La Nueva economía keynesiana o Nuevo keynesianismo es una escuela de pensamiento económico que busca proveer fundamentos microeconómicos a la economía keynesiana. Se desarrolló como respuestas a las críticas a la macroeconomía keynesiana realizada por los seguidores de la llamada Nueva Macroeconomía Clásica. Para una breve historia de estos desarrollos, ver Wolassa L. Kumo (2009): The Global Economic Crisis and the Resurgence of Keynesian Economics
De acuerdo con David Colander, para el nuevo keynesianismo la preocupación neoclásica y neokeynesiana con flexibilidad de precios y salarios es irrelevante. En su lugar, se concentra en fallas de coordinación institucional o sistemática, macroexternalidades Se llama “macro-externalidades” a los efectos secundarios de decisiones agregadas, por ejemplo, las de ahorro y consumo agregado e interdependencia de los factores y elementos económicos, lo que lleva al reconocimiento de múltiples puntos de equilibrio económico, todo lo cual cambia la naturaleza del debate macroeconómico. David Colander (1998) New Keynesian Economics in Perspective
De acuerdo con los proponentes originales del término - Mankiw y Romer - el Nuevo Keynesianismo se caracteriza por dos conceptos centrales: no acepta la dicotomía clásicaEn macroeconomía se entiende por "dicotomía clásica" la idea que las variables "nominales "y "reales" pueden ser analizadas independientemente. Como ejemplo, una percepción económica exhibe la dicotomía clásica si propone que cosas tales como el producto y tasas de ganancia pueden ser analizadas sin considerar a sus contrapartidas nominales: el valor monetario de esa producción y la tasa de interés. A nivel macroeconómico practico, esto -sugieren quienes rechazan la dicotomía- significa que variables tales como el Producto Bruto no pueden ser estudiadas sin considerar la oferta monetaria y la tasa de inflación. Otra manera de decir todo lo anterior es afirmar que -en las aproximaciones clásicas- el dinero es "neutral", en el sentido que afecta solo aspectos nominales (por ejemplo, los precios) pero no las variables reales (la producción). Tanto los keynesianos como los monetaristas rechazan la dicotomía principalmente porque consideran que los precios, etc, poseen inercia (que algunos llaman histéresis -es decir, no se ajustan rápidamente a cambios- lo que significa que un cambio en la oferta de dinero tendrá efectos en la demanda real y consecuentemente, en variables macroeconómicas reales. La idea de la dicotomía fue originalmente introducida por Knut Wicksell.- Para una introducción al concepto y consecuencias, ver: Beenstock, Michael; Ilek, Alex: Wicksell's Classical Dichotomy: Is the natural rate of interest independent of the money rate of interest? y asume que los fallos de mercado son cruciales para comprender fluctuaciones en el mismo Mankiw and Romer 1990, Vol. 1, p. 2. citado por David Colander: Beyond New Keynesian Economics: Towards a Post Walrasian Macroeconomics
Al igual que el nuevo clasicismo, asume que tanto los hogares como las empresas se comportan de acuerdo con la teoría de las expectativas racionales (de Muth y Lucas), pero el análisis nuevo keynesiano asume que las fallas de mercado existen y tienen consecuencias reales. Entre esas fallas esta la pegosidad, inercia o rigidez de tanto precios como salarios. En otras palabras, que ni precios ni salarios responden inmediatamente a cambios en el mercado.
Esa pegosidad de precios y salarios y las otras fallas presentes en el modelo implican que la economía puede fallar en obtener pleno empleo. Consecuentemente -se alega- la implementación de políticas de estabilización por parte de los gobiernos y bancos centrales - políticas fiscales y políticas monetarias- llevara a resultados macroeconómicos más eficientes de acuerdo con Pareto que políticas del laissez faire.
Orígenes
Desarrollo temprano
A partir del auge de las teorías keynesianas en la primera mitad del se propusieron una variedad de teorías macroeconómicas que buscaban modificar esa propuesta.Michael Woodford (1999), 'Revolution and evolution in 20th century macroeconomics, mimeo, Columbia University. Ver también -para una visión general- J Bradford de Long: The Triumph of Monetarism? (en castellano) Entre las más conocidas y exitosas se encuentra la conocida como la síntesis neoclásica, término introducido por Paul Samuelson para referirse al proyecto de integrar las visiones neoclásicas con las keynesianas. Una tesis central de esa síntesis es que uno de los objetivos principales tanto de los gobiernos como de los bancos centrales es la obtención y mantenimiento del pleno empleo, a fin de asegurar que la noción neoclásica de la escasez de recursos tenga validez práctica.
Consecuentemente los partidarios de la síntesis esperaban que la implementación correcta de medidas monetarias y fiscales lograrían no solo ese empleo pleno sino también aseguraría una expansión del sistema que implicaría la reproducción de un equilibrio competitivo a largo plazo.
Posteriormente, a partir de la década del 70 del Robert Lucas y otros criticaron tal propuesta -desde la perspectiva de la Teoría de las expectativas racionales- en dos líneas de ataque principales; A) que los actores económicos tomarían en cuenta las acciones de las autoridades fiscales y monetarias, lo que las haría impotentes y B) que las expectaciones racionales por sí mismas pueden llevar a una situación en la cual los mercados se vacían y se obtiene pleno empleo con equilibrio de largo plazo. Esta visión llegó a llamarse Nuevo clasicismo. Felipe Larraín B., Jeffrey D. Sachs (2002): Macroeconomía en la economía global
Aún con anterioridad, economistas tales como Franco Modigliani y James Tobin, etc -los llamados neokeynesianos- habían puesto énfasis en las fundaciones microeconómicas de procesos tales como el consumo y la inversión.
Derivando inspiración de esa perspectiva, autores tales como John B. Taylor, Gregory Mankiw, Paul Krugman, David Romer, Olivier Blanchard, Nobuhiro Kiyotaki, y Michael Woodford, buscaron mostrar que factores microeconómicos pueden tener efectos al nivel macroeconómico. Específicamente, que la rigidez o inercia de sueldos y precios dificulta ese vaciamiento de mercados, y consecuentemente, impide la implementación de un equilibrio de largo plazo. Esta aproximación ha llegado a ser llamada "Nuevo keynesianismo".
Mientras los nuevos clásicos sugieren que los ajustes de precios y salarios pueden obtener una situación de pleno empleo estable en el corto plazo, los nuevos keynesianos sugieren que ese equilibrio solo es obtenible -dado la pegosidad de sueldos y precios- en el largo plazo y a través de la acción de autoridades fiscales y monetarias. La percepción nuevo keynesiana del largo plazo es que puede ser un periodo realmente largo, quizás inalcanzable en la práctica (en la medida que fluctuaciones previas modificaran continuamente la situación) (ver más abajo)
Esa intervención estatal se basa en la percepción keynesiana de la necesidad de coordinar los diferentes elementos de la política macroeconómica.Donald Markwell: John Maynard Keynes and International Relations: Economic Paths to War and Peace, Oxford University Press, 2006. Nuevos keynesianos enfatizan esa necesidad, especialmente en el contexto de la crisis del 2008, a nivel internacional a fin mantener un sistema de comercio abierto. Esto se ha reflejado en las posiciones de economistas del FMI y del Banco Internacional de Desarrollo. Fiscal Policy for the Crisis, prepared by the IMF Fiscal Affairs and Research Departments (Antonio Spilimbergo, Steve Symansky, Olivier Blanchard, and Carlo Cottarelli)December 29, 2008
Desarrollo de ideas básicas De acuerdo con Mankiw Mankiw: New Keynesian Economics el desacuerdo primario entre los Nuevos clásicos y los nuevos keynesianos es acerca de la rapidez con la cual los precios y salarios se ajustan a cambios de mercado. Los economistas nuevo clásicos construyen sus modelos en la asunción que esos salarios y precios son flexibles -es decir, responden rápidamente- y consideran que esa flexibilidad contribuye a un equilibrio entre la oferta y la demanda que limpia el mercado. Los nuevos keynesianos creen que esos modelos no pueden explicar algunos problemas de corto plazo Definido como un periodo menor al en el cual empresas pueden entrar o salir de un mercado en forma planificada y -a fin de explicar esos problemas- postulan modelos que contienen rigideces o pegosidades de precios y salarios. Los modelos nuevo keynesianos dependen sobre esa pegosidad y otros factores microeconómicos para explicar desempleo involuntario y por qué las políticas monetarias tienen influencia en la actividad económica. thumb|left| Ilustración de demanda (línea roja) y oferta “con inercia”
Por ejemplo, una tradición económica de largo plazo enfatiza que la política monetaria puede afectar el empleo y producción en el corto plazo debido a que los precios responden lentamente a cambios en la oferta de dinero. De acuerdo con esta percepción, si la oferta decae (o tasa de interés bancario incrementa) los individuos gastan menos y la demanda decae. Pero, dado que tanto los salarios como los precios son inflexibles -no decaen inmediatamente- ese menor gasto produce una disminución en la producción y una caída en los niveles de empleos. Los economistas nuevo clásicos critican esta percepción porque carece de un modelo teórico coherente, especialmente una que permita explorar y explicar esa inercia de precios. Los nuevos keynesianos tratan de remediar esa situación. Mankiw New Keynesian Economics
La exploración de esas percepciones por los keynesianos comenzó en la década de los 80 del . En 1991 Mankiw y Romer publicaron una obra -llamada "Nueva Economía Keynesiana"N. Gregory Mankiw and David Romer, eds., (1991), New Keynesian Economics. Vol. 1: Imperfect competition and sticky prices, MIT Press, ISBN 0-262-63133-4 Vol. 2: Coordination Failures and Real Rigidities. MIT Press, ISBN 0-262-63133-2 - en dos volúmenes que aglutinan contribuciones significantes a la percepción delineada. La mayoría de esos trabajos se concentraba en explorar el como algún factor microeconómico puede producir efectos macroeconómicos keynesianos más que en tratar de construir un modelo general.
Por ejemplo Mankiw estudia los efectos de los llamados Costos de menú -costos asociados con cambios necesarios cuando hay nuevos precios, por ejemplo, imprimir y distribuir nuevamente el catálogo, etc-. Esos costos, a pesar de que parecen pequeños en cada oportunidad, pueden amplificar problemas de corto plazo. Adicionalmente -sugiere Mankiw- una firma que baje sus precios esta efectivamente incrementando los fondos disponibles de sus clientes, fondos que no serán necesariamente gastados en comprar de esa firma. En otras palabras, la empresa asume un costo y riesgo que reduce el incentivo a responder al cambio.N. Gregory Mankiw (1985), 'Small menu costs and large business cycles: a macroeconomic model of monopoly'. Quarterly Journal of Economics 100, pp. 529-39. Reprinted as Ch. 1 of Mankiw and Romer, op. cit.
Posteriormente, macroeconomistas comenzaron a construir modelo de un Equilibrio general dinámico estocástico (EDGE) con aspectos keynesianos. La metodología para construir esos modelos fue examinada -en 2003- por Woodford en su Interest and Prices: Foundations of a Theory of Monetary Policy.Michael Woodford (2003), Interest and Prices: Foundations of a Theory of Monetary Policy. Princeton University Press, ISBN 0-691-01049-8