Rioxam, pronunciándose como Rioja y Riojam. Sin embargo, actualmente varios autores datan este texto en el año 1177, por lo que existirían otras referencias a La Rioja muy anteriores. Para Tomás Ramírez, que usa la datación de 1099, la importancia del texto radica en que se hace una transcripción del topónimo que puede considerarse romance, algo que no sucede en otros documentos en los que el término está traducido al latín, por lo que se plasma con diferentes grafías (rivo de ogia, rivo de Oia....).

En el mismo Fuero de Miranda también se lee:

Según esto, en la fecha de redacción del texto, se entendería por Rioja las tierras comprendidas entre Belorado al oeste y Briones al este, que son las cuencas de los ríos Oja y Tirón. Posteriormente, el nombre iría expandiéndose de forma paulatina al ser utilizado para denominar a un territorio cada vez mayor, hasta llegar por el este al río Alhama, cubriendo los límites actuales, tal y como se deduce de otras referencias a La Rioja escritas en siglos sucesivos.

Sin embargo, si bien se considera tradicionalmente el mencionado fuero de Miranda de Ebro como el escrito más antiguo en el que aparece el topónimo Rioja reflejado como Rioga, existe un texto anterior relacionado con esta materia que se halla en el folio 63 del Becerro Galicano de San Millán de la Cogolla datado en el año 1082. Está redactado también en latín y en él se menciona a una población desaparecida llamada Irahuri que se ubica en rivo de ogga, la cual donan Bermudo Gutierrez y su mujer Godina al monasterio de San Millán. Dice así: miniaturadeimagen|Mapa italiano de La Biscaia. Aparece Alava, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra y La Rioja escrita con la grafía «Rioxa». Año 1696.|alt=|238x238px Para David Peterson esta es realmente la referencia más antigua en la que se hace mención a La Rioja. Según Eduardo Aznar MartínezEduardo Aznar Martínez es antropólogo e historiador. Ha investigado las huellas del euskera en algunos espacios como en La Rioja. Ha escrito libros sobre este tema como El Euskera en La Rioja. Primeros testimonios y Tierras, gentes y voces. El legado del euskera riojano. En este último analiza la toponimia, léxico y antroponimia riojana antigua de procedencia etimológica euskérica. Asimismo desarrolla una teoría sobre el origen del topónimo Rioja. sería Irahuri una aldea desaparecida de difícil localización, seguramente cercana al río Oja, cuyo nombre proviene del euskera. El término consta de dos componentes: huri, que significa 'villa o lugar poblado', e ira, que es más dudoso y puede significar helecho, helechal'. Para los expertos que realizaron la transcripción y edición digital del Becerro Galicano, esta localidad se encontraba próxima al municipio de Casalarreina.

También existe una referencia anterior al fuero escrita en el año 1084 para algunos y en 1087 para otros, en la cual se da constancia de una donación al abad de San Millán don Blas del monasterio de San Sebastián que está en el valle de Ojacastro y a continuación añade:

La interpretación del mencionado texto es dudosa, puesto que para Felipe Abad León y Eduardo Aznar Martínez es evidente que fluminis oggensis hace mención a un río y no a La Rioja. No obstante, Tomás Ramírez piensa que cuadra mejor entenderlo por su contexto como una referencia a un territorio y por tanto ser la primera traducción de la palabra romance y siempre más antigua Rioja al latín .

Más clara es otra escritura anterior al mencionado fuero, la cual aparece el folio 53 del Becerro Galicano de San Millán, datando del año 1095. En ella se explica como el Infante de Pauleja se entrega a San Millán y dona sus propiedades en La Rioja: «De Infante de Padulega carta in Rivo de Oia».