300px|miniatura|La fuente de Cibeles, con el palacio de Linares al fondo (Madrid, España) Cibeles, Cíbele o CibebeEstrabón, Geografía X, 12. Estrabón cita dos variantes gráficas, «Cíbele» y «Cibebe». (en frigio: Kubileya o ; en lidio: Kuvava; en griego: , o Κύβελις; o )R. S. P. Beekes: Etymological Dictionary of Greek, Brill, 2009, p. 794 (s.v. "Κυβέλη"). era la gran diosa de Frigia, con frecuencia llamada la ‘Madre de los Dioses’ o la ‘Gran Madre’ por ser una ‘diosa madre’. Su poder se extiende sobre la naturaleza toda, cuya potencia vegetativa personifica. Fue honrada en las montañas de Asia Menor, donde su culto mistérico se expandió por todo el mundo helénico y posteriormente el romano. El Senado de Roma trajo de Pesinunte la «piedra negra» (betilo), que simbolizaba a la diosa, y le erigió un templo en el Palatino.Pierre Grimal: Diccionario de mitología griega y romana, voz «Cibeles»

Cibeles era una diosa asociada a las montañas, tierra, murallas, naturaleza fértil y animales salvajes.Himno homérico XIV; Estrabón: Geografía X, 3, 12; Virgilio: Eneida X, 251-253; Ovidio: Fastos IV, 219-221; Pseudo-Apolodoro: Biblioteca mitológica III, 5, 1; Lucrecio: De rerum natura II, 600-605; Ovidio: Las metamorfosis X, 681-704. Su amante o consorte era Atis, una figura esmasculada, y sus sacerdotes eunucos son los galos.Boccaccio: Genealogia deorum gentilium III, 2 Cibeles fue considerada por los mitógrafos griegos como una simple encarnación o apelación de Rea, mientras que en Roma se identificó estrechamente con la Magna Mater («Gran Madre»).Ovidio: Fastos IV, 359-360; Tito Livio: Ab urbe condita XXIX, 37, 2; Agustín de Hipona: La ciudad de Dios VII, 24 (citando el (Antiquitates rerum divinarum de Varrón)Su designación legal y oficial en el Estado de Roma era Magna Mater Deorum Idaea («Gran Madre de los Dioses del Ida»). Así en Tito Livio: Ab urbe condita XXIX, 10-14 Monta un carro con leones uncidos en él, está acompañada por los coribantes y además se la representa ceñida con una corona de torres.Segundo Mitógrafo Vaticano, 58 (Sobre Cibeles) Las festividades romanas más importantes en honor de Cibeles fueron las MegalesiasTito Livio: Ab urbe condita, XXIX; Ovidio: Fastos IV, 179-; Cicerón: De haruspicum responso XI, 22-24 y las Hilarias.Macrobio: Saturnales I, 21; Herodiano: Historia del Imperio romano después de Marco Aurelio I, 10, 5-7

Competencias y atributos

Como diosa madre En todos sus aspectos, romanos, griegos y orientales, Cibeles era caracterizada particularmente por su universal maternidad: era no solo la Madre de los Dioses sino también de los seres humanos y los animales. Era llamada ‘Madre de la Montaña’ (Matar Kubileya), y se ponía un énfasis especial en su maternidad sobre la naturaleza salvaje, que se manifestaba en el carácter orgiástico de su culto.

Algunas ciudades-Estado, en particular Atenas, la evocaban como protectora, pero sus ritos y procesiones griegas más celebradas la muestran como una diosa mistérica extranjera y exótica que aparece en una carroza jalada por leones, acompañada con música salvaje, vino y una multitud extática y alborotada.

Iconografía y simbología (Boccaccio) Cibeles representa en realidad la tierra y sus atributos lo confirman. Es la Madre de los Dioses porque los hombres, luego divinizados, nacen de la tierra. Tiene una corona con torres porque simboliza las ciudades y fortalezas que rodean la tierra como una corona. Sus vestiduras están acompañadas de ramas y hierbas, porque representa los bosques, plantas y vegetación que cubren su superficie. También el cetro en la mano indica que en la tierra residen el poder político, la riqueza y los reinos. Cibeles va en su carro tirado por leones. Aunque la tierra es inmóvil, se la representa en cuadriga para simbolizar el ciclo continuo de las cuatro estaciones. Entre sus elementos rituales se encuentran los coribantes armados y sacerdotes eunucos (los galos). El mito de las castración de Atis representa, para Macrobio, el sol que rejuvenece cada año para fecundar la tierra. Los humanistas dicen que la diosa ha llevado múltiples nombres: Cibeles en Frigia, Rea en Grecia y Ops en Roma.

Historia y culto En Frigia

Se ha señalado que la antecesora de Cibeles era la diosa Kubaba, ya documentada en la Edad del Bronce en Asia Menor. En Frigia se la llamaba simplemente «Madre». Por otra parte, en tanto existen muchas deidades similares de origen no frigio, es posible que Cibeles sea simplemente la forma frigia de la deidad de la naturaleza de toda Asia Menor. Esta diosa madre fue honrada en todo el mundo antiguo. El centro de su culto estaba en la ciudad frigia de Pesinunte, donde cayó el betilo cúbico y negro denominado Kubele que da origen de su nombre.Cibeles

Estrabón dice que:

En la antigua Grecia

miniatura|Relieve romano de la cara principal del altar de un taurobolio que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas y que fue realizado en Atenas probablemente durante el reinado del emperador Juliano (360-363). En el centro aparecen sentadas Perséfone (izquierda), que lleva un bastón en el que se enrolla una serpiente que representa los misterios de Eleusis y Cibeles (derecha), que lleva espigas y un tambor. A cada lado de las dos diosas, dos hombres sostienen dos antorchas, una con la llama hacia arriba y otra con la llama hacia abajo, como en las representaciones de los misterios de Mitra.

Los colonos griegos en Asia Menor adoptaron y adaptaron su culto frigio y lo esparcieron a la Grecia continental y a las colonias griegas occidentales más distantes alrededor del En el , adquirió fama una estatua de la diosa realizada por Agorácrito. En Atenas, el culto a Cibeles tuvo un centro destacado en el Metroón. Se ha sugerido que la figura mitológica de Atis, un consorte de la diosa que se castró a sí mismo, puede haber sido una invención griega.Ángel Ruiz Pérez: Reseña sobre La Mère des dieux. De Cybèle à la Vierge Marie, de Philippe Borgeaud En Grecia, Cibeles adquirió aspectos de varias diosas: Gea, Rea y Deméter, aunque los mitógrafos griegos principalmente la identificaron con Rea.Pierre Grimal, Diccionario de mitología griega y romana, p.100, voz «Cibeles». Edición en rústica. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica. 2004. ISBN 84-7509-053-2.

En Roma miniatura|350px|La Pátera de Parabiago, del , donde se representan símbolos relacionados con el culto a Cibeles. Cibeles y Atis aparecen en el carro tirado por leones. Los sacerdotes (llamados galos) danzan a su alrededor. Su equivalente romana era Magna Mater, la Gran Madre o Idaea mater («Madre del Ida»). Su identificación por parte de los romanos con las diosas Maya, Ops, Rea, Tellus y Ceres, contribuyeron a que su culto se estableciera firmemente. Los mitógrafos romanos la reinventaron como una diosa troyana, y por lo tanto una diosa ancestral del pueblo romano a través del príncipe troyano Eneas. A medida que Roma estableció con el tiempo su hegemonía a lo largo del mundo mediterráneo, formas romanizadas de cultos de Cibeles se esparcieron a lo largo del Imperio romano.

En 204 a. C., durante la segunda guerra púnica, los romanos, obedeciendo a una profecía de los libros sibilinos, y del oráculo de Delfos, enviaron embajadores (entre los que se contaba Marco Valerio Faltón)Tito Livio. XXIX, 13-14. a Pesinunte con la difícil misión de llevar a Roma la piedra sagrada que representaba a Cibeles. Se contaba que tras la inicial negativa del Atalo I, que reinaba sobre el territorio, un temblor de tierra precedió a unas palabras de la diosa que ordenaban que se la dejara marchar a Roma.Ovidio, Fastos IV, 173-372. La llevaron escoltada por cinco quinquerremes que fueron recibidos por Claudia Quinta.Aurelio Víctor, De viris illustribus 46. Inicialmente se colocó en el templo de La Victoria en el suroeste del monte Palatino, a la espera de la finalización de su propio templo, que le fue consagrado el 10 de abril de 191 a. C.Jordi Pérez González, Manius Publicius Hilarus: Del comercio de perlas a la construcción de la Basílica Hilariana. El culto de Atis y Cibeles en la Roma altoimperial, pp. 257-258, en Classica et Christiana, 12, 2017, ISSN: 1842 – 3043

El culto perduró al menos hasta el . Los rituales eran dirigidos por sacerdotes castrados de origen asiático, a los que denominaban galos. Los ciudadanos romanos no tenían derecho a participar en el sacerdocio, puesto que la castración estaba prohibida en Roma. Sin embargo, a partir de la época del emperador Claudio se sustituyó el sacrificio de los genitales humanos por los testículos de un toro, que era sacrificado en lo que se conocía como taurobolio.Jordi Pérez González, Manius Publicius Hilarus: Del comercio de perlas a la construcción de la Basílica Hilariana. El culto de Atis y Cibeles en la Roma altoimperial, p. 260.

Las festividades en honor de Cibeles constaban de dos partes; la primera abarcaba desde el 15 al 27 de marzo. En las celebraciones, después del taurobolio, se talaba un pino y era llevado en procesión hasta el templo de Cibeles del Palatino, donde era honrado como un dios y adornado con violetas, que se consideraba habían brotado de la sangre de Atis. El 24 de marzo, el «día de la sangre» su sacerdote supremo, el archigalo, derramaba sangre de sus brazos y se la ofrecía a la diosa al ritmo de platillos, tambores y flautas, mientras que los miembros menores del clero daban vueltas frenéticamente y se cortaban para salpicar el altar y el pino sagrado con su sangre. El 25 de marzo era el día de las Hilarias, donde se conmemoraba la resurrección de Atis y la gente se disfrazaba. El 27 de marzo, la estatua plateada de la diosa, con la piedra sagrada sobre su cabeza, era cargada en procesión y bañada en las aguas del Almo, un río tributario del Tíber.Jordi Pérez González, Manius Publicius Hilarus: Del comercio de perlas a la construcción de la Basílica Hilariana. El culto de Atis y Cibeles en la Roma altoimperial, pp. 262-268.

El segundo bloque de las fiestas era el de las Megalesias, que tenían lugar desde el 4 al 10 de abril. En ellas se conmemoraba la entrada de la piedra sagrada en Roma.

Corpus Cultus Cybelae Un trabajo de referencia en el estudio del culto a Cibeles ha sido realizado por Maarten Jozef Vermaseren, titulado Corpus Cultus Cybelae Attidisque, en siete volúmenes publicados entre los años 1977 y 1989: