thumb|150px|Un niño amamantándose con leche materna thumb|150px|Símbolo Internacional de la Lactancia La leche materna humana es el alimento natural producido por la madre para alimentar a un recién nacido. La OMS la recomienda como alimento exclusivo para el lactante hasta los 6 meses de edad, y con alimentación complementaria al menos hasta los 2 años de edad, ya que contiene todos los nutrientes necesarios para su correcto crecimiento y desarrollo.

Además contiene inmunoglobulinas y otras sustancias que protegen al bebé frente a infecciones y contribuye a estrechar el vínculo madre-hijo, favoreciendo un adecuado desarrollo psicomotor. Las infecciones y alergias son más raras en los niños criados a pecho que en los alimentados con biberón. Si bien es cierto que el niño viene al mundo protegido con anticuerpos, esta protección desaparece al nacer y las inmunoglobulinas o anticuerpos presentes en la leche materna ocupan su lugar y le protegen hasta que su propio cuerpo los genera.

El bebé recibe la primera leche en los minutos posteriores al parto. Esta leche, también llamada calostro es muy nutritiva, espesa y amarillenta, proporciona anticuerpos importantes que fortalecen su sistema inmunológico y revisten la pared intestinal.

Producción de leche Para que la mujer pueda producir leche materna debe estar bajo la influencia de las hormonas prolactina y oxitocina. La prolactina es la encargada de que haya producción de leche y la oxitocina desencadena la eyección (salida) de la leche.

Puede ser muy peligroso que se les recomiende a las madres tomar o comer algún alimento en particular para producir buena leche. Esto es un mito, sin embargo, la producción depende únicamente del estímulo que realiza el bebé al succionar. Cada vez que las glándulas mamarias se vacían, éstas generan más leche y, por lo tanto, a mayor succión habrá más producción de leche. Lo que ayuda también a producir leche es estar relajada, el estrés tiende a bajar la producción, así que se recomienda estar en un ambiente relajado cuando se va a lactar.

La primera leche elaborada por la persona después del parto y durante los primeros cuatro días se llama calostro, caracterizada por su alta concentración de inmunoglobulinas, que cubren y protegen el tracto gastrointestinal del recién nacido. Esto ayuda a protegerlo hasta que su propio sistema inmunológico funcione correctamente. Tiene también un efecto laxante suave que facilita la expulsión de meconio, lo que ayuda a prevenir la acumulación.

Lactancia inducida Sin embargo, la producción de leche puede ser «artificial» e intencionalmente inducida en la ausencia de embarazo en la mujer. A esto se le llama lactancia inducida mientras que una mujer que ha amamantado antes y empieza de nuevo se le llama relactancia. Esto puede hacerse periódicamente por la succión de los pezones (varias veces al día), masajeando y apretando los senos de la mujer o con ayuda adicional de uso temporal de drogas que inducen la lactancia como la antagonista de la Dopamina la Domperidona.The Academy Of Breastfeeding Medicine: ABM Protocol #9: Use of galactogogues in initiating or augmenting maternal milk supply. Copy available as PDF Da Silva, Orlando P. y Knoppert, David C.: PDF «Health and drug alerts: Domperidone for lactating women.» Canadian Medical Association Newsletter SEPT. 28, 2004. En principio, con gran paciencia y perseverancia es posible inducir la lactancia por solo realizar succión en los pezones. No es necesario que la mujer haya estado embarazada, e incluso puede estar bien en su período posmenopáusico.

Composición La leche materna es un fluido cambiante ya que se va adaptando a los requerimientos del lactante a lo largo del tiempo, en función de las necesidades energéticas y del desarrollo del recién nacido. Es así como su composición va sufriendo variaciones a lo largo de la lactancia y también durante el día. Entre las sustancias que tienen variaciones circadianas están los nucleótidos, algunos tienen su acrofase durante el día y otros durante la noche.

Aunque las propiedades exactas integradas en la leche materna no son completamente conocidas, el contenido nutritivo después de este período es relativamente constante y obtiene sus ingredientes del suministro de alimentos consumidos de la madre. Si aquel suministro decrece, el contenido se obtiene de las reservas corporales de la madre. La composición exacta de leche materna varía de día en día, de toma a toma, inclusive dependiendo de si es de día o de noche, según el consumo de alimentos, el ambiente, la edad del bebé… También ha de ser tenido en cuenta que la proporción de agua y grasa fluctúa. La leche liberada al principio de una comida, es acuosa, baja en grasa y alta en carbohidratos, mientras que la del final de la toma es más rica en grasas, siendo por ello más saciante. La mama nunca puede ser realmente «vaciada» ya que la producción de leche es un proceso biológico continuo: a mayor succión del bebé, mayor producción de leche.

Aunque en la actualidad sea recomendada mundialmente, a mediados del la práctica de amamantamiento con leche materna pasó por un período en la que se la consideraba fuera de moda y se empleaban leches artificiales que inclusive fueron consideradas superiores a la leche materna.

Sin embargo, actualmente se reconoce que no hay ninguna fórmula comercial que pueda igualar a la leche materna. Además de las cantidades apropiadas de carbohidratos, proteínas y grasas, la leche materna también proporciona vitaminas, minerales, enzimas digestivas y hormonas, es decir, todos los nutrientes que un infante en desarrollo requerirá. La leche materna también contiene anticuerpos de la madre que pueden ayudar al bebé a evitar infecciones, denominados inmunoglobulinas. Sólo en el caso de que una mujer sea incapaz de amamantar a su niño por hipogalactia (la verdadera hipogalactia únicamente ocurre en aproximadamente un 2% de las mujeres) u otra razón médica grave (algunas enfermedades contagiosas como el sida o algunos tipos de hepatitis, el consumo de estupefacientes, alcohol o medicamentos verdaderamente incompatibles) se le debería recomendar el uso de un sustituto artificial, puesto que la leche de vaca u otro animal puede ocasionar graves alergias en niños menores de un año.

Sustancias contenidas en la leche Además de nutrientes, agua, enzimas y hormonas contenidas en la leche de la madre, al hijo también se pueden transferir, mediante la lactancia, medicamentos o sustancias tóxicas, como el alcohol, o algunas enfermedades y virus patógenos.

Asimismo, está ampliamente demostrada la presencia de alérgenos alimentarios en la leche humana, tales como proteínas de huevo, de gluten (contenidas en el trigo, la cebada, el centeno, la avena, y todos sus híbridos), de leche de vaca y de cacahuete. En general, las concentraciones se relacionan con la cantidad del alimento ingerido por la madre. Los alérgenos pasan con rapidez a la leche materna, en los minutos posteriores a la ingesta, y pueden permanecer durante varias horas.

Se ha sugerido que esta exposición a alérgenos alimentarios a través de la lactancia induce la tolerancia en el bebé, si bien actualmente no se ha establecido cómo y cuándo exponer a los bebés a los alérgenos alimentarios potenciales con el objetivo de inducir la tolerancia o prevenir el desarrollo de sensibilizaciones posteriores.

En el caso del gluten, actualmente se ha demostrado que ni la exposición temprana al gluten ni la duración de la lactancia materna previenen el riesgo de desarrollar la enfermedad celíaca, si bien el retraso en la introducción del gluten se asocia con un retraso en la aparición de la enfermedad. Esto contradice las recomendaciones dictadas en 2008 por la Sociedad Europea de Gastroenterología Pediátrica (ESPGHAN por sus siglas en inglés) para las familias de niños con riesgo de desarrollar la enfermedad celíaca, que consistían en introducir gradualmente pequeñas cantidades de gluten en la dieta durante el período comprendido entre los 4 a 7 primeros meses de vida, mientras se mantenía la lactancia materna. La genética de riesgo (presencia de los haplotipos HLA-DQ2, HLA-DQ8 o alguno de sus alelos) es un importante factor que predice la posibilidad de desarrollar la enfermedad celíaca.

Elaboración Existen algunos componentes de la leche que se elaboran a partir de otras sustancias ya presentes en el organismo, como por ejemplo: Lípidos sintetizados a partir de ácidos grasos. Lactosa, sintetizada a partir de glucosa Proteínas, sintetizadas a partir de los aminoácidos.

Otros elementos son transportados directamente del plasma sin modificación alguna.

Beneficios El consumo de leche materna produce beneficios para el recién nacido y su madre, adicionalmente. Por sus connotaciones psicológicas, no se ha obtenido sustituto que la iguale.

Los infantes y jóvenes que recibieron lactancia materna presentan un menor riesgo de desarrollar sobrepeso u obesidad. Asimismo, suelen obtener puntuaciones más altas en evaluaciones de inteligencia y muestran una mayor regularidad en la asistencia escolar. La alimentación con leche materna se relaciona con ingresos más elevados durante la adultez. El fortalecimiento del desarrollo infantil y la disminución de los gastos en salud derivados de la lactancia materna producen ventajas económicas tanto para las familias como para las naciones.

Por otro lado, prolongar la lactancia materna favorece la salud y el bienestar de las progenitoras. Disminuye la probabilidad de cáncer ovárico y de seno, y contribuye a intervalos más amplios entre embarazos, dado que la lactancia exclusiva en bebés menores de 6 meses genera un impacto hormonal que comúnmente provoca amenorrea. Esto representa un enfoque anticonceptivo natural (aunque no infalible) conocido como Método de la Amenorrea por Lactancia.

En el bebé para prevenir enfermedades Tiene la proporción ideal de nutrientes. El acto de amamantar crea y mejora la relación madre-hijo. Tiene también otros no-nutrientes como factores de crecimiento cerebral El apego a la madre. La digestión de la leche materna es más fácil y eficiente. La grasa de la leche materna incluye una lipasa, enzima que ayuda a digerir la leche. Transmite inmunidad pasiva Provee al bebé de alimento por sus primeros 6 meses de vida Disminuye la gravedad de las alergias Disminuye el riesgo de infecciones respiratorias, digestivas, de las vías aéreas superiores y de otitis Disminuye considerablemente el riesgo de muerte súbita Disminuye el riesgo de obesidad Disminuye el riesgo de diabete de tipo 1 y 2, de linfoma, hipercolesterolemia y de asma del futuro adulto La leche materna protege al niño de enfermedades de la piel...

En la madre

Evita hemorragias después del parto. Reduce las posibilidades de adquirir cáncer de mama y de ovario. Mejora la mineralización ósea La prolactina le ayuda a conciliar rápidamente el sueño. Ayuda a perder peso. El contacto continuo con el bebé ayuda psicológicamente a la madre en el postparto.

Para la familia

Promoción del buen trato Favorece del vínculo padres, madre e hijo, permitiendo un adecuado desarrollo afectivo, social y cognitivo en el niño Disminución del costo de inversión en la crianza de los hijos Menor ausentismo laboral por causa de enfermedad en el hijo

Para la sociedad

Mayor productividad Recurso económico Disminución de la morbilidad y mortalidad infantil Ahorro de energía por producción, distribución de sucedáneos de leche humana Ahorro por disposición de residuos sólidos Disminución de los costos en salud para atención médica por la prevención de enfermedades materno- infantiles.

Aspectos prácticos

La leche materna está relativamente siempre disponible para el bebé La leche materna está siempre a 37 °C La cantidad de leche producida se adapta a las necesidades del bebé

Método Canguro y Lactancia Materna