Martín Miguel Juan de Mata Güemes Montero Goyechea y la Corte (Salta, Virreinato del Río de la Plata, 8 de febrero de 1785 - Cañada de la Horqueta, Salta, Provincias Unidas del Río de la Plata, 17 de junio de 1821), conocido como Martín Miguel de Güemes, fue un militar y político argentino que cumplió una destacada actuación en la guerra de Independencia de la Argentina. Durante siete años (1814-1821) fue el primer gobernador de la provincia de Salta,La entonces Intendencia de Salta del Tucumán, con capital en la ciudad de Salta incluía la totalidad de las jurisdicciones territoriales de los cabildos de Salta, Jujuy, Orán (parte de la actual provincia de Salta), Tarija (actual Bolivia), Santa María (parte de la actual provincia de Catamarca) y el Territorio de los Andes (jurisdicción desde la Puna saltojujeña hasta las costas del océano Pacífico). antes de la declaración de las autonomías provinciales de Jujuy, Tarija y Puna de Atacama, jurisdicciones que comprendía. Su carrera militar inició con las invasiones inglesas, luego fue uno de los oficiales del Ejército del Norte, al mando de Belgrano. Comisionado San Martín a combatir en Perú con el Ejército de los Andes, lo nombró general en jefe del Ejército de Observación sobre el Perú a cargo de la defensa y contención de los realistas en el noroeste argentino y el Alto Perú. Libró allí la conocida Guerra gaucha, deteniendo seis invasiones del ejército español, conservando el resto del actual territorio argentino libre de invasores realistas. Libró numerosas batallas con recursos económicos locales, y recurriendo a gauchos y patricios de Salta, Jujuy y Tarija. Es el máximo prócer de la historia de la provincia de Salta, y uno de los tres próceres a nivel nacional honrados con un día feriado en su homenaje, dada su actuación en la guerra de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Biografía

Familia e infancia thumb|right|250px|Escudo de armas de la familia Güemes.

Se crio en una familia acomodada. Su padre, español, Gabriel de Güemes Montero (Abionzo, en la región española de Cantabria; 21 de mayo de 1748), era un hombre ilustrado y fue designado Tesorero de la Real Hacienda en la Intendencia de Salta del Tucumán, a instancia de los Infinitos, familia jujeña a la que pertenecía su esposa.

Su madre, María Magdalena de Goyechea y de la Corte, era de origen jujeño y perteneciente al llamado Clan de los Infinitos, que detentaba y otorgaba cargos políticos y amplias posesiones y encomiendas en territorio jujeño. Descendía además del fundador de San Salvador de Jujuy, Francisco de Argañaraz y Murguía, de ascendencia vasca.Se la conoció con el apelativo de "La Tesorera" y su apoyo en recursos políticos, humanos y económicos fue de gran importancia para su hijo y para la Guerra Gaucha.

En cuanto al su nombre, fue bautizado con tres: era Martín Miguel Juan de Mata, este último en honor a un santo francés del , y no formaba parte del apellido o patronímico paterno, que era de Güemes Montero.

Inicios de su carrera militar Martin Miguel de Güemes fue un militar de carrera, no solamente un líder rural de milicias gauchas o montoneras, como algunos sostienen en demérito de su figura. Su táctica y estrategia militar se mostró exitosa en regiones montañosas y manejo de la caballería, muy distinta a la europea de "combate regular" en llanura que manejaban los ejércitos realistas y los militares porteños. En ese sentido las milicias gauchas del Norte Argentino, conocedoras del terreno y de las sendas, se mostraron especialmente idóneas.

A los catorce años de edad Martín Miguel de Güemes se enroló en el Regimiento Fijo de Infantería, cuyo cuartel central estaba en Buenos Aires pero tenía un destacamento en Salta desde 1781.

En 1805 fue enviado con su regimiento a Buenos Aires, ya que el Virrey del Río de la Plata, Rafael de Sobremonte, temía un ataque inglés, dónde tuvo una destacada actuación.

Durante la primera de las invasiones inglesas al Virreinato del Río de la Plata, en 1806, Güemes participó en la Reconquista de Buenos Aires, donde protagonizó una curiosa hazaña: al ver que el barco inglés Justine había encallado por una bajante repentina del río, dirigió una carga de caballería y lo abordó. Fue una de las muy pocas veces en que un buque de guerra fue capturado por una partida de caballería.

Al año siguiente, luchó también en la Defensa de la ciudad frente a la Segunda Invasión Inglesa, en 1807. Después del rechazo, Güemes cayó enfermo y en noviembre murió su padre. Ambas circunstancias hicieron que pidiera el traslado a Salta, lo que le fuera concedido el 10 de marzo de 1808.

El 5 de diciembre de 1808 figuraba en Salta como parte del Regimiento de Infantería y teniente del Cuerpo de Granaderos del virrey Liniers, creado durante las invasiones inglesas.

El rechazo en el puerto de las invasiones inglesas, donde fue fundamental el rol de la población además del militar, sin duda le fue de provecho para resistir las seis invasiones realistas que entre 1814 y 1821 —en un campo de batalla mucho más amplio y sostenido en el tiempo— supo rechazar en los territorios de Salta, Jujuy y Tarija.

Primera campaña al Alto Perú Después del estallido de la Revolución de Mayo de 1810, la Primera Junta surgida en Buenos Aires envió rápido la Primera expedición auxiliadora al Alto Perú.

Güemes, como integrante del Ejército del Norte y militar de carrera, fue puesto por el general Manuel Belgrano al mando de una vanguardia en la Quebrada de Humahuaca (en la actual Jujuy) y en los valles de Tarija y Lípez (actual territorio de Bolivia), impidiendo la comunicación entre los contrarrevolucionarios y los realistas altoperuanos. En el triunfo de los patriotas en la batalla de Suipacha, librada el 7 de noviembre de 1810, la participación del entonces capitán Güemes fue decisiva.

Permaneció en la zona de la Quebrada hasta después de la derrota del Ejército del Norte en la Batalla de Huaqui, el 19 de junio de 1811, y asistió la retirada de los patriotas asegurando Jujuy y Salta. Allí comenzó su famosa guerra de recursos, con la que retrasaría el avance de los invasores españoles.

Güemes y los regimientos a su cargo, siguiendo órdenes del general Juan Martín de Pueyrredón, comandante del Ejército del Norte, el 18 de enero de 1812 recuperaron Tarija. La ciudad había caído en poder de los partidarios del virrey del Perú, José Fernando de Abascal. Asegurada la plaza tarijeña para las fuerzas patriotas, se reintegró al Ejército con un botín de 300 hombres, 500 fusiles y dos cañones tomados del ejército realista, y fueron obligados a retirarse hasta San Salvador de Jujuy debido al avance de las tropas realistas comandadas por José Manuel de Goyeneche, conde de Guaqui, que superaban ampliamente en número al Ejército de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Traslado a Buenos Aires En febrero de 1812, Manuel Belgrano fue nombrado por el Primer Triunvirato jefe del Ejército del Norte en reemplazo del general Pueyrredón. Güemes y otros oficiales, como Luis Burela y Apolinario Saravia, llevaron adelante una guerra de recursos con los que retrasaron las avanzadas realistas. Este tiempo fue bien aprovechado por el general Belgrano, no solamente para cortar los recursos a las fuerzas españolas, sino también para preparar al Ejército del Norte con levas de hombres, caballería y hasta fabricación de pólvora y obuses. No obstante, recibió órdenes del Triunvirato y su ministro Bernardino Rivadavia, de retirarse hasta Córdoba. Comenzó su retirada ordenando el Éxodo Jujeño, dejando tierra arrasada a la llegada del grueso del Ejército Realista al mando del general Pío Tristán. Éste no le dio tiempo a evacuar la ciudad de Salta ni el Valle de Lerma, que fueron ocupados por los realistas.

Mientras tanto, Belgrano había ordenado el traslado de Güemes a Buenos Aires, y dispuso su integración al Estado Mayor General.

Varios dirigentes tucumanos, entre ellos Bernabé Aráoz, convencieron a Belgrano de desviarse hacia San Miguel de Tucumán, donde obtuvo la primera gran victoria de la causa patriótica en suelo argentino: la Batalla de Tucumán, en 1812,Nunca más los realistas lograron avanzar tan hacia el sur como lo hicieron en Tucumán. y de la batalla de Salta, de febrero de 1813, en que la totalidad del ejército enemigo se rindió al Ejército del Norte.

A raíz de la orden emitida por el gobierno de Buenos Aires y finalmente desobedecida por Belgrano,A raíz del éxito de Belgrano contrariando las órdenes recibidas por el Primer Triunvirato, un golpe de Estado, dirigido por José de San Martín y Carlos María de Alvear logró el reemplazo del gobierno por un Segundo Triunvirato, más decidido a enfrentar a los realistas en el norte y en la Banda Oriental. los oficiales salteños pudieron observar que los gobiernos de Buenos Aires estaban dispuestos a sacrificar inclusive una provincia para salvar su propia situación política. Desde entonces, sus lealtades estuvieron orientadas más hacia los jefes que operaban en el norte —como los generales Belgrano y San Martín cuando ocuparon la jefatura del Ejército del Norte. Apoyaría también a San Martín cuando éste planeó su «plan continental», que consistía en destruir el núcleo de la resistencia y las ofensivas realistas en Lima, atacándola desde Chile.

Tercera campaña al Alto Perú e inicio de la Guerra Gaucha Tras el fracaso de la segunda expedición auxiliadora al Alto Perú dirigida por Belgrano, Güemes fue ascendido a teniente coronel y enviado al norte, a incorporarse a las divisiones de caballería del Ejército del Norte en San Miguel de Tucumán. San Martín lo nombró al mando de la vanguardia, en reemplazo de Manuel Dorrego, quien había sido sancionado y desterrado por indisciplina. San Martín le encomendó el mando de la avanzada del río Pasaje o río Juramento, en Salta, donde el Ejército del Norte y todo su Estado Mayor, liderado por Belgrano, había jurado obediencia a la Asamblea del Año XIII y a la Bandera Nacional. Poco después, asumió también el mando de las partidas que operaban en el Valle de Lerma. De este modo iniciaba la Guerra Gaucha contra los realistas, ayudado por líderes patricios, regimientos de Patriotas, Pardos y Morenos, Dragones formados por Belgrano y gauchos de las provincias de Salta, Jujuy y Tarija como Luis Burela, Apolinario Saravia, José Ignacio Gorriti o Pablo Latorre.

Güemes se presentó en Salta como decidido partidario de la causa patriótica de las Provincias Unidas del Río de la Plata, pero con escasos recursos económicos suministrados por el Directorio porteño. Rechazó los avances del general Joaquín de la Pezuela —luego Virrey del Perú— y posibilitó el inicio de un nuevo avance, la llamada tercera expedición auxiliadora al Alto Perú. Bajo el mando del general José Rondeau, nuevo jefe del Ejército del Norte, Güemes tuvo un papel destacado en el triunfo de la batalla de Puesto del Marqués.

Por diferencias con Rondeau, las fuerzas de Güemes se retiraron a combatir en la Puna jujeña y el norte de Salta, mientras que el Ejército del Norte, avanzaron hacia el Alto Perú. Estas diferencias dejaron en difícil posición de recursos y comunicaciones al Ejército del Norte, que se mostró débil para combatir a los realistas. Al pasar por Jujuy, Güemes tomó el armamento que había dejado el Ejército del Norte en su avance.