Emil Cioran (), a veces llamado de forma afrancesada Émile Cioran (Rășinari, 8 de abril de 1911-París, 20 de junio de 1995), fue un escritor y filósofo pesimista de origen rumano. La mayoría de sus obras se publicaron en lengua francesa, debido a que Cioran vivió la mayor parte de su vida en París, Francia desde 1941 hasta su muerte.
Primeros años miniatura|250px|Lugar de nacimiento en Răşinari, Rumania.
Cioran nació en la localidad de Rășinari (en húngaro, Resinár; en alemán: Städterdorf) en el condado transilvano de Sibiu, que en ese entonces era parte del Reino de Hungría (territorio del Imperio austrohúngaro) hasta que se puso en vigor el Tratado de Trianón en 1921, cuando fue entregada a Rumania. Fue hijo de Emiliano Cioran, un sacerdote ortodoxo rumano, y de Elvira Cioran, originaria de Veneția de Jos, una comuna cerca de Făgăraș, también rumana.
Después de estudiar humanidades en el Colegio Gheorghe Lazar en Sibiu (durante el dominio austríaco llamada en alemán Hermannstadt), Cioran, de diecisiete años, comenzó a estudiar filosofía en la Universidad de Bucarest. A su entrada en la universidad, se reunió con Eugène Ionesco y Mircea Eliade, los tres se convertirían en amigos de por vida. En 1937, continuaba sus estudios en el Instituto Francés en París, donde vivió la mayor parte del resto de su vida. «No tengo nacionalidad, el mejor estatus posible para un intelectual».
Cioran tenía un buen dominio del alemán. Sus primeros estudios giraban en torno a Immanuel Kant, Arthur Schopenhauer y, sobre todo, Friedrich Nietzsche. Se convirtió en un agnóstico, tomando como un axioma «la inconveniencia de la existencia». Durante sus estudios en la Universidad, fue influido por la obra de Georg Simmel, Ludwig Klages y Martin Heidegger, pero fue el filósofo ruso Lev Shestov (más conocido en español como León Chestov) quien añadió que la vida es arbitraria al sistema central del pensamiento de Cioran. A continuación, se graduó con una tesis sobre Henri Bergson. Sin embargo, Cioran rechazó más tarde a Bergson, alegando que este no comprendía la tragedia de la vida.
Sus primeros trabajos se publicaron en rumano, pero posteriormente escribiría exclusivamente en francés. Su estilo se basa en afirmaciones cortas y aforismos, fuertemente influidos por Friedrich Nietzsche y el pesimismo y el antinatalismo de Arthur Schopenhauer o Philipp Mainländer.
Origen de la inicial M. en su firma Poco después de su debut en francés, Cioran comenzó a firmar sus volúmenes como «E. M. Cioran», lo que dio a entender que la inicial M representaba algún nombre francés o rumano, probablemente Michel o Mihai. En realidad, la inicial M de la firma del escritor no coincide con ningún nombre real y fue adoptada por el filósofo por una razón exclusivamente fonética y de representación. Según confesó a su traductora y amiga Sanda Stolojan en 1984, en francés «Émile» tiene una resonancia cálida, en total oposición con el carácter de sus obras. E. Cioran habría sido inapropiado, señala Sanda Stolojan en su diario parisino Nubes sobre balcones; el autor pensó en E. M. Forster, y adoptó las mismas iniciales. Este es el origen real de la letra «M». De aquí surgiría un malentendido que se ha propagado por páginas web, diccionarios bibliográficos y artículos de enciclopedias, que aún refieren la existencia de un hipotético nombre Mihai o Michel del filósofo.Cf. Sanda Stolojan, Nubes encima de balcones. Diario de exilio parisino, Bucarest, ed. Humanitas, 1996, p. 191.
Carrera Berlín y Rumania En 1933, obtuvo una beca para la Universidad de Berlín, donde entró en contacto con Klages y Nicolai Hartmann. Durante su estancia en Berlín, se interesó por las medidas adoptadas por el régimen nazi, contribuyó con una columna para Vremea, tratando el tema, donde Cioran confesó que «no hay ningún político de hoy en día que yo vea como más simpático y admirable que Hitler»,Cioran, 1933, en Ornea, p. 191. al tiempo que expresó su aprobación por la Noche de los cuchillos largos —«lo que perdería la humanidad si se tomaran las vidas de unos pocos imbéciles»—,Cioran, 1934, en Ornea, p. 192. y, en una carta escrita a Petru Comarnescu, se describió como «un hitlerista».Cioran, 1933, en Ornea, p. 190. Emil tenía puntos de vista similares sobre el fascismo italiano, por lo cual festejó su victoria en la segunda guerra ítalo-abisinia, alegando que «el fascismo es un shock, sin el cual Italia tiene un compromiso comparable a la Rumania de hoy».Cioran, 1936, en Ornea, p. 192.
El primer libro de Cioran, En las cumbres de la desesperación (también traducido como En las cimas de la desesperación), se publicó en Rumania en 1934. Galardonado con el Premio de la Comisión y el Premio de Jóvenes Escritores, fue una de las mejores obras narradas por un joven escritor inédito. Sucesivamente, sus obras El libro de los delirios (1935), La transfiguración de Rumania (1936) y De lágrimas y de santos (1937) se publicaron en Rumania.
Aunque Cioran nunca fue un miembro del grupo, fue durante ese tiempo en Rumania cuando comenzó a sentir interés por las ideas presentadas por la Guardia de Hierro, una organización de la extrema derecha cuyo nacionalismo e ideología apoyó hasta los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, a pesar de su desaprobación de los métodos violentos.
Cioran revisa La transfiguración de Rumania en su segunda edición, publicada en la década de 1990, la eliminación de numerosos pasajes que consideraba extremistas o «pretenciosos y estúpidos». En su forma original, el libro expresó su simpatía por el totalitarismo,Ornea, p. 40. un punto de vista que también estuvo presente en varios artículos que Cioran escribió en esa época,Ornea, pp. 50-52 y 98. y que tiene por objeto establecer «la urbanización y la industrialización» como «las dos obsesiones de un aumento de las personas».Cioran, en Ornea, p. 98.
Francia miniatura|250px|21 rue de l'Odéon.
Después de volver de Berlín (1936), Cioran enseñó filosofía en el Andrei Saguna, la escuela secundaria en Braşov, por un año. En 1937 viajó a París con una beca del Instituto Francés de Bucarest, que se prolongó hasta 1944. Después de una breve estancia en su país de origen (noviembre de 1940/febrero de 1941), Cioran nunca volvería a él. El 28 de noviembre de 1940 grabó un discurso para la empresa estatal de radio rumana, centrado en el retrato de Corneliu Zelea Codreanu, exlíder del movimiento de la Guardia de Hierro, asesinado en 1938.Cioran, 1940, en Ornea, p. 197.
En 1940 comenzó a escribir El manual apasionado, que terminó en 1945. Iba a ser el último libro escrito en rumano, idioma que prefería para lidiar con el pesimismo y la misantropía a través de delicados y líricos aforismos. Solo los libros publicados en francés fueron muy apreciados no solo por su contenido, sino también por su estilo lleno de lirismo y un encantador uso de la lengua.
En 1949 su primer libro en francés, Una breve historia de la decadencia, fue publicado por Gallimard y galardonado con el Premio Rivarol en 1950.
Más tarde renunció no solo a su apoyo a la Guardia de Hierro, sino también a sus ideas nacionalistas. En una entrevista en 1972, lo condenó como «un conjunto de movimientos, más que eso, una secta demente», y confesó: «Me di cuenta entonces […] lo que significa ser transportado por la ola, sin el menor asomo de convicción. […] Ahora soy inmune a ella».Cioran, 1972, en Ornea, p. 198.
El Barrio Latino de París se convirtió en residencia permanente de Cioran. Vivió la mayor parte de su vida aislado, evitando al público. Sin embargo, aún mantenía numerosos amigos con los que conversaba y mantenía correspondencia con frecuencia, como Mircea Eliade, Eugène Ionesco, Paul Celan, Samuel Beckett, Henri Michaux y Fernando Savater, entre otros.
Está enterrado en el cementerio de Montparnasse.
Pensamiento Principales temas y estilo E. Cioran no se consideraba un filósofo en el sentido ortodoxo del término; ni siquiera escritor.«Conversaciones con Emil M. Cioran», en A Parte Rei. Provocador a ultranza, este pensador rumano animó durante su vida innumerables controversias contra lo establecido, contra las ideas constituidas en norma o el dogmatismo. Fascinado por instaurar un pensamiento a contracorriente, en el cual el cinismo tiene un lugar preponderante, escribió su obra aforística sin concesión alguna. Entre Diógenes de Sinope, el Cínico, y Epicuro de Samos, funda una filosofía, en el , afín a la de esos filósofos helénicos, en la que la amargura era sublimada por la ironía.
Criado desde su nacimiento en Rasinari (1911), pueblo olvidado de las profundidades de Transilvania, Cioran vive con horror el traslado a Bucarest para asistir al Liceo. Separado tan tempranamente de lo que él consideraba un «paraíso», perdería para siempre la alegría de vivir, pues fueron esos sus únicos años felices. A pesar de lo que muchos creen, nunca formó parte de la Guardia de Hierro.Emil Michel Cioran, Conversaciones, Tusquets, Barcelona, 1996, p. 14.
Sus obras representan a menudo una atmósfera de tormento, un estado que Cioran mismo experimentó, y llegó a estar dominada por el lirismo y, a menudo, la expresión de los sentimientos intensos e incluso violentos. Los libros que escribió, en especial en rumano, muestran esta última característica. Preocupado por los problemas de la muerte y el sufrimiento, se sintió atraído por la idea del suicidio, creyendo que era una idea que podría ayudarlo una sola vez en la vida, una idea que él explora totalmente En las cumbres de la desesperación y en El aciago demiurgo, que contiene una sección de aforismos dedicados al suicidio.
La alienación humana, el más destacado de los temas presentado por Jean-Paul Sartre y Albert Camus, es formulado en 1932 por el joven Cioran: «¿Es posible que la existencia sea nuestro exilio y la nada sea la casa?» (De lágrimas y de santos).
Las obras de Cioran abarcan muchos y variados temas, así: el pecado original, el sentido trágico de la historia, el fin de la civilización, la negativa del consuelo por la fe, la obsesión por la vida eterna, como una expresión del hombre metafísico, el exilio, etc.
Fue un pensador apasionado de la historia; de la lectura de los escritores asociados con el período de «decadencia». Uno de esos escritores fue Oswald Spengler, quien influyó en la filosofía política de Cioran, pues le ofreció gnósticas reflexiones sobre el destino del hombre y la civilización.
En cuanto a Dios, Cioran ha señalado que «sin Bach, Dios sería una figura completa de segunda clase», y que «la música de Bach es el único argumento que lo justifica, la creación del Universo no puede considerarse un fracaso total».Cioran, 4 de diciembre de 1989, en Newsweek.
William H. Gass calificó la obra de Cioran como «una filosofía romántica de los temas modernos de la alienación, el absurdo, el aburrimiento, la futilidad, la decadencia, la tiranía de la historia, la vulgaridad del cambio, la conciencia como agonía, la razón como enfermedad».
Saint-John Perse lo llamó «el mejor escritor francés en honor a nuestra lengua desde la muerte de Paul Valéry».Ilinca Zarifopol-Johnston, Searching for Cioran, Indiana University Press, p. 6.
En sus escritos destacó su especial predilección por dos pueblos, el ruso y el español, en su virtud de «pueblos derrotados».
En España marcó profundamente al filósofo Fernando Savater; este escribió un ensayo (Ensayo sobre Cioran, Espasa-Calpe, 1992) sobre él, tradujo y prologó algunas de sus obras. En México fue traducido por Esther Seligson. En Venezuela, al ser publicados los Silogismos de la amargura, en la década de los setenta, Cioran gozó de amplio reconocimiento.
Se lo relaciona comúnmente con otros autores rumanos, como Tristan Tzara.
Tal es el desapego que marcó su vida, que decidió cambiar su lengua madre por el francés. Incluso cuando Stalin murió y Rumania se vio libre de la ocupación soviética, su único sentimiento fue el de pesadumbre.