Francisco Álvarez de Toledo (Oropesa, 10 de julio de 1515-Escalona, 21 de abril de 1582), más conocido como Francisco de Toledo y apodado «el Solón virreinal»,En comparación con el filósofo político ateniense Solón quien al igual que Toledo realizó una labor reformadora y legisladora. fue un aristócrata y militar de la Corona de Castilla. Se desempeñó como quinto virrey del Perú entre el 30 de noviembre de 1569 hasta el 1 de mayo de 1581.
Es considerado por gran parte de la historiografía como uno de los virreyes más importantes del Perú, y ha sido elogiado como el «supremo organizador» del virreinato por haberle dotado de una estructura administrativa y legal duradera, así como consolidar diversas instituciones indianas.Roberto Levillier: Don Francisco de Toledo, supremo organizador del Perú. Su vida, su obra [1515-1582]. Buenos Aires, Espasa-Calpe, 1935-1942.Sin embargo, otros autores han cuestionado su gobierno, especialmente por sus políticas hacia la población indígena, entre ellas la reorganización de la mita minera y la ejecución del último inca de Vilcabamba, Túpac Amaru I.Luis E. Valcárcel: El virrey Toledo, gran tirano del Perú: una revisión histórica. Lima, Imprenta del Museo Nacional, 1940. Sin embargo, el punto de vista de este historiador peruano no debería interpretarse como opuesto al del argentino Levillier, sino como complementario.
Biografía
Nacimiento y primeros años Francisco de Toledo nació el 10 de julio de 1515Francisco de Toledo, El Virrey de Perú por Debbie Wells. en el castillo de Oropesa perteneciente a la noble familia Álvarez de Toledo. Fue el cuarto y último hijo del II conde de Oropesa, Francisco Álvarez de Toledo y Pacheco, y de María de Figueroa y Toledo —primogénita de Gómez Suárez de Figueroa, II conde de Feria, y de su segunda esposa, María Álvarez de Toledo, hija de los I duques de Alba de Tormes—. Su nacimiento se produjo al tiempo que fallecía su madre, lo que influyó en su talante serio y taciturno. Sus tías María e Isabel se encargaron de su crianza.
Al cumplir los ocho años se trasladó a la corte del rey Carlos I de España para servir como paje de la reina consorte Isabel de Portugal. Aprendió latín, historia, retórica y teología, además de esgrima, música, baile y modales cortesanos.
Al servicio del emperador Carlos V right|thumb|El rey Carlos I de España y emperador Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico
Francisco de Toledo tenía quince años cuando en 1530 el rey Carlos I lo aceptó en su casa. Acompañó al emperador hasta sus últimos días en las más variadas circunstancias tanto de paz como de guerra. Este contacto personal con el monarca, de quien adoptó la prudencia política, el «maquiavelismo» y la tendencia a buscar contrapesos entre sus colaboradores, le serviría de provechosa experiencia para su labor gobernativa posterior.
En 1535, cuando tenía veinte años, fue investido con el hábito de caballero de la Orden de Alcántara, una orden religioso-militar, y en 1551 se le dio en esta corporación la encomienda de Acebuchar.
La primera acción militar en la que intervino fue la expedición a Túnez en 1535, gran triunfo de las tropas imperiales sobre los turcos otomanos a quienes arrebataron dicha plaza del norte de África. Siguiendo al emperador en su recorrido por Europa, el joven Francisco Álvarez de Toledo pasó por Roma, donde Carlos I desafió al rey de Francia Francisco I, lo que desencadenó otra guerra con dicho país (la tercera del reinado del emperador), entre los años 1536-1538. Tras la firma de la paz, Álvarez de Toledo regresó a España y marchó más tarde a Gante, en Flandes. Participó enseguida en la expedición a Argel, importante plaza turca del norte africano, campaña que culminó en fracaso debido al mal tiempo (1541).
En los años siguientes continuó al servicio de las armas imperiales, aunque también participó en las dietas, juntas y concilios. Era una época muy turbulenta, pues, además del embate de los turcos otomanos, se producía el avance del protestantismo en Alemania, región bajo órbita imperial. En todo este tiempo Álvarez de Toledo estuvo cerca del emperador Carlos V.
Conoció las negociaciones de España con Inglaterra para iniciar una nueva guerra contra Francia.
Se ocupó de los asuntos de Hispanoamérica, interesándose respecto del estatus jurídico que debían tener los indios. Estuvo en Valladolid cuando fray Bartolomé de las Casas presentó ante una junta de teólogos el texto de la Brevísima relación de la destrucción de las Indias y supo de la redacción de las Leyes nuevas de las Indias que tanto revuelo provocaron en el Perú.
Partió de Barcelona en 1543 con el emperador, rumbo a Italia y Alemania, durante la cuarta guerra contra Francia. Participó en las batallas de Güeldres y Düren.
En 1556 se produjo la abdicación del rey Carlos I y su consecuente viaje a España, y el 12 de noviembre, camino del monasterio de Yuste, hizo su entrada en el castillo de Oropesa, ubicado en la Jarandilla de la Vera, donde fue hospedado por su propietario, el III conde de Oropesa, Fernando Álvarez de Toledo y Figueroa, quien era hermano de Francisco y que también recibió al anciano exmonarca. La estancia duró hasta el 3 de febrero de 1557 en que culminaron las obras de Yuste, última morada de Carlos I. Ambos le sirvieron hasta su fallecimiento en 1558.
Los años siguientes los dedicó Álvarez de Toledo a actividades relacionadas con la Orden de Alcántara. Entre 1558 y 1565 permaneció en Roma, donde participó en las discusiones y la definición de los estatutos de la Orden, como procurador general.
Nombramiento como virrey del Perú
Fue mayordomo en la casa del rey Felipe II, hijo y sucesor de Carlos I, y asistió en calidad de delegado regio al concilio provincial de Toledo de 1565. Tuvo el decisivo apoyo que le otorgó el cardenal Diego de Espinosa, presidente del Consejo Real de Castilla, durante las deliberaciones de la Junta Magna de 1568. Entre los resultados de la junta, donde se tomaron acuerdos importantes sobre la organización administrativa de las Indias, surgió el nombramiento de Álvarez de Toledo como virrey, gobernador y capitán general del virreinato del Perú, el 30 de noviembre de 1568.León Gómez Rivas ha dedicado un libro (1994) a estudiar la peripecia vital de don Francisco antes de su viaje al Perú.
A fines de diciembre de 1568 salió de Madrid y tras visitar a sus familiares llegó a Sevilla el 23 de febrero del año siguiente; se embarcó en Sanlúcar de Barrameda el 19 de marzo, en la armada que conducía el general Diego Flores de Valdés. Llegó junto con su secretario Eusebio de Arrieta, quien desempeñara como secretario del santo oficio limeño, la misma familia Arrieta establecida en Lima y Tarma.
Muerte Ya viejo y enfermo, Francisco Álvarez de Toledo se retiró a vivir sus últimos días en la villa de Escalona, falleciendo el 21 de abril de 1582.Esta fecha de su muerte ha sido ya definitivamente fijada, pues una versión antigua la fechaba en el año 1581 y otra el 26 de septiembre de 1584, datos erróneos que se siguen consignando en diversas webs y enciclopedias electrónicas.
Testamento Francisco Álvarez de Toledo, en su testamento, efectuó numerosas disposiciones que se ocuparon de los indios y que continuaron con sus obras después de su fallecimiento. En la Cláusula V el exvirrey dejó establecido:
Y en la Cláusula XXIV dispuso:
Sus restos Oropesa, la ciudad natal de Francisco Álvarez de Toledo y en la que descansan sus restos mortales,En el Parador Museo de Oropesa, en 1960, se ubicó una lápida de cerámica en su homenaje que fue promovida por el historiador argentino Roberto Levillier. http://www.parador.es/museo_es/parador-oropesa-francisco-de-toledo le debe la construcción del convento de San Bernardo y el colegio de los jesuitas, que datan de 1590. En 1605, sus restos fueron trasladados a la ya terminada iglesia de San Bernardo –planificada por el arquitecto Francisco de Mora, discípulo de Juan de Herrera, en estilo barroco clasicista– y depositados al pie del altar mayor. Sin embargo, en la actualidad residen en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en un rincón sin mención alguna. De hecho, la iglesia ha descanonizado la iglesia de San Bernardo.
Efemérides En 2014, y con el fin de conmemorar el quinto centenario del nacimiento de Francisco Álvarez de Toledo y ensalzar su figura y sus obras, el Ayuntamiento de Oropesa y Corchuela, en la provincia de Toledo, convocó un concurso de ideas para la realización de una escultura que será ubicada al aire libre, diseñada a tamaño real con una altura de dos metros, sin limitaciones de peso, y se construirá en bronce resistente, que soporte el deterioro, situándose sobre peana de granito.Concurso para una escultura en Oropesa (Toledo), Asociación española de Pintores y Escultores. La escultura ganadora fue Camorza de Óscar César Alvariño Belinchón (de Manzanares el Real).
Como parte de esta efemérides, la diputada nacional de España, Rocío López, desde la Comisión de Cultura, propuso recordar a Francisco Álvarez de Toledo a través de la emisión de una estampilla o sello de Correos de España en el que aparece un retrato del personaje sobre el mapa del Perú. La emisión se hizo efectiva el 23 de octubre de 2015 a través del procedimiento de impresión en ófset papel engomado, con un tamaño de sello de 40,9 por 28,8 mm.
Arribo al Perú 250px|thumb|Francisco Álvarez de Toledo y su rúbrica. Grabado de Evaristo San Cristóbal, . Es la clásica imagen del virrey según la descripción de los cronistas: vestido de negro riguroso, espada al cinto y con una gran cruz verde de la Orden de Alcántara en el pecho.
El virreinato del Perú era entonces inmenso: se extendía por una gran parte del territorio de la América del Sur, desde Panamá hasta el extremo sur del actual territorio continental de la Argentina, incluyendo las Audiencias de Panamá, Bogotá, Quito, Lima, Chile y Charcas. Quedaban excluidos Venezuela y el Brasil.
Francisco Álvarez de Toledo arribó al Nuevo Mundo y desembarcó en Cartagena de Indias el 8 de mayo de 1569
Su figura sólida y físicamente imponente debió impresionar a cuantos encontró, no solo por su ascetismo y el rir de su presencia física, sino por los modales y manera de hablar, cargado de seriedad y de fortaleza. A punto de cumplir 54 años, en la madurez adulta de su vida, el virrey Álvarez de Toledo era de convicciones firmes, con valores personales propios, de una conducta moralmente intachable, de exagerada sobriedad, sentimiento reformador, gran liderazgo, audacia ilimitada, perfeccionismo a ultranza y de talante altivo. No estaba casado y eso le permitía volcar todas sus energías al servicio de Dios, el rey y España.
Su eficacia en el mando quedó demostrada de inmediato: no bien desembarcó en Cartagena estableció los derechos de aduanas, levantó un hospital, artilló la plaza y expulsó a algunos franceses allí asentados. Tres semanas más tarde llegaba a Nombre de Dios, en Panamá, continuando su obra organizadora: instaló un hospital para marineros enfermos, cambió la localización de la ciudad y el puerto, que trasladó a un lugar llamado Porto Bello, envió a la península ibérica a los españoles casados y encerró a los soldados y marineros en actitud de rebeldía. Se trasladó por tierra a la ciudad de Panamá, ordenó la construcción de caminos y vías, resolvió los conflictos de intereses enfrentados, estableció el derecho de almojarifazgo, reunió a los indios en nuevas reducciones y persiguió a los negros cimarrones que asolaban la región.