thumb|230px|Portada del catálogo para la primera exposición impresionista (1874). Se conoce como Exposiciones impresionistas a las ocho exposiciones organizadas por los pintores del llamado grupo impresionista en París, entre los años 1874 y 1886, en que dieron a conocer sus trabajos, al margen del Salón oficial controlado por la Academia de Bellas Artes francesa. Las exposiciones de los impresionistas supusieron un paso fundamental en la independencia del artista moderno con respecto a las instituciones académicas y en la creación de un mercado privado de arte, dado que por primera vez los pintores, organizados en grupo, exponían sus obras, dándolas a conocer a posibles compradores, con independencia de la Academia de Bellas Artes.
Las exposiciones tuvieron lugar en distintos puntos de la ciudad de París. Berthe Morisot y Camille Pissarro fueron los únicos pintores de los llamados impresionistas que participaron en las ocho exposiciones de grupo. En total, fueron cincuenta y seis los pintores que participaron en el conjunto de las ocho exposiciones.
Contexto El Salón oficial
El inicio de las exposiciones de los impresionistas se sitúa en el clima de malestar de muchos artistas franceses ante el sistema institucional del Salón de París. El Salón era una exposición colectiva (anual o bianual) en que las obras presentadas debían ser aprobadas por un jurado, compuesto por profesores de la Academia de Bellas Artes y otros expertos en arte. Los miembros del jurado defendían un arte academicista, en gran medida refractario a las innovaciones que se venían produciendo en los medios artísticos. En un momento en que el mercado privado de arte era aún incipiente, el Salón constituía el principal medio para que un pintor se diera a conocer y consiguiera vender su obra.
Este sistema provocaba malestar en los artistas que veían rechazadas sus obras por parte del jurado, bien por motivos estéticos, al apartarse de la estética idealista e historicista propia del academicismo, bien por motivos ético-políticos, al tratar en sus obras temas considerados inconvenientes por los miembros de la Academia. La primera ocasión en que un pintor decidió realizar una exposición pública de su obra independiente de la del Salón y paralela a esta fue cuando el realista Gustave Courbet montó en 1855 un pabellón independiente de la exposición oficial al que llamó Pavillion du Réalisme (Pabellón del Realismo). En él expuso dos de sus obras más representativas, que habían sido rechazadas por el jurado del Salón debido a su estética realista: Entierro en Ornans (Un enterrement à Ornans, 1849, Orsay) y El taller del pintor (L'Atelier du peintre, 1855, Orsay). thumb|left|250px|El almuerzo sobre la hierba (Le Déjeuner sur l'herbe, 1863, Orsay) de Édouard Manet. Este cuadro de Manet fue el más polémico del Salón de los rechazados de 1863. Cuando los pintores que paulatinamente irán formando el grupo impresionista intentan exponer en el Salón oficial, encuentran en general el mismo rechazo -si bien en ocasiones algunas de sus pinturas serán aceptadas. Uno de los momentos claves de esta tensión, y un antecedente directo de las exposiciones del Boulevard des Capucines, fue la autorización que dio en 1863 el emperador Napoleón III para que se abriera un llamado Salón de los rechazados (Salon des refusés) en que pudieran exponerse las obras que el jurado académico había rechazado de la exposición oficial. En este Salón se dio a conocer el famoso Almuerzo sobre la hierba de Édouard Manet -quien, por otra parte, nunca se consideró un pintor impresionista y no expuso nunca con ellos-, cuya presentación de un desnudo femenino sin posible coartada mitológica causó escándalo, tanto entre el público como entre la crítica. El mismo escándalo que en 1865 causó la Olympia del mismo pintor, esta vez sí admitida en Salón oficial.
Otro antecedente de las exposiciones de grupo iniciadas en 1874 es la exposición que en 1867 el propio Manet hace de una cincuentena de sus telas, con ocasión de la Exposición Universal de ese año, pero al margen de esta. También en 1867, algunos de los pintores que luego serían incluidos en el grupo impresionista, como Claude Monet, Frédéric Bazille, Pierre-Auguste Renoir, Camille Pissarro, Alfred Sisley, Paul Cézanne o Edgar Degas, se plantean la posibilidad de exponer juntos independientemente de la Exposición Universal y del Salón de ese año, pero su proyecto no llega a realizarse.
Formación de la Sociedad anónima de pintores thumb|250px|Un taller en Batignolles (Un atelier aux Batignolles, 1870, Orsay), de Henri Fantin-Latour. El cuadro muestra a algunos de los miembros del grupo de Batignolles (Manet, Monet, Renoir, Bazille, Émile Zola), uno de los núcleos de los que surgirá el grupo impresionista. En este contexto de conflicto con el arte oficial, a partir fundamentalmente de los años 1860 se van a ir entablando relaciones entre algunos jóvenes pintores que cultivan una estética novedosa y que con el tiempo conformarán el llamado grupo impresionista. La mayoría realizan su formación como pintores al margen de la Escuela de Bellas Artes, la institución de enseñanza oficial, dependiente de la Academia -Manet sí estudió allí, teniendo como profesor a Thomas Couture. Acuden a escuelas particulares de pintores –como la de Charles Gleyre, donde coincidieron Bazille, Sisley y Renoir–, o a academias en que se ponía a su disposición modelos para ejercitar el dibujo, como la Académie Suisse -donde acudían Pissarro, Monet, Guillaumin y Cézanne-. También se relacionan con algunos de los pintores de la generación anterior a los que admiran y que son igualmente obviados por el arte oficial, como Eugène Boudin, Johan Barthold Jongkind o los pintores de la Escuela de Barbizon. Uno de los núcleos en que participan los pintores que posteriormente será conocidos como impresionistas es el llamado grupo de Batignolles, en torno a la figura de Edouard Manet, llamado así por sus reuniones en el barrio parisino de Batignolles, donde vivía Manet, en particular en el Café Guerbois, en la rue des Batignolles, actual Avenida de Clichy. Otro de los cafés parisinos que fueron puntos de reunión habitual de los impresionistas fue La Nouvelle Athènes, en el barrio de Pigalle.
Las relaciones de amistad entre estos pintores quedaron plasmadas en varios retratos de grupo, como los dos que hiciera Henri Fantin-Latour, Homenaje a Delacroix (Hommage à Delacroix, 1864, Orsay), en que se ve, alrededor de un retrato de Delacroix, a Édouard Manet, James McNeill Whistler, el pintor norteamericano amigo de los impresionistas y a Charles Baudelaire, entre otros; y, sobre todo, Un taller en Batignolles (Un atelier aux Batignolles, 1870, Orsay) en que están representados los habituales del grupo de Batignolles: los pintores Manet, Renoir, Monet y Bazille y el escritor Émile Zola, entre otros. Otro retrato de grupo de grupo frecuentemente citado es el que hiciera Frédéric Bazille, en que representó una escena en el taller que este pintor compartía con Renoir en París, conocido como El taller de Bazille o El taller de la calle de la Condamine (L'atelier de Bazille o L'atelier de la rue de la Condamine, 1870, Orsay).
Por otra parte, en 1870 tanto Monet como Pissarro, cada uno por su lado, se instalan en Londres, donde se ven a menudo y se dedican a pintar paisajes y vistas de la ciudad. Entre los críticos e historiadores del arte ha sido motivo de discusión si esta estancia en Inglaterra fue decisiva para la gestación del estilo impresionista, a causa de la influencia que en ambos pintores podrían haber tenido los cuadros de John Constable y J. M. W. Turner que allí contemplaron.
En el plano político, la década de 1870 comienza con la caída del Segundo Imperio de Napoleón III, en 1871, tras la conmoción de la guerra franco-prusiana de 1870 y los sucesos de la Comuna de París, que obligan al emperador a dimitir. Se instaura entonces la Tercera República Francesa. La mayoría de los jóvenes pintores, salidos del medio de la burguesía, eran republicanos convencidos, y esperan que el cambio de sistema político conlleve también un cambio de política artística y un mayor reconocimiento de su trabajo. thumb|left|280px|El taller de Bazille (L'atelier de Bazille, 1870, Orsay) de Frédéric Bazille. En el cuadro se ve a Zola, en las escaleras, hablando con Renoir, mientras Manet y Monet contemplan un cuadro de Bazille, a su lado.
Por otra parte, desde mediados de siglo se ha ido generando un incipiente mercado privado de compra-venta de cuadros vehiculado por la figura del marchante de arte y las galerías. Fueron fundamentalmente dos los marchantes que jugaron un papel importante en la difusión de la pintura impresionista y su consolidación: Georges Petit, recordado sobre todo por la célebre exposición conjunta de Monet y Auguste Rodin que organizó en su galería en 1889; y Paul Durand-Ruel quien apostó por la pintura de los jóvenes pintores y consiguió cierto número de ventas. A Durand-Ruel se le debe particularmente la creación de demanda de pinturas impresionistas desde fuera de Francia y la exportación a los mercados europeos y estadounidense.
En 1873 se reabrieron los debates entre estos pintores unidos por vínculos de amistad y unas ansias comunes acerca de la mejor estrategia para conseguir darse a conocer. Algunos, como Manet o el crítico de arte Théodore Duret, partidario del nuevo arte, creían que era necesario «conquistar» el Salón. Otros, apoyados por el crítico Jules-Antoine Castagnary, creían que lo mejor era presentarse ante la opinión como grupo independiente, al margen del Salón. Finalmente, en diciembre de 1873 el grupo partidario de la organización independiente forma la llamada Sociedad Anónima de pintores, escultores y grabadores, cuyos estatutos son presentados el 27 de diciembre de ese año. Entre los objetivos expuestos en estos estatutos figuraban la organización de exposiciones colectivas, sin jurado ni premios, y la publicación de una revista portavoz del grupo.
Las exposiciones Primera exposición impresionista (1874) thumb|250px|Fotografía del exterior del taller del fotógrafo Nadar en el Boulevard des Capucines parisino, donde en 1874 tendría lugar la primera exposición impresionista. Cuatro meses después de la formación de la Sociedad, el 15 de abril de 1874, quince días antes de la inauguración del Salón oficial, se inauguró la primera de las exposiciones de grupo de los impresionistas, que estaría abierta durante un mes, hasta el 15 de mayo, en el antiguo taller del fotógrafo Nadar -quien se había trasladado a otro local- en el 35 del Boulevard des Capucines, en el IX Distrito de París. Los cuadros se dispusieron en siete u ocho habitaciones de varios pisos del citado taller. El trabajo de ubicar los cuadros y colgarlos quedó a cargo de un comité, del que formaba parte Renoir, quien, ante el abandono del resto de miembros, parece que acabó realizando la tarea prácticamente solo. No hay seguridad acerca de si Nadar cedió gratuitamente el local, como aseguró Monet, o si por el contrario los artistas debieron abonarle un alquiler de 2 020 francos, como indican otras fuentes.
La entrada costaba un franco, igual que en el Salón, y el catálogo con los títulos de las obras, redactado por Edmond Renoir, hermano del pintor, cincuenta céntimos. La exposición contó con 165 telas, obra de 30 artistas.