Palos de la Frontera es una ciudad y municipio español situado en la provincia de Huelva (Andalucía). Cuenta con una población de y una densidad de población de 262,43 hab/km².

La economía de la ciudad dependió tradicionalmente de las labores del mar, tanto pesqueras como de comercio. Pero debido a la emigración hacia las tierras americanas y poblaciones limítrofes, la flota pesquera y comercial fue desapareciendo casi por completo, con lo que el municipio dejó de lado el mar y se dedicó a las labores agropecuarias. Desde el último tercio del el principal motor económico es el cultivo y recogida del fresón, siendo exportado el producto a gran parte de la Unión Europea. Además en el término municipal se encuentra implantada una importante cantidad de fábricas e industrias, dedicadas a actividades como el refino de petróleo para la producción de combustibles, o el almacenamiento y regasificación de gas natural licuado.

Si bien existen vestigios de poblamiento en la zona desde el Paleolítico superior, Palos de la Frontera nace, documentalmente hablando, a comienzos del , cuando Alfonso XI de Castilla la dona a Alonso Carro.

La historia de esta ciudad está íntimamente ligada a las labores marítimas y a los descubrimientos geográficos. Es por lo que Palos de la Frontera es conocida como la cuna del descubrimiento de América (como afirma en su escudo), ya que en esta ciudad se gestó y se preparó el primer viaje de Cristóbal Colón hacia las Indias. Zarparon del puerto de esta ciudad el 3 de agosto de 1492, llegando el 12 de octubre de dicho año a una isla del actual continente americano, que por entonces era desconocido por los europeos.

Por ello, Palos forma parte del itinerario histórico-artístico conocido como los Lugares Colombinos.Decreto 553/1967, de 2 de marzo, por el que se declara conjunto histórico artístico el sector denominado «Lugares Colombinos» en la provincia de Huelva. BOE nº 69 de 22/03/1967. En la actualidad se está culminando el proceso para la declaración de los Lugares Colombinos como Patrimonio de la Humanidad.

Símbolos El escudo municipal de Palos de la Frontera se basa, en parte, en el concedido por el emperador Carlos V, el 23 de septiembre de 1519, a los hermanos Pinzón y a los marinos de Palos de la Frontera que fueron con ellos a descubrir las Indias.

Descripción heráldica: «Escudo español. De azur, dos carabelas al centro y en punta una nao en sus colores naturales, todo ello en el mar sobre ondas de plata y movientes de los flancos dos mitades del mundo, también en su color natural. Bordura de oro con cuatro corazones de gules y cuatro áncoras de sable alternados. Se presenta cargado sobre un campo de pergamino de plata, al pie del mismo cinta flotante con la leyenda: «Cuna del Descubrimiento», por timbre corona real abierta».

El ayuntamiento viene usando este sello para validar su documentación desde 1968.

La bandera de Palos de la Frontera está compuesta de tres franjas paralelas entre sí y perpendiculares en el asta, de igual dimensión. La primera amarilla, la segunda blanca y la tercera azul. Centrado y sobrepuesto el escudo de armas local.

Geografía Sus coordenadas geográficas son , y su altitud media es de aproximadamente 25 metros sobre el nivel del mar, a una distancia de unos 14 kilómetros de la capital de provincia, Huelva, a 9 kilómetros de la vecina ciudad de Moguer, y a pocos kilómetros de las playas de Mazagón, mancomunidad perteneciente a ambos municipios, Moguer y Palos de la Frontera, siendo su extensión superficial de 49,3km².

Palos de la Frontera se encuentra ubicada al sudoeste de la península ibérica, en la denominada Tierra Llana de la provincia de Huelva, (la provincia más occidental de la comunidad andaluza fronteriza con el sur de Portugal), en la margen izquierda del río Tinto, a cuatro kilómetros de su desembocadura en el Atlántico, en unión con el río Odiel, en la denominada Ría de Huelva, cuyas aguas constituyen el límite meridional de las 4873 hectáreas de su término municipal.

Relieve

La principal característica geológica de la zona, por lo general, es ser de terrenos de la era terciaria, cuaternaria y reciente. El paisaje del término municipal de Palos de la Frontera está constituido por tres zonas características diferenciadas: campiña, marismas y costa.

La composición del terreno de la campiña de arcillas arenosas y guijas, rojizas por el manto diluvial cuaternario, y que se encuentra situado sobre arcillas y calizas terrosas terciarias, hacen de esta zona la más adecuada para las actividades agrícolas, aunque desafortunadamente no es muy extensa dado el reducido término de Palos de la Frontera.

Las marismas y lagunas ocupan una extensa franja de terreno en los límites meridionales del término municipal y en la ribera del río Tinto, entre ellas encontramos la laguna primera de Palos, la de las madres o el estero Domingo Rubio. Una de las principales características de las marismas es la biodiversidad que se da en ellas, desde ánades, cormoranes, calamones, hasta garcillas y garzas reales. Estas marismas/lagunas son las que parecen confirmar la hipótesis de varios autores, de que el topónimo Palos procede del latín palus, que significa 'laguna' o 'pantano'.

Por último nos encontramos en la zona meridional con la zona de «la costa», que es baja, arenosa y rectilínea. Es de gran extensión y en ella encontramos las playas de Julián, Morla y Mazagón. A lo largo de la extensión que va desde la Torre de Arenillas y la del Oro, desaguan pequeños arroyos. Es conocida también como la Costa de Castilla, puesto que es la primera que dominaron los reyes castellanos en Andalucía.

Demografía

Palos de la Frontera cuenta con una población de .

Historia Aunque existen vestigios de poblamiento en la zona desde el Paleolítico Superior, así como numerosas leyendas que aluden a su pasado tartésico, romano, visigótico y musulmán, la más antigua concesión de Palos de la Frontera es la que realiza Sancho IV en la que cede la «casa o torre de Palos» al almirante Pay Árias Cherino (o, según otros textos, Pay Gómez) alrededor de 1295, aunque si bien Fernando IV confirma esta merced en la hija de Pay, Bereneguela Gómez, será Alfonso XI quien done definitivamente «la casa de Palos» a Berenguela y su marido Alonso Carro en 1322. De esta forma se separa de lo que había constituido el reino almohade de Niebla, al que seguía perteneciendo aún después de su conquista a mediados del . Palos de la Frontera era por estas fechas, como presumiblemente lo fue en toda su anterior historia, un pequeñísimo núcleo de población que subsistía de la pesca litoral, aprovechando las cualidades que, como puerto interior, al abrigo del viento y los ataques piratas, ofrecía el río Tinto.

Edad Media Los orígenes

miniatura|Reyes Católicos, señores de la villa de Palos Álvar Pérez de Guzmán, verdadero fundador de la villa de Palos, contaba solo catorce años cuando el rey Juan I de Castilla, en 1379, le concedió las villas de Palos y Villalba como compensación por haberle arrebatado las localidades de Huelva y Gibraleón para cederlas a la Condesa de Medinaceli. Álvar Pérez consiguió del monarca el privilegio de eximir de cualquier impuesto real a las 50 primeras familias que se instalasen en Palos acudiendo a su iniciativa de repoblación, estableció con su legislación las bases del ordenamiento jurídico municipal y dedicó las escasas y poco fértiles tierras del término palermo al cultivo del olivo y la producción de aceite. Después de la prematura muerte de Don Álvar, su viuda, Elvira de Ayala, hija del canciller de Castilla, prosiguió su labor hasta su muerte en 1434. Cada una de las hijas de Álvar y Elvira, llamadas Isabel y Juana, heredaron una mitad de la villa de Palos, que por sus respectivos matrimonios pasaron a ser señoríos, una mitad del Conde de Miranda y la otra del Conde de Cifuentes, que a su vez fueron disgregándose entre varios herederos.

La época dorada La villa de Palos, desde mediados del , atravesaba un período de desarrollo demográfico (unos 2700 habitantes en 1478) y económico gracias a las actividades marítimas de sus hombres, que establecieron unas prósperas relaciones comerciales con la Europa mediterránea y noratlántica, basándose en la pesca y otros productos que obtenían en la zona de Guinea.

La época dorada de Palos de la Frontera fue la década de 1470-1479, cuando la discordia sucesoria entre Juana la Beltraneja e Isabel la Católica desembocó en una guerra peninsular entre el reino de Castilla y Portugal. Ello supuso para Palos de la Frontera el respaldo real de sus incursiones a Guinea y, en definitiva, para disputarle a los portugueses, rivales en la expansión oceánica, sus territorios y negocios ultramarinos. Las principales expediciones navales castellanas, contra Portugal y sus dominios, requirieron siempre la presencia de marinos palermos, verdaderos expertos en las navegaciones atlánticas que, gracias a su pericia y hazañas, lograron fama internacional.

Sin embargo, la guerra naval se saldó con una derrota para los Reyes Católicos,Newitt: “Sin embargo, en 1478 los portugueses sorprenderán treinta e cinco navíos retornados de la Mina [batalla naval de Guinea] y tomaran todo su Oro…otra expedición castellana a la Mina, la de Eustache de la Fosse, fue interceptada en 1480...Tomando en consideración todos los hechos, no es sorprendente que los portugueses emergiesen vencedores de esta primera guerra naval y colonial. Ellos estaban mucho mejor organizados que los castellanos, fueron capaces de obtener dinero para la preparación y abastecimiento de sus flotas, y tuvieron una clara lideranza…del [príncipe] Juan.” en A history of Portuguese overseas expansion, 1400-1668, Routledge, New York, 2005, p.39-40. que en la Paz de Alcaçovas (1479) abandonaron todos los derechos sobre mares y tierras atlántico-africanas, excepto Canarias, a Portugal. Los dos reinos quedaron reconciliados mediante el matrimonio de la princesa Isabel de Castilla con el heredero del trono portugués. Los marinos palermos se vieron desposeídos por este tratado de unas zonas pesqueras y comerciales esenciales para su subsistencia y sobre las que, con tantos esfuerzos, se habían afianzado. En estas circunstancias, los palermos desobedecieron, por cuestión de supervivencia, lo pactado por sus Reyes y Portugal en muchas ocasiones.

En 1479 el duque de Medina Sidonia, Enrique de Guzmán, le compró a uno de los Miranda un doceavo de la villa por 2 200 000 maravedíes, a pesar de que dicha parte solo rentaba 40 000 maravedíes anuales. Poco después, en 1480, el conde de Cifuentes, Pedro de Silva, comenzó a reunificar los seis doceavos dispersos entre los miembros de su familia para, en junio de 1492, vender la mitad de la villa a los Reyes Católicos por 16 400 000 maravedíes. Por estas fechas se preparaba ya la partida de la expedición colombina.El Tratado de Alcasobas y la Conquista de América: Reinos de Castilla y Portugal, Apuntes de Cultura Angloamericana Dado que Pedro de Silva era maestresala en la Corte y que su hermano Juan desempeñaba los importantes cargos de alférez mayor del rey y la reina y asistente de Sevilla, se ha interpretado la reunificación de la mitad del señorío de los Cifuentes sobre Palos como una maniobra de la Corona para evitar que el duque de Medina Sidonia anexionase la villa a sus ya extensos señoríos en la región, y asegurarse así un puerto realengo desde el que lanzar la expedición hacia las Indias.

Edad Moderna Palos de la Frontera, cuna del descubrimiento de América

miniatura|Representación romántica de Cristóbal Colón y los hermanos Pinzón a su llegada a América (Exposición Nacional (1862), Medalla de Primera clase) por Dióscoro Puebla