El término conquistadores españoles se refiere de forma genérica a los soldados y exploradores españoles que, desde finales del siglo y durante el siglo , invadieron y sometieron grandes extensiones de territorio en América y Filipinas, incorporándolas a los dominios de la monarquía española. La exploración y conquista de América tuvo ocasión durante la llamada era de los descubrimientos, la cual siguió a la llegada de Cristóbal Colón en 1492.

Los conquistadores fundaron numerosas ciudades, entre ellas en sitios con asentamientos precolombinos preexistentes. Además de las conquistas, los conquistadores españoles hicieron exploraciones significativas en la selva amazónica, la Patagonia, el interior de América del Norte y el Océano Pacífico.

Desde la perspectiva local de los pueblos originarios de las Américas, muchas veces las conquistas españolas son entendidas como una invasión y saqueo de los territorios, y la explotación de las poblaciones en los mismos. Desde un ámbito más españolista, se defiende que la colonización trajo consigo progresos muy significativos en los ámbitos de la culturización, la tecnología y la medicina en las tierras conquistadas.

Origen del término El término "conquistador" tiene sus orígenes en la época de la Reconquista, específicamente en 1238, cuando el rey Jaime I de Aragón logró liberar Valencia del dominio musulmán. Por este logro, se le otorgó el título honorífico de «El Conquistador». Más adelante, el término fue llevado a América, donde adquirió un sentido particular: designaba al hombre que, mediante el uso de las armas, impuso la autoridad de España y de la Iglesia sobre los territorios que, tras la donación papal de Alejandro VI, pasaron a formar parte de la Corona española.

La conquista española de América

miniatura|derecha|250px|Fundación de Santiago de Nueva Extremadura (actual Santiago de Chile) por el conquistador Pedro de Valdivia, óleo de Pedro Lira.

thumb|250px|Mapa diacrónico mostrando las áreas de América que formaron parte del Imperio español. Los pueblos originarios de los territorios que no fueron efectivamente ocupados, no formaron parte del sistema colonial. Para detalles ver mapa.

Los cronistas de la época suelen describir la Conquista de América como una epopeya heroica. La extensión de territorios que abarcó y el corto espacio de tiempo en el que sucedió, no tienen parangón en la historia de las conquistas europeas. Otras crónicas, como los testimonios de los pueblos indígenas y de algunos frailes españoles, han presentado la Conquista de América como un hecho moralmente cuestionable, movido por la explotación de recursos naturales y caracterizado por una invasión militar y cultural que terminó por extinguir en buena parte las tradiciones vernáculas del continente descubierto.

La conquista sin embargo tuvo motivaciones tanto materiales como espirituales, siendo uno de los grandes objetivos de los monarcas españoles la evangelización de los pueblos indígenas de América. También fue distinta a otras conquistas europeas por incorporar, por primera vez en la historia, una legislación para la protección de los pueblos indígenas. Las Leyes de Burgos de 1512 establecieron la condición de hombre libre de los indígenas, con la prohibición expresa de ser explotados, sin perjuicio de la obligación de trabajar a favor de la corona como súbditos de la misma. Más tarde fueron promulgadas las Leyes Nuevas de 1542, unas Leyes y ordenanzas nuevamente hechas por su Majestad para la gobernación de las Indias y buen tratamiento y conservación de los Indios que revisaban el sistema de encomiendas concediendo una serie de derechos a los habitantes indígenas para mejorar sus condiciones de vida.García Icazbalceta, Joaquín "Colección de documentos para la historia de México" "Leyes y ordenanzas" (Dada en la ciudad de Barcelona, a veinte días del mes de noviembre, año del nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo de mill e quinientos e cuarenta y dos años) y addenda 4 de junio de 1543; 26 de junio de 1543; 26 de mayo de 1544 texto en la web Cervantista Virtual

Historiadores de distinta procedencia y época han alabado o criticado la Conquista de América dependiendo de su punto de vista. En contadas ocasiones se ha descrito la Conquista con una visión razonablemente neutral. El periodista estadounidense Charles C. Mann dice:

Por su parte, fray Bernardino Sahagún enunció:

Fray Bartolomé de las Casas consideraba la Conquista de América como una de las «maravillas» del mundo. Sin embargo, la definía también como «la destrucción de las Indias»:

Algunos historiadores consideran estas afirmaciones tergiversadas y algo exageradas. Muchos cronistas del norte de Europa, se basaron inicialmente en los escritos de Bartolomé de las Casas para crear una propaganda destinada a ensuciar y menospreciar el nombre de España y de los españoles. Es lo que se conoce como la Leyenda Negra, creada por ciertos países enemigos de España para crear animadversión contra ella.

Factores que favorecieron a la conquista española miniaturadeimagen|derecha|200px|El morrión era el casco arquetípico del conquistador español. Este es un morrión hecho de hierro thumb|200px|Armadura de conquistador español La Reconquista española Los historiadores John H. Elliot y Francisco Morales Padrón hacen hincapié en el poco aprecio que tenían los conquistadores a su propia vida a la hora de emprender sus campañas militares y la convicción que tenían en el éxito. Tras los ocho siglos de Reconquista cristiana de los territorios musulmanes en España los españoles habían forjado una moral de caballero en pos de una misión trascendental.

Antes de entrar en combate con sus 177 hombres contra los 40.000 incas de Cajamarca, el conquistador Pizarro dijo:Sánchez Galera, op. cit., p. 176

El escritor Juan Sánchez Galera menciona que los españoles estaban también imbuidos en la cultura renacentista europea que dibuja a un hombre como un ser portador de valores y capaz de decidir su propio destino. Esta visión es contraria al materialismo, donde cada cual vale en función de lo que tenga y no de lo que sea como persona.Sánchez Galera, op. cit., p. 178

La religión

Francisco Morales Padrón destaca la espiritualidad. Las culturas de los americanos, como la de los españoles, era profundamente teocéntrica. En ese caso, no era fundamental quién poseía más hombres o menos sino a quién beneficiaba más el Cielo. Y es una realidad que los españoles dieron la impresión a los indígenas de que el dios cristiano estaba de parte de ellos y muchos indígenas perdieron las razones para seguir luchando.

La religión azteca era fatalista. A los dioses habitualmente se les adoraba para impedir que se enfurecieran y el mundo dejara de funcionar. Para evitar esas catástrofes eran realizados sacrificios humanos a los dioses. Solo en Tenochtitlán se practicaban anualmente más de 20.000 sacrificios humanos. En 1521, tras la conquista de la ciudad por Hernán Cortés, se encontraron 140.000 cabezas humanas amontonadas en una pila de ofrendas. A la víctima del sacrificio humano se le sacaba el corazón y se embadurnaba con su sangre las paredes del templo y su cadáver era arrojado pirámide abajo para ser comido por los asistentes. El canibalismo religioso estaba tan extendido que estudios antropológicos han demostrado que una parte de la dieta proteínica de los habitantes de Tenochtitlán provenía de ahí.

Además entre los indígenas existían mitologías a menudo comunes entre distintos pueblos que coincidían en que algún día aparecerían desde el otro lado del mar personas sobre casas flotantes con piel blanca y barba que acabarían con sus viejas culturas y crearían una nueva y superior. Entre los aztecas este mito estaba relacionado con Quetzalcóatl, entre los incas con Viracocha y para los muiscas se relacionaba con Bochica. Otros pueblos llevaron a cabo suposiciones de que los españoles, como sus caballos, eran inmortales.Sánchez Galera, op. cit., p. 190

Los españoles libraron entonces una guerra religiosa convenciendo a los nativos de que su dios era verdadero y que los dioses a los que ellos adoraban no eran más que figuras de piedra. Además les explicaron que más les valía vivir como católicos que seguir manteniendo sus creencias tradicionales.Sánchez Galera, op. cit., p. 191 Cortés subía a los templos delante de los aztecas y destruía los altares con un martillo e iba destruyendo todas los estatuas de las ciudades por donde avanzaba demostrando que eso no tenía ningún tipo de consecuencia divina. Del mismo modo Pizarro destruyó el santuario de Pachacámac. Cuando Hernán Cortés se dispuso a visitar el gran templo de Huitzilopochtli, varios días tras su llegada a Tenochtitlan, el emperador Moctezuma lo esperaba en lo más alto de la pirámide. El emperador le ofreció a un grupo de sacerdotes para que lo llevaran a hombros pero Cortés rehusó y subió a pie con sus compañeros los 114 escalones. Cuando Moctezuma le dijo "Señor, estaréis cansado, tras subir a este gran templo nuestro", Cortés contestó "Ni yo ni los que vienen conmigo nos cansamos en cosa ninguna".Sánchez Galera, op. cit., p. 193

Armamento

En su imprenta de Fráncfort el protestante y grabador de Flandes Teodoro de Bry publicó grabados de españoles cometiendo atrocidades en América. Los españoles son a menudo mostrados con arcabuces frente a indígenas que se encontraban prácticamente desarmados y a merced de esas atrocidades. Sin embargo, la mayor parte del continente americano se conquistó contando con tan solo 16 arcabuces: 13 que portaban las tropas de Hernán Cortés y 3 que portaban las tropas de Pizarro cuando entró en Cajamarca.

miniatura|derecha|250px|Arcabuz en un museo miniatura|derecha|250px|Arcabuz alemán thumb|150px|Alabarda Los españoles portaban escasas armas de fuego. Sobre todo poseían armas de cuerpo a cuerpo como espadas, dagas, lanzas y alabardas. Los arcabuces no podían ser fabricados por un buen herrero, sino que procedían de una industria y eran caros de crear, por lo que la mayoría de los colonos no podían permitírselos. Los soldados españoles sí poseían armas de fuego, pero se encontraban en Europa cobrando un buen sueldo y muy pocos querían dejarlo todo para ir al Nuevo Mundo.Sánchez Galera, op. cit., p. 180 Los españoles que sí llevaron arcabuces pronto se dieron cuenta de que eran completamente ineficaces contra los aborígenes porque estos atacaban por sorpresa y las armas de fuego precisaban de varios minutos antes de realizar el primer disparo, porque aunque en cargar la bala y limpiar el cañón podían tardar solo 30 segundos hacía falta prender la mecha. Para prender la mecha las veces que se quisiera disparar primero hacía falta tener algo con fuego y entonces no existían las cerillas, por lo que había que hacer fuego con piedras para encender cuerda con la que ir prendiendo la mecha. Es este proceso de obtener fuego antes del primer disparo el que retrasaba el proceso varios minutos. El arcabuz era un arma un tanto pesada y por eso a veces se usaba para un palo de metro y medio para apoyarlo llamado horquilla. Una vez cargado el arcabuz, encima de la horquilla y listo para disparar los hombres se encomendaban a Santa Bárbara para que la pólvora no estuviese húmeda, cosa habitual en las antiguas pólvoras negras con una gran cantidad de sales en su composición.Sánchez Galera, op. cit., p. 181-182

Las armas de fuego eran eficaces en las batallas europeas del , donde dos ejércitos compactos se enfrentaban en campo abierto. En el tiempo en que un español se preparaba para realizar el primer disparo un indígena podía disparar 20 flechas y por todas las razones expuestas ni fueron abundantes ni ayudaron demasiado en la conquista.