Nasr (1 de noviembre de 1287-16 de noviembre de 1322) o Abu al-Juyush Nasr ibn Muhammad () fue el cuarto señor nazarí del Emirato de Granada. Reinó del 14 de marzo de 1309 hasta su abdicación el 8 de febrero de 1314. Era hijo de Muhammad II al-Faqih y Shams al-Duha. Ascendió al trono después de que su hermano Muhammad III fuese destronado por una revuelta palaciega. En el momento de su advenimiento, Granada se enfrentaba a una guerra en tres frentes contra Castilla, Aragón y el Sultanato benimerín, motivada por la política exterior de su predecesor. El nuevo sultán hizo las paces con los benimerines en septiembre de 1309, cediéndoles los derechos sobre el puerto africano de Ceuta, que ya habían sido conquistado, así como Algeciras y Ronda, en Europa. Granada perdió Gibraltar en septiembre tras el asedio castellano, pero retuvo Algeciras hasta que fue entregada también a lo benimerines, que continuaron defendiéndola hasta que los castellanos abandonaron el cerco en enero de 1310. Jaime II de Aragón solicitó la paz después de que los defensores granadinos resistiesen el asedio aragonés de Almería en diciembre de 1309; retiró sus tropas y abandonó los territorios del Emirato en enero. En el tratado subsiguiente, Nasr acordó pagar tributos e indemnizaciones a Fernando IV de Castilla y ceder algunas ciudades fronterizas a cambio de siete años de paz.

A pesar de lograr la paz con pérdidas relativamente pequeñas, el soberano era impopular en la corte, ya que se sospechaba que era procristiano y se le acusaba de dedicar tanto tiempo a la astronomía que descuidaba sus deberes de gobernante. La rebelión acaudillada por su cuñado Abu Sa'id Faray en 1311 fracasó, pero un segundo levantamiento del hijo de Abu Said, Ismaíl, terminó con la conquista de la Alhambra y con la abdicación de Nasr el 8 de febrero de 1314; este cedió el trono a Ismaíl, que devino Ismaíl I. A Nasr se le permitió gobernar la provincia oriental de Guadix, donde se proclamó «rey de Guadix». Nasr intentó recuperar el trono con la ayuda de Castilla, pero Ismaíl derrotó al ejército castellano en el batalla de la Vega de Granada; el descalabro llevó a la firma de una tregua que puso fin al sostén castellano a Nasr. Este murió sin heredero en 1322.

Nacimiento y juventud alt=Historical map of Iberia and Western North Africa|miniaturadeimagen| Granada y los Estados circundantes en el siglo

Abu al-Juyush Nasr ibn Muhammad nació el 1 de noviembre de 1287 (24 de Ramadán de 686 AH), probablemente en la Alhambra, fortaleza y complejo real nazarí, sita en Granada. Su padre era Muhammad II (1273-1302), el segundo sultán nazarí de Granada. Su madre era Shams al-Duha, la segunda esposa de Muhammad, cristiana y exesclava. Muhammad tenía otros hijos de su primera esposa: el primogénito, Muhammad (más tarde Muhammad III, nacido en 1257 y que reinó entre 1302 y 1309) y Fátima (-1349). Su padre, conocido por el epíteto al-Faqih («el jurisconsulto») debido a su erudición y educación, alentó las actividades intelectuales de sus hijos; Muhammad se dedicó intensamente a la poesía, mientras que Fátima estudió el barnamaj —las bibliografías de eruditos islámicos— y Nasr, astronomía. El hermano mayor de Nasr, Muhammad, fue nombrado heredero (wali al-ahd) durante el reinado de su padre.

Muhammad III fue entronizado al morir su padre en 1302. En los últimos años del reinado de este, el emirato estuvo al borde de la guerra contra una triple alianza de sus vecinos mayores: los reinos cristianos de Castilla y Aragón en el península ibérica y el Sultanato benimerín del norte de África. La guerra, potencialmente desastrosa, y la extravagancia del visir (ministro principal) Ibn al-Hakim suscitaron la ira entre los granadinos. El 14 de marzo de 1309 (Eid al-Fitr, 1 Shawwal 708 AH), una revuelta palaciega instigada por algunos nobles granadinos, incluido el rival del visir Atiq ibn al-Mawl, obligó a Muhammad III a abdicar en favor de Nasr. Muhammad III se retiró a una finca en Almuñécar, mientras que Ibn al-Hakim fue asesinado por Ibn al-Mawl durante la agitación y su cadáver fue maltratado por la turba. Nasr ascendió al trono y nombró visir a Ibn al-Mawl, el principal instigador del golpe y miembro de una familia influyente de Granada.

Guerra contra la triple alianza Granada estaba en una situación muy peligrosa cuando Nasr tomó el poder: sin aliados y con tres enemigos más grandes que ella que se aprestaban a atacarla. Uno de los principales asuntos que favorecían el conflicto fue la ocupación granadina de Ceuta, puerto de la costa norteafricana del estrecho de Gibraltar que se había rebelado contra los benimerines en 1304 y de la que Granada se había apoderado en 1306, durante el reinado de Muhammad III. La toma granadina de la plaza y el dominio que tenía de Algeciras y Gibraltar —otros puertos del estrecho—, así como de Málaga y Almería, situadas más al este, le habían otorgado el firme control de ambos lados del estrecho, situación que disgustó tanto a los benimerines como a Castilla y Aragón.

Los benimerines comenzaron a asaltar Ceuta el 12 de mayo de 1309 y firmaron una alianza formal con Aragón a principios de julio. Aragón enviaría galeras y caballeros para ayudar a los benimerines a tomar Ceuta a cambio de entregas de trigo y cebada y la concesión de beneficios comerciales a los mercaderes catalanes que operaban en Marruecos. Además, las dos partes se comprometían a no firmar la paz por separado. El acuerdo también disponía que, una vez conquistada la plaza, el territorio sería devuelto a los benimerines, pero primero se saquearía y el botín de bienes muebles se entregaría a Aragón. Sin embargo, el 20 de julio de 1309, el pueblo de Ceuta derrocó a sus señores nazaríes y permitió que los benimerines entraran en la ciudad sin ayuda aragonesa. La recuperación de Ceuta suavizó la actitud benimerín hacia Granada y los dos Estados musulmanes entablaron negociaciones. Nasr ya había enviado a embajadores a la corte benimerín de Fez en abril y, a finales de septiembre de 1309, las dos cortes llegaron a un acuerdo de paz. Además de aceptar el dominio benimerín de Ceuta, Nasr tuvo que ceder Algeciras, Ronda —plazas andalusíes— y sus comarcas. Esto dotó a los benimerines de bases en los territorios tradicionalmente granadinos del sur de la península ibérica, de la que se habían retirado en 1294. Al no necesitar ya la colaboración aragonesa, los benimerines rescindieron la alianza con el reino cristiano y no enviaron el botín acordado; esto hizo que el rey Jaime II de Aragón escribiese a su homólogo castellano Fernando IV para indicarle que podían considerar al sultán benimerín Abu ur-Rabí Sulaymán enemigo de ambos desde ese momento.

Mientras tanto, a finales de julio los ejércitos cristianos, no solamente el castellano y aragonés, sino también el de Portugal, se unieron en una liga el 3 de julio y sitiaron Algeciras, puerto del extremo occidental del Emirato, a las órdenes de Fernando IV. Pronto, se despachó un destacamento para cercar también el próximo Gibraltar. Dos máquinas de asedio atacaron las murallas de Gibraltar mientras los barcos aragoneses bloqueaban su puerto. La ciudad se rindió el 12 de septiembre de 1309, justo antes de que Nasr firmase la paz con los benimerines. La mezquita de la ciudad se convirtió en iglesia, y 1125 de sus habitantes se mudaron al norte de África para evitar vivir bajo el dominio cristiano. Aunque este puerto era menos importante que Algeciras, su conquista fue significativa, ya que le dio a Castilla una base estratégica en el estrecho de Gibraltar. Volvió a manos musulmanas en 1333, y de nuevo a Castilla en 1464, en el marco de una larga disputa por adueñarse de los puertos del estrecho. Mientras continuaba el asedio de Algeciras; según el acuerdo de paz entre nazaríes y benimerines, los primeros les cedieron la soberanía de la ciudad a los segundos. Los benimerines enviaron tropas y suministros para reforzar la defensa de la plaza, mientras que Nasr centraba su atención en el frente oriental. A finales de octubre o noviembre, un contingente de quinientos caballeros castellanos comandados por el tío del rey, el infante Juan, y el primo del monarca, Juan Manuel, abandonó el sitio de Algeciras, lo que desanimó al resto de los sitiadores y los hizo vulnerables a un contraataque del enemigo. Pese a ello, Fernando IV todavía estaba decidido a proseguir el asedio y juró que prefería la muerte en la batalla al deshonor de retirarse de Algeciras. alt=Map of the Emirate of Granada in Southern Spain, with cities marked|miniaturadeimagen| Mapa del Emirato de Granada, con sus principales pueblos y ciudades, antes de la pérdida de Gibraltar y Ceuta en 1309 En el frente oriental, tropas aragonesas asediaban Almería con cierto apoyo castellano. Pero la ciudad había podido acumular abastos y mejorar sus defensas debido a la llegada tardía de las fuerzas aragonesas al mando de Jaime II, que llegaron ante ella por mar a mediados de agosto de 1309. Los repetidos asaltos contra la ciudad fracasaron, y Nasr envió tropas a las órdenes de Uthman ibn Abi al-Ula para socorrerla. Estas se apostaron en las cercanías Marchena después de derrotar allí a un destacamento aragonés y estorbaban continuamente la labor de los sitiadores que salían a forrajear. Se acercaba el invierno, la ciudad aún resistía y el debilitamiento del asedio de Algeciras en noviembre hizo que Granada pudiese enviar más refuerzos al este. En consecuencia, Jaime II y Nasr pactaron una tregua a finales de diciembre por la que el rey aragonés se comprometía a retirar sus tropas de los territorios granadinos. La evacuación se completó en enero de 1310 tras algunos incidentes. En un momento de la evacuación, Nasr escribió al monarca aragonés para informarle de que los defensores de la ciudad tendrían que detener a las tropas aragonesas restantes porque estaban saqueando territorios granadinos. El sultán señaló además que los musulmanes daban alojamiento y comida a sus expensas a los hambrientos aragoneses, acuciados por el hambre mientras esperaban que los recogieran los barcos enviados para ello.

Mientras, el asedio de Algeciras por parte de Fernando IV progresó poco, y en enero de 1310 este levantó el asedio y entabló conversaciones con Nasr. Sin embargo, las hostilidades continuaron: las tropas castellanas al mando del hermano del rey, el infante Pedro, tomaron Tempul (cerca Jerez de la Frontera) y la flota castellano-aragonesa seguía patrullando las aguas granadinas en mayo. Finalmente, se firmó un tratado de paz de siete años el 26 de mayo; Nasr accedió a pagar una indemnización de ciento cincuenta mil doblas de oro y un tributo anual de once mil doblas más a Castilla. Además, Granada cedía Gibraltar y algunas otras ciudades fronterizas, entre ellas Quesada y Bedmar, que Muhammad III había conquistado en la guerra anterior. Ambos monarcas acordaron ayudarse mutuamente contra sus enemigos; Nasr devino vasallo de Castilla y debía proporcionar hasta tres meses de auxilio militar por año si se le requería, con sus propias tropas y a sus expensas. Por añadidura, se abrirían mercados entre los dos reinos y Fernando IV nombraría un juez especial de las fronteras para resolver las posibles disputas entre cristianos y musulmanes en las regiones limítrofes entre los dos Estados. No hay registros históricos de que se firmase un tratado entre Granada y Aragón, pero se sabe que Nasr acordó pagar a Jaime II sesenta y cinco mil doblas como indemnización, treinta mil de las cuales las aportaría Fernando IV.