El movimiento homófilo fue el segundo movimiento homosexual que surgió en Europa Occidental y Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial, aproximadamente desde 1945 hasta finales de la década de 1960.
El nombre «homófilo», del griego φιλία (filia), fue adoptado por estos grupos como alternativa de la palabra homosexual, para enfatizar el amor (filia) en lugar del sexo. La palabra fue creada por el psicoanalista, autor y astrólogo Karl-Günther Heimsoth en su disertación doctoral de 1924, «Hetero- y homofilia». La palabra se empleó ampliamente durante las décadas de 1950 y 60 por los grupos y revistas homosexuales de la época, por lo que ha dado en llamase colectivamente al movimiento como «movimiento homófilo».
El término, al igual que el movimiento que la empleaba, comenzaron a desaparecer con el surgimiento del movimiento de liberación gay en los últimos años de la década de 1960 y principios de la de 1970. A pesar de ello, grupos homófilos sobrevivieron hasta la década de 1980, e incluso algunos han llegado hasta el presente.
Características
Situación política y social El cambio de nombre de «homosexual» a «homófilo» pretendía alejar una imagen negativa y estereotipada del homosexual sexualmente promiscuo, que corrompe a la juventud y se relaciona con la prostitución y el chantaje, para hacer un mayor hincapié sobre la atracción, la camaradería y el amor. Las asociaciones realizaban encuentros, comidas y cenas de beneficencia o fiestas y bailes en forma de clubs privados.
Pretendían conseguir la aceptación y convertirse en miembros respetables de la sociedad a través de dos mecanismos: el conocimiento científico de la homosexualidad, con la correspondiente divulgación en revistas, y tratar de convencer a la sociedad de que, a pesar de las diferencias, que se reducían al ámbito privado, los homosexuales «eran de fiar». El historiador Michael Sibalis describe la creencia del grupo homófilo Arcadie de que «la hostilidad pública a los homosexuales es en gran parte resultado de su comportamiento escandaloso y promiscuo; los homófilos ganarían una opinión positiva del público y de las autoridades mostrándose como discretos, dignos, virtuosos y respetables.»Sibalis, Michael, 2005. Gay Liberation Comes to France: The Front Homosexuel d’Action Révolutionnaire (FHAR), French History and Civilization. Papers from the George Rudé Seminar. Volume 1 PDF link Es de entender que el movimiento homófilo se opusiera al submundo homosexual de las saunas, los encuentros anónimos en parques y baños públicos y las revistas de desnudos, que siguió su evolución independiente.
Estos grupos son generalmente considerados como políticamente cautelosos, en comparación con los movimientos LGBT tanto precedentes como con los que les sucedieron. Algunas figuras dentro del movimiento, como el comunista norteamericano Harry Hay, eran más radicales. Sin embargo, pocos estaban dispuestos a salir del armario por temor a la persecución a la que se arriesgaban. En efecto, las décadas de 1950 y 1960 fue un momento de recrudecimiento de la homofobia en diversas sociedades occidentales.
Situación legal La homosexualidad era ilegal en todos los países occidentales, a excepción de aquellos que estaban influidos por el código penal francés: Francia, Bélgica, Luxemburgo, Países Bajos, España, Portugal e Italia, en los que desapareció la sodomía como delito durante o antes del . Algunos de ellos, como España o Francia, reintrodujeron leyes en contra de la homosexualidad en las décadas de 1930 y 40. De entre los países en los que estuvo activo el movimiento homófilo, la homosexualidad dejó de ser ilegal en Dinamarca en 1930, en Suiza en 1942, en Suecia en 1944, en Inglaterra y Gales en 1967, en Alemania Occidental en 1969, en Noruega en 1972, y en EE. UU., según estado federado, desde 1962 (Illinois), hasta 2003, en el que la decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos en el caso de Lawrence contra Tejas, declaró ilegales las leyes contra la sodomía en los últimos 14 estados. Las relaciones homosexuales entre mujeres también eran ilegales en países como Austria, pero representaban una minoría.
Situación médica El tratamiento médico de la homosexualidad continuó durante la Posguerra. En Estados Unidos el Dr. George S. Thompson repetía los experimentos que el Dr. Owensby de Atlanta había realizado en 1937, tratando de eliminar la homosexualidad con shocks inducidos por metrazol. A pesar de que Thompson demostró que el tratamiento no era efectivo, otros médicos continuaron con los experimentos, como el Dr. Samuel Liebman que en 1941 complementaba el tratamiento con shocks eléctricos. El tratamiento de electroshocks se extendería durante las décadas de 1950 y 60 por todo el mundo occidental. Jóvenes negros afeminados eran el blanco preferido de estos tratamientos. En 1949 trataron a otro joven homosexual negro con varios preparados de estrógenos, andrógenos y gonadotrópicos, todas sustancias cancerígenas conocidas. Hacia 1941 comenzaron los tratamientos por lobotomía y en 1959 se hizo un informe de 100 lobotomizados elegidos al azar, todos pacientes del Pilgrim State Hospital de Nueva York. Ningún «tratamiento» tuvo éxito. Estos experimentos se vieron respaldados por la American Psychiatric Association, que en 1952, en la primera edición del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-I; «Manual para el diagnóstico y la estadística de desordenes mentales»), clasificaba la homosexualidad como un desorden mental.
La situación no era muy distinta en Europa. En la década de 1950, en Dinamarca, los homosexuales debían aceptar la castración para ser dados de alta de la institución de reclusión de psicópatas de Herstedvester. La lobotomía se realizó en total en más de 3000 víctimas en Suecia, unas 3500 en Dinamarca y 2500 en Noruega, entre ellos, también a homosexuales. La última lobotomía se realizó en Dinamarca en 1981; un documental de la televisión sueca informó del tratamiento de una lesbiana por lobotomía en 1998. En Alemania se realizaron tratamientos médicos y operaciones de estereotaxia en el cerebro para la eliminación de la homosexualidad hasta 1975. El ejemplo más conocido fue el de Alan Turing, que fue obligado por el Gobierno Británico a elegir entre la cárcel y un tratamiento hormonal de estrógeno contra la homosexualidad. El tratamiento, que lo dejó impotente y le hizo crecer pechos, lo indujo al suicidio.
Poco a poco fueron alzándose otras voces. En 1948 el Dr. Alfred Kinsey publicó el informe Sexual Behavior in the Human Male («Comportamiento sexual en el macho humano») y en 1953 Sexual Behavior in the Human Female («Comportamiento sexual en la hembra humana»), habitualmente llamados Informe Kinsey. El informe negaba explícitamente la patología de la homosexualidad, además de mostrar que era un hecho relativamente común. Evelyn Hooker se convirtió en otra voz contraria tras publicar su influyente artículo The Adjustment of the Male Overt Homosexual en 1957,, p. 675. donde afirmaba que «los homosexuales no eran intrínsecamente anormales y que no había diferencia entre hombres homosexuales y heterosexuales en términos de patología.» Pero siguieron siendo voces aisladas, aunque cada vez más numerosas, hasta finales de la década de 1960.
Historia por regiones
Tras los avances conseguidos por el primer movimiento homosexual de finales del y principios del XX, la vibrante subcultura homosexual de las décadas de 1920 y 30 desaparecieron según la II Guerra Mundial iba envolviendo el continente europeo. Alemania, el hogar tradicional de estos movimientos, como el Comité Científico Humanitario, y de estos activistas, como Magnus Hirschfeld, Ernst Burchard, Karl Heinrich Ulrichs o Max Spohr, pasó de ser un centro de atracción para los homosexuales europeos, a ser el uno de los peores como consecuencia del gobierno nazi.
Suiza El movimiento homosexual suizo ya tenía 10 años de tradición hacia finales de la II Guerra Mundial, cuando en 1942 y tras 24 años de preparación, la reforma del código penal suizo legalizó las relaciones homosexuales entre adultos de más de 20 años.Schweizerische Bundeskanzlei: Schweizerisches Strafgesetzbuch - Chronologie
La revista suiza Der Kreis - Le Cercle - The Circle («El círculo»), publicada desde Zúrich, fue la única publicación para homosexuales que se publicó durante la Guerra, era la heredera de las publicaciones anteriores, hermanas de las que se publicaban en Alemania en las décadas de 1920 y 30. Si en 1942 la revista tenía una tirada de 200 ejemplares, en 1952 ya eran 1400 y en 1959 casi 2000, el máximo que se llegó a publicar, de los que 700 iban al extranjero. La revista, que al contrario que sus predecesoras, se dirigía a un público exclusivamente masculino, publicaba relatos cortos, historias y comentarios, pero su importancia principal estriba en que era una de las principales fuentes de información internacionales sobre y para los homosexuales. Su principal impulsor, Karl Meier, bajo el seudónimo de «Rolf», no solo se encargaba de la publicación, sino que era el redactor de la parte en alemán. La revista, que era trilingüe, tenía a Eugen Laubacher, «Charles Welti», como redactor en francés, y a Rudolf Jung, como redactor en inglés. Además existía una red de redactores e informadores en el extranjero, entre los que se puede mencionar al austriaco Erich Lifka o el alemán Johannes Werres. Además, Meier tenía una importante colección de revistas de Entreguerras, de las que volvía a publicar las fotos y contribuciones.
A pesar de que Der Kreis siempre se consideró una revista homófila, sus abonados formaban de hecho una asociación, cuyas fiestas atraían invitados de toda Europa a Zúrich. En estas fiestas se ofrecía entretenimiento de alto nivel. Rolf actuaba él mismo, mientras que de la parte musical se encargaba el pianista Nico Kaufmann («Lysis»). Todos los participantes llevaban nombres falsos y las direcciones solo eran accesibles para Rolf y Charles Welti. Las fiestas se realizaban en el Theater am Neumark en Zúrich, que era alquilado para la ocasión. También organizaban durante la década de 1940 veladas todos los miércoles en el local Schlauch y en la década de 1950 en un local del Theater am Neumark. Siguiendo el ejemplo de Zúrich se intentó abrir en Berna el Ursus-Club, que no tuvo éxito, y en Basilea el Isola-Club en 1957, que en 1967 se abrió incluso a los no abonados a la revista, y en 1966 se abrió un club propio en Zúrich, el Conti-Club.
A pesar de que la discreción y el secretismo era una de las principales características del Círculo, una y otra vez hubo campañas en contra de sus actividades. Una de ellas, organizada por la revista Tat, llevó a la desaparición de los bailes en el Theater am Neumark. Rolf escribía en 1944 que, «puesto que también bajo la nueva ley seguramente seremos marginados por la sociedad durante décadas, es decisivo permanecer ocultos en nuestra condición», de nuevo en 1967: «Nuestra revista debe permanecer exclusivamente en manos de sus abonados. Préstamos descuidados a curiosos o externos pone nuestra cosa en peligro, puesto que desgraciadamente estamos todavía muy lejos de ser reconocidos por la sociedad.»
Países Bajos En 1940 se editó durante un corto periodo de tiempo la revista Levensrecht («Derecho a la vida»), los mismos redactores que inmediatamente después de la II Guerra Mundial editaron la revista Vriendschap («Amistad») y organizaron el Shakespeare-Club el 7 de diciembre de 1949, una de las primeras organizaciones LGBT de la Posguerra. En 1949 la asociación cambió su nombre por el de Cultuur- en Ontspannings Centrum (COC; «Centro de cultura y diversión»). Jaap van Leeuwen, uno de los fundadores de COC, fue el primero en defender la palabra «homofilia» en un texto impreso.