Bernardo Luis de Velasco y Huidobro (Villadiego, Burgos, España, 20 de agosto de 1742-Asunción, Paraguay, enero de 1823) fue un militar español y el último gobernador de la provincia del Paraguay. Fue depuesto por el congreso celebrado en Asunción, el 17 de junio de 1811.

Biografía

Fue el segundo hijo de don Miguel Gervasio de Velasco Fernández de Humada y doña Josefa Gabriela de Huidobro y Mier. Estudió matemáticas en Barcelona y con 25 años de edad ingresó al ejército. Participó desde 1793 a 1795 en la campaña del Rosellón contra las tropas francesas.

Era un hombre de buena apariencia, modesto, cortés y afable, con conocimientos clásicos y científicos. Velasco reunía, en definitiva, las condiciones para llevar adelante el ideal borbónico de militarizar la administración civil indiana para lograr orden, pronta obediencia y disciplina. Estas características, agregadas a su desempeño como militar, figuraron como antecedente favorable en la recomendación que en 1803 hizo su superior:

Reestructuración de las Misiones

A principios del , los pueblos misioneros se encontraban en un estado ruinoso luego de treinta años de administración secular a cargo de gobernantes incapaces y ambiciosos. A esto se sumaban problemas jurisdiccionales ya que los pueblos, que constituían una unidad geohistórica, dependían de dos autoridades: el gobierno de Paraguay y el de Buenos Aires. La favorable experiencia administrativa en las Misiones de Maynas, Mojos y Chiquitos y los diversos informes enviados a la Corte por el virrey Avilés, el obispo del Paraguay y otros funcionarios, llevaron a José Antonio Caballero, presidente del Consejo de Indias, a aconsejar a Carlos IV de que la solución era unificar el gobierno bajo un mando político y militar. Tomada la decisión se buscó en distintos cuerpos del ejército real un oficial con grado de teniente coronel que tuviera "madurez, prudencia y tino" para hacerse cargo del "gobierno naciente". De los nueve oficiales seleccionados fue elegido Bernardo de Velasco, teniente coronel de los regimientos de infantería de Ultonia.

El 28 de marzo de 1803, por real provisión, el rey Carlos IV creó: Velasco no ocultó su El cargo tenía el mismo estatus que el de los gobernadores de las provincias del Río de la Plata con un sueldo de 3000 pesos anuales.

El 17 de mayo de 1803, el rey Carlos IV promulgó nuevas instrucciones para mejorar el gobierno y justicia. Estas contemplaban la abolición de las encomiendas de yanacona y mitayos, reparto de tierras y ganado, creación de escuelas en lengua castellana y curatos, y prohibición de la venta de tierras a los españoles. También se suprimió la función y cargo del administrador general que funcionaba en la capital virreinal.

El teniente coronel Velasco llegó a Buenos Aires en enero de 1804 y el día 5 prestó juramento y tomó posesión del gobierno ante el escribano mayor del virrey Joaquín del Pino . Recién el 2 de agosto se autorizó el costo del viaje de soldados, un asesor, sirvientes y equipaje que lo debían acompañar hasta Candelaria. Después de estar detenido un mes en Yapeyú por culpa de las lluvias, Velasco llegó a su destino el 8 de octubre de 1804. Al día siguiente, Santiago de Liniers, gobernador interino desde febrero de 1803, le hizo el traspaso del mando.

Gobernador militar y político de los pueblos de las Misiones

Velasco fue ascendido a coronel en junio de 1804. Teniendo en cuenta el estado de las milicias y el expansionismo lusitano en la zona, se propuso crear una fuerza de 600 soldados bien armados y disciplinados pero por una serie de factores esa fuerza no pudo superar la tercera parte. Otra forma de proteger los pueblos fue levantar el estado ruinoso en que se encontraban incentivando la ganadería y la agricultura. Fomentó la educación que fue extendida a las niñas. Fue uno de los pioneros en la vacunación antivariólica. La eficiente administración y su capacidad de acción produjo una mejoría en diversos aspectos económicos como la producción de cueros y yerba mate.

Gobernador de la provincia del Paraguay y de los treinta pueblos de las Misiones

El gobernador del Paraguay, Lázaro de Ribera, se había convertido en un funcionario tiránico, venal, falto de sinceridad y respeto por sus superiores. Además, desde 1798, se opuso en duros términos al virrey marqués de Avilés respecto de la compleja abolición del sistema comunitario de los pueblos guaraníes y sus posibles consecuencias. La controversia continuó con el virrey del Pino, sucesor de Avilés a partir de junio de 1801. En mayo de 1803 el rey dispuso la abolición de las encomiendas y la liberación de los naturales.

En 1805, la Corona española decidió cambiar su estrategia militar frente al avance portugués sobre las Misiones que ya había tomado siete de los treinta pueblos que la componían. La debilidad militar y su situación geográfica exigían que fueran las tropas o milicias del Paraguay las que debían acudir en ayuda de las Misiones para lo cual debían organizarse esas fuerzas "bajo un nuevo pie". Godoy, el Príncipe de la Paz, consideró que "convenía al mejor servicio del rey la reunión de las dos provincias que están inmediatas". La preexistencia de una unidad etnocultural entre ellas y la unificación del mando en un solo jefe o gobernador, facilitarían la prontitud y eficacia en la defensa. Como complemento de este nuevo plan estratégico era imprescindible cumplir acabadamente, y en ambas provincias, con los cambios socio—económicos que se producirían con las eliminaciones de las comunidades de indios que la corona ya había ordenado y que no se cumplían. Estos cambios comprendían no solo a los pueblos ubicados al sur y norte del río Paraná, por entonces un río interior de las Misiones, sino también a los pueblos de indios al norte del río Tebicuary (Ytá, Areguá, Altos, Atyrá, Tobatí, Caazapá, San Joaquín y San Estanislao). A mediados de julio de 1805 la corona solicitó la opinión de la Junta Consultiva de Fortificación y defensa de Indias sobre cuál de los dos gobernadores: Lázaro de Ribera del Paraguay o Bernardo de Velasco de las Misiones debía ser separado de su cargo a los efectos de unir ambas provincias y llevar adelante este plan. En esa Junta Consultiva se desempeñaba como vocal Félix de Azara, un funcionario que había recorrido palmo a palmo toda la región y que era el que más la conocía. La evaluación de la Junta favoreció a Velasco, sobre todo por su experiencia como militar profesional que es lo que fundamentalmente se buscaba. Ribera era solo un teniente graduado con grado de capitán sin experiencia militar. Existieron otros factores que también jugaron en su contra: su oposición a la eliminación de las encomiendas, las críticas que le hicieron los virreyes Avilés y del Del Pino, y el mismo Azara.

El 12 de septiembre de 1805, Carlos IV decidió

Desde fecha temprana ha existido una controversia acerca de si ese decreto real significaba la unificación de ambas jurisdicciones o el ejercicio por la misma persona de dos jurisdicciones distintas. Ya en 1809, el virrey Liniers nombraría a Tomás de Rocamora como gobernador interino de Misiones, cargo que este interpretó como autoridad de una gobernación, con una categoría equivalente a la que había tenido con Velasco entre 1803 y 1805, y como tenían desde hacía años las gobernaciones de Moxos y Chiquitos, mientras que Velasco parece haber interpretado que Rocamora estaba a cargo del gobierno militar, pero subordinado a él en lo político. Cuando se produjo la Revolución de Mayo, ambos jefes se afirmaron en sus respectivas posturas; la derrota de la expedición de Belgrano, la separación de hecho entre el Paraguay y las Provincias Unidas llevaron a la firma del Tratado confederal entre las juntas de Asunción y Buenos Aires del 12 de octubre de 1811, por cuyo artículo 4 se afirmaba que debía "quedar también por ahora los límites de esta Provincia del Paraguay, en la forma en que actualmente se hallan, encargándose consiguientemente su Gobierno de custodiar el Departamento de Candelaria."

La larga dictadura del Doctor Francia dejaría el límite de hecho a lo largo del río Paraná sin una definición clara de la cuestión de las Misiones. En 1846, en ocasión de un tratado que había realizado con el gobierno de la provincia de Corrientes, el presidente paraguayo Carlos Antonio López publicó un Manifiesto en que afirmaba, entre otras cosas, que "por este acto volvió a la jurisdicción del Paraguay el territorio de las Misiones".Saravia (1867): 132. Cinco años más tarde, Pedro Alcántara de Somellera, que había sido asesor de Velasco en el Paraguay, publicó una Impugnación a ese manifiesto, afirmando que se trataba de gobiernos separados pero ejercidos por una misma persona, como había ocurrido siglos antes, cuando tanto la Gobernación del Río de la Plata y del Paraguay como la del Tucumán fueron gobernadas por el gobernador Fernando de Zárate entre 1594 y 1595. En su escrito, Somellera afirma que "...la retención del gobierno de Misiones no fue una amalgama con el Gobierno intendencia del Paraguay", sino que fue "una interinidad precisa é indispensable; así para que se pusiera en planta la emancipación de los indios encargada a Velazco en el año 1803, como para esperar la variación de circunstancias." Agregaba Somellera que el mariscal Gaspar de Vigodet había llegado en octubre de 1810 a Montevideo nombrado gobernador de la Gobernación de las Misiones, lo que —según Somellera— demostraba que ni el Rey ni el Consejo de Regencia daban por unida esa gobernación con la Intendencia del Paraguay.Saravia (1867): 133-138. En 1862, el historiador belga Alfredo Marbais du Graty, encargado de Negocios del Paraguay ante los gobiernos de Bélgica y Prusia, en su libro La República del Paraguay afirmó que el tratado de octubre de 1812 "...reconoció al Paraguay la legítima posesión del departamento entero de Candelaria", para lo cual debió modificar la redacción del último párrafo del artículo 4, haciéndole decir que "el Paraguay conservaría sus límites actuales, y que por consecuencia su gobierno se encargaría del gobierno de Candelaria". Basado en un texto modificado —se salteaba la expresión "por ahora" y cambiaba el verbo "custodiar" por la expresión "se encargaría del gobierno de"— Du Graty afirmaba que "Buenos Aires reconoció al Paraguay la legítima posesión del departamento entero de Candelaria".

Posteriormente, varios historiadores paraguayos han alegado que ambas provincias se habían unido con el nombramiento de 1805, como es el caso de María G. Monte de López Moreira, que en 2006 afirmó que

La unión en la misma persona de ambos cargos —o, desde un punto de vista alternativo, unificación de jurisdicciones y cargos— implicó que se le asignara un solo sueldo, según consta en el Archivo General de Indias, Leg. 45. Carta 456. 29/VI/1807.

Los objetivos perseguidos de unificar el proceso de liberación de los indios de las encomiendas y la defensa de la provincia del Paraguay y las Misiones se llevaron adelante sin modificar la organización de los pueblos. Se mantuvo un secretario que atendía exclusivamente los asuntos misioneros y los cinco subdelegados cuyas funciones venían de antes.

El 5 de mayo de 1806, se reunieron en Asunción los miembros del Cabildo, el gobernador Lázaro de Ribera y el coronel Bernardo de Velasco. Este último, luego de la presentación y lectura de la real orden del 12 de septiembre de 1805, "con la cual Su Majestad [Carlos IV] se ha dignado conferirle este gobierno Intendencia con reunión de los treinta pueblos guaranís de las Misiones", recibió el bastón y mando de Ribera y prestó el juramento de rigor ante el regidor decano.