La rebelión de Jmelnitski (también conocida como levantamiento de Jmelnitski o Chmielnicki) fue una insurrección de los territorios de la actual Ucrania que tuvo lugar entre 1648 y 1657. En la historiografía ucraniana, en particular en la Enciclopedia de la Historia de Ucrania (en) y la Enciclopedia de Ucrania (en), esta rebelión se denomina «Revolución nacional», «Revolución nacional de Ucrania del siglo XVII» así como «Jmelnýchyna». En la historiografía soviética y, en particular en la Gran Enciclopedia Soviética, se la denomina "Guerra de Liberación del Pueblo Ucraniano"La guerra de liberación del pueblo ucraniano 1648-54 - artículo de la Gran Enciclopedia Soviética.НАЦІОНАЛЬНА РЕВОЛЮЦІЯ 1648–1676 (REVOLUCIÓN NACIONAL 1648-1676), en ucraniano, consultado el 12/05/2024. y, en la Gran Enciclopedia Rusa, "Guerra de Liberación de los pueblos ucraniano y bielorruso".GUERRA DE LIBERACIÓN DE LOS PUEBLOS DE UCRANIA Y BIELORRUSIA 1648-1654, en ruso, consultado el 12/05/2024.

Fue encabezada por Bogdán Jmelnitski, atamán de la Hueste Zaporoga, cuyo ejército colaboró con el ejército de los tártaros de Crimea (hasta 1651) y con los campesinos y burgueses ucranianos de fe ortodoxa. Los rebeldes libraron varias batallas contra los ejércitos y la desorganizada milicia de la Mancomunidad Polaco-Lituana, y erradicaron el control de la szlachta polaca, los sacerdotes católico-romanos y sus intermediarios judíos (arrendadores) en la zona.

La rebelión tuvo lugar en las tierras de la Sich de Zaporiyia (la mayor parte del intervalo del río Bug Meridional y el río Dniéper), una parte significativa de la Provincia de la Pequeña Polonia de la Corona del Reino de Polonia (principalmente los voivodatos de Kiev, Cherníhiv, Bratslav y Podolsk), así como (hasta 1651), en el Gran Ducado de Lituania : Minsk, Berestéyskoe, Mstislávskoe y el voivodato de Smolensk. Se llevó a cabo bajo las consignas de liberación de la opresión social, nacional y religiosa del pueblo ucraniano.

La rebelión se inició como una revuelta de la nobleza cosaca, aunque otros sectores como la Iglesia ortodoxa, campesinos, burgueses y la pequeña nobleza se unieron a ella, con el objetivo último de crear un estado cosaco autónomo. La rebelión consiguió el fin de la influencia de la Mancomunidad sobre las tierras cosacas, pero efectivamente transfirió estos territorios de la esfera polaca a la influencia rusa. Con posterioridad, debilitados por conflictos internos y hostilidades con los suecos y el Zarato moscovita, el poder de la Mancomunidad se vio considerablemente debilitado en ese periodo (conocida esa etapa en la historia polaca como «El Diluvio»).

Durante la rebelión, se calcula que perecieron unos cien mil judíos.

Antecedentes

miniaturadeimagen|Control del territorio de Ucrania en 1600 thumb|República de las Dos Naciones

La explotación feudal por parte de los magnates polacos fue especialmente evidente en el territorio del sureste de la República de las Dos Naciones. Mediante violentas confiscaciones de tierras se crearon enormes latifundios de familias de magnates como: Koniecpolski, Potocki, Kalinowski, Zamoyski y otras.

Así, Estanislao Koniecpolski sólo en la región de Brátslav poseía 170 ciudades y pueblos. También poseía vastas tierras en la margen izquierda del río Dniéper.

Al mismo tiempo, crecieron las grandes propiedades de la nobleza ucraniana, que en ese momento había adoptado la religión católica y se polonizó. Esta incluía a los Wiśniowieckis, Kisely, Ostrogskis y otros. Los príncipes Vishnevetskis, a cuyos antepasados y parientes (Dmytró Vyshnevetsky, Glinsky, Ruzhinsky, Dashkévich) se encontraban entre los fundadores y primeros atamanes del Hueste Zaporoga del Bajo Río Dniéper,Yu. R. Fedorovsky. Historia de los cosacos ucranianos.-P.16-17. pertenecieron, por ejemplo, casi toda el óblast de Poltava, entonces con 40 000 hogares campesinos y urbanos.

Todo esto fue acompañado por un aumento de los deberes campesinos, vulneración de sus derechos y opresión religiosa en relación con la sujeción a la Unión de Brest y la subordinación de la iglesia al trono romano. El ingeniero francés Guillaume Le Vasseur de Beauplan, que estuvo al servicio de Polonia desde principios de los años 1630 hasta 1648, señaló que los campesinos allí eran extremadamente pobres y se ven obligados a dar a su amo todo lo que quiere; su situación es “peor que la de los galeotes”.ОПИС УКРАЇНИ, КІЛЬКОХ ПРОВІНЦІЙ КОРОЛІВСТВА ПОЛЬСЬКОГО, ЩО ТЯГНУТЬСЯ ВІД КОРДОНІВ МОСКОВІЇ ДО ГРАНИЦЬ ТРАНСІЛЬВАНІЇ, РАЗОМ З ЇХНІМИ ЗВИЧАЯМИ, СПОСОБОМ ЖИТТЯ І ВЕДЕННЯ ВОЄН (UNA DESCRIPCIÓN DE UCRANIA, VARIAS PROVINCIAS DEL REINO DE POLACO, QUE SE EXTIENDEN DESDE LOS LÍMITES DE MOSCÚ HASTA LOS LÍMITES DE TRANSILVANIA, JUNTO CON SUS COSTUMBRES, MODO DE VIDA Y GUERRA), en ucraniano, consultado el 12/05/2024.

Antes de la rebelión de Jmelnitski, durante las décadas de 1620 y 1630 se produjeron numerosos levantamientos cosacos como respuesta a las políticas de la República de las Dos Naciones respecto a los cosacos y a la población rutena. Entre ellos destacan: el levantamiento de Zhmailo (1625); el levantamiento de Fedoróvich (1630); la revuelta de Sulima (1635); el levantamiento de Pavlyuk (1637); y la rebelión de Ostryanyn (1638), continuada posteriormente por Dmytro Hunya.

Casi todos estos levantamientos fueron aplastados, a menudo por traición durante las negociaciones de paz. En respuesta a las solicitudes de los cosacos de reducir la opresión y detener políticas injustas, la opresión no hizo más que intensificarse. Así entre 1638 y 1648. Durante el período de la "paz dorada", los representantes de la población ortodoxa fueron casi completamente excluidos incluso de los niveles medios del poder, lo que sólo aumentó el descontento de la mayor parte de la gente.

El problema social

La composición social de las provincias (palatinados o voivodatos) de mayor población ucraniana (las de Kiev, Brátslav y Cherníhiv) era diferente de la de otros territorios de la República de las Dos Naciones. Mientras que la media de población que pertenecía a la nobleza (szlachta) en todo el país era del 8-10 %, en las provincias surorientales esta proporción era mucho menor. En el voivodato de Kiev, rondaba el 1 %. Esto limitaba el grupo de población favorable al sistema social polaco, en el que los nobles acaparaban los derechos frente al resto de la población. La nobleza se dividía además en dos grupos claramente diferentes: el reducidísimo de los grandes magnates con huestes propias y que acaparaban los principales cargos civiles y militares, y el resto, la pequeña nobleza. Entre los primeros se encontraban nobles como Jeremi Wiśniowiecki, que poseía treinta y ocho mil hogares y doscientos treinta mil siervos tan solo en la provincia de Kiev, o Estanislao Koniecpolski, que en el mismo palatinado tenía más de dieciocho mil hogares y sesenta y cuatro mil siervos. En las provincias del oeste, en la Gran Polonia, los latifundios eran menos comunes e influyentes en la política regional. A diferencia de estas, las provincias ucranianas habían pertenecido hasta 1569 al Gran Ducado de Lituania y por ello no habían participado en los movimientos de defensa de sus derechos de la baja nobleza polaca. En las tres provincias señaladas, los grandes terratenientes se comportaban como reyezuelos, cuya protección buscaban tanto los miembros de la baja nobleza de la región como los funcionarios reales. La gran nobleza de las provincias ucranianas debía su poder a su influencia en la corte real, su dominio de la administración local, sus contingentes militares y a la hábil manipulación de los jefes y regimientos cosacos. Dominaba además las pequeñas ciudades situadas en sus tierras, sometidas a una explotación creciente.

En esta posición de inferioridad frente a los grandes, los aristócratas de la baja nobleza de la zona, en su inmensa mayoría ortodoxos, establecieron estrechas relaciones con los cosacos, con los que les unían lazos culturales y sociales.

Los cosacos eran el producto de la particular situación del sureste de la Confederación, una zona fronteriza de frecuentes incursiones tártaras, mal defendida. Esta indefensión creó a finales del siglo un trasunto del tártaro musulmán: el cosaco cristiano, que adoptó de aquel la forma de vida, la de guerrear e incluso el atuendo. La mayoría de los cosacos carecía de ocupación o de morada fijas. Si algunos trabajaban estacionalmente en las poblaciones ucranianas, otros muchos llevaban una vida nómada, dedicados a la pesca, la caza o la ganadería trashumante, aunque solían invernar en las ciudades cercanas a la estepa. Como sus modelos musulmanes, los cosacos también llevaban a cabo incursiones de saqueo y atacaban a sus enemigos por tierra y mar, llegando incluso a asaltar lugares en Anatolia. El origen de los cosacos, que a principios del siglo ya eran una casta militar en el seno de la Confederación polaco-lituana, era multicultural, si bien primaba el elemento ruteno. Su supervivencia se debió a la desidia estatal por la defensa de la zona, que continuó dependiendo de los cosacos ante la pasividad gubernamental. A la incuria militar estatal se sumaba además la delegación administrativa en prefectos que a menudo actuaban por su cuenta, sin obedecer las órdenes gubernamentales. La Mancomunidad polaco-lituana en 1648, año en que estalló el levantamiento. Se aprecian los distintos palatinados (provincias), entre ellos los de la llamada Ucrania de entonces (Kiev, Brátslav/Breslov y Cherníhiv/Chernígov).|miniatura|upright=2 La introducción en la región de la servidumbre tras su cesión a Polonia en 1569 supuso además una amenaza para los cosacos, libres. Los nuevos grandes terratenientes veían en los cosacos un peligro, y trataron de hacerlos siervos. Los descontentos fueron concentrándose en la Sich de Zaporozhia, un campamento militar situado allende los rápidos del Dniéper que iba cambiando de una isla fluvial a otra según convenía y servía de fortaleza tanto frente a los tártaros y otomanos como ante la autoridad polaca. Tanto la Confederación como el imperio osmanlí veían con malos ojos esta especie de república de rebeldes, si bien ninguno fue capaz de acabar con ella. La Sich atraía tanto a aventureros como a siervos fugados. La extensión de la servidumbre se debió también a la expansión de la producción y la exportación de cereal, que se solía cultivar en las grandes haciendas señoriales, cuyos dueños tendían a ampliarlas y a someter a la población al trabajo forzoso para incrementar la cosecha. Esta expansión de la servidumbre atizó el descontento y con él el apoyo a las sucesivas revueltas cosacas de la primera mitad del siglo .

A lo largo del siglo , apareció además una casta superior entre los cosacos, la Starshyna, compuesta fundamentalmente por aquellos que pertenecían al Ejército real y eran por tanto soldados regulares. El número de estos dependía del Sejm (la Cámara Baja) y fluctuaba con la situación militar, aumentando en tiempos de guerra y menguando en los de paz. Aquellos licenciados en tiempos de paz, en general descontentos por haberlo sido, eran en general germen de revueltas. La situación había empeorado en 1638 con la implantación de una nueva Constitución que privaba de sus derechos a aquellos cosacos que dejaban el Ejército, a los que encuadraba con los campesinos. Otro motivo de disgusto era la exclusión de la Starshyna de las instituciones políticas de la nobleza polaco-lituana. Los delegados del ejército cosaco habían planteado la solicitud en las Cortes de 1632, que la rechazaron. El surgimiento del ejército cosaco dividió al mundo cosaco en tres grupos: el de los soldados regulares, el de los proscritos de la Sich y el resto, mayoritario, que oscilaba entre los otros dos.