La terapia cognitiva es un conjunto de modalidades de psicoterapia que se dirigen a producir cambios en la percepción o los pensamientos que los pacientes tienen acerca de las situaciones de sus vidas.

El postulado central de la terapia cognitiva es que las personas sufren por la interpretación que realizan de los sucesos y no por estos en sí mismos. Durante el proceso terapéutico se busca que la persona paciente flexibilice la adscripción de significados y encuentre en ella misma interpretaciones más funcionales y adaptativas.Rodriguez Biglieri, R. & Vetere, G. (2011). «Manual de terapia cognitiva-conductual para los trastornos de ansiedad». Buenos Aires: Polemos. ISBN 978-987-649-028-3.

Existen dos variedades de terapias cognitivas: las terapias cognitivas racionalistas y las terapias cognitivas constructivistas (o post-racionalistas).

Las terapias cognitivas racionalistas surgieron en los 1950 a partir de diversos cambios sociales y científicos, en particular la revolución cognitiva y la aparición de la metáfora de la mente como un computador o procesador de información. De hecho, una parte importante de la psicología cognitiva estudia los procesos mentales mediante simulaciones informáticas e investigación centrada en la inteligencia artificial.

Las terapias cognitivas constructivistas aparecieron en los 1980s como crítica a la primacía de los procesos racionales e intelectuales postulados por las terapias cognitivas racionalistas. Las terapias cognitivas constructivistas consideran que la razón no tiene prioridad causal sobre las emociones, y se basan en la neurociencia afectiva, las filosofías hermenéutica y fenomenológica y la ciencia cognitiva corporizada.

Introducción

A menudo se habla de una diferencia entre la terapia cognitiva y la cognitivo-conductual según el nivel de inferencia y enfoque teórico de partida, ya sea de la conducta o la cognición. El enfoque cognitivo clásico considera que dentro del proceso de pensamiento se pueden localizar explicaciones sobre la conducta. Desde el enfoque conductual la explicación de la conducta sólo puede sustentarse en el medio y no en conceptos intrapsíquicos (dentro de la mente). Se mantienen por tantos distintos axiomas de partida. Sin embargo la visión del enfoque cognitivo-conductual identifica una estrecha relación entre comportamiento y cognición (por lo que importa técnicas conductuales para modificar patrones emocionales y de pensamiento). Pretende así, superar la visión asociacionista del estímulo-respuesta, por un proceso mental de significación y creación de reglas. Parte del supuesto que tanto los aspectos cognitivos, afectivos y conductuales están interrelacionados de modo que un cambio en uno de ellos afecta a los otros dos componentes.

Por otra parte, también suele referirse a la terapia cognitiva como la aplicación de la psicología cognitiva, al mantener una concepción psicológica centrada en los procesos mentales (como el razonamiento, memoria y atención) y desde un punto de vista intrapsíquico. La principal diferencia de ambas escuelas radica en la concepción teórica de la mente, aunque puedan realizar técnicas similares; por ejemplo Albert Bandura con su Teoría del aprendizaje social o Aaron T. Beck con su Terapia cognitiva.

La terapia cognitiva es un avance científico que tiene en cuenta y trabaja con las representaciones internas que los clientes tienen acerca de sus ambientes, y así dejó atrás las falencias de teorías anteriores como el conductismo y el psicoanálisis.

Tipos de terapias cognitivas

El proceso psicoterapéutico que experimentará el sujeto puede tomar distintas formas según las necesidades reconocidas por el psicoterapeuta y el proceso metodológico. Estas psicoterapias no son “técnicas”, sino ciencia aplicada, por lo que suelen constar de un método más o menos definido para lograr unos objetivos según su enfoque teórico de partida.

Existen distintas psicoterapias cognitivas:

La terapias cognitivas racionalistas implican la intervención de terapeutas que trabajan en colaboración con los pacientes para desarrollar habilidades que permitan identificar y reemplazar los pensamientos y creencias distorsionadas, en última instancia, cambiar el comportamiento habitual asociado a ellos. Por lo general, se centra en el presente y es un tratamiento orientado a la resolución de problemas.

Las terapias cognitivas racionalistas más conocidas son (con sus respectivas variantes para cada psicopatología) la terapia cognitiva de Aaron T. Beck, centrada en los pensamientos automáticos y en las distorsiones cognitivas, y la terapia racional emotiva conductual de Albert Ellis, centrada principalmente en las creencias irracionales.

El direccionamiento y la revaluación de los patrones de pensamiento negativo allanan el camino para formas más flexibles de pensamiento, el aumento de la positividad y la voluntad de asumir actividades que pondrán a prueba las creencias negativas.

También existe un conjunto de técnicas, estrategias terapéuticas y metodología propias de estas psicoterapias, que procuran ajustarse al método científico de sujeto único (N=1). El principal método terapéutico empleado por Beck es el empirismo colaborativo; en cambio, Ellis utiliza como principal herramienta terapéutica el diálogo o debate socrático, el cual centra sus orígenes en el estoicismo.

Por otra parte, las terapias cognitivas constructivistas se basan en la noción de que todo conocimiento (cognición) es inherentemente constructivo y no es una representación fiel de la realidad objetiva. Por tanto, la realidad vivida y experienciada es siempre subjetiva y determinada por la autoorganización biológica del sistema conocedor.

En esta perspectiva, el terapeuta es un "perturbador estratégicamente orientado", que no puede instruir al cliente sino solo gatillar cambios y reorganizaciones del significado subjetivo del mundo del cliente que obedecerán a la lógica del sistema (cliente) mismo.Balbi, J. (1994). Terapia cognitiva posracionalista. Conversaciones con Vittorio Guidano. Biblos.

En las terapias cognitivas constructivistas no se asume que el terapeuta tenga un acceso privilegiado a la racionalidad. La terapia busca promover nuevas experiencias emocionales que reorganicen los esquemas afectivos tácitos del cliente, y la construcción y reconstrucción de la narrativa del cliente sobre su propia vida en su memoria episódica y su autobiografía.

De acuerdo con el marco teórico cognitivo constructivista, la autoorganización biológica del sistema cognitivo del paciente implica que los esquemas emocionales tácitos son resistentes a los cambios guiados únicamente por el nivel del pensamiento verbal explícito. Entonces, los cambios en los esquemas emocionales requieren de nuevas experiencias emocionales y no es suficiente con intervenciones centradas en el nivel racional lingüístico proposicional.

Como señala el guidanista Juan Balbi:Balbi, J. (1994). Terapia cognitiva posracionalista. Conversaciones con Vittorio Guidano. Biblos, pp. 85-87.

Las terapias cognitivas constructivistas más conocidas son la terapia cognitiva post-racionalista de Vittorio Guidano centrada en la construcción tácita y emocional por parte del paciente de su organización de significado personal a lo largo de su vida, la terapia cognitiva constructivista narrativa de Robert A. Neimeyer, la terapia cognitiva narrativa de Óscar F. Gonçalves y la terapia cognitiva post-racionalista fenomenológica hermenéutica de Giampiero Arciero.

Un gran conjunto de síntomas clínicos pueden explicarse a través de la cognición; por ejemplo, el estrés psicosocial, la depresión, la ansiedad social, las fobias específicas, los trastornos de adaptación y los trastornos de personalidad, entre otros.

Terapias cognitivas racionalistas

Evaluación inicial Se pide al cliente completar una serie de reportes. Mediante el análisis de los resultados se evalúan los problemas actuales y pasados. Estos cuestionarios estandarizados evalúan depresión, ansiedad, emociones, toma de decisiones, personalidad, relaciones interpersonales, abuso de substancias y otros problemas. Dichos problemas pueden incluir postergación de las responsabilidades, autoestima, tristeza, inactividad, ansiedad, conflictos en las relaciones interpersonales, entre otros.

Conjuntamente el paciente y el terapeuta establecen una lista de metas a alcanzar y técnicas a aplicar.

Psicoeducación La terapia cognitiva utiliza frecuentemente la Psicoeducación que consiste en la explicación en forma breve del modelo teórico de trabajo, dándole al paciente información sobre sus problemas y padecimientos. Así, éste comprende lo que le ocurre y nota que el terapeuta también logra entenderlo en su padecer, lo que frecuentemente produce un aumento en la motivación que logra incrementar lo que llamamos adherencia. La psicoeducación es una obligación ética con el paciente, el terapeuta debe explicar en forma clara y sencilla el tratamiento a seguir.

Biblioterapia Esta modalidad consiste en sugerir al paciente la lectura de libros que traten sobre sus problemas, así reforzará ciertos aspectos trabajados en el tratamiento, aumentar el compromiso y disminuir las ansiedades. No sólo deben sugerirse libros, sino películas o actividades que puedan resultar de utilidad clínica.

Autoayuda Algunas investigaciones muestran que los pacientes que se comprometen en realizar actividades de autoayuda tienen más posibilidades de mejorar. En conjunto con el terapeuta, el paciente puede desarrollar técnicas e intervenciones que le ayuden a manejar sus emociones y pensamientos negativos de formas más efectivas cuando no se encuentre en terapia. La Autoayuda refuerza el sentido de auto-efectividad.

Pensamientos disfuncionales La funcionalidad es un concepto más bien cognitivo-conductual, ya que refiere al análisis funcional de la conducta. El análisis funcional cuenta con antecedentes en otras ciencias; por ejemplo, en la física y matemáticas para evadir discursos filosóficos de causalidad o desde la biología y economía para entender la utilidad o función dentro de un sistema. Ambos de estos antecedentes acontecen cuando se habla de funcionalidad en psicología.

Por ejemplo, enmarcado en cada marco teórico, estas distorsiones cognitivas pueden entenderse como pensamientos disfuncionales, pensamientos negativos automáticos o como creencias irracionales.

Así, desde este enfoque los pensamientos se consideran la causa de las emociones, y no a la inversa. “Pensamiento-emoción-consecuencia”, que emula el enfoque conductual “Antecedente-respuesta-consecuente”.

Si bien algunos autores han calificado a los pensamientos automáticos como “irracionales” o “ilógicos” las concepciones más actuales proponen sustituir estos términos por “disfuncionales” o “desadaptativos”. Siguiendo el postulado central de esta terapia, en tanto el hombre es un constructor activo de su realidad habría tantas realidades posibles como seres humanos, por lo cual los pensamientos no serían en sí mismos irracionales o racionales sino simplemente diferentes según que información se priorice o tenga por irrelevante.

Aplicación Trastornos del eje I del DSM Depresión

Existen sesgos cognitivos demostrados empíricamente; entre ellos, suelen encontrarse algunos prototípicos en la depresión, conocidos como tríada cognitiva. Paralelamente, experimentos con perros evidenciaron la indefensión aprendida. Este modelo cognitivo consiste en tres patrones cognitivos principales que inducen al sujeto a considerarse a sí mismo, su futuro y sus experiencias, de un modo idiosincrásico.