thumb|322x322px|Página del Libro de Kells que exhibe el Evangelio de Juan. thumb|349x349px|Página de texto del Libro de Armagh.

La historia de Irlanda anterior al cristianismo proviene de referencias encontradas en las antiguas escrituras romanas y libros de poesía irlandesa, así como en los mitos y los restos descubiertos por la arqueología. Sus primeros habitantes, pueblos de una cultura de mediados de la Edad de Piedra, o mesolítica, llegaron a la isla después del año 8000 a. C., cuando el clima se tornó más hospitalario tras el retroceso de los hielos polares.

Los Anales de los cuatro maestros, la cronología más extensa recopilada por frailes franciscanos entre 1632-1636, documentan las fechas entre el diluvio en 2242 a. C. y , aunque se cree que las primeras entradas se refieren a fechas alrededor del 550 a. C.

El Libro de Armagh (en la biblioteca del Trinity College de Dublín, MS52), manuscrito irlandés del , también conocido como Canon de Patricio o Liber Ar(d) machanus, contiene algunos de los más antiguos ejemplos de gaélico escrito. Se cree que perteneció a San Patricio y que, al menos en parte, fue obra de su puño y letra. Las investigaciones han determinado que al menos una parte, si no todo, fue obra de un copista llamado Ferdomnach de Armagh (fallecido en 845 o 846), quien escribió la primera parte del libro en 807 u 808.

Era primaria

Hacia el 4000 a.C. se introdujo la agricultura desde el continente, llevando a los Pueblo irlandés|nativos una cultura neolítica, caracterizada por la aparición de gigantescos monumentos de piedra, los cuales en su mayoría fueron encontrados alineados de forma astronómica. A lo largo de esa época, la cultura resultó próspera y la isla se pobló con mayor densidad.

Durante la Edad de Bronce, alrededor del 2500 a. C., se produjeron elaborados ornamentos, así como armas de oro y de bronce. Una de las tradiciones más razonables que aparecen en el Libro de las invasiones irlandés, del dice:

La Edad del Hierro está asociada con el pueblo celta, el cual se diseminó por Europa y Gran Bretaña a mediados del primer milenio antes de Cristo. Los celtas colonizaron la isla en una serie de oleadas entre los siglos y

Los gaélicos, la última ola de invasores celtas, la conquistaron y la dividieron en cinco reinos, en los cuales floreció, a pesar de los constantes conflictos, una rica cultura. La sociedad de estos reinos estaba dominada por druidas y sacerdotes que servían como educadores, así como médicos, poetas, videntes y legisladores.

Los romanos la denominaron Hibernia. En el año , el astrónomo griego Ptolomeo registró en detalle su geografía y sus tribus. Nunca fue parte formal del Imperio romano, pero la influencia romana se expandió ampliamente fuera de los límites formales del imperio. Tácito escribió que un príncipe irlandés exiliado se encontraba en Britania y que regresaría para recobrar el poder. Juvenal nos dice que las armas romanas han sido llevadas más allá de las costas de Irlanda. De haber invadido la isla, los romanos no dejaron demasiadas huellas. La exacta relación entre Roma y las tribus de Hibernia permanece sin esclarecer.

La tradición druida colapsó ante la introducción de la Nueva fe, y los eruditos irlandeses se especializaron en el aprendizaje del latín, hecho que provocó el pronto florecimiento de las prácticas cristianas en los monasterios. Se destacaron los monjes Columbano de Luxeuil y Kevin de Glendalough, que fueron canonizados. Enviaron misioneros a Inglaterra y al continente para difundir las noticias del Florecimiento del aprendizaje, y varios eruditos de otras naciones se acercaron a visitar los monasterios irlandeses.

Alta Edad Media

Durante la Alta Edad Media, la excelencia y el aislamiento de estos monasterios ayudaron a preservar el aprendizaje del latín y al florecimiento de artes como la escritura, la metalurgia, y la escultura. Produjeron tesoros tales como el Libro de Kells, además de orfebrería ornamental y varias cruces talladas en piedra que pueblan la isla. Reinos y tribus entre el siglo y comienzos del .|miniatura|391x391px Esta edad dorada de la cultura irlandesa cristiana fue interrumpida en el por doscientos años de guerras intermitentes con oleadas vikingas, las cuales saquearon monasterios y pueblos.

La era primaria cristiana desde 400 hasta 800 marcó grandes cambios en Irlanda. Niall Noigiallach (fallecido en 450-455) sentó las bases de la hegemonía de la dinastía Uí Néill en la mayoría del centro, el norte y el oeste de Irlanda. Políticamente, el antiguo énfasis de afiliación tribal se reemplazó en el año 700 por el de patrilineal y de trasfondo dinástico. Muchas gentes y reinos poderosos desaparecieron. Los piratas irlandeses acosaron toda la costa occidental británica del mismo modo que los vikingos atacarían posteriormente a Irlanda. Algunos de éstos fundaron reinos completamente nuevos en Pictia, Gales y Cornualles. Se cree que las tribus denominadas Attacotti del sur de Leinster podrían incluso haber servido en la milicia romana entre mitad y finales del 300.

La tradición dice que en el año 432 San Patricio arribó a la isla y que, en años sucesivos, trabajó para convertir a los irlandeses al cristianismo. San Patricio preservó los patrones tribales y sociales de los nativos, codificando sus leyes y cambiando únicamente aquellas que entraban en conflicto con las prácticas cristianas. Se le acredita también el haber introducido el alfabeto romano, el cual permitió a los monjes irlandeses preservar partes de la extensa literatura oral celta.

Intervención vikinga

right|thumb|347x347px|Drakkar, la típica embarcación vikinga. Situación territorial en Irlanda entre mediados del siglo y principios del , con los asentamientos vikingos.|miniatura|382x382px Thorgest (en latín Turgesius) fue el primer vikingo que fundó un reino en Irlanda. Subió por los ríos Shannon y Bann; y allí creó una provincia que abarcaba Úlster, Connacht y Meath, la cual duró desde 831 hasta 845, año en que fue asesinado por Máel Sechnaill mac Máele Ruanaid (Malachy), convirtiéndose este en el nuevo rey de la provincia. thumb|336x336px|Torre irlandesa en Antrim.|izquierda En 848 Malachy, por entonces «rey supremo de Irlanda», derrotó a un ejército escandinavo en Sciath Nechtain. Sosteniendo que su lucha era aliada de la lucha cristiana contra los paganos, pidió apoyo al emperador Carlos el Calvo, aunque no obtuvo resultados.

En 852, los vikingos Ivar y Olaf desembarcaron en la bahía de Dublín y erigieron allí una fortaleza donde hoy se encuentra dicha ciudad (su nombre proviene del irlandés Án Dubh Linn, que significa Charco negro). De este modo, los vikingos fundaron varios pueblos en la costa y al cabo de varias generaciones surgió un grupo mixto de irlandeses y escandinavos (llamados Gall-Gaels, Gall, que en irlandés significa «extranjeros»). Esta influencia se ve reflejada en los nombres escandinavos de muchos reyes irlandeses contemporáneos (por ejemplo, Magnus, Lochlann y Sitric), así como en la apariencia de los residentes de estas ciudades costeras hasta la actualidad.

Irlanda gaélica

En 914, una paz inestable entre los nativos y los escandinavos culminó en una extensa guerra. Los descendientes de Ivar Beinlaus establecieron una dinastía asentada en Dublín, desde donde tuvieron éxito en la posterior conquista del resto de la isla. Este reinado fue finalmente derogado por los esfuerzos conjuntos de Malachy, rey de Meath, y el famoso Brian Boru, quien posteriormente se convirtió en Rey Supremo de Irlanda.

thumb|Entrada del 432 d.C. en los Anales de los cuatro maestros, cronología de la historia de Irlanda recopilada por monjes franciscanos.|329x329px

Una teoría popular postula que las afamadas torres irlandesas fueron creadas para guarecerse de los ataques vikingos. Si un vigía instalado en la torre avistaba una fuerza vikinga, la población local (o al menos el clérigo) entraba y usaba una escalera que se podía levantar desde dentro. Las torres podrían haber sido usadas para almacenar reliquias religiosas y demás.

Beltane o Bealtaine (en irlandés ‘Buenfuego’) era un antiguo día festivo irlandés que se celebraba el 1 de mayo. Para los celtas, Beltane marcaba el comienzo de la temporada del verano pastoral, cuando las manadas de ganado se llevaban hacia los pastos de verano y a las tierras de pasto de las montañas. En irlandés moderno Mi na Bealtaine (mes de Bealtaine) es el nombre del mes de mayo. A menudo, se abrevia el nombre del mes como Bealtaine, conociendo al día festivo como Lá Bealtaine. Una de las principales actividades de la festividad consistía en encender hogueras en las montañas y colinas con un ritual y significado político en Oidhche Bhealtaine (La víspera de Bealtaine).Danaher, Kevin (1972) The Year in Ireland: Irish Calendar Customs Dublin, Mercier. ISBN 1-85635-093-2 pp.86-127Chadwick, Nora (1970) The Celts London, Penguin. ISBN 0-14-021211-6 p. 181 En gaélico escocés moderno, se usa solo Lá Buidhe Bealtaine (el día amarillo de Bealltain) para describir el primer día de mayo.

Durante la mayor parte de este período, Irlanda fue un mosaico de clanes y tribus organizados en torno a cuatro provincias históricas que competían continuamente por el dominio del territorio y los recursos: Leinster (), Connacht (), Munster () y Úlster ().

A finales del se produjo la conocida invasión normanda, que situaría a una parte importante de la isla bajo el poder de la nobleza cambro-normanda. Esta zona controlada por los invasores recibió el nombre de Señorío de Irlanda. Sin embargo, durante los siglos siguientes, la Irlanda gaélica recuperaría terreno, bien mediante la conquista, o mediante la asimilación cultural de los recién llegados. A finales del , únicamente una pequeña franja de terreno en torno a Dublín (conocida como «La Empalizada») quedaba fuera de la influencia gaélica.

Intervención inglesa

Al principio Irlanda estuvo dividida políticamente en pequeños reinos. Durante la segunda mitad del primer milenio emergió un reino nacional como poder concentrado en las manos de tres dinastías regionales pujando por el control total de la isla. Luego de perder la protección de Muirchertach MacLochlainn, un rey de Irlanda asesinado en 1166, una de las dinastías de Leinster llamada Diarmuid MacMorrough (fue el rey de Leinster.) decidió invitar a un caballero normando para que les asistiera contra sus rivales locales. Esta invitación a Ricardo de Clare provocó consternación al Rey Enrique II de Inglaterra, quien, temiendo la creación de un Estado normando rival, invadió Irlanda para imponer su autoridad. Este hecho provocó el fin de los «Reyes Supremos Irlandeses» y comenzó el periodo que culminó con ocho siglos de dominación inglesa sobre la isla, convirtiendo así a Dermot MacMurrough en el traidor más notorio de la historia de Irlanda.

Por el poder que le concedía la bula papal Laudabiliter, el 18 de octubre de 1171, Enrique desembarcó con una gran flota en Waterford, convirtiéndose en el primer rey inglés en pisar territorio irlandés. Tanto Waterford como Dublín fueron proclamadas «Ciudades Reales». Enrique otorgó sus territorios irlandeses a su hijo menor, Juan, con el título de Señor de Irlanda. Cuando Juan sucedió inesperadamente a su hermano como rey de Inglaterra, Irlanda pasó directamente a la Corona inglesa.

Los cambro-normandos controlaron inicialmente gran parte de la isla, pero con el correr del tiempo los irlandeses nativos recobraron parte del territorio de las afueras de La Empalizada (The Pale, una región de autoridad inglesa que rodeaba Dublín). No obstante, los señores cambro-normandos terminaron por adoptar el idioma y costumbres irlandesas, llegando a ser conocidos como «más irlandés que los irlandeses» (del latín hiberniores hibernis ipsis). Debido a la práctica de la exogamia, sus descendientes se convirtieron en hiberno-normandos, los cuales terminaron por ser conocidos como «Viejos ingleses».