La Anglo-Persian Oil Company (APOC, «Compañía de Petróleos Anglo-Persa») fue una empresa inglesa fundada en 1908 tras el descubrimiento de un gran campo petrolífero en el shahrestán iraní de Masyed Soleimán. La APOC fue la primera empresa en extraer petróleo de Irán. En 1935, la APOC fue rebautizada como Anglo-Iranian Oil Company (AIOC, «Compañía de Petróleos Anglo-Iraní»), y en 1954 se transformó en British Petroleum Company, uno de los antecedentes de la actual BP.

La concesión D'Arcy thumb|left|130px|William Knox D'Arcy. En 1901, el millonario londinense William Knox D'Arcy negoció con el sah de Persia Mozaffareddín Shah Qayar, una concesión petrolera por la que adquirió el derecho exclusivo de prospección durante 60 años en una vasta área que incluía la mayoría del territorio iraní a cambio de 20 000 libras esterlinas (2,17 millones de euros de 2012), una cantidad equivalente en acciones de la compañía de D'Arcy y la promesa de un 16 % de los beneficios futuros.

D'Arcy contrató al geólogo George Bernard Reynolds para hacer las prospecciones en el desierto iraní, en condiciones muy duras: «la viruela hacía estragos, los bandidos y los señores de la guerra imponían su ley, apenas había agua disponible y las temperaturas se disparaban a menudo por encima de 50 °C». Tras varios años de exploraciones, la fortuna de D'Arcy mermó, obligándolo a vender la mayor parte de sus participaciones en la compañía escocesa Burmah Oil Company.

En 1908, habiendo gastado más de 500 000 libras en Irán sin hallar petróleo, D'Arcy y Burmah decidieron abandonar las exploraciones persas. A principios de mayo enviaron un telegrama a Reynolds para notificarle el fin de los fondos y ordenarle «cesar los trabajos, despedir al personal, desmontar todo lo que valiere la pena transportar a la costa para el envío y regresar a casa.» Reynolds retrasó el acatamiento de las instrucciones y, en un golpe de suerte, dio con petróleo poco después, el 26 de mayo de 1908.Kinzer, All the Shah's Men (2003), pp.48-9.

thumb |right |240px |Primera extracción de petróleo en Masyed Soleimán. Creación de la APOC El , Burmah Oil creó la empresa filial Anglo-Persian Oil Company (APOC) y sacó a la venta acciones de la misma.

La producción a gran escala del petróleo persa comenzó por fin en 1913, apoyándose en una refinería construida en Abadán —que durante 50 años fue la mayor refinería del mundo—. Poco antes de la Primera Guerra Mundial, los gerentes de la APOC entablaron negociaciones con el primer lord del Almirantazgo del imperio británico, Winston Churchill, quien buscaba modernizar la armada británica remplazando en tres años el carbón por el petróleo como combustible de la flota, a la que quería además liberar de su dependencia del suministro de las compañías Standard Oil Company y Royal Dutch Shell. El gobierno británico inyectó nuevos capitales a la APOC a cambio de la seguridad en el aprovisionamiento de combustible para sus barcos, adquiriendo así una participación mayoritaria en la empresa. El acuerdo entre el gobierno británico y la APOC tenía una duración de 20 años. El gobierno británico se convirtió además en el poder en la sombra tras la compañía. thumb |right |240px |Trabajadores del petróleo iraní en 1908. La Anglo-Persian Oil Company adquirió el 50 % de las acciones de la Compañía Turca de Petróleo (Turkish Petroleum Company), organizada en 1912 por el empresario de origen armenio Calouste Gulbenkian para explorar y desarrollar los recursos petrolíferos del imperio otomano. Tras la interrupción causada por la guerra, la empresa se rebautizó en 1927 como Iraq Petroleum Company.

En 1920, la APOC adquirió una concesión petrolera en el norte de Irán que había sido prometida en 1916 al georgiano Akaki Khoshtaria, súbdito ruso antes de la Revolución de 1917. Para gestionar la adquisición, la APOC creó una nueva filial, la North Persia Oil Company. Sin embargo, la nueva compañía fue rechazada por las autoridades iraníes, dando pie a un persistente conflicto en torno al petróleo iraní del mar Caspio.

thumb |left |120px |Winston Churchill en 1912. Durante estos años, se extendió en Irán la oposición popular a la concesión de D'Arcy y al acuerdo por el que Irán recibía solo el 16 % de los beneficios. La dependencia de la renta petrolera para los planes de desarrollo industrial y otras reformas modernizadoras aguzó los recelos del gobierno iraní, carente de control sobre la industria petrolera, hacia las actividades de la APOC en Irán. El clima de insatisfacción generalizada parecía sugerir la posibilidad de una revisión radical de los términos de la concesión. Además, la ordenación del régimen fiscal iraní había mermado la efectividad de la práctica de la APOC de recortar los avances de sus regalías cuando las reclamaciones de la empresa no eran atendidas.

En 1923, Burmah Oil Company empleó a Winston Churchill como asesor para cabildear en el gobierno británico y adquirir los derechos exclusivos sobre los recursos petroleros iraníes, empeño en el que tuvo éxito. En 1925, la Compañía Turca de Petróleos logró la concesión por el gobierno bajo mandato británico de los recursos petroleros de Mesopotamia. TPC halló petróleo el 14 de octubre de 1927. Al año siguiente, la participación de la APOC en TPC —llamada ya Iraq Petroleum Company— se redujo al 23,75 % como resultado de los cambios geopolíticos tras la partición del imperio otomano y del Acuerdo de la Línea Roja.

Renegociación de las condiciones por Irán Las tentativas persas por revisar la concesión petrolera en términos más favorables para Irán desembocaron en prolongadas negociaciones llevadas a cabo en Teherán, Lausana, Londres y París entre Abdolhosein Teymurtash —ministro de la Corte de Irán entre 1925 y 1932, así como ministro de Asuntos Exteriores— y John Cadman, presidente de APOC entre 1928 y 1932.Winstone, H. V. F., & Freeth, Z. (2017). Kuwait: Prospect and Reality. Routledge.Elm, M. (1994). Oil, power, and principle in Iran: Iran’s oil nationalization and its aftermath. Syracuse University Press. thumb |right |120px |Abdolhosein Teymurtash. El argumento fundamental aducido por Irán para renegociar la concesión a D'Arcy era que su riqueza nacional estaba siendo echada a perder por una concesión otorgada en 1901 por un gobierno no constitucional que había sido forzado a aceptar condiciones injustas bajo coacción. Para reforzar su posición en las conversaciones con los británicos, Teymurtash se apoyó en expertos del sector petrolero franceses y suizos.

Irán reclamaba una revisión de las condiciones por la que recibiese el 25 % del total de las acciones de la APOC. Frente a las objeciones británicas, Teymurtash recalcaba que «si esta fuera una nueva concesión, el gobierno persa insistiría no en un 25 % sino en partes iguales. Teymurtash pedía también un interés mínimo garantizado del 12,5 % sobre los dividendos de las acciones de la empresa, más un flujo de suministro de media tonelada por segundo del petróleo producido. Además, especificaba que la compañía debía reducir el área de la concesión, con la intención de limitar las actividades de la APOC al suroeste iraní, de modo que Irán pudiera atraer a otras compañías para que desarrollasen campos petrolíferos en condiciones más favorables a sus intereses en áreas fuera de la concedida a la Anglo-Persian Oil Company. thumb |left |240px |Asamblea Consultiva Nacional iraní (1930). Aparte de reclamar una participación más equitativa de los beneficios de la sociedad, un asunto que no escapó a la atención de Teymurtash fue que el flujo de transacciones entre la APOC y sus distintas filiales privaba a Irán de hacerse una idea cabal del total de los ingresos de la APOC. Por ello, exigía que la empresa se registrase en Teherán además de en Londres, y que los derechos de transporte del petróleo retornasen en exclusiva al gobierno iraní. De hecho, en medio de las negociaciones de 1930, la Asamblea Consultiva Nacional aprobó una resolución por la que las compañías extranjeras deberían pagar tasas de un 4 % sobre los beneficios potenciales obtenidos en Irán.

Frente a las maniobras dilatorias británicas, las autoridades iraníes decidieron poner de manifiesto su descontento redoblando sus apuestas. Además de permitir finalmente a la prensa la publicación de editoriales críticos con las condiciones de la concesión D'Arcy, una delegación compuesta por el propio Reza Shah y de distintos notables políticos y periodistas se desplazó a las inmediaciones de los campos petrolíferos para inaugurar una carretera, con instrucciones de abstenerse de visitar las instalaciones petroleras a modo de protesta.

En 1931, Teymurtash —de viaje en Europa para inscribir al príncipe heredero Mohammad Reza Pahlaví en un internado suizo— decidió aprovechar la ocasión para tratar de concluir las negociaciones. Según Cadman, Teymurtash trabajó con dedicación febril pero de manera diligente para resolver todas las cuestiones pendientes, pese a lo cual no logró más que un acuerdo de principios, mientras las cifras clave y los pagos globales quedaban sin arreglar:

Si bien Teymurtash recibió la impresión de que, tras cuatro años de discusiones exhaustivas y minuciosas, había logrado encarrilar las negociaciones hacia un final concluyente, las últimas reuniones en Londres resultaron en un callejón sin salida.

El asunto llegó a su punto crítico en 1931, cuando el efecto combinado de una superabundancia del suministro de petróleo en el mercado mundial y de la desestabilización económica de la Gran Depresión produjeron fluctuaciones que redujeron drásticamente los ingresos anuales recibidos por el estado iraní hasta un quinto de lo obtenido el año anterior. En 1931, la APOC informó al gobierno iraní que las regalías que pagaría ese año ascenderían a apenas 366 782 libras esterlinas , mientras que los impuestos abonados en el mismo período al gobierno británico eran de cerca de 1 millón de libras. Además, al tiempo que los beneficios de la compañía declinaban en ese año en un 36 %, la renta pagada al gobierno iraní se redujo en un 76, a causa de las prácticas contables de la empresa. La repentina caída en las regalías parecía confirmar las sospechas de mala fe, por lo que Teymurtash decía que ambas partes deberían renegociar sus acuerdos.

Fue entonces cuando Reza Shah buscó afirmar su autoridad inmiscuyéndose de manera dramática en las negociaciones. En noviembre de 1932, el monarca asistió a una reunión del consejo de ministros en la que reprendió a Teymurtash por su fracaso en obtener un acuerdo y dictó al gabinete una carta por la que se cancelaba la concesión D'Arcy. El gobierno iraní notificó a la APOC que abandonaba las negociaciones y exigió la cancelación de la concesión. El gobierno británico se sumó al litigio de parte de la APOC, rechazó la cancelación y llevó el asunto a la Corte Permanente de Justicia Internacional de La Haya, aduciendo que se consideraba «con derecho a tomar todas las medidas que requiriere la situación para proteger a la compañía». La Corte era un instrumento de la Sociedad de Naciones, organismo dominado por los vencedores de la Primera Guerra Mundial. El entonces ministro plenipotenciario iraní, Hasán Taqizadé, hizo saber a Londres que la cancelación era una maniobra destinada tan solo a acelerar las negociaciones y que para Irán sería un suicidio político retirarse de las mismas.

La Haya designó como mediador al ministro de Exteriores checoslovaco Edvard Beneš, que puso la disputa en suspenso para dar ocasión a las partes de alcanzar un acuerdo. El jefe del estado iraní, Reza Shah, que hasta entonces exigía con rotundidad la cancelación, accedió súbitamente a las demandas británicas, para gran decepción de su gabinete. John Cadman visitó Irán en abril de 1933 y mantuvo una audiencia privada con el shah. De esta manera, se alcanzó un nuevo acuerdo el cual fue ratificado por la Asamblea Consultiva el día 28 de mayo y sancionado por el monarca al día siguiente.