thumb|«¿Por qué no estás en el ejército?». Cartel de reclutamiento del Ejército de Voluntarios durante la guerra civil rusa. El Ejército de Voluntarios (ruso: Добровольческая армия, Dobrovólcheskaya Armia) fue uno de los primeros ejércitos del Movimiento Blanco creado durante la guerra civil rusa, el principal de ellos, el de mayor duración, el que gozó de una mejor dirección y de una administración más estable. Tuvo como principal teatro de operaciones el sureste de Rusia de 1918 a 1920. Dirigido originalmente por el antiguo jefe del Estado Mayor ruso Lavr Kornílov hasta su muerte en combate en abril de 1918, quedó más tarde al mando del general Antón Denikin que dirigió las principales campañas hasta abril de 1920, cuando le sucedió el último de sus comandantes, el barón Piotr Wrangel, hasta su desaparición en noviembre de 1920.

El Ejército lo fundaron Mijaíl Alekséyev y Lavr Kornílov, antiguos jefes del Estado Mayor del Ejército Imperial ruso, entre noviembre y diciembre de 1917, con la ayuda del general y atamán de los cosacos del Don, Alekséi Kaledín, para oponerse al Gobierno bolchevique surgido de la Revolución de Octubre. Las primeras semanas, el crecimiento de la formación fue lento y, a pesar de combatir a los bolcheviques en el Don junto a los cosacos, no pudo evitar la caída de la región en manos de estos a comienzos de 1918 y la retirada a la estepa de Kubán. Entre febrero y mayo de 1918, la formación disputó la durísima primera campaña del Kubán en la que no logró su objetivo de conquistar la capital de la región y perdió a Kornílov, pero que le permitió sobrevivir y reagruparse nuevamente al sur de Rostov al finalizarla en la primavera. En esta época la ocupación alemana de Ucrania la protegió de los ataques bolcheviques y los cosacos del Don le suministraron armas y dinero, a pesar de las tensas relaciones entre ambas fuerzas.

En la segunda campaña en el Kubán del verano y el otoño de 1918, protegida su retaguardia por las formaciones alemanas que ocupaban Ucrania y el ejército de los cosacos del Don, las fuerzas de Denikin se apoderaron de la región tras reñidos combates y aislaron a las fuerzas soviéticas del Cáucaso, que destruyeron a finales de año y comienzos de 1919. La expansión por el Kubán y el Don hicieron del Ejército una fuerza mayoritariamente cosaca dirigida por un mando de antiguos oficiales zaristas con los que solo compartía objetivos parcialmente. La derrota de los Imperios Centrales permitió además la llegada de ayuda aliada, fundamental para el Ejército, que carecía de grandes regiones industriales para abastecerse.

El Ejército realizó apreciables conquistas durante la primavera y el verano de 1919, tanto en Ucrania, donde no solamente rechazó la ofensiva soviética sobre el Donbáss, sino que alcanzó el Dniéper, como en el este y en el norte. El 3 de julio, tras la toma de la importante plaza fuerte de Tsaritsyn junto al Volga, Denikin decidió concentrar sus fuerzas en un rápido avance en pinza hacia Moscú.

Las fuerzas de Denikin avanzaron velozmente hacia Moscú a comienzos del otoño, pero el contraataque soviético de octubre detuvo su avance y a comienzos de 1920 había logrado recuperar todo el territorio hasta el Don y desatar la desbandada de las fuerzas «blancas». Los intentos de sostener el frente del Don y de mantener el control de Kubán resultaron infructuosos. En abril las bases del movimiento cayeron en manos de los soviéticos. El movimiento sufría una serie de importantes carencias: sus tropas eran escasas; su organización, deficiente; y carecía del apoyo mayoritario de la población. Por añadidura, sus relaciones con las demás fuerzas antibolcheviques de la región eran malas, debido fundamentalmente al nacionalismo ruso del Ejército, hostil al de estas.

Wrangel relevó a Denikin al frente del movimiento tras la desordenada evacuación del Kubán. Logró recomponer el ejército y, entre abril y octubre, llevar la iniciativa frente a los soviéticos con una serie de ofensivas de resultados diversos, en parte gracias a la concentración de las unidades soviéticas en la guerra polaco-soviética. Sus intentos de reforma política, por el contrario, fueron vanos y, cuando Moscú consiguió concentrar fuerzas muy superiores al terminar el conflicto con Polonia en octubre, tuvo que evacuar definitivamente Crimea.

Formación del Ejército de Voluntarios Alekséyev y la nueva organización antibolchevique

El Ejército de Voluntarios surgió de manos de los generales Kornílov y Alekséiev, antiguos jefes del Estado Mayor ruso, en los meses de noviembre y diciembre de 1917 en la ciudad de Novocherkask (en la Óblast de Rostov), como respuesta a la Revolución de Octubre que había aupado a los bolcheviques al poder. Alekséyev era uno de los militares más respetados del país y Kornílov se había convertido en el ídolo de los más decididos antibolcheviques gracias a su fallido golpe de Estado del verano de 1917. El Ejército lo formaron, en un primer momento, oficiales, cadetes (alumnos de las escuelas de oficiales) y, más tarde, cosacos, campesinos y simples soldados; todos ellos voluntarios. La mayoría de los oficiales, a diferencia de la población, eran monárquicos, aunque oficialmente el movimiento no defendía la restauración. La formación, hostil no solo a los bolcheviques, sino también al resto de agrupaciones socialistas y a los partidarios del desaparecido Gobierno provisional ruso, nació como una fuerza antialemana que consideraba a los bolcheviques como meros agentes del imperio germano y defendía la continuación de la participación rusa en la guerra mundial.

La organización original, formada antes de llegada en diciembre de los generales fugados de su encierro en el monasterio de Byjov tras el fracaso del golpe de Kornílov, recibió inicialmente el nombre de «Organización Alekséyev» debido a los desvelos de este, su fundador. Alekséyev había llegado a la capital cosaca del Don el 17 de noviembre, después de abandonar clandestinamente Petrogrado dos días antes y haber dado orden a uno de sus edecanes de enviar oficiales a la ciudad con los que poder formar una nueva organización militar que pudiese enfrentarse a los bolcheviques. Cientos de oficiales viajaron en compañía de una enfermera con papeles falsos a Novocherkask para unirse a Alekséyev en los dos últimos meses de 1917. A diferencia de Kornílov, sin embargo, Alekséyev no consideraba el enfrentamiento puramente militar, sino que otorgaba importancia al aspecto político del conflicto y deseaba formar un Gobierno fuerte en el sur de Rusia para oponerse al de los bolcheviques.

El primer escuadrón se formó el día de la llegada de Alekséyev a Novocherkask, el 17 de noviembre, que se tomó como fecha de fundación del Ejército. Estos primeros cuarenta oficiales se instalaron en un hospital sin enfermos que les cedió Kaledín. A finales de noviembre, los voluntarios, que se alistaban por cuatro meses y no recibían paga sino solo comida, habían alcanzado los trescientos, pero el crecimiento de la organización era lento. Pronto Kaledín, apremiado por los cosacos que temían que el asilo a la organización de Alekséyev pudiese desencadenar una invasión bolchevique, solicitó a Alekséyev que trasladase a sus hombres a otro lugar, petición que este decidió soslayar mientras continuaba, con escaso éxito, tratando de recabar el apoyo de importantes generales y políticos (Shcherbachov, al mando del frente rumano, Ruzski, Radko Dimitriev o Aleksandr Guchkov). Los oficiales de Alekséyev comenzaron a desempeñar tareas de policía para Kaledín, que a cambio los armó y pagó. La mayoría del escaso armamento, no obstante, no provino de los arsenales de Kaledín, custodiados por tropas hostiles a los Voluntarios, sino de desarmar a tropas desmovilizadas.

Desavenencias entre Kornílov y Alekséyev El recién llegado Lavr Kornílov despreciaba a Alekséiev por su papel en su fracasado golpe de Estado, mientras que Pável Miliukov insistía en la preeminencia de los políticos sobre los militares. Solo tras una larga conferencia el 31 de diciembre, se llegó a un acuerdo para la distribución de tareas y se formó un triunvirato militar, con Kaledín a cargo de los asuntos cosacos, Kornílov al frente oficialmente del Ejército y Alekséiev encargado de la administración civil y las relaciones diplomáticas. Una semana más tarde, Kornílov tomó oficialmente el mando de las fuerzas reunidas hasta entonces, menos de cuatro mil hombres con escaso armamento, que pasaron a llamarse «Ejército de Voluntarios» y abandonaron su nombre original de «Organización Alekséyev». La división de tareas no resultó practicable y pronto Kornílov usurpó parte del poder que supuestamente correspondía a Alekséyev. Los roces entre los dos generales y sus subordinados eran constantes. La desconfianza de Kornílov hacia los políticos hizo además que el papel de los destacados dirigentes congregados en Novocherkask como asesores y representantes ante las potencias extranjeras fuese completamente secundario. El general trasladó su cuartel general a Rostov, más cercano al frente, en enero de 1918, en parte por su deseo de alejarse de las figuras políticas reunidas en la capital cosaca.

Primeros meses del Ejército En sus inicios, el Ejército contaba con apenas tres mil soldados, casi todos antiguos oficiales. Al principio el número de voluntarios alistados en la nueva fuerza fue escaso, así como su armamento y financiación, a pesar de las esperanzas de Alekséyev. Las contribuciones de los ricos de la región a Alekséyev fueron escasas y la falta de fondos entorpeció el crecimiento de la organización. La gran mayoría de los oficiales rusos recibieron con pasividad las proclamas de la nueva formación y esperaron poder evitar tener que participar en una nueva guerra. Como consecuencia, los voluntarios resultaron ser los jóvenes más extremistas, reaccionarios y monárquicos, enemigos de los bolcheviques y no una selección representativa de la oficialidad rusa. La población del Don se mostró además hostil a su movimiento.

A finales de noviembre, sin embargo, parecía que la región apoyaría los planes antibolcheviques de Alekséyev, habiendo votado abrumadoramente a los candidatos no bolcheviques a la Asamblea Constituyente Rusa. La población cosaca, no obstante, no apreció los planes de Alekséyev y los generales que pronto se concentraron en la región y de sus aliados políticos, principalmente kadetes, con escaso conocimiento de las tradiciones y aspiraciones cosacas; el atamán Alekséi Kaledín llegó a solicitar su marcha a finales de noviembre. El movimiento antibolchevique de Alekséyev tampoco tuvo en cuenta la animosidad de la población no cosaca de la región, que sobrevivía en duras condiciones trabajando en las minas del Donbáss, en las fábricas de Rostov del Don o en las tierras arrendadas a los cosacos y que representaba cerca de la mitad de la población, pero poseía únicamente el 10 % de la tierra. Esta, pobre y amargada por su situación, se mostró dispuesta a apoyar a los bolcheviques contra los dueños de las minas, las fábricas y los arrendadores. En el cercano Kubán, al sureste, la situación de discriminación era similar: aunque la población no cosaca alcanzaba el 53 % del total, únicamente poseía el 27 % de las tierras cultivables, carecía de residencia oficial (eran, inogorodnie, «forasteros») como en el Don y era en general mucho más pobre que la población cosaca de la región.