Giacomo Girolamo Casanova (Venecia, 2 de abril de 1725-Dux, actual Duchcov, Bohemia, 4 de junio de 1798) fue un aventurero, libertino, historiador, escritor, diplomático, jurista, violinista, filósofo, matemático, bibliotecario y agente secreto italiano, hermano de los pintores Giovanni Battista Casanova (1730-1795) y Francesco Casanova (1727-1802).
Se le conoce sobre todo como arquetipo del libertino seductor, del que se han contado 132 conquistas amorosas. Su obra principal fue una vasta autobiografía, la Histoire de ma vie, conocida también como Memorias de Casanova, escrita en francés porque entonces era el idioma más conocido y hablado en Europa, como acontece en el con el inglés.Zweig, Paul (1974). El aventurero. Nueva York: Basic Books. pág. 137. ISBN 978-0-465-00088-3. El propio Casanova lo indica en el prefacio de la misma:
En efecto, escribió en francés sus obras mayores y más ambiciosas, mientras que para las que juzgaba menores empleó en cambio el italiano, de la misma manera que otro veneciano célebre y contemporáneo, el comediógrafo Carlo Goldoni, que escogió escribir también su autobiografía en francés.
La autobiografía de Casanova, aparte de su intrínseco valor literario, posee un importante valor documental para la historia de las costumbres y en ese sentido es acaso una de las obras literarias más importantes para conocer la vida cotidiana del , aunque en virtud del mundo frecuentado por el autor se refiere de modo primordial a las clases dominantes de la época: nobleza y burguesía. Empero esto no es en modo alguno un obstáculo para mantener vivo el interés en cuanto a los personajes menos encumbrados de su entorno: todos son representados de manera vivísima, porque Casanova describe con igual interés lo alto que lo bajo. Sea como fuere, entre cortes y salones Casanova fue el notario cotidiano —casi sin darse cuenta— de unos momentos cruciales de la transición entre el Antiguo Régimen y el Mundo moderno en la historia de Occidente. Se halló entre los personajes más destacados de su tiempo y dejó reseña de tales encuentros. Son así dignas de mención las páginas que tratan de Rousseau, de Voltaire, de Madame de Pompadour, de Mozart, de Catalina II de Rusia y de Federico II de Prusia, entre otros afamados personajes.
Casanova no alcanzó a vislumbrar el espíritu de renovación que se avecinaba y permaneció como anclado hasta su muerte al Antiguo régimen, intentando adherirse a un estamento social nobiliario del cual, por su nacimiento, estaba excluido, aun cuando siempre buscó, incluso con desesperación, formar parte de él por más que la nobleza caminase irremediablemente a su ocaso.
Biografía La larga, intensa, variada y ajetreada vida de Casanova es francamente irresumible; él mismo lo intentó en cuatro mil quinientas páginas de manuscrito y aun así lo dejó incompleto, deteniéndose en el 14 de septiembre de 1774. Ahora es difícil averiguar cuánto hubo en su autobiografía de ficticio, real o tergiversado, pero es indudable y se ha comprobado que la parte realmente sustancial de lo que cuenta aconteció realmente. Fue hijo de comediantes; su madre fue Zaretta Farussi, una actriz que viajaba por toda Europa con sus espectáculos; su padre, Gaetano Casanova, de antigua ascendencia aragonesa, falleció cuando Giacomo tenía ocho años, fecha en la que hace comenzar su Historia de mi vida, aunque al parecer lo más probable es que fuese un hijo adulterino del poderoso patricio veneciano Michele Grimani, quien habría velado siempre desde la sombra por atenuar la dureza de las leyes venecianas contra su vástago. Sus padres tenían cuatro hijos más y, como no deseaban que ninguno de ellos fuera actor, al apercibir el despejo y habilidad intelectual de Giacomo, lo destinaron a la carrera eclesiástica, para la cual le enviaron a un internado y le hicieron recibir instrucción del abate Gozzi.Maestros 1969, pág. 15 Con él hizo progresos en latín y cuatro años después hizo un par de tesis, una sobre derecho civil y otra sobre canónico, lo que le motivó a incluir en adelante entre sus irregulares títulos también el de licenciado In utroque jure (esto es, en ambos derechos), algo que aún hoy se tiene por controvertido, y aprendió filosofía y ciencia del senador veneciano Malipiero,Masters 1969, pp. 15–16. pero su relación se esfumó cuando Casanova tuvo un lío con la favorita del senador, una cantante llamada Teresa Cornelys.Childs 1988, pág. 7. Y este y otros escándalos motivaron su expulsión del seminario. En su Historia afirma además que su orfandad le hizo ser adoptado por una familia noble, algo que a fin de cuentas le resultó útil para abrirse las puertas de los altos salones.
Las grandes aventuras miniatura|Retrato de Giacomo Casanova (1760), por Anton Raphael Mengs. Con 21 años su madre lo envió a Roma para que entrase al servicio del cardenal Acquaviva, embajador de España ante la Santa Sede; pero eso no le impidió continuar sus escarceos amorosos, algo que sería perdonable de no ser por su imprudencia (ocultó en el palazzo de la Plaza de España, residencia oficial del cardenal, a una chica escapada de su casa); de nuevo es expulsadoMaestros 1969, pág. 34. y a partir de este hecho empiezan sus grandes viajes, vagabundeos y aventuras, nomadeando por toda Europa. En esta primera etapa pasa por Corfú y Constantinopla, para luego volver a Venecia y hacerse soldado y violinista, aunque se cansó pronto de este oficio.Casanova (2006), pág. 236 Sus affaires son continuos allá por donde va.
Su inteligencia y amplios conocimientos le hicieron pasar por médico ante un patricio veneciano (Matteo Bragadin). Casanova logró curarlo de un reciente infarto y consiguió que le entregara una gran suma de dinero,Casanova (2006), págs. 242-243 que aprovechó para iniciarse en la magia y la cábala, materias por las que siempre mantuvo curiosidad, a pesar de no creer un ápice en las mismas y ser como siempre fue un descreído libertino. Pero llegó a los oídos de la Inquisición que poseía libros prohibidos y se vio obligado a huir de Venecia. Llegado a Ancona en febrero de 1744, y constreñido a pasar la cuarentena en el lazareto, tuvo allí una relación con una esclava griega y luego vivió una de sus más extrañas aventuras al enamorarse (hasta el punto en que se podía enamorar un libertino) de un eunuco o castrato, Bellino, convencido de que se trataba en realidad de una mujer, algo que en efecto resultó ser, pues era una muchacha, Teresa, que había fingido serlo para sobrevivir huérfana como cantante en el teatro de la Iglesia, donde estaba prohibida la actuación de mujeres. Entre 1749 y 1752, recorrió Milán, Cremona, Cesena, Parma, de nuevo Milán, Génova, Lyon, París y Dresde. En esta época se hizo pasar por financiero, diplomático, ocultista, publicista y a fin de cuentas charlatán, frecuentando las mesas de juego e ingresando en la Masonería francesa; entre otras mujeres, conoció a Henriette,Casanova (2006), pág. 299. con la que llegó a estar nueve meses relacionado, algo desacostumbrado en él, pero de la que se separó, aunque ella siempre lo tuvo presente y en varias ocasiones mandó que lo cuidaran cuando estaba enfermo.
En 1753 vuelve a Venecia y en 1755 es arrestado y encarcelado en los Piombi, o prisión de los 'Plomos' por impiedad y prácticas mágicas y esotéricas. Un año después se escapó increíblemente, acompañado de un monje que conoció en prisión. Su largo exilio durará 18 años. Primero marchó a París, donde se codeó con Luis XV, Madame de Pompadour y su corte. Tuvo gran confianza por parte de los reyes y se le atribuye la invención de la lotería estatal francesa en 1757, involucrando en ella a gran número de celebridades y personas notables, además de realizar diversas misiones secretas y visitar a Voltaire, con quien no llegó a cuajar una amistad por diferencias esenciales de pensamiento político. Por supuesto, intentó desacreditar a un personaje muy semejante a él, el ocultista y aventurero Conde de Saint Germain. Por doquiera pasaba despertaba la curiosidad. Sin embargo, no desaparecían sus chanchullos. Cometió un fraude en un negocio textil y falsificó letras de cambio. De nuevo huye y vagabundea por Europa; el motivo de tantos cambios de residencia suele ser siempre el mismo: unas cartas que denuncian sus actividades y motivan su proceso de expulsión por las autoridades, a lo que él se anticipa siempre inteligentemente, antes de que se le cierren las puertas.
Casanova narra sus aventuras con un tono de aparente ligereza y cinismo, siempre con inusitado humor, desvergüenza y desfachatez; se inventó un alter ego con título nobiliario y pasó a llamarse Chevalier de Seingalt. Poco después apareció por Zúrich donde se enclaustra en una abadía; en Roma recibe una condecoración del papa Clemente XIII; deja embelesado a Federico II el Grande de Prusia, quien llegó a ofrecerle, escribió, el mando de los cadetes de su ejército, conoce a Catalina la Grande en San Petersburgo y, cuando va a Polonia, elabora una historia acerca de la violencia política en ese país; estuvo también en Inglaterra y pasó a España con la esperanza de obtener un puesto en la administración de Carlos III; en Madrid critica la Repoblación de Sierra Morena hecha por Pablo de Olavide con colonos suizos y alemanes, se molesta por el clericalismo desaforado del país y en Barcelona es arrestado en la cárcel durante 42 días por un affaire con la esposa del capitán general del ejército (1768). En fin, pasa de la conversación con Voltaire y Rousseau a los tratos con rufianes y prostitutas, y de la amistad del general Aleksandr Suvórov y la de otro gran aventurero y ocultista, el conde Alessandro di Cagliostro (contra el que escribirá más tarde el Soliloquio de un pensador, 1786) a las riñas tabernarias.
Deambula ahora por Italia, en donde tiene más escarceos amorosos, y visita por segunda vez a su hija Leonilda en Nápoles. Ella está casada con un noble masón por el cual Casanova tiene gran simpatía, ya que él también era masón. Como el noble no puede darle un hijo a su esposa ya que está gravemente afectado por la gota, le pide a Casanova que se acueste con ella (sin saber que es el padre). Así pasan unas semanas en la casa de campo del noble en donde tiene affaires con una de las doncellas con el propósito de disimular sus movimientos en la casa, con Leonilda y con Lucrezia (la madre de su hija y suegra del noble).