‘Amr ibn al-‘Āṣ (? – Al-Fusṭāṭ, Egipto, 663) fue el conquistador musulmán de Egipto. Después de adoptar el islam (hacia el 630), mandó una expedición a Omán, donde convirtió a los gobernantes de la región a la nueva fe. Acaudilló el ejército musulmán que conquistó el suroeste de Palestina en la década del 630, pero su fama se debe a la conquista de Egipto, que emprendió por propia iniciativa y que completó tras dos años de campaña en el 642.
Fue buen administrador y político; al final de su carrera ayudó al gobernador de Siria Mu‘āwīyah I en contra de Ali ibn Abi Tálib, el cuarto califa del islam. Como recompensa por ello, ‘Amr ibn al-‘Āṣ recibió el gobierno de Egipto en los inicios de la dinastía de los Omeyas (661).
Biografía
Amr ibn al-As nació en La Meca, antes del año 573 d. C. (porque se conoce que murió en el año 664 d. C. con más de 90 años Santos Lopes, Margarita. Novo dicionario do Islão. Editorial Leya (2010), pag. 47.); pertenecía a la tribu de los Quraysh y al clan de los Banu Sahm.
Su madre era Layla bint Harmalah al-‘Anaziyyah conocida como “Al-Nabighah”, que tenía un pasado oscuro. Madelung, Wilferd. The Succession to Muhammad: A Study of the Early Caliphate. Editorial Cambridge University Press (1998), pag.185. Se cree que el verdadero padre de Amr fue el omeya Abu Sufyan ibn Harb, que había reclamado la paternidad en contra de Shami al-As ibn Wail.
Durante su juventud ejerció de comerciante, acompañando a las caravanas a lo largo de las rutas comerciales de Asia y Oriente Medio, y vistió Jerusalén y Egipto. Cuando Mahoma empezó a predicar, Amr se opuso al islam.
Amr ibn al-As fue enviado por los jefes Quraysh, junto a Abd Al-lah ibn Abi Rabian, a Abisinia a donde había emigrado un grupo importante de musulmanes con el propósito de escapar de la agresividad de los enemigos de islam. VV.AA. This is Mohamed. Editorial Islamic Books, pag. 29. Cuando se reunieron con el Negus abisinio para que obligara a los musulmanes a volver a La Meca, el rey se negó a expulsarlos, alegando que estaban bajo su protección. Amr ibn al-As trató de convencerlo con la argumentación de que la presencia de los musulmanes sería un peligro para el cristianismo, opinión que compartían los consejeros locales. El Negus se reunió con Yaáfar ibn Abi Tálib, hermano de Ali ibn Abi Tálib y primo del profeta, quien lo convenció de que no eran peligrosos para la estabilidad del país. Así, los musulmanes consiguieron el permiso del Negus para vivir en paz en Abisinia y Amr tuvo que regresar a casa amargamente decepcionado.This is Mohamed, op. cit., pag. 30.
thumb| Batalla de Badr.
Tras esta experiencia siguió con su animadversión al islam. Participó en la batalla de Badr (13 de marzo de 624) en la que Mahoma consiguió su primera victoria con los Quraysh.Adil Amina, Hajjah. Muhammad, the Messenger of Islam: His Life & Prophecy. Editorial Isca (2002). Pag. 295. En la batalla de Uhud (23 de marzo del año 625) mandó un contingente Quraysh y fue, junto a Jálid ibn al-Walid, uno de los responsables de la victoria mequí. Amr ibn al-As participó en todas las batallas importantes entre mequíes y mediníes hasta el tratado de Hudaybiyyah. Amr ibn al-As decidió marchar a Medina para convertirse al islam. De camino a Medina, se encontró a Jálid ibn al-Walid que se dirigía a Medina con el mismo propósito.This is Mohamed, op. cit., pag. 68. Ambos caudillos militares estaban preocupados porque habían combatido contra Mahoma en el pasado, pero este les tranquilizó afirmando que el islam borra todas las faltas del pasado.This is Mohamed, op. cit., pag. 69.
Amr ibn al-As al servicio del profeta Mahoma
El pasado de Amr ibn al-As como comerciante en Gaza le beneficiaba ante Mahoma, que lo escogió para recaudar los impuestos de las tribus en el camino que iba de Medina a Siria.
La primera expedición en la que tomó parte lo llevó a Omán como emisario de Mahoma, para invitar a Yaifar y Abbad ibn al-Yuland, gobernantes conjuntos de Omán, a aceptar el islam. Amr obtuvo el éxito en esta primera misión, pero durante su estancia en Omán Mahoma falleció, lo que suscitó que Amr ibn al-As volviese a Medina. VV.AA. Countries and Territories of the World: Volume II - Middle East & The Caucasus. Editorial PediaPress, pag. 302.
Amr ibn al-As al servicio de Abu Bakr La invasión de Palestina y Siria Inmediatamente después de fallecer el profeta Muhammad, el califa Abu Bakr envió cuatro pequeños ejércitos para que operaran de manera autónoma entre el mar Muerto y el río Jordán. El objetivo de estas expediciones era asegurar el control musulmán sobre las tribus árabes que vivían en el desierto sirio.
Amr ibn al-As fue uno de los elegidos para dirigir un ejército. Decidió encaminar a sus hombres, que según se dice eran cerca de tres mil hombres, en su mayoría procedentes de La Meca y Medina, a la región que le era familiar. Viajó a lo largo de la costa del mar Rojo hasta la punta del golfo de Aqaba, giró hacia el oeste y acampó en Wadi Araba; desde allí ascendió a la meseta de Néguev antes de dirigirse hacia Gaza.
El 4 de enero del año 634, derrotó en la batalla de Dathin, cerca de Gaza, a un contingente bizantino. Después de la batalla, hizo frente a una fuerza bizantina que se había reunido al suroeste de Jerusalén, en el camino a Gaza. Jálid ibn al-Walid y los demás comandantes árabes que se encontraban en la región se unieron a Amr ibn al-As, formando un ejército de alrededor de veinte mil hombres. En la batalla de Achnadáyn, los bizantinos fueron nuevamente vencidos y los supervivientes se retiraron a Jerusalén y otras plazas fortificadas.
Tras esta batalla Amr ibn al-As participó en el asedio de Damasco, apostándose su ejército en la puerta de Santo Tomás (lado norte). En septiembre los musulmanes tuvieron que repeler el ataque de un contingente bizantino que marchaba para levantar el sitio de Damasco. Poco después la ciudad fue tomada, aunque se libró del saqueo.
Amr ibn al-As al servicio de Úmar La batalla de Yarmuk y la conquista de Palestina Por la época de la caída de Damasco, Abu Bakr falleció en Medina. El nuevo califa elegido fue Úmar ibn al-Jattab. Heraclio, emperador bizantino, preparó un gran contraataque tras la caída de Damasco. Reunió bajo su estandarte a los árabes que se oponían al islam, a armenios y a un gran ejército bizantino y los ordenó avanzar hacia el sur.Gil, Moshe. A History of Palestine, 634-1099. Editorial Cambridge University Press (1997), pag. 45.
Los musulmanes, ante la superioridad numérica de este ejército, debieron abandonar Damasco y sus nuevas conquistas y se dirigieron a los Altos del Golán, donde se concentraron todos los ejércitos musulmanes que operaban en Siria y Palestina. El mando del ejército musulmán le correspondió a Jálid ibn al-Walid, quien decidió retirarse hacía el río Yarmuk. La batalla de Yarmuk consistió en una serie de choques que se prolongaron durante varios días y que concluyeron con una gran batalla el 20 de agosto del año 636.
La batalla estuvo igualada hasta que los musulmanes fingieron una retirada y engañaron a elementos del ejército bizantino para que los persiguieran a un terreno accidentado, donde les tendieron una emboscada. Durante el contraataque musulmán, la caballería bizantina se separó de la infantería, lo que permitió a los musulmanes realizar una gran matanza con la caballería musulmana entre las filas de los peones. La principal fuerza bizantina fue empujada hacia el oeste, con lo que quedó encerrada entre escarpados valles, con los barrancos del Yarmuk a sus espaldas. Con la toma del puente romano que cortaba la retirada bizantina hacia el oeste, la victoria musulmana quedó garantizada. Los musulmanes hicieron pocos prisioneros.
Tras la batalla de Yarmuk, las fuerzas musulmanas pusieron cerco a la ciudad de Jerusalén, que tenía gran importancia para ellos ya que fue el primer lugar al que se dirigieron sus oraciones, así como por haber sido el escenario desde el cual, según la tradición, Mahoma dio comienzo a su viaje nocturno en el que le fueron revelados los secretos de los cielos. La ciudad se encontraba a cargo del patriarca Sofronio. A pesar del desprecio y aborrecimiento que sentía hacia los árabes, Sofronio no tenía otra alternativa que negociar con ellos; sin embargo, insistió en que solo rendiría la ciudad al califa Úmar. El califa se desplazó a Jerusalén y se llegó a un acuerdo de capitulación que incluía el pago de un impuesto denominado yizia. Amr ibn al-As (junto con Jálid ibn al-Walid y Muawīya ibn Abī Sufyān) fue testigo del acuerdo.
thumb|left|250px| Marcha del ejército musulmán
Las tropas musulmanas se separaron tras la toma de Jerusalén: una sección marchó al norte al mando de Abu Ubayda y de Jálid ibn al Walid, mientras que otra se encaminó hacia el sur mandada por Amr ibn al-As y Shurhabil ibn Hasana. VV.AA. Different Aspects of Islamic Culture: Vol.3: The Spread of Islam Throughout the World. Unesco (2012), pag. 227. Mientras Yazid ibn Abi Sufyan ponía cerco a la ciudad de Cesárea, Amr ibn al-As junto con Shurhabil ibn Hasana tomó las ciudades de Gaza, Samaria, Shechen, Lydda, Yubna, Emaús, Jaffa, Raft y Bait Jibrin. Para el año 637 d. C., Amr ibn al-As y Shurhabil ibn Hasana habían ocupado toda Palestina y Jordania a excepción de Cesárea, que resistió a los musulmanes hasta el año 641.Moshe, op. cit., pag. 51. Esta se sostuvo principalmente merced al abastecimiento que recibía por mar desde Alejandría, una de las bases de la flota bizantina.
La conquista de Egipto A la conquista árabe de Egipto le precedió la restauración de la administración bizantina tras la guerra con los sasánidas y la división radical entre bizantinos y coptos. Amr ibn al-As había visitado Egipto antes de que empezaran las conquistas musulmanas. Al parecer Amr consultó con el califa Úmar su plan de invadir Egipto y este lo aprobó.
thumb|upright=2| Movimientos de Amr ibn al-As durante la conquista de Egipto
‘Amr ibn al-As partió con una fuerza de entre tres mil quinientos y cuatro mil hombres. Al parecer Umar cambió de opinión sobre la conveniencia de atacar Egipto y escribió a Amr una carta en la que le decía que, si ya estaba en Egipto, siguiera con sus planes, pero si aún no había cruzado la frontera, abandonara el proyecto. Amr ibn al-As, intuyendo el contenido de la misiva, se negó a abrirla hasta su llegada a al-Arish el 12 de diciembre de 639.
El ejército siguió una ruta que avanzaba a lo largo de la costa egipcia. La primera ciudad con la que se encontraron los musulmanes fue Farama. La ciudad fue asediada durante un mes antes de ser tomada. Tras tomar Farama avanzaron manteniéndose cerca del desierto. Bilbeis fue la siguiente ciudad en ser asediada. Tras un mes de resistencia bizantina, los musulmanes la conquistaron. Luego se desplazaron a Umm Dunayn, cerca del río Nilo, al norte de la actual El Cairo. En esta ciudad la lucha fue dura, pero terminó con la victoria de los musulmanes.
La Fortaleza de Babilonia parecía ser el próximo objetivo árabe, pero contenía unas fuerzas bizantinas que superaban la capacidad de las musulmanas. En consecuencia, Amr decidió dirigir sus fuerzas contra el oasis del Fayum. El acceso al oasis estaba defendido por una guarnición local y los árabes fueron incapaces de penetrar en él. No obstante, consiguieron saquear la ciudad de El Bahnasa, donde la población local fue pasada por las armas.
Tras esta expedición Amr ibn al-As se enteró de la llegada de refuerzos. Estos ascendían a doce mil hombres, a las órdenes de Zubayr ibn al-Awwam. Los ejércitos musulmanes acamparon en la antigua ciudad de Heliópolis hacia donde avanzó un ejército bizantino bajo el mando de Teodoro Tritirio.