El alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad (AR), también conocido por los medios como alto representante o jefe de la diplomacia europea, es el vicepresidente de la Comisión Europea que ostenta la cartera de política exterior y de seguridad, encargado de dirigir y ejecutar toda la acción exterior de la Unión Europea. Se trata de una de las principales innovaciones institucionales del Tratado de Lisboa, que busca dar lugar a una mayor coherencia, influencia y visibilidad a la UE en la escena internacional, teniendo más peso en sus relaciones con otros países y organizaciones internacionales, y la intención de los Estados de crear una «voz única» ante los asuntos exteriores.

El alto representante es el jefe de la diplomacia comunitaria, coordina la acción exterior de la Unión en el seno de la Comisión Europea como uno de sus vicepresidentes y es el encargado de las relaciones internacionales y, como mandatario del Consejo de Asuntos Exteriores, dirige y ejecuta la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC), incluyendo la Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD) y dirige el Servicio Europeo de Acción Exterior. Puesto en funcionamiento con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa el 1 de diciembre de 2009, este cargo combina estos tres instrumentos de actuación, que se reflejan en el desempeño nato de sus funciones orgánicas.

Este cargo aúna en un solo puesto las funciones que antes desempeñaban tres altos funcionarios: el alto representante del Consejo para la Política Exterior y de Seguridad Común, el comisario europeo de Relaciones Exteriores y el ministro de Asuntos Exteriores del Estado miembro que detentara en cada momento la presidencia semestral del Consejo de la Unión Europea, en sus funciones como presidente del Consejo de Asuntos Exteriores.

Así pues, sus funciones superan ampliamente el marco de la Comisión, pero en el seno de la misma ejerce funciones importantes que, a diferencia de lo que sucede con el resto de los vicepresidentes, los tratados enuncian aquí con detalle. El Tratado de la Unión, finalmente, atribuye al AR y al Consejo la función de velar por la correcta aplicación de los principios de solidaridad, lealtad, especificidad, convergencia e interés común en el ámbito de toda la política exterior y de seguridad común, incluida la PCSD, velando además por la unidad coherencia y eficacia de la acción de la Unión.Artículos 25.3 y 26.2 del Tratado de la Unión Europea

El AR se apoya en un servicio europeo de acción exterior en el ámbito interno y el de las relaciones internacionales, prestando asistencia a su política y a la acción exterior de la Unión. Como jefe del Servicio Exterior, el AR nombra, coordina y supervisa a los embajadores de las misiones diplomáticas de la Unión Europea acreditados ante terceros países u organismos internacionales y a los enviados especiales de la Unión destacados a determinadas áreas geográficas o políticas de singular relevancia estratégica. La estructura personal, organizativa y funcional del Servicio Exterior es fijada por decisión del Consejo de Asuntos Exteriores adoptada a propuesta de su presidente, el AR, previa consulta al Parlamento Europeo y previa aprobación de la Comisión.

Desde diciembre de 2024 este cargo está ocupado por la liberal Kaja Kallas, asistida por los servicios de la Comisión y del Consejo, cuya formación de Asuntos Exteriores le corresponde presidir.

Títulos El título formal del alto representante es «alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad». Anteriormente, este puesto se denominaba «alto representante de la Política Exterior y de Seguridad Común» y, en virtud de la frustrada Constitución Europea, habría sido designado para llevar el título de «ministro de Asuntos Exteriores de la Unión». Este último título, como ministro de Relaciones Exteriores de la UE, todavía lo aplican los medios de comunicación como una abreviatura públicamente reconocible para el cargo. El término «alto representante« equivale al de «alto comisionado» en los círculos diplomáticos. Dado que el alto representante es vicepresidente de oficio de la Comisión Europea, a veces se hace referencia al titular del cargo como AR/VP.

Nombramiento y cese Síntesis del nombramiento del ARDesignación y nombramiento por el Consejo Europeo, de acuerdo con el presidente de la Comisión. Audiencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores (CAE) del Parlamento Europeo. Dictamen de evaluación de la CAE; investidura del Colegio de Comisarios, incluido el AR como vicepresidente del mismo, mediante aprobación del Parlamento por mayoría absoluta. Jura y nombramiento de la Comisión por decisión del Consejo Europeo, con la entrada en funciones inmediata. Según lo dispuesto en el Tratado de la Unión Europea (TUE), en su artículo 17 y siguientes, el AR será nombrado por el Consejo Europeo por mayoría cualificada con la aprobación del presidente de la Comisión, durante un plazo de cinco años. Sin embargo, esto no significa que ostente ya el cargo, puesto que el AR, junto con el presidente y demás miembros de la Comisión, se someterán colegiadamente al voto de aprobación del Parlamento Europeo, reunido en sesión plenaria tras su constitución después de las elecciones europeas. Sobre la base de dicha aprobación, la Comisión junto con el alto representante serán nombrados por el Consejo Europeo por mayoría cualificada, donde prestarán juramento.

A este propósito y con anterioridad a la toma de posesión el reglamento del Parlamento Europeo prevé una fase de audiencias y evaluación previa de los comisarios designados y del alto representante antes de someterse a la investidura conjunta del mismo por el pleno del Parlamento, ante las comisiones parlamentarias concernidas, con el objeto de comprobar su adecuada capacidad para desempeñar la cartera que le ha sido asignada por el presidente (que en este caso será, por imperativo constitucional, una vicepresidencia para Asuntos Exteriores) y conocer su programa de actuación y su proyecto político.

En caso de dimisión voluntaria, cese o fallecimiento, el AR será sustituido durante el resto de su mandato. El Parlamento Europeo en caso de que se le someta a una moción de censura sobre la gestión de la Comisión, solo podrá pronunciarse sobre dicha moción transcurridos tres días como mínimo desde la fecha de su presentación y en votación pública. Si esta es aprobada por mayoría de dos tercios de los votos emitidos que representa, a su vez, la mayoría de los diputados que componen el Parlamento Europeo, el AR deberá dimitir del cargo que ejerce en la Comisión.

El Consejo fijará el sueldo, dieta y pensión del alto representante.

Historia + Listado de altos representantes Alto representante Periodo del mandato TrumpfJürgen Trumpf (independiente) 1 de mayo de 1999 18 de octubre de 1999 (170 días) interino 70px Javier Solana (PSE) 18 de octubre de 1999 1 de diciembre de 2009 (10 años y 44 días) Primer AR permanente Como alto representante y Vicepresidente de la Comisión Europea Comisión 60px Catherine Ashton (PSE) 1 de diciembre de 2009 31 de octubre de 2014 (4 años y 335 días) Barroso II 70pxFederica Mogherini  (PSE) 1 de noviembre de 2014 30 de noviembre de 2019 (5 años y 29 días) Juncker 95x95px Josep Borrell (PSE) 1 de diciembre de 201930 de noviembre de 2024() Von der Leyen Icentro|89x89px Kaja Kallas (ALDE)En el cargo desde el 1 de diciembre de 2024 ()Von der Leyen II

Alto representante del Consejo para la PESC El primer cargo de alto representante del Consejo para la PESC fue creación del Tratado de Ámsterdam, si bien la política exterior y de seguridad común propiamente dicha era un concepto vigente desde Maastricht. La escasa visibilidad de este peculiar área de la acción política europea, conocida como «segundo pilar», y la confusión que causaba en las relaciones internacionales la profusa representación diplomática de la Unión Europea desde la entrada en vigor de este último tratado en 1993, empujó a los líderes europeos a promover su institucionalización con razón de las reformas de Ámsterdam. Así, se acordó la creación del puesto de alto representante del Consejo para la PESC, que recaería en el secretario general del Consejo, a la sazón el diplomático alemán Jürgen Trumpf. Pero la intención era desde un principio la de asociar este nuevo cargo a una cara conocida, una persona con peso político propio y experiencia en las relaciones internacionales.

Examinados estos requisitos, las nuevas funciones recayeron en el español Javier Solana quien había sido ministro en varios de los gobiernos socialistas de Felipe González en España, haciéndose cargo sucesivamente de las carteras de Cultura, Educación, portavocía del Gobierno y, finalmente, Asuntos Exteriores, departamento este que dirigió durante casi cuatro años. Al cabo de este tiempo, Solana fue promovido a la política internacional con el apoyo de Felipe González y del entonces presidente de los Estados Unidos, el demócrata Bill Clinton, con los que mantenía un estrecho vínculo personal, por lo que fue designado en 1992 secretario general de la OTAN, puesto desde el que acordaría y coordinaría el bombardeo sobre Yugoslavia.

La experiencia de Solana en la arena internacional, y muy particularmente en asuntos de seguridad global, supusieron un bastión sobre el que pudo apoyarse en sus primeros tiempos la PESC, que por lo demás carecía de una plataforma propia sobre la que poder despegar políticamente, más allá de los contactos internacionales de su jefe. Además, su conocimiento sobre asuntos y capacidades militares y su especial vínculo con los Balcanes, destrozados y políticamente desmembrados tras dos guerras civiles, orientó pronto la política exterior hacia la idea de la estrategia y las «misiones combinadas», civiles y militares, lo que favoreció en seguida la aparición y posterior institucionalización de una llamada política europea de seguridad y defensa.

En sus diez años de mandato, Solana reforzó significativamente las capacidades de la Unión Europea para actuar eficazmente en política exterior cuando los países miembros están de acuerdo para ello.

Tratado de Lisboa

El cargo de alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad es una creación del Tratado de Lisboa, que para facilitar una mejor y más cohesionada proyección internacional de la Unión Europea salvaguardó la idea contenida por la abandonada Constitución europea, si bien alteró su denominación. Lo que en el Tratado constitucional tomaba el nombre de «ministro de Asuntos Exteriores de la Unión», en Lisboa se conservó bajo la más modesta y prolija denominación actual. Esta renuncia a los elementos demasiado simbólicos no alteró en nada el contenido ni las funciones del nuevo cargo, que recogía la clásica reivindicación que nació con la creación originaria del puesto de Javier Solana, la de refundir en uno solo los siguientes puestos: Alto representante del Consejo para la Política Exterior y de Seguridad Común (el llamado «Mr. PESC»). Comisario europeo de Relaciones Internacionales. Presidente del Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Internacionales —dividido ahora en dos formaciones distintas, una de las cuales el Consejo de Asuntos Exteriores—, cargo este que ocupaba de manera rotatoria el ministro de exteriores del Estado que ejercía en cada momento la presidencia de turno.