La guerra de Ifni, también conocida como la guerra olvidada, fue una guerra no declarada de España y Francia contra Marruecos, que tuvo lugar entre el 23 de noviembre de 1957 y el 30 de junio de 1958 en las provincias españolas de Ifni y el Sahara y en el territorio de Cabo Juby, bajo el protectorado de ese país, que se resolvió con el Acuerdo de Cintra.

Tras la independencia de Marruecos, ese país buscaba aunar, bajo su soberanía, todos los territorios sobre los que se consideraba legítimamente soberano, embarcándose en conflictos armados contra Francia y España en esta guerra, en la Revuelta del Rif (1958-1959) y en la guerra de las Arenas (1963-1964).

El origen de los territorios españoles de Ifni, Cabo Juby y Sahara español miniatura|izquierda|La bandera española ondeando sobre la sede provisional del gobierno del Territorio de Ifni el 7 de abril de 1934, que marcó la ocupación efectiva de Ifni por los españoles. miniatura|derecha| Mapa de África Occidental hasta 1956.Ordoño, Adolfo Gustavo (2018): La guerra de Ifni. España: Editorial Almuzara, p. 23.

Los orígenes de los territorios de Ifni, Cabo Juby y Sahara español responden a diferentes circunstancias. Por una parte, se encuentran la inestabilidad política del sultanato marroquí de finales del y la participación de España en el equilibrio de poder de las Grandes Potencias en África. Además, existen otros motivos como la histórica presencia española en la costa atlántica norte de África, fundamentalmente con la conquista de las islas Canarias en el y, en menor medida, la tradicional pesca canaria en el banco canario-saharaui y la histórica existencia de las plazas fuertes de África españolas o hispano-lusas.

El Sahara español se debe al reconocimiento en la conferencia de Berlín de 1884 de la soberanía de los territorios reclamados para España por la expedición de Emilio Bonelli dentro del contexto de la carrera de África. Se trataba de un vasto y árido territorio, siendo la primera edificación española el fuerte de Villa Cisneros en 1884.

La soberanía española de Ifni quedó reconocida durante el reinado de Isabel II por el tratado Wad Ras (1860), tras la victoria española en la guerra de África (1859-1860). Este tratado puso término a las sucesivas reclamaciones de España sobre el territorio de la antigua plaza fuerte del de Santa Cruz de la Mar Pequeña, como el Tratado de Paz y Comercio entre España y Marruecos el 28 de mayo de 1767, bajo el reinado de Carlos III.González, Manuel Juan (2012): La retrocesión de Ifni: opinión pública y oposición política, en Martínez, L., Fernández, M., Bravo, D. (coords.), La presencia española en África: del “fecho de Allende” a la crisis de Perejil”, p. 190. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=504396. Sin embargo, el territorio se ocupó efectivamente el 6 de abril de 1934 por Osvaldo Capaz Montes, setenta y cuatro años después del tratado de Wad Ras. Tuvo lugar tras una errónea determinación de la ubicación de Santa Cruz de la Mar Pequeña, la firma del Tratado de Fez en 1912 entre Francia y Marruecos y las campañas de 1934 que culminaron la conquista francesa de Marruecos, que hasta entonces había impedido la ocupación del territorio dentro de los conflictos hispano-marroquíes.Ordoño (2018): La guerra de Ifni... p. 30.González (2012): La retrocesión de Ifni... p. 190.Torres (2016): La negociación de la retrocesión de Ifni... p. 182.Torres (2016): La negociación de la retrocesión de Ifni... p. 183.

En cuanto a Cabo Juby, el tratado hispano-francés de 27 de noviembre de 1912 reconoció a España el protectorado español de Marruecos, que se dividía en zona norte, y zona sur denominada Cabo Juby. Este acuerdo tiene su origen, tanto el tratado hispano-francés de París de 1900, como en la Conferencia de Algeciras de 1912. Este reconocimiento permitió poner fin a la sospecha española sobre los intereses de otras potencias en el hinterland de Canarias, como el intento inglés de finales del de establecer una factorías de pesca en Cabo Juby.

En 1946, tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial y el comienzo del aislamiento internacional de España Ifni, Cabo Juby y el Sahara Español quedaron administrativamente encuadrados en el África Occidental Española (AOE) y se iniciaron sus procesos de descolonización política y económica que se aceleraron a consecuencia de la independencia de Marruecos de 1956.

1956: tensiones entre España y Marruecos Antecedentes miniatura|derecha| El Gran Marruecos según la tesis de El FassiAguirre, Diego (1993): La última guerra colonial de España: Ifni-Sahara (1957-1958). Málaga: Editorial Algazara, p. 19

El año 1956 fue conocedor de la culminación del proceso de independencia de Marruecos, un acontecimiento que posibilitó que dicho país abogara, a partir de ese momento, por la reconstitución del puzle territorial en que Francia y España habían descompuesto el país a lo largo de sus décadas de protectorado del país.López, Bernabé (2017): La descolonización de Ifni y el Sahara, en Martín, E. y Pich, J. (eds.), España frente a la Independencia de Marruecos, Barcelona, Colección Alborán/Bellaterra, p. 113. Esta cuestión se vio inserta en un proceso especialmente complejo, el cual alcanzó su punto álgido en los tres años que van desde el retorno del sultán Mohamed V -efectuado en noviembre de 1955- a la crisis de Ifni en diciembre-enero de 1957-1958.López (2017): La descolonización de Ifni y el Sahara... p. 113.

El propósito marroquí de alcanzar la integridad territorial del imperio fue el punto central sobre el que giraron el cómputo de negociaciones y tensiones que tuvieron lugar en ese periodo. Sin embargo, esta cuestión no dispuso de una lectura unívoca por parte del conjunto de actores implicados, debiéndose destacar la existencia de muy diversas interpretaciones según los diferentes y múltiples actores que formaron parte del proceso descrito.

Las declaraciones oficiales del Gobierno español del 13 de enero de 1956 dan parte del grado de disonancia que existió entre los distintos actores implicados. España, pese a reconocer en dichas declaraciones la legitimidad del sultán como mandatario marroquí, la unidad del imperio jerifiano y la independencia de Marruecos, mantuvo una postura ciertamente ambigua en cuestiones de carácter fundamental, una postura que terminó por marcar el calendario de la descolonización española en sus territorios en el continente africano. Desde dicha postura España se limitó a declarar el autogobierno de la zona bajo soberanía española, permitiendo solo la retrocesión a la soberanía directa del Gobierno marroquí del norte del país, lo que implicaba dejar la zona sur de Cabo Juby e Ifni fuera de lo concernido por el acuerdo para la independencia. Esta decisión desposeyó de efectividad a las declaraciones sobre el reconocimiento por España de la restauración de la unidad del imperio marroquí.

España ante la posible retrocesión de Ifni: una postura ambigua miniatura|derecha|Mapa del territorio de Ifni en 1953, antes de constituirse en provincia y previo también a la guerra de Ifni. miniatura|derecha|Mapa de Ifni en 1957.Aguirre (1993): La última guerra colonial de España... p. 149 El 7 de abril de 1956 se firmó en Madrid la declaración de independencia de Marruecos.

El sultán Mohamed V había viajado al lugar donde se firmó esta declaración para dar parte de que el acuerdo español era también necesario para poner fin al protectorado, paliando así la humillación de la que había sido objeto el Gobierno español por parte de Francia, país que había actuado hasta entonces de forma unilateral en lo que respectaba a la concesión de la independencia a Marruecos, saltándose lo dispuesto en el tratado firmado en 1912, donde se transfirió la soberanía marroquí sobre su propio país a Francia y a España.

En la declaración oficial que Mohamed V efectuó en España el 5 de abril, éste dejó claro que el tema concerniente a la unidad del imperio marroquí era la cuestión central de las negociaciones:

La respuesta española no se hizo esperar. El jefe del Estado, Francisco Franco, aseguró -a raíz de la declaración del sultán- que España daría al nuevo gobierno independiente marroquí las facilidades y asistencias necesarias para que los dos supuestos de unidad y libertad soberana se lograran plenamente.

La declaración conjunta hispano-marroquí firmada el 6 de abril, aunque contempló el hecho de que el convenio firmado en Madrid el 27 de noviembre de 1912 no podía seguir rigiendo las relaciones hispano-marroquíes -sin precisar que dicho convenio había dejado de tener vigencia tras reconocer Francia la independencia de Marruecos-, terminó por limitarse a renovar por parte española la «voluntad de respetar la unidad territorial del imperio que garantizan los tratados internacionales», comprometiéndose, asimismo, «a tomar las medidas necesarias para hacerla efectiva».

Esta alusión a los tratados internacionales podría presuponer para España que el territorio de Ifni no quedaba concernido, pues –como se argumentó años después– contaba con un estatuto diferenciado, ya que Marruecos había reconocido en distintos tratados la cesión del enclave. Varias cuestiones quedaban pendientes de un trato exhaustivo, como era, también, el futuro próximo de Cabo Juby o Tarfaya, zona a la que no se hacía referencia alguna en la declaración tratada, no siendo tampoco retrocedida a la soberanía del sultanato marroquí al tiempo que la zona norte.

Pese a lo anterior, y tras su regreso de Madrid, Mohamed V aseguró, desde su balcón del palacio jalifiano de Tetuán, días después de su viaje, que a partir de ese momento el país ejercía, de forma efectiva, el poder soberano sobre la totalidad del territorio de su reino, tanto al norte como al sur del mismo, y que las autoridades españolas, en virtud de lo dispuesto en el protocolo firmado el 7 de abril de 1956 en Madrid con el Gobierno español, quedaban disueltas y su administración quedaba transferida a su Gobierno.López (2017): La descolonización de Ifni y el Sahara... p. 115.

Estas declaraciones no se vieron respaldadas por los acontecimientos reales que se sucedieron de forma posterior. La soberanía real sobre Tarfaya y su región no fue restituida al sultán, no aportándose explicación plausible por parte de España a este hecho, salvo la idea de que se trataba de una medida de protección del Sáhara y Canarias.

En lo que respecta al territorio de Ifni, resulta significativo destacar que la firma de la declaración de independencia de Marruecos de 1956 en Madrid también fue especialmente celebrada por parte de los Ait Ba Amrán –las poblaciones del enclave de Ifni–, quienes alzaron banderas marroquíes en el territorio tras el acontecimiento mencionado.

Los acuerdos alcanzados en Madrid también vinieron acompañados de toda una serie de incidentes desarrollados en el enclave de Ifni durante los días inmediatamente posteriores a los mismos, destacándose, entre éstos, el hecho de que un policía indígena asesinara a un cabo europeo. Estos incidentes fueron notificados por parte de Carrero Blanco –el 11 de abril– al cónsul español en Rabat, a través de unas declaraciones donde no se limitó a contar lo sucedido, atreviéndose a atribuir la responsabilidad de lo acontecido a «provocadores que actuaban desde Tiznit», asegurando, asimismo, que posiblemente estos provocadores fueran agentes de una tercera potencia interesada en perturbar las buenas relaciones existentes hasta la fecha entre España y Marruecos.

El espectro francés no había desaparecido aún del imaginario de las autoridades españolas, las cuales seguían molestas por la decisión francesa de anticipar unilateralmente la independencia de Marruecos. Los incidentes ocurridos durante estas fechas en la zona fueron también respondidos por parte del sultán, quien hizo llegar al Gobierno español un mensaje donde expresaba su «profundo sentimiento» por lo sucedido en Ifni, así como por las muertes de españoles que ello había acarreado.