La lectura es la interpetación (por parte de una persona, el lector/la lectora) del significado de algún tipo de información o ideas almacenadas en un soporte (véase palabra y texto) y transmitidas mediante algún tipo de código (usualmente un lenguaje, que puede ser visual o táctil; por ejemplo, el sistema braille) o de otros que pueden no estar basados en el lenguaje, tales como la notación o los pictogramas. Se usa generalmente para fines informativos, de enseñanza-aprendizaje, de análisis y de comprensión. Se trata de una de las habilidades humanas para descifrar letras o cualquier otro idioma.
thumb|225px|Detalle de la Virgen del canónigo Van der Paele, de Jan van Eyck. thumb|right|225px|Canónigo leyendo (1889), de Enrique Simonet.
Max Weber ha planteado tres definiciones para la lectura:
Saber pronunciar las palabras escritas. Saber identificar las palabras y el significado de cada una de ellas. Saber extraer y comprender el significado de un texto.Weaver, C. : Reading process and practice: from socio-psycholinguistics to whole language. Portsmouth (New Hampshire): Heinemann, 1994.
Mecánica de la lectura La fisiología permite comprender la capacidad humana de leer desde el punto de vista biológico, gracias al estudio del ojo humano, el campo de visión y la capacidad de fijar la vista. La psicología ayuda a definir el proceso mental que se lleva a cabo durante la lectura, ya sea en la fase de decodificación de caracteres, símbolos e imágenes, o en la fase de asociación de la visualización con la palabra. Los procesos psicológicos de la lectura fueron estudiados por primera vez a fines del por Emile Javal, entonces director del laboratorio de oftalmología de la Universidad de La Sorbona. La pedagogía clínica se ocupa de los aspectos educativos en cuanto al proceso enseñanza-aprendizaje de la lectoescritura, de los disturbios específicos de la lectura, y las habilidades necesarias para una lectura eficaz.
Etapa de la Lectura thumb|225px|Muchacha leyendo (1876), de Ilya Repin.
La lectura es un fenómeno humano complejo estudiado principalmente por un área de las neurociencias denominada psicología cognitiva, una especialidad científica interdisciplinaria que retoma importantes aportes tanto de las ciencias del cerebro y de la cognición como de la psicología en general para elaborar modelos científicos rigurosos que intentan entender y explicar lo que sucede en el cerebro durante el proceso de la lectura y otros fenómenos cognitivos similares. Podemos decir, primero que todo, que la lectura comienza cuando se da un estímulo sensitivo externo a través de uno solo o una conjunción de los sentidos, es decir, cuando por ejemplo se fija la mirada en un texto escrito. En tal caso, los ojos, que son dos órganos sensoriales capaces de percibir la luz en el entorno del individuo, envían tal percepción en forma de señales a través de los nervios ópticos hasta el cerebro, donde se entrecruzan en el quiasma óptico y llegan al lóbulo occipital que interpreta esas señales y “decide” que se trata de símbolos a los que luego el cerebro decodifica, les da identificación y les asigna significado. Hay que entender que la función única de los órganos sensoriales es la captación del estímulo exterior, que es enviado en forma de señales al sistema nervioso central y que solo adquiere significación cuando esas señales son procesadas por el cerebro, haciendo de la lectura un fenómeno eminentemente neurológico y psicológico, entendida esta como dar sentido a los símbolos. Es por esta razón que los diferentes medios de lectura, tanto el visual como por ejemplo utilizar el sistema braille, o aun escuchar una narración oral, parecen estimular las mismas zonas del cerebro en todos los seres humanos —aquellas relacionadas con el lenguaje y la imaginación— y evocar imágenes, ideas y sentimientos mediante mecanismos muy similares. Si bien la lectura parece ocurrir mayormente en la región de cerebro llamada lóbulo temporal (la principal zona del cerebro relacionada con el lenguaje), también tiene gran actividad en ella la corteza visual ubicada en el lóbulo occipital, que trabaja no solo para procesar información visual sino para recrear imágenes mentales; así como otras muchas regiones varias del cerebro esparcidas por toda la neocorteza cerebral, característica que la lectura comparte con otras funciones intelectuales superiores como la habilidad matemática y la conciencia y que es un signo de su complejidad neurológica.
Durante la lectura visual convencional se ha identificado el movimiento que realiza la mirada a través de las letras como «movimiento sacádico» o sacadas, es decir, un movimiento con la finalidad de obtener una imagen completa de algo, compensando el hecho de que la fóvea es estrecha y tiene un campo visual limitado. Un individuo “sano” (esto es, sin problemas que afecten su inteligencia ni su visión) tardará entre 200 y 300 milisegundos en promedio en fijar su atención a cada palabra en un texto y unos 69 milisegundos en saltar entre ellas. Esto es un promedio y no toma en cuenta aspectos como la comprensión lectora o el releer las palabras.
El primer científico en identificar las bases neuroanatómicas de la lectura y de los padecimientos que la afectan (alexia y dislexia) fue el francés Joseph Dejerine, quien escribió lo siguiente luego de realizar exámenes post mortem a varios pacientes diagnosticados con dislexia: «Siempre hay una lesión muy atrás en la región temporal posterior del hemisferio izquierdo, donde entran en contigüidad los lóbulos occipital y parietal». También demostró que la alexia dependía de una lesión unilateral en el hemisferio izquierdo del cerebro, iniciando así el estudio neurológico de este tipo de padecimientos.
Lecturas especiales La lección de escrituras diferentes de las lenguas del poniente o de escrituras especiales como escrituras para personas ciegas o notación musical se diferencia mucho de lo ya descrito.
Direccionalidad de la lectura Experimentos con escrituras diferentes han demostrado que no solo los movimientos oculares se acostumbran a la dirección de leer sino todo el sistema percepcional. Por ejemplo, si se escribe de derecha a izquierda y de arriba abajo, como en chino tradicional, no solo los movimientos sacádicos cambian sus direcciones, sino también el umbral de visión (perceptual span) y el periodo de identificación de las palabras (word identification span) cambian sus formas.
Caracteres especiales Escrituras que usan caracteres especiales no tienen alfabeto. Por ejemplo en la escritura china cada carácter representa una sílaba, es decir al leer un texto carácter por carácter se puede vocalizar sílaba por sílaba. De un carácter se puede deducir su significación inmediatamente. Por eso, aunque la tipografía difiere mucho de la del occidente, no hay tantas diferencias: las duraciones de las fijaciones, las distancias de las sacadas y las extensiones de los spans difieren, pero los fundamentos como subvocalización y regresiones son casi idénticos.
Braille thumb|Música en Braille Braille es una escritura táctil usada por personas ciegas, es decir se lee con las manos en lugar de los ojos. La lección de esta escritura es mucho más secuencial y despacio que la de lectura visual.
thumb|400px|Fragmento del Claro de Luna, de Claude Debussy (1890).
Notación musical Notación musical es la escritura para anotar música. Aunque es posible cantar una melodía por notas no es posible vocalizar esta escritura directamente, especialmente si contiene acordes, es decir varias notas suenan simultáneamente. En general el lector no convierte notas en habla pero sí en movimientos del cuerpo. Los movimientos oculares se acomodan al contenido del «texto»: si la melodía domina hay más sacadas horizontales, si la armonía domina hay más sacadas verticales.
Fórmulas matemáticas La lectura de fórmulas matemáticas se distingue de lector a lector. Aunque en general son leídas de izquierda a derecha, hay muchos casos especiales, por ejemplo si la fórmula contiene fracciones o matrices. La lectura de fórmulas matemáticas es mucho más abstracta que la lectura de todas las otras escrituras: es posible vocalizar una fórmula, pero eso no ayuda a comprender su sentido. La comprensión de fórmulas es terreno interesante pero hay pocos experimentos en este ámbito.
Fórmulas químicas La lectura de fórmulas químicas requiere el conocimiento de la nomenclatura o reglas de formulación química, de las que existen diversas variantes. Así por ejemplo, el compuesto cuya fórmula química es H2SO4 puede ser leído o nombrado de las siguientes formas, todas ellas aceptadas por la IUPAC: Ácido sulfúrico. (Nomenclatura tradicional) Ácido tetraoxosulfúrico (VI). (Nomenclatura de Stock anterior a 2005) Tetraoxosulfato (VI) de hidrógeno. (Nomenclatura sistemática - Recomendaciones IUPAC anterior a 2005) Dihidróxidodióxidoazufre. (Nomenclatura de adición - Recomendaciones IUPAC 2005). Dihidrogeno(tetraoxidosulfato). (Nomenclatura de hidrógeno - Recomendaciones)
Técnicas de lectura
Hay distintas técnicas de lectura que sirven para adaptar la manera de leer al objetivo que persigue el lector. Las dos intenciones más comunes al leer son la maximización de la velocidad y la maximización de comprensión del texto. En general estos objetivos son contrarios y es necesario concertar un balance entre los dos.
Técnicas convencionales
Entre las técnicas convencionales, que persiguen maximizar la comprensión, se encuentran la lectura secuencial, la lectura intensiva y la lectura puntual. thumb|Leyendo en la Abadía
Lectura secuencial La lectura secuencial es la forma común de leer un texto. El lector lee en su tiempo individual desde principio a fin, sin repeticiones u omisiones de la lectura.
Lectura intensiva El objetivo de la lectura intensiva es comprender el texto completo y analizar las intenciones del autor. No es un cambio de técnica solo de la actitud del lector; no se identifica con el texto o sus protagonistas pero analiza el contenido, la lengua y la forma de argumentación del autor neutralmente.
Lectura puntual
Al leer un texto puntual el lector solamente lee los pasajes que le interesan. Esta técnica sirve para absorber mucha información en poco tiempo.
Esta modalidad se basaba en leer obras por completo, hasta que quedaran grabadas en la memoria. El lector reconstruye el libro y el sentido.
Técnicas enfocadas a la velocidad de la lectura
Velocidad de la lectura La velocidad en la lectura normal depende de los fines y su unidad de medida se expresa en palabras por minuto (ppm):
para memorización, menos de 100 ppm lectura para aprendizaje (100-200 ppm) lectura de comprensión (200-400 ppm) lectura veloz:(400-700 ppm) informativa (500-800 ppm)
Entre ellas, la lectura de comprensión es probablemente el proceso más importante, ya que es la que motiva la lectura cotidiana de la mayor parte de la gente. En cambio, la lectura veloz es útil para procesar superficialmente grandes cantidades de texto, pero está por debajo del nivel de comprensión.
Las sugerencias para la elección de una determinada velocidad de lectura deben incluir la flexibilidad; la lectura reiterada de partes del texto cuando hay varios conceptos relativamente juntos o cuando el material no es familiar al lector y la aceleración cuando es un material familiar o presenta pocos conceptos.
Entre las técnicas de lectura que buscan mejorar la velocidad están la lectura diagonal, el scanning, SpeedReading y PhotoReading.
Lectura diagonal