miniatura|275px|Ubicación de la Plaza de toros de Béjar. (De Centro Nacional de Información Geográfica - https://centrodedescargas.cnig.es/CentroDescargas/, CC BY 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=76226398) miniatura|270px|Interior de la plaza de toros, vista tendidos de sol y sombra La plaza de toros de la ciudad de Béjar, en la provincia de Salamanca (España), más conocida como la de La ancianita, es el coso taurino más antiguo de los que se conservan en España, inaugurado en 1711. Situado en el monte del Castañar junto al Santuario de la Virgen del Castañar, a dos kilómetros de Béjar.

La plaza de toros de Béjar está incluida dentro de la Unión de Plazas de Toros Históricas, siendo Béjar la promotora de dicha asociación.

Orígenes

Antecedentes La historia de la plaza puede seguirse a través de los documentos conservados en el Archivo Provincial de Salamanca y en los archivos Municipales de Béjar. La referencia escrita más antigua que se conserva es de un documento que se conserva en el Archivo Histórico Provincial de Salamanca datado el 20 de mayo de 1607 que hace referencia a un festejo taurino en el que se corrió un toro en la plaza mayor de la localidad salmantina, estos festejos fueron habituales durante las fiestas del Corpus. En años posteriores se realizaron corridas de toros en otras plazas públicas de la ciudad, fue el caso de la realizada en la plazuela de la parroquia de Santa María con motivo de la festividad de su patrona, la Virgen de la Asunción, el día 26 de julio de 1654.

A mediados del la Cofradía de la Virgen del Castañar junto con el Cabildo Eclesiástico de Béjar, encargaron la ampliación de la ermita del Castañar y decidieron dotarla de un retablo, obra de Miguel Ciprés, y de una sacristía. Para costear el importante gasto de las obras se realizó una solicitud por parte de los vecinos al Consistorio del Concejo con fecha del 4 de agosto de 1667 en la que se solicitaba permiso para construir una plaza de toros cerrada junto a la ermita, en la que se pretendía correr toros de limosna con el fin de financiar las reformas con las donaciones y aumentar los devotos. El Consistorio del Conejo dio traslado de la petición a la duquesa de Béjar, Teresa Sarmiento de la Cerda –viuda del duque Juan Manuel I–, en la misma fecha. La petición fue denegada en una carta del 10 de agosto del mismo año (1667) alegando la duquesa la situación económica en la que se encontraba la localidad a consecuencia de la guerra entre España y Portugal. A cambio la duquesa ofreció el importe del coste de un toro en limosna para costear las obras. Las fiestas y juegos de toros, así como los encierros siguieron realizándose en las plazas de la ciudad en años posteriores con motivo de las fiestas patronales o en las celebraciones de eventos sociales como fue la boda en 1677 de Manuela de Zúñiga, hija de Juan de Zúñiga y Sotomayor, IX duque de Béjar –algunas fuentes lo mencionan como X duque de Béjar– y Teresa Sarmiento de la Cerda, con el conde de Benavente y Luna Francisco Casimiro Pimentel.

Con motivo del nacimiento del Príncipe de Asturias, que luego reinó con el nombre de Luis I de España, se celebró una corrida de toros en la plaza mayor de la Villa, dados los problemas económicos de la época tan solo se corrieron tres toros que se abonaron con la recaudación del festejo taurino, información que fue recogida en el acta de sesión del Concejo del 27 de agosto de 1707.

Permiso Posteriormente a la primera petición de 1667 la Cofradía de la Virgen del Castañar precisó de nuevos ingresos para sufragar los gastos de las fiestas del 8 septiembre en honor a su patrona que rivalizaba en concurrencia con las de la Virgen de la Fuente Santa de Medinilla (Ávila), también celebradas con corridas de toros. Los patronos de dicha cofradía recogieron en el Libro de Cuentas de la Cofradía, folios del 5 al 10, el acta del 12 de septiembre del 1711 donde se concedió el permiso por parte del duque de Béjar Juan Manuel Diego López de Zúñiga Sotomayor para la construcción de una plaza cerrada junto a la ermita para realizar corridas de toros y el permiso para las mismas. En el acta se mencionan la forma y el recorrido que debería realizar en el futuro la procesión de la virgen, la cual debía llegar hasta dicha plaza y regresar a la ermita.

Construcción A través del libro de cuentas de la Cofradía de la Virgen del Castañar, folios 11 y 12, y el acta de nombramiento de los mayordomos de la cofradía de 1711-1712, se puede verificar la fecha en la que estaba construida la plaza de toros pues se menciona en ella ya construida en 1711, la plaza, las puertas de la misma y los toriles; y en 1712 se completa con el corral y otras zonas; sin que existiese antes de esta fecha ningún desmonte de edificio o estructura previa al no tener concedido permisos para ello. Los costes de la obra se detallaron en el acta del 30 de septiembre de 1712 y ascendieron a 4 334 reales de vellón, en parte sufragados por limosnas y donativos.

El XI duque de Béjar Juan Manuel Diego López de Zúñiga Sotomayor y Castro encargó entre 1726 y 1727 a Buonaventura Ligli –conocido en España como Ventura Lirios– una obra pictórica de la ciudad, en dicha obra aparece representada una corrida de toros en el coso taurino Bejarano.

Historia En el las prohibiciones de realizar festejos taurinos se suavizó en los reinados de Felipe III y Felipe IV, ambos aficionados taurinos, volviéndose a realizar corridas de toros, sin embargo en algunas zonas quedaron voces discrepantes que aplicaron sus propias medias con motivo de los costes de los festejos y otras discrepancias relacionadas con la forma de organizarlos. En esta línea el duque de Béjar prohibió realizar festejos entre 1667 hasta 1703.

Los primeros toros que se corren en la plaza de toros de Béjar datan de 1712 con motivo de las fiestas de la Virgen del Castañar, entre otros, se corrió un toro de limosna de los carpinteros y un novillo donado por Martín Fernández, de acuerdo con el acta de la Cofradía de la Virgen del Castañar. Los festejos siguieron realizándose en años siguientes hasta que el 23 de junio de 1723 un Decreto de Felipe V prohibía las fiestas de toros en todo el reino, la misiva fue remitida al Consistorio bejarano por el duque de Béjar el 28 de junio. Las fiestas de toros se retomaron en 1728 ininterrumpidamente. En 1799 se concede, mediante un carta remitida el 3 de septiembre de 1799 al concejo de Béjar, una Real Orden por la que se autorizan dos corridas de novillos al año y que la recaudación de las mismas se destinara al bien público local.

En el año 1863 se publica el primer pliego por el que sale a concurso en subasta el alquiler de la plaza durante un año, el importe de partida fue de dos mil quinientos reales y la puja de adjudicación alcanzó los tres mil quinientos reales, sin que se conozca el autor de la misma. Siete años después, el 30 de marzo de 1870 el Ayuntamiento de nuevo sacó a concurso la gestión de la plaza con la condición de que deben realizarse tres corridas de toros como mínimo en las festividades de la Pascual de Resurrección, la Pascua de Pentecostés y en la Romería de la Virgen del Castañar, además se estableció el precio de la entrada máximo por setenta y cinco céntimos. En el pliego del 23 de mayo de 1875 se estableció como condición la presencia de cuadrillas formadas por dos espadas, cuatro banderilleros y tres picadores, así como la lidia de seis toros diarios, y se concreta la forma en la que serán arrastradas las reses finalizada su lidia. Se conoce por la documentación de los archivos municipales de Béjar que el adjudicatario fue Félix Mena por un importe de tres mil reales por festejo, el alcalde entonces fue Domingo Guijo. Como novedad en el año 1887 se permitió la instalación de un circo dentro de la plaza.

Con motivo del regreso de los soldados que combatieron en la guerra de Cuba se organizó una becerrada benéfica en 1899. El festejo fue aplazado hasta el día 23 de mayo a causa de las inclemencias meteorológicas, en el mismo fueron lidiados tres novillos por Nicolás Pérez El Meleño e Isidoro Pamo.

La plaza se adjudicó en 1934 a Octaviano Fernández por un precio de 800 pesetas. Ese año, el 26 de septiembre, lidiaron en el coso bejarano las señoritas toreras Amalia y Enriqueta Palmeño, conocidas como las Hermanas Palmeño.

Características miniaturadeimagen|270x270px|Gradas originales, tendidos de sombra miniaturadeimagen|270x270px|Gradas originales tendido de sombra miniaturadeimagen|270x270px|palco presidencial Esta plaza que se configura como un polígono exento –construcción que no comparte superficies verticales con otro edificio– que encierra un coso circular de 41 metros de diámetro, construida en 1711 en piedra, con aforo para 3500 personas, conserva el mismo perímetro y superficie general, con los chiqueros y dependencias que en su día autorizase el XI duque de Béjar, Juan Manuel López de Zúñiga.

Tras la primera construcción se reformaron los dos tendidos existentes a los que se les añadieron asientos de granito en el año 1713. Las obras fueron costeadas por los vecinos de Béjar, Candelario y La Garganta a instancia de Antonio Algibar y Fernando de la Vega oficiales del Regimiento Militar de Portugal y sus esposas, hijas de empresarios bejaranos, para poder tener asientos reservados para los festejos. Los tendidos son los más antiguos que conserva la plaza y reciben el nombre de Tendido de la Virgen y Tendido de la Pedriza. Fueron inaugurados en diciembre de 1713 con motivo de una corrida de toros en conmemoración de la firma del Tratado de Utrech.

Los toriles fueron reformados en 1747 por un coste de 1 313 maravedíes, y el 8 de abril de 1776 se contrató a maestros canteros de Portugal para realizar arreglos en la plaza.

De la segunda mitad del datan el edificio principal de tres plantas que cobija el palco presidencial (1850) de acuerdo con el contrato firmado el 3 de octubre de 1849 por Luis Pérez Orodea, José López, Cayetano Medina y Juan Sánchez de Manuel ante Juan Bueno Téllez conservado en el Archivo Histórico Provincial de Salamanca. Las paredes de los corrales y una puerta para los mismos, la instalación de seis puertas de chiqueros y una más de arrastre, seis puertas en la talanquera del ruedo, vigas de refuerzo de la cubierta de los chiqueros y el suelo de madera en la parte del arrastre en los chiqueros, se construyó la talanquera interior –burladeros– y se la dotó de estribos, por último se arregló el palco de autoridades todos ellos construidos en 1879. El presupuesto de dichas mejoras fue de y fue adjudicado a Victoriano Muñiz quien rebajó el coste de las obras hasta . El historiador taurino José Sánchez de Neira menciona que la plaza en 1879 contaba con 5 000 localidades, capacidad que se mantenía en 1881.

En 1896 la plaza de toros presentaba deficiencias por lo que se inició la rehabilitación de la misma. La licitación fue concedida a Segundo Cascón por un importe de tres mil pesetas junto con la gestión de la misma. Un informe del ayuntamiento puso de manifiesto varias deficiencias de la plaza en 1917, por lo que el 29 de abril se presentó un proyecto para afrontar las obras de mantenimiento de las puertas de los chiqueros, la talanquera del callejón, el arreglo de la meseta de toriles y del arrastradero por un importe de que sale a subasta junto la adjudicación por diez años de la plaza. Tras quedar desierta, el Ayuntamiento presenta un nuevo pliego que mantiene el arreglo de las puertas de toriles y la adjudicación de la gestión por cuatro años que fue adjudicado a Cándido García Sánchez quien lo cede en 1918 a Valeriano Rodríguez Gómez.