Rayuela es la segunda novela del escritor argentino Julio Cortázar. Escrita en París y publicada por primera vez el 28 de junio de 1963, constituye una de las obras centrales del boom latinoamericano y de la literatura en español.
Narra la historia de Horacio Oliveira, su protagonista, y su relación con «la Maga». La historia pone en juego la subjetividad del lector y tiene múltiples finales. A esta obra suele llamársela «antinovela», aunque el mismo Cortázar prefería denominarla «contranovela». Significó un salto al vacío que lo distanció de la seguridad controlada de los cuentos fantásticos de su primera época como escritor para adentrarse en una búsqueda sin hallazgos a través de preguntas sin respuesta.
Si bien el estilo que se mantiene a lo largo de la novela es muy variado, según el propio Cortázar la obra «de alguna manera es la experiencia de toda una vida y la tentativa de llevarla a la escritura».
El 30 de mayo de 1962, Cortázar le envía una carta a su amigo y editor de Sudamericana, Francisco Porrúa, diciéndole que su novela Rayuela fue enviada por avión al editor, Julián Urgoiti, agradeciéndole por dar prioridad a su publicación en lugar de su nueva edición aumentada de los cuentos de Final de Juego. Cortázar también menciona en esta carta que la novela representó cuatro años de trabajo y que su esposa Aurora Bernárdez fue su primera y única lectora.
La novela tardó varios años en ser publicada en España debido a las reticencias del régimen de Franco. Los censores franquistas, todavía en 1967, recomendaron suprimir ocho páginas del libro, y este finalmente no vería la luz hasta siete años después.
Maneras de leer Rayuela Con un total de 155 capítulos, Rayuela, puede leerse de varias maneras:
Por la lectura normal, leyendo secuencialmente de principio a fin. Por la lectura «tradicional», propuesta por Cortázar, leyendo secuencialmente desde el capítulo 1 hasta el 56 y prescindiendo del resto. Por «el orden que el lector desee» —una posibilidad que Cortázar exploró después en su novela 62/Modelo para armar—.
Por la secuencia establecida por el autor en el tablero de dirección (que se encuentra al inicio del libro), que propone una lectura completamente distinta, saltando y alternando capítulos. Ese orden, que comprende textos de otros autores y ámbitos, constituye una fragmentación y da la sensación de novela «mosaico» (Julio Cortázar evitaba llamarla collage).
Tablero de dirección El tablero de dirección constituye la primera página de Rayuela, y en esta el autor nos propone dos maneras de leer. La primera propuesta es la forma corriente (empezando por el capítulo 1, siguiendo por el 2 y así sucesivamente) hasta llegar al capítulo 56. La segunda manera es empezar en el capítulo 73 y seguir el orden propuesto en cada uno de los capítulos.
Argumento Contar el argumento de Rayuela de una manera lineal es, con toda seguridad, un reduccionismo que aleja al lector del sentido de la obra, pues excluye el vasto universo psicológico de los personajes y las complejas relaciones de estos con temas como el amor, la muerte, los celos y el arte, entre otros.
Teniendo esto en consideración, a continuación se presenta un resumen del argumento de la obra, el cual se divide en tres partes:
Primera parte: «Del lado de allá» miniatura|328x328px|Le Pont-Neuf, la Cité, la Monnaie et le quai de Conti, 1832 (el Puente Nuevo, la isla de la Cité, la Casa de la Moneda y el muelle de Contí, 1832’). Cuadro de 1832, obra de Giuseppe Canella (1788-1847). El muelle de Contí y la rue de Seine (‘calle del Sena’) son los primeros lugares que se nombran en la novela.La historia se desarrolla en París (Francia), donde Horacio Oliveira, el protagonista, vaga por los puentes de la ciudad en busca de su amante, una mujer uruguaya de nombre Lucía (más conocida a lo largo de la novela como la Maga). La relación de ambos es apasionada pero asimétrica: la Maga, de temperamento pasional, está enamorada de Horacio, más analítico y frío, mientras que él parece no querer involucrarse emocionalmente con ella. Oliveira disfruta de la compañía de la Maga, pero es un hombre de una educación privilegiada que adora las discusiones intelectuales, mientras que la Maga, menos educada que él, apenas si puede participar en estas.
Ambos se reúnen frecuentemente con unos amigos en común, los miembros de un grupo apodado Club de la Serpiente, un círculo de artistas, escritores y músicos que se la pasan bebiendo y escuchando música mientras discuten de arte, literatura, filosofía, arquitectura y otros temas. En las discusiones se suele hablar de un escritor de apellido Morelli, quien insiste en la necesidad de romper con las formas lingüísticas del momento —que él siente gastadas por su abuso. El grupo salta de un tema a otro con relativa facilidad, pero la Maga, que no ha leído tanto, generalmente necesita que le expliquen los conceptos discutidos. Su manera de ser tan vivaz la aleja del grupo y es el presagio de su eventual distanciamiento de este. El club, sin embargo, demuestra afecto por Lucía, pero casi siempre de una manera condescendiente.
Horacio y la Maga llevan ya algún tiempo viviendo juntos, pero Rocamadour, el bebé de la Maga cuidado por una niñera en el campo, se enferma y ella tiene que traérselo a vivir con ellos.
La salud del infante es muy delicada como para mejorar en aquel apartamento frío y hacinado, pero a Lucía le aterra la idea de enviarlo a un hospital. Esto provoca que el infante se enferme gravemente. Mientras tanto, Oliveira resiente cada vez más la situación, pues él no había accedido a vivir con un bebé. Durante una pelea, Horacio da a entender que podría dar por terminada la relación. La Maga rompe en llanto. Oliveira sale del apartamento, tal vez con la intención de visitar a Pola, una amante. No está seguro de si regresará o no.
Después, mientras recorre las calles sin rumbo fijo, el protagonista es testigo de cómo un automóvil atropella a un hombre mayor. Otro testigo afirma que la víctima es un escritor que vive cerca del lugar. Llega una ambulancia y se lleva al herido.
Empieza a lloviznar. Horacio continúa en sus melancólicas cavilaciones. Queda impresionado por cómo los paramédicos trataron a la víctima del accidente de un modo tan mecánico. En el afán de refugiarse del mal tiempo, se parapeta en la entrada de un teatro y decide entrar a ver el concierto de piano anunciado en el lugar, de una tal madame Berthe Trepat.
En el teatro, Oliveira escucha las composiciones de Trepat, que le parecen mal escritas y peor interpretadas. El resto de la audiencia simplemente se sale a medio concierto. Todo indica que a Horacio le simpatiza la mujer, cuyo fracaso contrasta irónicamente con su porte orgulloso. Le ofrece acompañarla a su casa bajo la lluvia mientras ella le cuenta de sus problemas con Valentín, su pareja, que debe estar en la casa con uno de sus amantes; al llegar, Horacio se ofrece a buscar un hotel para la señora, y ella le da una bofetada; Oliveira se retira humillado y llora.
Regresa al apartamento de la Maga, donde se topa con un pretendiente de ella, Gregorovius. Horacio cree que se acostaron mientras él no estaba, pero en realidad la Maga había rechazado los cortejos de este personaje. Horacio se sienta con los dos a tener una charla como las del Club de la Serpiente, pero constantemente son interrumpidos por un hombre de edad avanzada que vive un piso arriba y continuamente golpea el suelo. En el punto álgido de la discusión, Oliveira toca a Rocamadour y descubre que el bebé está muerto.
Luego de reflexionar en el sinsentido de la muerte y de considerar la confusión que provocará el hecho, Oliveira, con su actitud habitual, decide no comunicar la terrible noticia. Sin embargo, dada la insistencia del vecino del piso de arriba, le sugiere a la Maga que suba y confronte al señor. Mientras ella se retira a hacer esto, Oliveira le cuenta a Gregorovius lo sucedido con el infante. Los dos se sientan a considerar las implicaciones legales. Gregorovius tampoco menciona el asunto cuando la Maga regresa.
Entonces se aparecen varios amigos del Club de la Serpiente. Dos de ellos, Ronald y Babs, llegan a dar la noticia de que otro de los integrantes, Guy Monod, trató de suicidarse. Luego llega un tercer miembro del grupo, Etienne, para informar que Monod sobrevivirá, pese a que está muy enfermo. Entonces el grupo se embarca en otra serie de discusiones filosóficas y profundas durante las cuales, en voz baja, se cuentan entre ellos mismos el horrible suceso acaecido en esa vivienda. La Maga es excluida de la discusión, pero finalmente se da cuenta de que su hijo está muerto cuando trata de darle una dosis de su medicina. Se pone histérica, y el caos temido por Oliveira finalmente se desata. La Maga busca consuelo en Horacio, pero este no puede o no quiere brindar el apoyo requerido, de manera que se queda en silencio y opta por marcharse.
Se lleva a cabo el velatorio del bebé. Todos los miembros del club se encuentran presentes, excepto Horacio, que de nuevo se ha ido a vagar sin rumbo por las calles de París. Cuando por fin regresa al apartamento, ya han pasado varios días y la Maga ha desaparecido. Quien ahora vive allí es Gregorovius. Este insinúa que la Maga podría haber regresado a su natal Montevideo, pero Horacio duda que ella cuente con los medios para costear ese viaje. Finge desinterés, pero en su fuero interno sospecha que ella pudo haberse suicidado después del velatorio. Otra posibilidad es que haya ido a casa de Pola, a quien le han diagnosticado cáncer de seno.
Mientras camina a orillas del río Sena, Horacio se topa con una indigente conocida por él y la Maga, cuyo encuentro previo no recuerda muy bien. Como no tiene adonde ir, Horacio se sienta y habla con la pordiosera un rato. Su nombre, según recuerda, es Emmanuele. Accede a la petición de la mujer de comprar vino y beberlo juntos, y ambos terminan borrachos debajo de un puente. Emmanuele intenta hacerle una felación a Horacio, pero la policía cae de improviso y los arresta.
Son llevados a la estación junto con dos pederastas. En el viaje, Oliveira continúa reflexionando sobre su búsqueda de la unidad y sobre su relación con la Maga. Los pederastas, mientras tanto, discuten acerca de un caleidoscopio. Notan que, solo contra la luz correcta, los «bonitos patrones» dentro de este son perceptibles.
La primera parte del libro termina con la intuición de Oliveira de que el Cielo es algo que no está encima de la Tierra, sino en la superficie de esta, pero a alguna distancia, al cual uno se acerca de manera similar a como los niños juegan a la rayuela.
Segunda parte: «Del lado de acá»
La acción se traslada ahora a Argentina, donde la historia comienza con una breve introducción en la que se habla de Manolo Traveler, un amigo de infancia de Horacio que vive en Buenos Aires con su esposa Talita. Se describe a Traveler como un tipo inquieto, cuyo matrimonio con Talita es estable. Pero Manolo tiene un mal presentimiento cuando Gekrepten, antigua novia de Horacio, le informa que este, a quien no ha visto en años, viene de regreso al país. Pese a la mala sensación, Talita y él acuden al muelle a darle la bienvenida a Horacio, donde este confunde momentáneamente a la esposa de su amigo con la Maga. Sin embargo, la mente se le aclara a Oliveira cuando se va a vivir con Gekrepten, con quien ocupa un cuarto de hotel al otro lado de la calle donde se ubica el apartamento de Traveler y Talita.