Gerhart Münch (Dresde, Alemania, 23 de marzo de 1907 - Tacámbaro, Michoacán, México, 9 de diciembre de 1988) fue un compositor, pianista, filósofo, poeta y escritor alemán.
Biografía Infancia y primeros estudios Su padre, Ernst Robert Münch, fue profesor de Música en el Conservatorio de Dresde. De él recibió enseñanzas en música y piano desde muy temprana edad.Medina Reséndiz, Tarsicio. Semblanza biográfica de Gerhart Münch. Revisión de 2019 A los 9 años presentó su primer recital público, y a los 14, interpretó el Concierto en La mayor de Franz Liszt acompañado por la Orquesta Filarmónica de Dresde. Este es el punto de partida de una carrera luminosa, que había de asombrar a Europa, hasta el punto de hacer exclamar después al prestigioso crítico Alejandro Berrsche en un periódico de Múnich:
A los 15 años fue graduado con honores en el Conservatorio de Dresde, donde había cursado estudios de composición, teoría, órgano y piano. A los 18 años (1925) graduado de la Vitzthum Humanistic Gymnasium (Latín, Griego y Francés).
El periodo europeo La primera presentación de una composición suya ocurrió en el festival de Música Nueva de Dresde; durante el cual Paul Aaron dirigió el Concerto da Camera para violín, chelo, piano y cuerdas con el propio compositor al piano. Paul Hindemith seleccionó de entre 200 compositores su Concierto para piano, maderas y cuerdas para ser dirigido por Hermann Scherchen en el Festival Internacional de Música Nueva de Donaueschingen. Ahí, la firma berlinesa Welte Mignon le requirió la composición de una obra especial para piano mecánico, presentada en el mismo festival, lo que lo convierte, junto a Paul Hindemith y Ernst Toch, en uno de los tres primeros compositores para este género en Alemania.
Presentó exitosos conciertos y recitales en las principales ciudades alemanas y colabora con la Bauhaus, donde incidentalmente Paul Klee, mozartiano apasionado y excelente violinista, estrenó una composición suya para violín y piano en la inauguración del teatro del segundo periodo de la Bauhaus (1923-1925) en Dessau. Posteriormente viajó a Francia e Italia, donde estudió Literatura y Filosofía, dedicando tiempo también a la investigación musical y a la composición, así como a algunas presentaciones y conciertos (París, Zúrich, Florencia y Roma), frecuentando a lo más selecto de la intelectualidad francesa de la época. La experiencia de este viaje itinerante a Francia e Italia deja una profunda huella en Münch; pues al encontrarse con humanistas y hombres de letras, hablar de artes plásticas, antropología, mitología y religiones comparadas, filosofía y filología clásica, encuentra el ambiente propicio para ahondar en el saber del universo cósmico del hombre.
Paralelamente, prosigue su actividad pianística, misma que atestiguan, como ecos, infinidad de voces que anuncian la aparición de un nuevo artista: “Talento prodigioso”, exclamaba uno. “Tocó con un dominio único y soberano” dijeron en Roma. Otro añadía: “...Es una maravillosa sorpresa en el horizonte pianístico alemán. Desde que Gieseking comenzó a conquistar el mundo musical hace 25 años, no ha habido otro pianista alemán que pueda más que Münch en la naturalidad de su talento, en su madurez y en la sencillez de su gran virtuosismo”.
Durante estos años (1928-1937) se dedicó además la enseñanza privada de la composición musical, teoría y piano y recibió algunas comisiones especiales por el Conservatorio de Música de Turín, Italia. El hijo del famoso musicólogo Oscar Chilesotti puso a su disposición un número de partituras de antiguos compositores italianos de los siglos XIV y XV, manuscritas, indescifrables y aún no publicadas. Descubrió más tarde algunas otras piezas en el ático del Museo Quirini-Stampalia en Venecia; sobresalientes y hermosas cantatas de anónimos compositores del siglo XVI. Transcribió todos estos manuscritos (piezas para violín, piano, orquestas de cámara etc.) prodigando particular atención a un trabajo que exigía objetiva fidelidad. Algunos de ellos fueron publicados en la revista cultural veneciana Atheneo, por el año 1934.
En 1937, en Nápoles, se une en matrimonio con Vera Lawson, notable poetisa norteamericana, y al poco tiempo, por razones de familia (su madre, Lina Cecilia, siempre enferma), regresó a Alemania, donde le fue muy difícil hacer carrera musical a causa de su renuente afiliación al Partido Nacional Socialista. Finalmente obtuvo reconocimiento a través del apoyo de los críticos musicales del Frankfurter Zeitung, la única revista alemana cuya objetividad se reconocía fuera del país.
En 1940 fue alistado obligatoriamente en la Armada Alemana, sin poder optar por la absolución del deber militar, ya que sucedió lo mismo con algunos otros compañeros que se habían registrado y aceptado en el citado partido. En 1944 fue separado del Ejército Alemán por enfermedad. En 1945, ya después del final de la guerra, Karl Holl, quien había sido un crítico musical con reconocimiento internacional del Frankfurter Zeitung y entonces ejercía en el departamento de Música y Teatro del Ministerio de Cultura del Gran Hesse, le ofreció el puesto de profesor en la Escuela de Música que él esperaba fundar próximamente en la ciudad de Frankfurt.
Estados Unidos (1947-1953)
En 1947, septiembre, Gerhart y Vera llegaron a los Estados Unidos, donde, en un principio, en un medio mercantilista, es incomprendido y menospreciado, teniendo que trabajar como peón caminero en tierras californianas. Ahí, porque se trata de un músico notable y un erudito de primera fila, goza de la amistad de grandes personajes de la cultura viva, tales como el propio Ezra Pound, Ernst Jünger, Fernand de Cromelynck, Robert Graves, Aldous Huxley, Henry Miller, Ernst Krenek, Walther Gleseking, Jean Cocteau entre otros. Después cambió un poco su infortunio y en Los Angeles California, continuó la cátedra de composición musical que sustentaba el compositor Ernst Krenek, circunstancia que no le satisface. La sentencia de Theodor W. Adorno, sobre su situación: “Usted es demasiado bueno para este país. Usted tiene que irse”, no fue necesaria para que Gerhart comprendiera que necesitaba otro ámbito más humano, más inspirador.
El periodo mexicano (1953-1988)
Así, Gerhart y su inseparable Vera, procedente de California, llega a México en julio de 1953, siendo el puerto de Manzanillo puerta de entrada a un país más pobre pero también más humano y con una mayor nobleza de espíritu que su vecino. De Manzanillo van a Chapala, Jalisco, donde una comunidad de extranjeros los recibe y acoge, dando ahí su primer recital de piano el 15 de agosto de 1953. Después, el 18 de septiembre, “Juventudes Musicales de Jalisco, A. C.”, lo presenta para su primer recital en el Teatro Degollado de Guadalajara. “… La circunstancia de encontrarse temporalmente en Chapala el gran pianista alemán Gerhart Muench (…)” escribió Roberto Beltrán y Puga. Inmediatamente el Gobierno de Jalisco (Agustín Yáñez) le encarga escribir una obra para la Feria de Jalisco, y así el 11 de diciembre en el Teatro Degollado de Guadalajara se estrena su primera obra escrita en suelo mexicano, Homenaje a Jalisco, un concierto para piano y orquesta con Muench como solista y la Orquesta Sinfónica de Guadalajara, dirigiendo Abel Eisemberg. Después de unos meses sigue a Morelia, Mich. donde vivió menos de un año y donde, en el verano de 1954, conoció al compositor Miguel Bernal Jiménez, al fundador y director de los Niños Cantores de Morelia, Romano Picutti y al entonces joven Felipe Ledesma, músico con quien más tarde continuaría una larga amistad y un fructífero intercambio intelectual. En marzo de 1955 fija su residencia en la ciudad de Guanajuato; posteriormente descubre Tacámbaro, en el Estado de Michoacán y decide vivir ahí (1964), en su “isla encantada” (así llamó a Tacámbaro en un principio); luego pasó poco tiempo en Tepoztlán, en el Estado de Morelos; regresó a Tacámbaro, de donde salió para vivir menos de un año en San Cayetano, cerca de Zitácuaro en Michoacán. Finalmente volvió a Tacámbaro, donde murió el 9 de diciembre de 1988. Sus cenizas y las de su esposa, descansan juntas en el Templo de Las Rosas de Morelia, Michoacán.
En México, su vida musical la realiza en casi todo el país, en tres tareas bien definidas. pianista, compositor y pedagogo. Como pianista realiza giras de conciertos y recitales, ofreciendo no solo obras del repertorio tradicional, sino distinguiéndose y bien, como introductor y propagador de la música pianística de grandes compositores contemporáneos, de la magnitud de Karlheinz Stockhausen, Pierre Boulez, Henri Pousseur, Ernst Krenek, Olivier Messiaen, Luciano Berio y György Ligeti. Mención especial merece por haber sido uno de los principales en dedicarse a difundir la obra pianística de Scriabin, de quien grabó sus 10 sonatas, por encargo de la Universidad Nacional Autónoma de México. Sus conciertos fueron siempre experiencias memorables, tanto por la sabiduría de sus interpretaciones, como por su impactante vitalidad para ejecutar su añorado instrumento, sobreponiéndose a una aparente debilidad física que a veces parecía demostrar. Muench también se dedicó a la enseñanza de la técnica e interpretación pianísticas, así como de las tendencias contemporáneas de la composición musical a los jóvenes mexicanos. Como creador musical, su catálogo comprende más de 140 obras, entre las que pudieron librarse de la destrucción durante la Segunda Guerra Mundial, las que escribiera en los Estados Unidos y las que escribió en suelo mexicano -la mayoría-. Sus obras exploran varias dotaciones instrumentales: instrumento solo, dúos, tríos, cuartetos (para diversos grupos de cámara), obras de cámara, conciertos, obras sinfónicas, una ópera, obras para una y varias voces humanas con y sin instrumentos, tanto de música profana como religiosa. Escribió también tres obras didácticas sobre armonía (Cromotonalidad) y escalas, además de ensayos y parte de su obra poética.
De su producción musical y literaria
La música de Gerhart Muench - de la que más que de una estética, podría hablarse de una mística, de una alquimia- se nutrió en dos vertientes: la musical (que incluía una sorprendente simbiosis de los compositores de la Edad Media, como Machault; el cromatismo wagneriano, su admirado Scriabin - y por ende, la pianística de Chopin, la Escuela Vienesa, etc.,) y la extra-musical (la literatura, la pintura, sus profundos conocimientos sobre religiones y mitologías, la filosofía y la filología, su propia creación poética y ensayística) pero sobre todo su intensa vida interior, que sin duda, perdurará más allá de nuestro tiempo, un "tiempo de Muench", que como el de Mahler, algún día llegará.
La gran mayoría de sus obras musicales y literarias han sido publicadas por iniciativa de Tarsicio Medina Reséndiz, exalumno, colega musical y heredero de Muench. Sus ediciones, publicadas con el sello de Ediciones Coral Moreliana o con su propio nombre, incluyen más de cien obras musicales. Además, ha publicado tres libros bilingües que recogen la poesía de Muench ("Labyrinthus", alemán-español, 2007); ensayos y narrativa ("Marginalia Metafísica y otros escritos", alemán- español, 2013), y la memoria sobre la experiencia en la Segunda Guerra Mundial de Vera Lawson ("Alemania 24 horas al día", inglés-español 2017).
Catálogo El siguiente catálogo fue compilado por Tarsicio Medina Reséndiz (última revisión de julio de 2019).
1923 - Concerto da camera,
para violín, chelo, piano y cuerdas.
Estreno: en un ciclo de música moderna en Dresde en 1924, bajo la dirección de
Paul Aaron.
1925 - Obra para violín y piano (Sonata 1?),
para la inauguración del Teatro de la Segunda Bauhaus en Dessau. Paul Klee, violín,
Gerhart Münch, piano.
1926 - Sechs polyphone Etüden für elektrisches Klavier.
- Concerto da camera,
para piano, maderas y cuerdas.