El mus (del euskera mus) es un juego de naipes ampliamente extendido en España y también muy jugado en algunos países de Hispanoamérica, como Argentina, Colombia, México, Uruguay y en algunas regiones del sur de Francia. Se trata de un juego con más de doscientos años de historia y cuyo origen mayormente aceptado estaría en País Vasco. La primera referencia al juego data de 1745, cuando el jesuita y filólogo vasco Manuel Larramendi lo citó en su diccionario trilingüe (castellano-bascuence-latín).

Es el juego de cartas más jugado en España, dando lugar a numerosas peñas o clubes de mus, así como un juego típico entre universitarios. No es extraño escuchar a hablantes del castellano usar términos del juego en euskera, tales como órdago (del euskera hor dago, «ahí está»), a menudo sin tener conocimiento de los significados literales de los términos y frases.

El mus es un juego de envite o comparación en el que se utiliza la baraja española y normalmente lo juegan cuatro personas agrupadas en dos parejas. Las reglas pueden variar mucho dependiendo de las costumbres locales del lugar donde se juegue, pero cada mano siempre consistirá de las siguientes jugadas llamadas «lances»: Grande (): la combinación es mejor cuanto mayor sea el valor de las cartas. Chica (): la combinación es mejor cuanto menor sea el valor de las cartas. Pares (): la combinación es mejor cuantas más cartas iguales haya y mayor sea su valor. Juego (): consiste en igualar o superar la cifra de 31 sumando el valor de cada carta. Si nadie alcanza esta cifra, se jugará al «punto» () y la mejor combinación será la que más se aproxime a 30.

En cada una de las jugadas se puede «envidar» (apostar) el número de tantos que se quiera (el mínimo es dos) o incluso jugarse todo un juego en lo que se conoce como un «órdago» (del euskera hor dago, "ahí está").

La pareja ganadora será la que primero gane una partida; dicha partida estará formada por lo que en la jerga del mus se llaman «vacas» (de forma similar a los sets en el tenis). Para ganar cada vaca será necesario ganar un número determinado de «juegos» (chicos o pequeños), siendo lo normal jugar cada vaca »al mejor de 3» (el primero que gane dos juegos se apunta la vaca) o «al mejor de 5» (gana la vaca el primero que gane 3 juegos). A su vez, cada juego estará formado por un número determinado de tantos.

El nombre de «mus» puede tener su origen en el euskera, donde musu significa beso, uno de los gestos que sirve como seña para indicar una jugada. Otra teoría indica que la palabra «mus» proviene del latín, donde muss significa mantenerse callado; si conjugásemos el verbo «musso» en su primera persona del singular sería «mus», que vendría a decir «yo callo», en oposición a «hablar», que representaría el inicio de las rondas de apuestas y de la partida en sí.

Breve historia

thumb|Partida de mus. El jugador en la posición Este es el que ha repartido las cartas y es el postre. El jugador Norte es el mano. El mazo de cartas se sitúa entre los dos. El jugador Sur es pareja del Norte y el Oeste del jugador Este. En el centro están las «piedras». En el caso de juego por parejas, uno de los miembros almacena las «piedras» y el otro los «amarracos» (cinco piedras).

Existe ya una primera referencia documental que se remonta al año 1745 en el Diccionario trilingüe (vasco-castellano-latín), donde lo cita el filólogo vasco y jesuita Manuel Larramendi.

En 1804, se editaron en Pamplona los primeros reglamentos conocidos del mus. Se trata de las «Reglas fixas que conviene usar en el juego llamado Mus», escritas por J. Ortiz de Zárate. Más tarde se extenderán a Madrid las diversas “reglas fixas”, especialmente en las ediciones de 1842, 1855, etc.

El Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana de Joan Corominas y el Diccionario de la lengua española afirman que la palabra «mus» proviene del vasco mux y esta, a su vez, del francés mouche (mosca). También podría derivar del euskera musu (beso) o mustur («lábios» o «morro»), con los que se hacen señas para comunicar las cartas. Valero de Castro cree que «mus» deriva del latín musso (murmurar o esperar en silencio), pues en el mus vasco-navarro no se permite hablar.

El viajero inglés Richard Ford escribió hacia 1850 que el mus «es un juego de cartas y gestos».Richard Ford. Manual para Viajeros por el País Vasco y Navarra y Lectores en Casa. p. 40. Ediciones Turner. Madrid 1981. ISBN 84-7506-033-1. alt=|miniaturadeimagen|Representación gráfica en un videojuego de un tapete de mus.

Introducción El mus se juega en toda España, partes de Francia e Hispanoamérica. Al no existir una federación oficial de mus no existen tampoco reglamentos oficiales de obligado cumplimiento. Su desarrollo suele depender de las costumbres locales, al menos en la práctica cotidiana y amistosa. En los campeonatos más serios se suele establecer previamente un reglamento de juego que deben acatar todos sus participantes.

El mus se juega con la baraja española de 40 naipes (sin ochos ni nueves, es decir, con la baraja española tradicional) y tiene distintas modalidades según regiones. Generalmente se juega por parejas (una pareja contra otra), aunque también se puede jugar de manera individual (dos jugadores, uno contra otro) o incluso por tríos (un trío contra otro). En el caso de las parejas, forma más habitual de jugarlo, los dos miembros de una misma pareja se sitúan en la mesa uno frente al otro y la otra pareja se sitúa en la mesa en el otro sentido, de forma que los miembros de ambas parejas se encuentren intercalados alrededor de la mesa.

Entre los diferentes reglamentos de mus existentes, hay dos que son los más utilizados (o alguna variante de ellos): el reglamento de la fábrica de naipes Fournier, de Vitoria, que a su vez es una recopilación de distintos reglamentos y costumbres; y el reglamento de los Campeonatos del Mundo de las Comunidades Vascas. El primero es el más extendido en España, mientras el segundo es el más utilizado fuera de España y en La Rioja, Navarra y Guipúzcoa.

Las diferencias fundamentales entre los dos reglamentos son las siguientes: Reglamento de naipes Fournier: Se juega con 8 reyes y 8 ases (los tres se cuentan como reyes y los dos como ases) y no vale La Real. Reglamento de las Comunidades Vascas: Se juega con 4 reyes y 4 ases (los treses y doses conservan su valor) y sí vale La Real.

Cada mano del juego consiste en cuatro lances: la grande, la chica o pequeña, los pares y el juego. Se van jugando por ese orden, y cuando se terminan, se procede al recuento de lo ganado en las apuestas. Luego se inicia una nueva mano hasta que alguna pareja consiga los puntos necesarios para ganar el juego.

Una partida de mus se divide en vacas y las vacas, a su vez, en juegos, (en algunos lugares llamados chicos). Cada juego es ganado por aquella pareja que consiga ganar 8 amarracos, cada uno de los cuales vale 5 piedras (40 tantos o piedras en total por juego), pero hay zonas en las que se juega a 6 amarracos (30 tantos). Lo más usual es que una vaca esté compuesta por 3, 5, 7 o 9 juegos, es decir, en una partida a una vaca de 5 juegos gana el que antes consiga ganar 3 juegos. En algunos lugares se juega a 5 juegos y 5 vacas, con lo cual para ganar una vaca hace falta ganar 3 juegos y para ganar una partida, ganar 3 vacas. En los torneos, lo más corriente es jugar a una vaca de 5, 7 o 9 juegos. Se pueden encontrar muchas variantes a este respecto.

Reglas básicas Antes de comenzar a jugar, hay que acordar qué normas se aplican, ya que no son comunes en todos los sitios. Por ejemplo, a cuántos tantos se juega la partida (normalmente a 40, aunque en algunos sitios se juega a 25 o 30), con cuántos reyes y ases se juega, qué señas se admiten y cuáles no, etc. Normalmente, en cada zona se juega según la tradición, pero si nos encontramos en otra zona, o bien si en la misma zona puede haber alguna variante (p.e. si vale la real), conviene acordar las normas antes de empezar a jugar. En el caso de torneos o campeonatos, los reglamentos especificarán las distintas normas a aplicar.

Comportamiento El mus se considera un juego de honor en el que se presume y se espera que los jugadores se comporten honestamente y de acuerdo al reglamento o costumbres locales. En el mus no se permite mentir ni tampoco se permite utilizar señas distintas de las recogidas en los reglamentos o costumbres locales. Un comportamiento deshonesto o no acorde con las reglas se sanciona con la pérdida de un juego completo (equivalente a perder un órdago) incluso aunque el incumplimiento haya sido involuntario o por desconocimiento de las costumbres locales.

Valor de las cartas En el mus no se hace distinción de palos ni hay triunfo, por lo que todas las cartas del mismo número valen lo mismo con independencia del palo al que pertenezcan. Las cartas tienen su valor natural de acuerdo a su número (del 1 al 7) y en el caso de las figuras estas tienen un valor de 10 cada una, pero solo para el último lance (juego), ya que para el resto de lances se distingue entre sota, caballo y rey (de menor a mayor valor).

En el caso de jugar con la variante de 8 reyes y 8 ases (habitual en España), los treses equivalen a reyes (en el juego, valen 10 puntos cada uno) y los doses a ases (valen un punto cada uno), es decir, que se puede formar pareja con un rey y un tres (equivale a dos reyes) o con un as y un dos (equivale a dos ases). En la práctica, es como jugar con 8 reyes y 8 ases, en este caso sin doses ni treses.

Mano y postre En la jerga del mus se denomina «mano» al jugador que se encuentra a la derecha del que reparte, y es el jugador que comienza a hablar en cada mano; se denomina «postre» al jugador que reparte las cartas y que es el último en hablar.

Las rondas comienzan siempre con el jugador mano y continúan hacia la derecha hasta llegar al postre. En caso de empate en cualquier lance del juego, gana el jugador que sea mano o que este más próximo a él, según el orden de juego.

Juego de boquilla En algunos reglamentos o lugares se permite el denominado «juego de boquilla», consistente en hablar en voz alta sobre posibles cartas o jugadas que se llevan, aunque sea falso (se permite mentir al hablar). A veces solo se permite el juego de boquilla en algunos momentos del juego, pero no en toda la partida.

No obstante, en la mayoría de las zonas y reglamentos, se considera que esta norma va contra la esencia del mus, considerado un juego de honor en el que los jugadores nunca mienten. Salvo que el juego de boquilla esté permitido en el reglamento o costumbre local, se considera que «la boca hace juego», y por tanto todo lo que se hable sobre cartas o jugadas debe ser verdad o se sancionará con la pérdida del juego por haber tenido un comportamiento deshonesto al haber mentido. En algunos reglamentos ni siquiera se permite hablar sobre cartas o jugadas que se tengan, considerando este comportamiento igualmente deshonesto, ya que el juego se basa en utilizar las señas para transmitir la jugada al compañero y saber jugar cada jugador individualmente. Los reglamentos más estrictos ni siquiera permiten hablar más allá de lo estrictamente necesario para el desarrollo del juego, aunque en la actualidad los reglamentos son cada vez más flexibles en esto, considerando no obstante que el comportamiento del jugador debe ser honesto.

Mus o no mus