Doctor de la Iglesia () o Doctor de la Iglesia Universal () es un título otorgado por la Iglesia católica, a través del papa o un concilio ecuménico, a ciertos santos en razón de su erudición y en reconocimiento por su contribución significativa a la teología o la doctrina a través de su investigación, estudio o escritos, lo que los constituye como eminentes maestros de la fe para los fieles de todos los tiempos.

Todos los Doctores de la Iglesia han sido canonizados formalmente o, en el caso de los más recientes, considerados santos. A fecha de 2025, la Iglesia católica había nombrado a 38 Doctores de la Iglesia. De estos, los 18 que fallecieron antes del Gran Cisma de 1054 también son venerados por la Iglesia ortodoxa, aunque esta no utiliza el título formal de Doctor de la Iglesia.

Hasta 1970, el título se confería solo a hombres, pero tras el Concilio Vaticano II, mujeres pueden ser proclamadas Doctoras de la Iglesia. Entre los 38 Doctores reconocidos, 29 son de Occidente y nueve de Oriente. 34 son hombres y cuatro son mujeres: una abadesa, tres monjas y una es terciaria asociada a una orden religiosa. De los hombres, dos son papas, 19 son obispos, trece son sacerdotes y uno es diácono. Veintiocho son de Europa, tres de África y siete de Asia. El fue el que registró el mayor número de Doctores (doce). Cinco han sido nombrados en el : Juan de Ávila, Hildegarda de Bingen, Gregorio de Narek, Ireneo y John Henry Newman. Escritores cristianos eminentes de los siglos , y son a menudos denominados Padres Ante-Nicenos. El menor intervalo entre la muerte y recibir el título correspondió a Alfonso María de Ligorio, quien falleció en 1787 y fue nombrado Doctor en 1871, un periodo de 84 años. El mayor intervalo correspondió a Ireneo, que se extendió durante más de dieciocho siglos.

Otras iglesias cuentan con categorías similares, aunque con nombres distintos.

Historia

Los doctores de la Iglesia han ejercido una influencia especial sobre el desarrollo del cristianismo, sentando las bases de la doctrina sucesiva, o interpretando de forma esclarecedora y perdurable vastos campos de la Revelación. La Iglesia creó oficialmente el título de Doctor de la Iglesia en 1295 cuando el papa Bonifacio VIII proclamó a los primeros cuatro Doctores de la Iglesia, que fueron santos y teólogos de la Iglesia occidental. Hasta la segunda mitad del su número no aumentó, y por lo tanto es común encontrarlos en la iconografía tradicional.

En el cristianismo primitivo, este título se adjudicó espontáneamente a ocho de los Padres de la Iglesia, cuatro de ellos de rito latino:

San Ambrosio de Milán (340-397) San Jerónimo de Estridón (346-420), filólogo trilingüe y autor de la traducción de la Biblia al latín conocida como Vulgata. San Agustín de Hipona (354-430), gran escritor y teólogo, autor de La ciudad de Dios, de Comentarios a las Sagradas Escrituras y de su propia biografía, intitulada Confesiones. San Gregorio Magno (540-604), quien evangelizó a los bárbaros, especialmente en Inglaterra; reformó las costumbres y renovó el canto eclesiástico.

y cuatro de rito griego:

San Atanasio de Alejandría (296-373), quien combatió el arrianismo. San Basilio Archimandrita (329-379), quien se distinguió por su elocuencia, por su caridad hacia los pobres y su amor al monacato. San Gregorio Nacianceno (328-389), orador elocuentísimo, teólogo profundo y campeón de la unión de las dos iglesias. San Juan Crisóstomo (347-407), patriarca de Constantinopla y el mayor de los oradores cristianos.

En el el papa Pío V definió formalmente los criterios para la declaración de tal dignidad. Un total de 38 santos antiguos y modernos han sido reconocidos como doctores de la Iglesia.

Doctores orientales

La tradición bizantina recordaba como Padres de la Iglesia, en sentido amplio, a todos los teólogos previos al , la época de la primera estabilización de la doctrina cristiana. De entre estos, pronto se generalizó una especial veneración hacia Juan Crisóstomo, hacia Basilio Magno y hacia Gregorio Nacianceno, y ya el emperador León VI el Sabio instituyó un festival común para los tres el día 30 de enero con el nombre de festival de los tres jerarcas. Los sermones leídos tradicionalmente en el festival son obra de Cosme Vestítor, renombrado orador del , y las representaciones iconográficas de los tres jerarcas son frecuentes en la arquitectura eclesiástica bizantina.

La Menaea del 30 de enero narra la leyenda de la aparición de los tres doctores al obispo Juan Eutiques en sueños, ordenándole conmemorarlos conjuntamente para evitar rivalidades entre sus fieles y seguidores. La inclusión de Atanasio parece posterior, probablemente motivada por la analogía con los cuatro doctores occidentales y los cuatro evangelistas, y siguiendo a Ireneo de Lyon, quien había buscado mostrar en varios ámbitos la existencia de cuatro pilares de la Iglesia.

Doctores occidentales

La tradición escolástica elaboró por su parte la noción de los cuatro doctores, y esta se vio confirmada ya en 1298 por Bonifacio VIII, quien publicó una decretal que ordenaba honrarlos especialmente. El 11 de abril de 1567 el papa Pío V sumó al primer doctor moderno, Santo Tomás de Aquino, dominico como él y al año siguiente su número se incrementó al reconocer también las fiestas de los doctores griegos. En 1588 el papa franciscano Sixto V añadió al también franciscano San Buenaventura de Fidanza. thumb|Isidoro de Sevilla

Doctrinas católica y ortodoxa miniaturadeimagen|Anselmo de Canterbury, Doctor de la Iglesia Católica. Mientras en Oriente la dignidad de doctor no ha estado asociada a ninguna definición formal, y otros teólogos además de los arriba mencionados se honran ocasionalmente con ese título —en especial San Gregorio Niseno, San León I Magno, San Máximo el Confesor, San Juan Damasceno, Simeón el Nuevo Teólogo, Gregorio Palamás y Marcos de Éfeso—, la Iglesia católica vincula el título a tres condiciones: la eminens doctrina, es decir, la eminencia doctrinal en materia de teología y culto; la insignis vitae sanctitas, es decir, un elevado grado de santidad, y la Ecclesiae declaratio, es decir, una proclamación formal por parte de la Iglesia, que Benedicto XIV precisó como afirmada por el sumo pontífice o por un Concilio Ecuménico. Ningún Concilio ha ejercido esta facultad, sin embargo.

La concesión de la dignidad de doctor de la Iglesia no implica necesariamente la convalidación de la totalidad de la doctrina que el doctor ha sostenido. Aunque la Sagrada Congregación de Ritos, la encargada de la proclamación, realiza un examen de la obra del prospectivo doctor, esta no se integra necesariamente al dogma proclamado ex cathedra por la Iglesia, y aun en el caso de los doctores más reputados muchas de sus doctrinas han sido declaradas erróneas tras su muerte. Los temas sobre los que los doctores han escrito varían marcadamente; además de teólogos sistemáticos, como Santo Tomás de Aquino, San Anselmo de Canterbury o San Alberto Magno, se cuentan entre ellos epígrafos y predicadores, místicos, como San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila, y aun historiadores y eruditos como San Beda el Venerable, cuya Historia Ecclesiastica Gentis Anglorum es una extraordinaria fuente de información sobre la Inglaterra medieval.

La tradición escolástica llama convencionalmente a ciertos teólogos y santos con epítetos que recuerdan al de doctor de la Iglesia; así, Juan Duns Scoto es conocido como doctor subtilis (el «doctor sutil») y Roger Bacon como doctor mirabilis (el «doctor en maravillas»), Pedro de Betancur como doctor humilitate (el «doctor en la humildad»), Inocencio V como «doctor famosissimus», Raimundo Lulio como «doctor illuminatus», y Francisco Suárez como «doctor eximius», aunque ninguno de ellos es formalmente doctor de la Iglesia. De hecho, la teología de Scoto ha gozado de poca popularidad fuera de su propio tiempo. Sí son, en cambio, realmente doctores el doctor seraphicus San Buenaventura, el doctor universalis San Alberto Magno, el doctor angelicus Santo Tomás de Aquino, el doctor evangelicus San Antonio de Padua, el doctor mellifluus San Bernardo de Claraval, el doctor caritatis San Francisco de Sales, el doctor mysticus San Juan de la Cruz, etc.

Liturgia

Los doctores de la Iglesia son honrados con una liturgia especial en la misa oficiada en su honor. Esto excluye del nombramiento como doctor a los mártires, puesto que el oficio de la misa se reserva tradicionalmente para honrar a los confesores. El introito de la misa se adopta del de Juan, Apóstol y Evangelista; adicionalmente, el oficio incluye la lectura del Credo, y la antífona del Magnificat reza O doctor optime ("oh, excelentísimo doctor"). Estos dos últimos son los rasgos característicos del oficio doctoral, pues en la fiesta de algunos santos —en particular Juan Damasceno, pero también Atanasio, Basilio y Cirilo de Jerusalén— se ofician misas especiales.

Incorporaciones La lista completa de doctores se acrecentó hasta la actualidad, en la que cuenta con treinta y ocho nombres:

En 1720 Clemente XI incorporó a San Anselmo de Canterbury; en 1722 Inocencio XIII, a San Isidoro de Sevilla; en 1729 Benedicto XIII, a San Pedro Crisólogo; en 1754 Benedicto XIV, a San León I Magno; en 1828 León XII, a San Pedro Damián; en 1830 Pío VIII, a San Bernardo de Claraval; Pío IX incluyó a San Hilario de Poitiers (1851), a San Alfonso María de Ligorio (1871), y a San Francisco de Sales (1877); León XIII añadiría en 1882 a Cirilo de Alejandría, en 1883 a San Cirilo de Jerusalén y a San Juan Damasceno, y en 1899 a San Beda el Venerable; Benedicto XV proclamaría a San Efrén de Siria en 1920; Pío XI, a San Pedro Canisio (1925), a San Juan de la Cruz (1926), a San Roberto Belarmino y a San Alberto Magno (ambos en 1931); Pío XII, a San Antonio de Padua (1946); Juan XXIII, a San Lorenzo de Brindisi (1959); Pablo VI sumaría, en 1970, a las primeras mujeres: Santa Teresa de Jesús y Santa Catalina de Siena; Juan Pablo II añadiría a Santa Teresa de Lisieux en 1997 durante la Jornada Mundial de las Misiones de ese mismo año. Benedicto XVI añade, en octubre de 2012, a San Juan de Ávila, patrón del clero español, y a Santa Hildegarda de Bingen, con ocasión de la misa de apertura de la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. Francisco incorporó a San Gregorio de Narek, el 12 de abril de 2015, y a San Ireneo de Lyon, el 21 de enero de 2022. León XIV añadió, el 1 de noviembre de 2025, a San John Henry Newman, en la misa con motivo del Jubileo del Mundo Educativo, en la solemnidad de Todos los Santos.

Listado oficial de los 38 doctores de la Iglesia católica En la siguiente lista aparece la totalidad de los doctores de la Iglesia católica, ordenados según la fecha de su proclamación: