Francisco José I de Austria (en alemán: Franz Joseph I.; Viena, 18 de agosto de 1830-Viena, 21 de noviembre de 1916) fue emperador de Austria, rey de Hungría y rey de Bohemia, entre otros títulos,Emperador de Austria; rey apostólico de Hungría; rey de Bohemia, de Dalmacia, de Galicia y Lodomeria, de Croacia y de Iliria; rey de Jerusalén; archiduque de Austria; Gran Duque de Toscana y de Cracovia; duque de Lorena, de Salzburgo, de Estiria, de Carintia, de Krajina y de Bucovina, de la Alta y la Baja Silesia, de Módena, Parma, Piacenza y Guastalla, de Auschwitz y de Zator, de Ciesyn, Friuli, Ragusa y Zara; conde de Habsburgo y del Tirol, de Kyburg, Gorizia y Gradisca, de Hohenembs, Feldkirch, Bregenz y Sonnenberg; gran príncipe de Siebenbürgen, príncipe de Trento y Bressanona; margrave de Moravia, de la Alta y la Baja Lusacia y de Istria; señor de Trieste y Cattaro, gran voivoda de la voivodía de Serbia... desde el 2 de diciembre de 1848 hasta su muerte. Su reinado de casi 68 años es el cuarto más prolongado de la historia europea, después de Luis XIV de Francia, Isabel II del Reino Unido y Juan II de Liechtenstein, y el sexto a nivel mundial. Al principio de su reinado, sus reinos y territorios se conocían como el Imperio austríaco, pero en 1867 se reconstituyeron como la monarquía dual de Austria-Hungría. Del 1 de mayo de 1850 al 24 de agosto de 1866, también fue presidente de la Confederación Germánica.
En diciembre de 1848, el tío de Francisco José, el emperador Fernando I de Austria, abdicó al trono en Olomouc, como parte del plan del ministro presidente Félix de Schwarzenberg para poner fin a la Revolución Húngara de 1848. Francisco José ascendió entonces al trono. En 1854, se casó con su prima hermana, la duquesa Isabel, en Baviera, con quien tuvo cuatro hijos: Sofía, Gisela, Rodolfo y María Valeria. Considerado en gran medida un reaccionario, Francisco José dedicó los primeros años de su reinado a resistir el constitucionalismo en sus dominios. Tras la segunda guerra de independencia italiana en 1859 y la tercera guerra de independencia italiana en 1866, el Imperio austríaco se vio obligado a ceder su influencia sobre la Toscana y la mayor parte de sus pretensiones sobre Lombardía-Venecia al Reino de Cerdeña. Si bien Francisco José no cedió ningún territorio al Reino de Prusia tras la derrota austríaca en la guerra austro-prusiana, la Paz de Praga (23 de agosto de 1866) resolvió la cuestión alemana a favor de Prusia, lo que impidió la unificación de Alemania bajo la Casa de Habsburgo.
Francisco José se vio afectado por el nacionalismo durante todo su reinado. Firmó el Compromiso austrohúngaro de 1867, que otorgó mayor autonomía a Hungría y creó la monarquía dual de Austria-Hungría. Gobernó pacíficamente durante los siguientes 45 años, pero sufrió personalmente las tragedias de la ejecución de su hermano, el emperador Maximiliano I de México en 1867; el suicidio de su hijo Rodolfo en 1889; y los asesinatos de su esposa Isabel en 1898 y de su sobrino y heredero presunto, el archiduque Francisco Fernando en 1914.
Tras la guerra austro-prusiana, Austria-Hungría centró su atención en los Balcanes, un foco de tensión internacional debido a los intereses contrapuestos de Austria no solo con el Imperio otomano, sino también con el Imperio ruso. La crisis bosnia fue consecuencia de la anexión de Bosnia y Herzegovina por Francisco José en 1908, territorio que ya había sido ocupado por sus tropas desde el Congreso de Berlín de 1878. El 28 de junio de 1914, el asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo provocó la declaración de guerra de Austria-Hungría contra el Reino de Serbia, aliado del Imperio ruso. Esto desencadenó una serie de alianzas que se declararon la guerra entre sí, lo que desembocó en la Primera Guerra Mundial. Francisco José murió en 1916, en plena guerra, tras gobernar sus dominios durante casi 68 años. Le sucedió su sobrino nieto Carlos I y IV.
Biografía Primeros años Nació a las 9:45 del 18 de agosto de 1830 en Schönbrunn, Viena, como primogénito del matrimonio entre el archiduque Francisco Carlos, segundo hijo del último sacro emperador romano y primer emperador de Austria, Francisco I, y de Sofía de Baviera.
Dado que no se esperaba descendencia del matrimonio del heredero al trono, el archiduque Fernando (emperador desde 1835), su hermano mayor, Francisco Carlos, continuaría la sucesión de los Habsburgo, razón por la cual se le dio especial importancia al nacimiento de su hijo Francisco José en la corte vienesa. Francisco Carlos tenía una constitución débil tanto física como mentalmente y, por lo tanto, no era apto para un reinado. Por esta razón, Francisco José fue constantemente tratado como un sucesor potencial al trono imperial por su madre políticamente ambiciosa desde una edad temprana.
Hasta los siete años, el pequeño "Franzi" se crio al cuidado de la niñera ("Aja") Louise von Sturmfeder. Entonces comenzó la "educación estatal", cuyos contenidos centrales fueron el "sentido del deber", la religiosidad y la conciencia dinástica. El teólogo Joseph Othmar von Rauscher le transmitió la inviolable comprensión del gobierno de origen divino (gracia divina), por lo que no se requiere la participación de la población en el gobierno en forma de parlamentos.
Los educadores Heinrich Franz von Bombelles y el coronel Johann Baptist Coronini-Cronberg ordenaron al Archiduque Francisco José estudiar una enorme cantidad de tiempo, que inicialmente comprendía 18 horas por semana y se amplió a 50 horas por semana a los 16 años. El enfoque principal de las lecciones fue la adquisición de idiomas: además del francés, el idioma diplomático de la época, el latín y el griego antiguo, el húngaro, el checo, el italiano y el polaco eran los idiomas nacionales más importantes de la monarquía. Además, el Archiduque recibió la educación general que era habitual en ese momento (incluidas matemáticas, física, historia, geografía), que más tarde se complementó con leyes y ciencias políticas. Varias formas de educación física completaron el extenso programa.
Con motivo de su decimotercer cumpleaños, Francisco José fue nombrado Coronel del Regimiento de Dragones n.º 3 y el enfoque del entrenamiento cambió a impartir conocimientos básicos estratégicos y tácticos.
Durante las Revoluciones de 1848, Metternich huyó del país y tras el Tercer Levantamiento de Viena, el príncipe Schwarzenberg clausuró la Dieta Constituyente, instauró la dictadura y convenció a Fernando para que abdicara (2 de diciembre de 1848) en favor de Francisco José, que de este modo fue proclamado emperador a los 18 años de edad.
Reinado
Inicios de su reinado izquierda|miniaturadeimagen|266x266px|El joven Francisco José, ya emperador, retratado en 1851, luciendo medallas militares y la banda de la Orden de María Teresa. El reinado de Francisco José se desarrolló en medio de violentas conmociones internacionales que lo persiguieron toda su vida: comenzaron con la revolución austríaca de 1848 y culminaron con la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Las ideas liberales y el pensamiento demócrata ganaban terreno. Apenas llegado al trono, Francisco José debió vérselas con estas dos fuerzas disociadoras de su monarquía centralizada, por lo que los primeros 18 años de su gobierno estuvieron caracterizados por un fuerte absolutismo.
En 1848, la situación política de las monarquías europeas era desesperada. Como otros reyes, debió enfrentar tiempos de nacionalismo creciente y tuvo éxito en su empeño de mantener unido el Imperio. Los avances de los demócratas y capitalistas por una parte y de los nacionalistas alemanes y checos que luchaban por la independencia de Bohemia por el otro, acorralaron la gestión del monarca, que además debía contener a los belicosos serbios que también ansiaban independizarse y abandonar el imperio.
Todos intentaban que el soberano se volcara en su favor, pero el Emperador siempre intentó mantener una posición equidistante sin ceder con ninguno, cuidando con particular interés el mantenimiento de la integridad del imperio. No alcanzó a ver, empero, la situación de debilidad en que dejaba al poder central su pretendida prescindencia en estos graves asuntos.
Para poner fin a la revolución húngara, Francisco José se vio obligado a aliarse con Rusia. En septiembre de 1848 la Dieta húngara había reconocido a Francisco José como su soberano. En marzo de 1849 Francisco José impuso una nueva constitución centralista y restauró el absolutismo. Esta constitución, llamada de Olmütz, afirmaba que Hungría es parte del Imperio Austriaco, sin ningún derecho especial. En respuesta, al mes siguiente Luis Kossuth proclamó la república. En mayo el emperador Nicolás I y Francisco José se reunieron en Varsovia para concertar la acción militar común antihúngara. Tras la batalla de Temesvár, los húngaros capitularon en Világos y Kossuth huyó a Turquía. Se instauraron tribunales especiales para juzgar a los rebeldes, se impuso la lengua alemana y Hungría quedó dividida en cinco provincias bajo administración directa de Austria.
Tras un período de reacción contrarrevolucionaria la constitución absolutista fue abolida en 1851. Se impuso una burocracia centralista y se cedió ante la Santa Sede la jurisdicción sobre las leyes civiles (especialmente las matrimoniales) y educativas, que a partir de entonces pasaron a estar controladas por la Iglesia católica. La insuficiencia de los ingresos dio al traste con la política arancelaria, obligando al gobierno a subirlos para poder mantener el equilibrio presupuestario, lo cual supuso la oposición de los liberales.
La emperatriz Sissi
izquierda|miniaturadeimagen|249x249px|La emperatriz Sissi (óleo de Franz Xaver Winterhalter), 1864. En este entorno de decadencia y cambios destructivos, la única fuerza unificadora y moderadora en la corte de Francisco José era su esposa, la emperatriz Isabel, a quien todo el mundo conocía (así como actualmente) por su sobrenombre de Sissi, nacida princesa de Baviera, y quien era su prima hermana.
La muchacha y el joven emperador, de 23 años, se conocieron en la población estival de Bad Ischl, durante las vacaciones del monarca, en el verano de 1853. La familia pretendía casar a Francisco José con la princesa Elena de Baviera, pero en cambio el emperador quedó prendado de la hermana menor de esta, Sissi, de tan solo 15 años. La jovencita estaba allí por casualidad, pero quedaron encantados el uno con el otro de tal modo que su compromiso se celebró de hecho al día siguiente.
El 24 de abril de 1854, Sissi y Francisco José se casaron en la iglesia de los Agustinos de Viena, convirtiéndose así en la pareja más observada del mundo. Como ambos poseían un enorme encanto personal, la gente de todo el mundo los vigilaba como protagonistas de un hermoso cuento de hadas de la vida real. No era tal: la emperatriz, que había entregado su vida rural sin preocupaciones por el estricto protocolo de la corte vienesa, pronto comenzó a tener problemas. No era fácil adaptarse a la vida como esposa de un hombre que, si bien la amaba tiernamente, también gobernaba un imperio habitado por más de 50 millones de personas.
Atrapada entre la melancolía y la etiqueta, Sissi comenzó a preocuparse por los pobres e indefensos, convirtiéndose en asidua colaboradora de hospitales y asilos, llevando adelante una importante tarea social.
Poco a poco comenzó a acumular influencias en la corte y especialmente sobre su marido. Las ideas de Sissi eran avanzadas, progresistas y liberales, y su apoyo a la causa húngara fue determinante para que ese país alcanzara la igualdad política con Austria en 1867. El matrimonio tuvo cuatro hijos, los tres primeros en rápida sucesión inmediatamente después de casarse:
Sofía Federica Dorotea María Josefa (1855-1857), archiduquesa de Austria. Gisela de Austria (1856-1932), princesa de Baviera. Rodolfo Francisco Carlos José (1858-1889), archiduque de Austria y príncipe heredero de la Corona.