El período conocido como la República romana media es una etapa histórica de dicho estado sucedido entre inicios del y mediados del en el que la ciudad de Roma empezó a expandir su zona de influencia más allá de la península itálica por el Mediterráneo, entrando en conflicto con la antigua colonia fenicia de Cartago, dando lugar a las guerras púnicas que terminaran con el establecimiento de Roma como la mayor potencia en dicha región mediterránea y llevarán posteriormente a la etapa conocida como República romana tardía.
Expansión mediterránea (281-148 a. C.) Italia peninsular, inició una larguísima serie de guerras que la llevaron a dominar el mundo mediterráneo. Las guerras púnicas marcaron la primera etapa de esta expansión. La ciudad de Cartago, situada en la costa del Túnez actual, había creado un imperio marítimo que dominaba todo el Mediterráneo occidental, con colonias en Hispania, Baleares, y sobre todo Sicilia, de donde llegó a expulsar a los griegos. En 264 a. C. Roma decidió ocupar las colonias cartaginesas en Sicilia. Para ello construyó una flota de guerra, y tras años de batallas de distinto signo, en 241 a. C. Cartago tuvo que capitular, y los romanos, tras apoderarse de Sicilia, aprovecharon el debilitamiento de su enemigo para ocupar Córcega y Cerdeña, y para penetrar en la Galia Cisalpina. La segunda guerra púnica 218-201 a. C. se desarrolló en Hispania, Italia y finalmente África. La difícil victoria final de Roma supuso la ocupación de Hispania, con sus ricos yacimientos argentíferos, así como el aniquilamiento, primero político 201 a. C., y más tarde material, de Cartago que en 146 a. C. fue totalmente destruida. Su población fue exterminada o esclavizada, y su territorio pasó a convertirse en la provincia romana de África. En el Mediterráneo oriental, Roma se enfrentó sucesivamente a los monarcas de los estados helenos surgidos del imperio de Alejandro: Filipo V 197 y Perseo 168, reyes de Macedonia, y Antíoco III de Siria 189. Macedonia y Grecia se convirtieron en provincias (146). Átalo III de Pérgamo legó su reino a Roma en 133 a. C., erigido en provincia romana de Asia.
Roma consolidó su dominio de la cuenca occidental del Mediterráneo con el establecimiento de numerosas colonias en la Galia cisalpina, la definitiva conquista de Hispania toma de Numancia, 133 a. C., y la ocupación de la Galia del sur, que, convertida en provincia, la Narbonense, permitió la unión terrestre de Hispania con Roma por la vÍa Domitia.
Desequilibrio económico y social Estas conquistas comportaron una verdadera revolución económica. El botín, las indemnizaciones de guerra, y los tributos pagados por las provincias, enriquecieron al estado y a los particulares. Los miembros de la clase senatorial acapararon las tierras que el estado se había reservado en las conquistas el Ager publicus, los caballeros administraron la explotación de los bienes públicos (por eso su nombre de publicanos) en la que se entregaron a la especulación. Pero las conquistas trastocaron también el frágil equilibrio social de la república: los esclavos, cada vez más numerosos, se rebelaron el mando de Espartaco, muchos pequeños campesinos italianos, arruinados, aumentaron la plebe urbana de Roma, cada vez más susceptible de manipulación demagógica; los habitantes de los territorios ocupados estaban descontentos por la explotación pura y dura a la que estaban sometidos por sus gobernantes; los italianos deseaban la igualdad con los romanos y los caballeros, los mismos honores que los senadores. Las instituciones creadas para administrar una ciudad no servían para el nuevo gran imperio. Al mismo tiempo, el gusto por el lujo se introdujo en las costumbres a pesar de las leyes suntuarias. El arte y la literatura se transformaron por influencia del oriente helenizado.
Guerra pírrica (280-275 a. C.)
thumb|305px|Ruta de Pirro de Epiro.
Al final del Roma se había establecido como una gran potencia de la península itálica, pero todavía no había entrado en conflicto con las potencias militares dominantes del Mediterráneo de la época: Cartago y los reinos griegos. Roma había vencido completamente a los samnitas, dominaba a sus pueblos latinos compañeros, y había reducido en gran medida el poder etrusco en la región. Sin embargo, el sur de Italia estaba controlado por las colonias griegas de Magna Grecia,Grant, The History of Rome, p. 77 que habían sido aliadas de los samnitas, y la continua expansión de Roma hizo surgir el inevitable conflicto.MatyszakThe Enemies of Rome, p. 14Grant, The History of Rome, p. 78
Cuando, tras una disputa diplomática entre Roma y la colonia griega de Tarento,Lane Fox, The Classical World, p. 294 estalló una guerra abierta en la batalla naval de Turios, Tarento pidió ayuda militar a Pirro, rey de Epiro.Cantor, Antiquity, p. 151 Motivado por sus obligaciones diplomáticas con Tarento y un deseo personal de realización militar,Pennell, Ancient Rome, cap. 10, párrafo 6 Pirro trasladó un ejército griego de unos 25.000 hombres y un contingente de elefantes de guerra en 280 a. C. a suelo italiano,Lane Fox, The Classical World, p. 304 donde sus fuerzas se unieron a algunos colonos griegos y una parte de los samnitas que se rebeló contra el control romano.
El ejército romano todavía no había visto elefantes en batalla,Floro, Epítome de la historia de Tito Livio, Libro I, cap. 18 y su inexperiencia torció la balanza en favor de Pirro, en la batalla de Heraclea, en 280 a. C.,Lane Fox, The Classical World, p. 305 y de nuevo en la batalla de Asculum en 279 a. C.Grant, The History of Rome, p. 79 A pesar de estas victorias, la posición de Pirro en Italia era insostenible. Roma rechazó firmemente negociar con Pirro mientras su ejército permaneciera en Italia.Dión Casio, Historia romana, 1.8.3. Además, Roma firmó un tratado de apoyo mutuo con Cartago, y Pirro descubrió que, contrariamente a sus expectativas, ninguno de los otros pueblos itálicos se uniría a la causa griega y samnita.Pennell, Ancient Rome, cap. X, párrafo 11. Al sufrir unas pérdidas inaceptables en cada enfrentamiento con el ejército romano y no lograr encontrar más aliados en Italia, Pirro se retiró de la península e hizo campaña en Sicilia contra Cartago,Lane Fox, The Classical World, p. 306 abandonando a sus aliados a hacer frente a los romanos por su cuenta.
Cuando su campaña siciliana también terminó siendo un fracaso, a petición de sus aliados italianos, Pirro volvió a Italia para enfrentarse a Roma una vez más. En 275 a. C., Pirro se enfrentó de nuevo al ejército romano en la batalla de Benevento. Esta vez los romanos habían ideado métodos para tratar con los elefantes de guerra, incluyendo el uso de jabalinas, fuego y, según una fuente, simplemente golpear fuertemente a los elefantes en la cabeza. Aunque la batalla de Benevento no fue decisiva, Pirro se dio cuenta de que tantos años de campañas extranjeras habían agotado y mermado a su ejército y, viendo poca esperanza de mayores ganancias, se retiró completamente de Italia.
Sin embargo, los conflictos con Pirro tendrían un gran efecto en Roma. Esta había demostrado ser capaz de hacer frente a las potencias militares dominantes del Mediterráneo, y demostró con mayor seguridad que los reinos griegos eran incapaces de defender sus colonias en Italia y en otras partes del extranjero. Roma ocupó rápidamente el sur de Italia, subyugando y dividiendo a Magna Grecia.Lane Fox, The Classical World, p. 307 Dominando efectivamente la península itálica,Pennell, Ancient Rome, Cap. XI, párrafo 1 y con una demostrada reputación militar internacional,Grant, The History of Rome, p. 80 Roma empezó a mirar hacia afuera para expandirse más allá del suelo italiano. Como los Alpes formaban una barrera natural al norte, y Roma no tenía interés en enfrentarse de nuevo a los fieros galos en batalla, la mirada de la ciudad se volvió hacia Sicilia y las islas del Mediterráneo, una política que los llevaría al conflicto directo con su anterior aliado, Cartago.Matyszak, The Enemies of Rome, p. 16
Guerras púnicas (264-146 a. C.)
thumb|305px|Teatro de las guerras púnicas.
Roma empezó a hacer la guerra fuera de la península itálica en las guerras púnicas contra Cartago, antigua colonia feniciaSalustio, Guerra de Yugurta, 19. de la costa norte de África que se había desarrollado hasta ser un estado poderoso. Estas guerras, que comenzaron en 264 a. C.,Cantor, Antiquity, p. 152 fueron probablemente el mayor conflicto de la AntigüedadGoldsworthy, The Punic Wars, p. 13 y vieron a Roma convertirse en una potencia mediterránea, con territorios en Sicilia, África del Norte, España y, tras las guerras macedónicas, Grecia.
La primera guerra púnica comenzó en 264 a. C., cuando las colonias griegas de Sicilia empezaron a apelar a las dos potencias entre las que se encontraban (Roma y Cartago) para resolver conflictos internos. Los deseos de Roma y Cartago de verse implicados en los asuntos de una tercera parte podrían indicar su voluntad de comprobar mutuamente su poder sin entrar en una guerra completa de aniquilación; había ciertamente un considerable desacuerdo dentro de Roma sobre la pertinencia de buscar la guerra en absoluto.Goldsworthy, The Punic Wars, p.68 La guerra comenzó muy pronto en Sicilia, con batallas terrestres como la de Agrigento, pero el teatro de operaciones se trasladó después a las batallas navales en las costas de Sicilia y África. Para los romanos, la guerra naval era un concepto relativamente inexplorado.Dión Casio, Historia romana, Vol. 1.8.8 Antes de la primera guerra púnica, en 264 a. C., no existía una armada romana como tal, ya que todas las guerras anteriores de Roma se habían librado en Italia. La nueva guerra en Sicilia contra Cartago, una gran potencia naval,Pennell, Ancient Rome, Cap. XII, párrafo 14 forzó a Roma a construir rápidamente una flota y entrenar marineros.Lane Fox, The Classical World, p. 309
Roma se estrenó en la guerra naval «como un ladrillo en el agua» y las primeras batallas navales de la primera guerra púnica fueron verdaderas catástrofes, como era razonable esperar de una ciudad que no tenía una verdadera experiencia en guerra naval. Sin embargo, después de entrenar a más marineros e inventar una máquina de abordar llamada corvus (en español, cuervo),Goldsworthy, The Punic Wars, p. 113 una fuerza naval romana bajo el mando de C. Duillio consiguió derrotar contundentemente a una flota cartaginesa en la batalla de Milas. En solo cuatro años, un estado sin ninguna experiencia naval había conseguido superar en batalla a una potencia marítima importante. Se sucedieron otras victorias navales en la batalla de Tíndaris y la batalla del Cabo Ecnomo.Goldsworthy, The Punic Wars, p. 84
Tras haber ganado el control de los mares, una fuerza romana desembarcó en la costa africana bajo el mando de Régulo, que en principio fue victorioso, ganando la batalla de AdísGoldsworthy, The Punic Wars, p. 86 y forzando a Cartago a pedir la paz.Goldsworthy, The Punic Wars, p. 87 Sin embargo, los términos de la paz que proponía Roma eran tan duros que las negociaciones fracasaron y, en respuesta, los cartagineses contrataron a Jantipo, un mercenario de la marcial polis (ciudad griega) Esparta, para reorganizar y liderar su ejército.Goldsworthy, The Punic Wars, p. 88 Jantipo consiguió aislar al ejército romano de su base y restablecer la supremacía naval de Cartago, luego venció y capturó a RéguloLane Fox, The Classical World, p. 310 en la batalla de Túnez.Goldsworthy, The Punic Wars, p. 90