El clítoris es un órgano sexual del aparato genital femenino, presente en mamíferos y otros vertebrados amniotas, incluyendo ofidios, pero no se ha descrito en aves adultas. Aunque se requiere mayor investigación comparativa al respecto, el clítoris muestra gran variación en diferentes especies, siendo en unos casos un órgano totalmente interno y en otros notablemente conspicuo, como en el caso de la hiena moteada. En las hembras humanas, solo su glande es visible, en la parte superior de la vulva, en la intersección de los labios menores, por encima de la apertura de la uretra; internamente se extiende por los labios mayores, el perineo, y rodea el tercio inferior de la vagina. A diferencia del pene, el homólogo (equivalente) masculino del clítoris, habitualmente no contiene la porción distal (o abertura) de la uretra, y por tanto no se usa para la micción. En la mayoría de especies, el clítoris carece de función reproductiva. Si bien pocos animales orinan a través del clítoris o lo usan para la reproducción, la hiena moteada, que tiene un clítoris particularmente grande, orina, se aparea y da a luz a través de este órgano. Otros mamíferos, tales como los lémures y los monos araña, también tienen clítoris largos.

El clítoris, de naturaleza carnosa y eréctil, es la zona erógena más sensible de las hembras humanas, y es generalmente la fuente anatómica principal del placer sexual femenino humano. En humanos y otros mamíferos, se desarrolla de una excrecencia en el embrión llamada tubérculo genital. Inicialmente no diferenciado, el tubérculo se desarrolla bien en un pene o en un clítoris durante el desarrollo del sistema reproductivo dependiendo de la exposición a andrógenos (que son hormonas primordialmente masculinas). El clítoris es una estructura compleja, y su tamaño y sensibilidad pueden variar. El glande (cabeza) del clítoris humano es aproximadamente del tamaño de un guisante, y se estima que tiene unas 8000 terminaciones nerviosas sensitivas; es el órgano más inervado de los genitales femeninos, y se ha afirmado tradicionalmente que tiene la única función aparente de proporcionar placer sexual a la mujer.

Además de su análisis anatómico y fisiológico, el clítoris ha sido el sujeto de numerosos análisis y estudios desde el construccionismo social, que abarcan temas de precisión anatómica, desigualdad de género, mutilación genital femenina o la existencia del punto G. Aunque se ha afirmado que en las mujeres la única función conocida del clítoris es brindar placer sexual, es motivo de debate si el clítoris es vestigial, si constituye una adaptación, o si cumple una función reproductiva. Percepciones sociales alrededor del clítoris incluyen la importancia de su papel en el placer sexual femenino, los supuestos sobre su verdadero tamaño y profundidad, y distintas creencias sobre la modificación genital, como el agrandamiento del clítoris, el pirsin en el clítoris o la clitoridectomía. La modificación de los genitales puede deberse a razones estéticas, médicas o culturales.

El conocimiento del clítoris se ve considerablemente afectado por las percepciones culturales sobre el órgano. Algunos estudios demuestran que el conocimiento de su existencia y anatomía es escaso en comparación con el de otros órganos sexuales, y que una mayor educación sobre él podría ayudar a aliviar los estigmas sociales asociados con el cuerpo y el placer sexual femenino, por ejemplo, que el clítoris y la vulva son poco atractivos o que la masturbación femenina es un tabú, además de erradicarse prácticas como la citada mutilación genital.

Etimología El origen del vocablo clítoris no es completamente conocido. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua solo registra que proviene del griego (). Según el Oxford English Dictionary, la palabra probablemente tenga su origen en el griego antiguo , derivada tal vez del verbo , , «envainar» o «cerrar». Clitoris es también la palabra en griego para llave, «indicando que los antiguos anatomistas lo consideraban la llave» a la sexualidad femenina. Además de llave, el Online Etymology Dictionary sugiere otras palabras griegas candidatas para la etimología de la palabra, entre ellas un sustantivo que significa cerrojo o gancho, o un verbo que significa «tocar o excitar de manera lasciva», «cosquillear» (un sinónimo de clítoris en el idioma alemán es der Kitzler, «el que hace cosquillas»), si bien este verbo más probablemente deriva de clítoris y no a la inversa, y una palabra que significa «ladera», de la misma raíz que «clímax», uso que también se recoge en el Diccionario Etimológico Castellano en Línea, junto con los de un tipo de piedra.

El plural del vocablo es «clítoris» en castellano y clitorides en latín. El genitivo en latín es clitoridis, como en «glans clitoridis». En la literatura médica y sexológica, el clítoris es llamado a veces como el «pene femenino» o pseudopene, y el término «clítoris» se usa comúnmente para referirse solo a su glande; debido en parte a esto, ha habido varios términos para referirse al órgano que han confundido históricamente su anatomía (ver más adelante).

Según una tradición popular, que se remonta probablemente a la obra del erudito y poeta italiano del Giglio Gregorio Giraldi, en la mitología griega, Clítoris era hija de un guerrero mirmidón, tan pequeña y hermosa que Zeus se enamoró de ella y se metamorfoseó en hormiga para poseerla.

Estructura

Desarrollo miniaturadeimagen|Etapas en el desarrollo del clítoris En los mamíferos, la diferenciación sexual viene determinada por el esperma que lleva un cromosoma X o un cromosoma Y (masculino). En los seres humanos, el cromosoma Y contiene un gen determinante del sexo (SRY) que codifica un factor de transcripción para la proteína TDF (factor determinante del testículo) y desencadena la creación de testosterona y de la hormona antimülleriana para el desarrollo del embrión en macho. Esta diferenciación comienza unas ocho o nueve semanas después de la concepción. Algunas fuentes afirman que continúa hasta la duodécima semana, mientras que otras afirman que es claramente evidente en la decimotercera semana y que los órganos sexuales están completamente desarrollados para la decimosexta semana.

El clítoris se desarrolla a partir de una excrecencia fálica del embrión llamada tubérculo genital. Inicialmente indiferenciado, el tubérculo se convierte en clítoris o en pene durante el desarrollo del aparato reproductor, dependiendo de la exposición a andrógenos (que son hormonas principalmente masculinas). El clítoris se forma a partir de los mismos tejidos que se convierten en el glande y el cuerpo del pene, y este origen embrionario compartido hace que estos dos órganos sean homólogos (versiones diferentes de la misma estructura).

De ser expuesto a la testosterona, el tubérculo genital se alarga para formar el pene. Mediante la fusión de los pliegues urogenitales – estructuras alargadas en forma de huso que contribuyen a la formación del surco uretral en la cara ventral del tubérculo genital – el seno urogenital se cierra completamente y forma la uretra esponjosa (o bulbosa), y los pliegues labioescrotales se unen para formar el escroto. En ausencia de testosterona, el tubérculo genital permite la formación del clítoris; el crecimiento inicialmente rápido del falo se ralentiza gradualmente y se forma el clítoris. El seno urogenital persiste como vestíbulo de la vagina, los dos pliegues urogenitales forman los labios menores y los pliegues labioescrotales se agrandan para formar los labios mayores, completando los genitales femeninos. Una condición rara que puede desarrollarse a partir de una exposición a los andrógenos superior a la media es la clitoromegalia.

Anatomía macroscópica e histología

General miniaturadeimagen|Creada por Helen O'Connell usando IRM, la primera imagen 3D de un clítoris en estado erecto con los órganos adyacentes del útero y la vejiga. 1 Glande del clítoris; 2 Pilar o cuerpo del clítoris; 3 Crus; 4 Cuerpos cavernosos vestibulares (bulbos); 5 Uretra; 6 Orificio vaginal; 7 Vagina; 8 Útero; 9 Vejiga urinaria. miniaturadeimagen|Clítoris; disección profunda El clítoris contiene componentes externos e internos, y tiene cinco partes, de las cuales cuatro son bilaterales y simétricas. Está formado por el glande (la única parte visible y el elemento impar), el cuerpo o base (que está compuesto por dos estructuras eréctiles conocidas como cuerpos cavernosos) y dos cuerpos pareados o cruras («piernas», singular crus), unidos en la línea media y separados solo por un septo fibroso. Tiene un capuchón o prepucio formado por los labios menores (labios internos). También tiene bulbos vestibulares o clitorales, que se encuentran bajo la piel de los labios mayores y se unen por debajo de la vagina y rodean su entrada y su tercio inferior. El frenillo del clítoris es un frenillo en la superficie inferior del glande y está formado por las dos partes mediales de los labios menores. El cuerpo del clítoris puede denominarse base (o base interna), mientras que la longitud del clítoris entre el glande y el cuerpo también puede denominarse base. La base del clítoris sostiene el glande y su forma puede verse y sentirse a través del prepucio del clítoris.

El glande del clítoris asoma en la parte superior de la vulva. Está parcial o totalmente recubierto, dependiendo del tamaño y el estado de erección o relajación, por un pliegue cutáneo llamado capuchón o prepucio clitorial, formado por la unión, en su parte superior, de los dos labios menores. Es solamente el extremo visible del órgano y se corresponde, ontogénica y morfológicamente al glande del pene masculino.

Todas las partes componentes del clítoris incluyen tejido nervioso y tejido eréctil. Los tejidos eréctiles se llenan de sangre durante la respuesta al estímulo sexual, lo que hace aumentar su tamaño. Las investigaciones indican que el tejido del clítoris se extiende hasta la pared anterior de la vagina. Şenaylı y cols. han afirmado que la evaluación histológica del clítoris, «especialmente de los cuerpos cavernosos, es incompleta porque durante muchos años el clítoris fue considerado un órgano rudimentario y no funcional». Añadieron que Baskin y sus colegas examinaron la masculinización del clítoris después de una disección y, utilizando un programa informático de creación de imágenes tras la tinción tricrómica de Masson, juntaron los especímenes disecados en serie, lo que reveló que los nervios del clítoris rodean el cuerpo (corpus) entero del clítoris.

El clítoris, los bulbos vestibulares, los labios menores y la uretra incluyen dos tipos de tejido vascular (tejido relacionado con los vasos sanguíneos) histológicamente distintos, el primero de los cuales es un tejido trabeculado y eréctil inervado por los nervios cavernosos. El tejido trabeculado tiene un aspecto esponjoso; junto con la sangre, llena los grandes espacios vasculares dilatados del clítoris y los bulbos. Debajo del epitelio de las zonas vasculares hay músculo liso. Como indican las investigaciones de Yang y cols., también es posible que el lumen uretral (el espacio o cavidad interior abierta de la uretra), que está rodeado de tejido esponjoso, tenga un tejido que «es gruesamente distinto del tejido vascular del clítoris y los bulbos, y en la observación macroscópica, es más pálido que el tejido oscuro» del clítoris y los bulbos. El segundo tipo de tejido vascular es no eréctil, y puede consistir en vasos sanguíneos dispersos dentro de una matriz fibrosa y con solo una cantidad mínima de músculo liso.

Fisiología y función

Actividad sexual

General