Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez Espinoza (Caracas, 28 de marzo de 1750-San Fernando, 14 de julio de 1816), conocido como Francisco de Miranda, fue un político, militar, diplomático, escritor, humanista e ideólogo venezolano, considerado como el precursor de la emancipación americana contra el Imperio español. Apodado «el primer hispano universal» y «el americano más universal», participó en la Revolución estadounidense y en la Revolución francesa, acontecimientos donde fue protagonista destacado, por lo que le fue otorgado el título de héroe de la revolución. Fue líder del bando patriota en la guerra de Independencia de Venezuela.Martínez, Francisco (2001). Francisco de Miranda, El Precursor. Serie Líderes de Venezuela. Edicomunicacion S.A. Caracas, Venezuela.

Al militar en las filas de los ejércitos español y francés alcanzó los rangos de coronel y mariscal, respectivamente. Además, obtuvo el grado de coronel en el ejército ruso, concedido por Catalina II la Grande, y fue el primer comandante en jefe de los ejércitos venezolanos, ostentando el título de generalísimo. Su carrera militar contempla su participación en cuatro contiendas: el sitio de Melilla (1774-1775) y la invasión española de Argel de 1775 en el norte de África, la guerra de independencia estadounidense, las guerras revolucionarias francesas y la guerra de independencia de Venezuela. Entre sus gestas militares destacan su actuación en el sitio de Melilla, la batalla de Pensacola en Estados Unidos y la batalla de Valmy en Francia. Miranda fue combatiente destacado en tres continentes: África, América y Europa.Briceño Iragorry, Mario Brito Figueroa, Federico (1950). Miranda, Pasión de la Libertad Americana. Caracas, Universidad Santa María, 1981;

Destacó en la política como un firme defensor de la independencia y la soberanía de las naciones en el ámbito internacional. Militó con los girondinos en Francia, fue firmante del Acta de la Declaración de Independencia de Venezuela e impulsor y líder de la Sociedad Patriótica. Creó el proyecto geopolítico conocido como Colombeia o Colombia, el cual Simón Bolívar trataría de llevar a cabo en 1821, tras la liberación de los territorios que hoy conforman Colombia, Panamá, Ecuador y Venezuela, para unificarlos en la República de Colombia.

A pesar de haber formado parte de tantos procesos revolucionarios y gubernamentales en el ámbito internacional, fracasó a la hora de poner en práctica sus proyectos en su país, Venezuela. No obstante, su ideal político perduró en el tiempo y sirvió de base para la fundación de la Gran Colombia, mientras que sus ideas independentistas influyeron en destacados líderes de la emancipación americana, como Simón Bolívar en Venezuela y Bernardo O'Higgins en Chile.Briceño Iragorry, Mario. (1950). Don Francisco de Miranda, Maestro de Libertadores. Ejecutivo del Estado. Trujillo, Venezuela.

Entre múltiples honores, su nombre está grabado en el Arco del Triunfo de París, su retrato forma parte de la Galería de los Personajes en el Palacio de Versalles y su estatua se encuentra frente a la del general Kellerman en el Campo de Valmy, Francia.

Infancia y vida familiar thumb|Estatua de Francisco de Miranda en la Avenida Paulista, São Paulo (Brasil). Los orígenes de Francisco de Miranda fueron relativamente humildes. Su padre, Sebastián de Miranda Ravelo, nació el 12 de septiembre de 1721 en Puerto de la Cruz, población del valle de La Orotava en Tenerife (Islas Canarias). Fue bautizado en la parroquia de Nuestra Señora de la Peña diez días más tarde. Era hijo de Gabriel de Miranda, nacido también en Puerto de la Cruz el 6 de noviembre de 1686, y de María de la Concepción Ravelo de León, hija de Domingo de Sosa de León y de Catalina Ravelo.

Sebastián de Miranda, por razones de nacimiento, al sospecharse que era mestizo de guanche, pertenecía a la categoría social de los blancos de orilla, considerada inferior a los blancos españoles y a los criollos. El Cabildo de Caracas lo acusó de «mulato, mercader, aventurero e indigno por muchos antecedentes de desempeñar puesto de categoría». No es de extrañar que, alcanzada cierta holgura económica, tratara de demostrar en juicio que sus orígenes eran «puros» para así poder obtener mayores privilegios sociales. En una hipótesis alternativa a la de su origen guanche, José Chocrón Cohen ha señalado que, según sus investigaciones, Sebastián de Miranda fue rechazado por su posible origen judío y su condición de marrano converso. Las islas Canarias fueron un importante asentamiento de judíos que habían huido de otras regiones de España. Sebastián de Miranda se estableció en Venezuela. En ese entonces, para el judío era más difícil cambiar de profesión que de patria y apellido. La actividad económica de la familia de Miranda estaba relacionada con el pueblo judío y no con los católicos. Según esta hipótesis, si bien Miranda no era judío, por lo menos existieron razones para pensar que era descendiente de judíos.

En Caracas, Sebastián de Miranda Ravelo, padre de Francisco de Miranda, se estableció como comerciante de lienzos (actividad económica relacionada con los criptojudíos) y, con el tiempo, contrajo matrimonio el 24 de abril de 1749 en la Iglesia Catedral con la caraqueña Francisca Antonia Rodríguez de Espinosa (de posible origen hebreo-judío), también de origen canario y necesariamente blanca; de lo contrario, la boda no hubiera aparecido en el registro de matrimonios y sus hijos jamás hubieran podido ir a la Universidad. El primogénito de diez hijos e hijas del matrimonio, Sebastián Francisco de Miranda, nació el 28 de marzo de 1750 en Caracas. Sus hermanos fueron Ana Antonia, Rosa Agustina, Micaela Antonia, Miguel Francisco, Javier, Francisco Antonio, Ignacio José, Josefa María y Josefa Antonia.

El 5 de abril de 1750 fue bautizado en la iglesia catedral por el maestro Juan de Rada, siendo su padrino el bachiller Tomás Bautista de Melo. El 27 de diciembre del mismo año le fue administrado el sacramento de la confirmación por el obispo de Caracas, Manuel Machado y Luna. En sus inicios, la familia Miranda era económicamente modesta y vivía dentro del grupo socialmente discriminado de colonos canarios sin título de nobleza o blancos de orilla llegados a Caracas que, en costumbres, trato y nivel, formaban un núcleo aparte de los blancos criollos o mantuanos, los blancos españoles y los pardos.

Con el tiempo, la situación de la familia mejoró y Sebastián de Miranda logró hacer fortuna como comerciante en Caracas, llegando a ser propietario de diversos inmuebles en la ciudad. Ya en aquellos tiempos existían roces y conflictos sociales que empezaron a crear un problema de gobernabilidad para las autoridades coloniales, que además tenían que aliviar las secuelas negativas de la presencia de la Real Compañía Guipuzcoana que monopolizaba las transacciones comerciales en la provincia de Venezuela.

En La Orotava, la familia Miranda era considerada gente distinguida e ilustre, a diferencia de lo que sucedía en Caracas. Su padre hizo fortuna con su trabajo y logró ser nombrado capitán del Batallón de Milicias de Blancos de Caracas, pero por estar en entredicho su procedencia, su nombramiento produjo un fuerte rechazo del estamento social conocido como mantuano, sociedad compuesta de blancos criollos, descendientes de españoles, pero nacidos como Sebastián Francisco en territorio americano, reflejo todo ello de conflictos sociales y raciales latentes y una de las causas de la Independencia. Había cierta dosis de desprecio de los mantuanos hacia su padre por ser un comerciante, ocupación que a sus ojos lo inhabilitaba para ser capitán de Milicias.

Grave, en verdad grave, fue el enfrentamiento de Miranda, padre, con dos mantuanos de fuste, como Nicolás de Ponte y Martín Tovar Blanco, cuyos descendientes terminaron contándose entre los republicanos, enfrentamiento que sólo se solucionó cuando el rey Carlos III ordenó a los caraqueños que se le permitiese a Miranda el uso del uniforme y el bastón por considerárselo hidalgo, lo cual ocurrió en 1772, cuando su hijo Sebastián Francisco ya tenía un año fuera de Venezuela.

Educación thumb|280px|Monumento de la Nación a sus Próceres, en el Paseo Los Próceres en Caracas, donde se encuentra una estatua de Francisco de Miranda, entre las de otros próceres venezolanos de la independencia de América. Pese al rechazo de los mantuanos, su padre Sebastián siempre perseveró en su empeño de mejorar la situación de la familia, de modo que, además de acumular riquezas y cargos importantes, sus hijos recibieran educación universitaria.

Así, el 10 de enero de 1762, Miranda comenzó sus estudios en la Universidad de Caracas bajo la regencia del Dr. Antonio Monserrate, y durante dos años estudió latín, los inicios de la Gramática de Nebrija y el Catecismo de Ripalda.

Desde 1764 hasta 1766, Miranda cursó estudios en la Clase de Mayores de la misma Universidad, donde profundiza sus conocimientos de latín mediante el estudio de los escritos clásicos de Cicerón y Virgilio, completa sus estudios de la Gramática de Nebrija, nociones de historia sagrada y profana, religión, aritmética y geografía. Realizó el curso de Artes en la Universidad de Caracas estudiando Lógica, Física y Metafísica y obtuvo el título de bachiller que permitía el acceso a Teología, Jurisprudencia o Medicina. No se sabe de forma fidedigna si Miranda llegó a obtener el título de médico y solo se cuenta con su testimonio personal afirmando haberlo recibido en 1767 (con 17 años). Por testimonio de Miranda, se sabe que algunos de sus maestros fueron los doctores Domingo Velázquez, Francisco José de Urbina y Gabriel Lindo.

A partir de 1767 se produce una interrupción en los estudios de Francisco de Miranda, es posible que como consecuencia de las circunstancias que afectaron a su padre. El hecho de haber sido nombrado capitán de las Milicias de Blancos de Caracas, siendo un comerciante isleño, generó incomodidad entre los mantuanos, ya que había alcanzado una distinción social significativa que lo convertía en una figura de cierta influencia.

Todo indica que los sectores mantuanos comenzaron a tejer intrigas con el propósito de desacreditarlo y excluirlo de la vida pública. Esta situación desencadenó una serie de conflictos legales que culminaron con una sentencia real favorable al padre de Miranda, quien logró hacer valer sus derechos. Sin embargo, el enfrentamiento dejó una enemistad irreconciliable con la élite mantuana, que nunca olvidó el conflicto ni le perdonó el desafío.

Este episodio marcó mucho el entorno familiar de Miranda y tuvo una influencia determinante en sus decisiones y posturas políticas posteriores.

Después de la victoria judicial de su padre, las dificultades para desarrollar planes futuros en una sociedad tan limitada como la caraqueña influyeron en que decidiera, con poco más de 20 años, marcharse a España. Embarcó, pues, el 25 de enero de 1771, desde el puerto de La Guaira, en una fragata sueca denominada Príncipe Federico, para servir en el Real Ejército español.

Viaje a España (1771-1780) En 1771, Miranda inició un largo periplo alrededor del mundo que duró la mayor parte de su vida. Comenzó entonces la elaboración de un minucioso registro con el que confeccionó su archivo personal, que alcanzó a ser de 63 volúmenes encuadernados y que llevaba siempre consigo. Participó en los tres grandes movimientos históricos y políticos de su tiempo: guerra de Independencia de los Estados Unidos, Revolución francesa y guerras de independencia hispanoamericanas.

Desembarcó en el Puerto de Cádiz 35 días más tarde, el 1 de marzo de 1771, hospedándose en casa de José de Añino, quien sería un fiel intermediario entre él y sus parientes para procurarle recursos de subsistencia, adquiriendo la vestimenta necesaria para seguir su viaje entre el 1 y el 13 de marzo de 1771, en que partió de Cádiz a Madrid.