Los bosques secos del Marañón (BES) es una extensa ecorregión de bosque seco tropical que se encuentra en un estrecho valle interandino en el noroccidente de los Andes del Perú. Se extiende por el valle interandino en la cuenca alta del río Marañón y algunos tributarios.

Su extensión va desde el sureste de Ancash hasta el norte de Cajamarca extendiéndose por casi 450 km. y cubriendo un área de 3750 km2

El área de los bosques secos del Marañón cubre diferentes pisos altitudinales, de acuerdo con su distancia a la línea ecuatorial. En la zona norte del valle se presentan desde los 400 metros hasta los 1500 metros de altitud, en la zona media se forman desde los 800 metros alcanzando los 2000 metros, y en la zona sur cubre las altitudes entre los 1500 y 2500 metros s.n.m.

Vegetación La vegetación está constituida por un bosque abierto cuyas árboles y arbustos pierden parte o la totalidad de sus hojas en la época carente de lluvias. La época seca puede durar entre 6 y 8 meses, reduciendo la época de verdor y florecimiento a un corto tiempo. Es en este entonces donde los árboles, arbustos, cactus, y otras plantas perennes reverdecen y emergen desde el suelo numerosas hierbas de pequeño y mediano tamaño para crecer de manera presurosa.

Los bosques secos del marañón son considerados, según el Mapa de Ecosistemas del Perú, como Bosque estacionalmente seco interandino incluyendo las zonas del Marañón, Mantaro, Pampas y Apurímac, que se caracteriza por estar dominado por comunidades arbóreas decicuas distribuidas a lo largo de los valles interandinos, incluyendo en el estrato inferior especies herbáceas de carácter estacional; las cactáceas de porte arbóreo son notorias, abundantes y mayormente endémicas. La fisonomía dominante corresponde a un bosque estacionalmente seco abierto sobre laderas, con individuos de hasta 7 u 8 metros. Su altitud va desde 500 hasta 2 500 m s. n. m. aproximadamente.

Clima El promedio anual de temperatura varía entre 25 y 28 °C, con una precipitación media anual de 550 mm en la zona septentrional (Amazonas), mientras que en la zona austral (Cajamarca), la temperatura oscila entre 28 y 34 °C con precipitación media anual de 840 mm.

Flora Los Bosques Secos del Marañón son extremadamente ricos en especies endémicas y géneros. Albergan al menos 413 especies de plantas leñosas, entre árboles y arbustos, 223 géneros y 59 familias de las cuales 143 son especies endémicas que corresponden a cerca del 33% del total de la flora.

El árbol predominante y característico a lo largo del valle es la Eriotheca ruizii (para el sur) denominado localmente como “pati” (Malvaceae). Los elementos secundarios dependen de las localidades, pues en algunos sectores encontraremos acompañando al “pati” a Parkinsonia praecox “palo verde”, Parkinsonia peruviana, Maraniona lavinii, Acacia macracantha “faique” (Fabaceae), Jacaranda acutifolia (Bignoniaceae), Cedrela kuelapensis, (Meliaceae) y/o Pseudobombax cajamarcanum (Malvaceae). Los cactus arborescentes también son un componente importante siendo los más notables Armatocereus rauhii, Browningia pelleifera y Espostoa mirabilis.

Historia biogeográfica La organización botánica de esta ecorregión está definida por un fuerte agrupamiento filogenético a nivel regional. Esto demuestra que las especies locales están más emparentadas entre sí de lo que se esperaría al azar, un fenómeno impulsado por el conservadurismo de nicho filogenético, que mantiene a las líneas evolutivas restringidas a ambientes secos e impide su adaptación a los bosques húmedos vecinos. Además, la precipitación media anual (tanto la actual como la del Último Máximo Glacial) es el factor que mejor explica la distribución de la diversidad, siendo más determinante que la estabilidad de la temperatura.

A diferencia de las teorías tradicionales sobre los refugios del Cuaternario, las evidencias muestran que la inestabilidad climática de los últimos 22.000 años tuvo un impacto mínimo en la diversidad actual. El elevado endemismo de la región es, en realidad, resultado de procesos de especiación y dispersión ocurridos en escalas de tiempo mucho más profundas, posiblemente desde el Mioceno o Plioceno. Así, el Valle del Marañón actúa como una unidad biogeográfica aislada, funcionando como un “archipiélago continental” donde las barreras geográficas favorecieron la diversificación única de clados confinados.

Diversidad y estructura florística El Bosque Seco del Marañón presenta una de las firmas biológicas más distintivas entre los Bosques Tropicales Estacionalmente Secos (SDTF) de los Neotrópicos. Mientras otros biomas tropicales, como las sabanas, comparten muchas especies entre sí, el Marañón exhibe una altísima rotación de especies (beta‑diversidad). Esto significa que la composición de plantas cambia drásticamente incluso a distancias cortas, y la ecorregión comparte muy pocas especies con otros núcleos de bosque seco vecinos. Este patrón es resultado de una historia evolutiva de aislamiento, en la cual las especies quedaron restringidas a los valles interandinos, impedidas de dispersarse por las barreras geográficas de las montañas y de los bosques húmedos circundantes.

Datos de endemismo y familias botánicas Los datos compilados por la red DRYFLOR, que utilizó más de 800 inventarios, confirman que la región del Valle del Marañón es un centro crítico de endemismo. Las familias botánicas predominantes siguen el patrón típico de las SDTF neotropicales, con destaque para Fabaceae (Leguminosae), que dominan la estructura del bosque, seguidas por familias como Cactaceae, Malvaceae y Apocynaceae. El nivel de endemismo del 33% mencionado anteriormente. se ve corroborado por el análisis que indica que las SDTF funcionan como archipiélagos continentales de hábitats estables, donde linajes leñosos han evolucionado de manera independiente durante millones de años

Conservación Desde el punto de vista biogeográfico, el Bosque Seco del Marañón se clasifica como un “núcleo” aislado dentro del esquema de clasificación de los bosques secos de América Latina. Debido a la baja conectividad florística entre estos núcleos, la pérdida de cualquier porción de este bosque representa la extinción de linajes evolutivos completos que no existen en ningún otro lugar del planeta. En la actualidad, este ecosistema es considerado uno de los más amenazados de los Andes, pues solo queda una fracción de su extensión original. La estrategia de conservación recomendada por el estudio enfatiza que áreas como el Marañón requieren protección local específica, ya que su biodiversidad no puede ser “compensada” mediante la preservación de bosques secos en otras regiones del Perú o de América del Sur.

Referencias Bibliográficas

Véase también Bosque seco ecuatorial

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