Los faliscos (en falisco: falisci) fueron un antiguo pueblo itálico que habitaban la ciudad de Falerii y una considerable extensión de territorio circundante, el ager Faliscus. Hablaban una lengua itálica, el falisco, estrechamente relacionada con el latín. A pesar de la considerable influencia etrusca, los faliscos conservaron, además de su lengua, muchos rasgos de su origen itálico, tales como la adoración de Ceres, Mercurio o Marte, y el culto del dios Sorano por los Hirpi Sorani.

Establecidos como mínimo desde principios del primer milenio a. C. en una zona situada en la margen derecha del río Tíber entre Etruria y el Lacio, los faliscos mantuvieron ya desde los primeros siglos de su historia estrechos lazos culturales, comerciales y políticos con los etruscos. Aliados de Veyes en las guerras que mantuvo esta ciudad contra Roma en el y que terminaron con su derrota en 396 a. C., se mantuvieron hostiles ante la expansión romana hasta que, como todos los demás pueblos de la península itálica, fueron definitivamente sometidos en el En el año 241 a. C. su última guerra contra Roma terminó no solo con la pérdida de los últimos restos de autonomía política sino también con la destrucción de su centro histórico y principal ciudad: Falerii.

Etimología thumb|right|Fresco de la tumba François. Venthical [...]plsachs, el posible personaje falisco, es la cuarta figura por la derecha (Vulci, s. ). El etnónimo de los faliscos, faliscus/falisci, es de origen itálico, probablemente latino, está relacionado con el topónimo de su principal ciudad, Falerii, y según ya argumentó Ovidio podría provenir del nombre de su mítico fundador Haleso tras el cambio de la h inicial en f, una evolución de la que se encuentran otros ejemplos en falisco, aunque las circunstancias y la cronología son controvertidas, y que está también documentada en algunas variantes del idioma etrusco. Falerii debe ser además el origen del nombre del ager Falernus en la Etruria campana, dato coincidente con la tradición literaria que relaciona la presencia etrusca en Campania septentrional con colonizadores procedentes del entorno de la cuenca del río Tíber, cuyo nombre etrusco podría ser el mismo que el del río Volturno, Volturnum, denominación alternativa también de la principal ciudad de la zona, Capua.

La primera aparición del gentilicio podría ser la inscripción referida a [...a]uvileś feluskeś en una estela funeraria del encontrada en Vetulonia (CIE 5213), en la que si feluskeś es la traducción etrusca del latino faliscus la estela estaría dedicada a «Aulo el Falisco». Más tarde, a finales del y en el , se documentan las formas posiblementes relacionadas feleskenas, veluske y quizá el personaje que aparece en la tumba François como Venthical [...]plsachs.

Historia Orígenes míticos thumb|Urna cineraria bicónica con decoración geométrica (Narce, s. ). París. Museo del Louvre. Al igual que en el caso de Roma, era habitual entre etruscos, latinos y otros pueblos bajo su esfera de influencia que se les atribuyeran orígenes derivados de la mitología griega y fundadores legendarios o semilegendarios de esa procedencia. En el caso de los faliscos las fuentes de la Antigüedad son casi unánimes en considerar a Falerii como una colonia argiva, recogiendo una tradición que se remonta por lo menos al Con la excepción de Justino, que habla de Calcis en su epítome de Pompeyo Trogo (Hist. Phil., 20.1.13), tanto Plinio citando a Catón (NH, 3.5.51) como Dionisio de Halicarnaso (Ant. Rom., 1.21.1) relatan la llegada de un fundador proveniente de Argos que, según Ovidio (Fast, 4.73-4) y otros autores no sería otro que Haleso, hijo de Agamenón en algunas versiones de la leyenda, en cuyo origen podría estar el paralelismo entre el culto a Juno en Falerii y el dedicado a Hera en Argos.

Siglos IX al VI a. C. thumb|Casco falisco de bronce (Tumba del Guerrero, Narce, c. 725-700 a C.). Filadelfia. Penn Museum. En Falerii las pruebas más antiguas de ocupación, datadas en el Bronce final, se han encontrado al noroeste, en el cerro Vignale, que puede haber sido el asentamiento originario de Falerii o quizá incluso de los mismos faliscos: el centro en torno al cual se inició el proceso de sinoicismo que dio origen a la ciudad y que posteriormente se convirtió en su acrópolis, aunque otras interpretaciones se limitan a considerarlo un mero santuario extraurbano. La necrópolis más antigua, situada frente al cerro Vignale corresponde al , durante el periodo villanoviano, pero el asentamiento definitivo amurallado de Civita Castellana, en otra colina próxima, solo se produjo a finales del o principios del En Narce las excavaciones muestran una ocupación inicial de la colina de Narce propiamente dicha, que se amplió durante los siglos al vecino monte Li Santi para extenderse a finales del último siglo al cerro Pizzo Piede, este último ya provisto de una muralla.

Para la época más antigua, los testimonios arqueológicos sugieren que la zona al norte del río Tíber en torno a Falerii y Capena estaba ocupada por pueblos que hablaban lenguas próximas al latín que, poco a poco, fueron asimilados o parcialmente desplazados debido a la expansión etrusca, de hecho parece que toda la parte sudoccidental que incluía a Narce, quizá el centro falisco más importante hasta entonces, fue completamente etrusquizada: no solo la práctica totalidad de las inscripciones etruscas más antiguas provienen de esa zona, sino que incluso se ha sugerido que Narce podría haber sido colonia de Veyes, la poderosa ciudad etrusca de la que solo la separaban veinticinco kilómetros. Es patente ya desde comienzos del la existencia de un importante flujo comercial entre Narce y Veyes que continuó hasta que a principios del está última fue sometida por Roma. Las evidencias de contactos con otras polis etruscas son abundantes también en la zona norte cuando en el Falerii se consolidó como el principal centro falisco y extendió su control a poblaciones como Corchiano, donde está epigráficamente documentada la presencia de hablantes de etrusco procedentes de Clusio y la planificación de la necrópolis de Vallone presenta claros paralelismos con las de Caere y Volsinii. De Volsinii podrían proceder el cognomen falisco hescuna, además de otras costumbres como la de usar lápidas de basalto en las tumbas.

Aunque también se ha postulado en ocasiones la importancia de la influencia sabina sobre los faliscos, no existe constancia ni de invasiones masivas ni de una penetración comparable a la etrusca. En todo caso se podría hablar de la llegada de pequeños grupos de lengua sabélica que, como en el caso de los Hirpi Sorani, habrían conservado sus ritos y recuerdos de sus orígenes incluso hasta que la región fue absorbida por Roma en el En Narce desde las fases más primitivas de su historia, en torno al , también las costumbres funerarias son más afines a las etruscas que a las latino-sabinas, tanto en el tipo de bienes enterrados en las tumbas como en su arquitectura, aunque no dejan de observarse importantes variaciones autóctonas, como la continuidad del uso de la cremación bastante después de que en Veyes dejara de practicarse.

La expansión etrusca se acentuó desde finales del y principios del cuando Veyes, que se dotó de murallas en ese último siglo, sometió a Capena y reforzó o fundó Sutrio y Nepete en la frontera suroeste del ager falisco. El objetivo de Veyes era controlar las rutas comerciales que, atravesando el valle del Tíber, unían la costa sur de Etruria con el interior. Probablemente el mejor acceso a estas rutas por parte de Falerii explique que sustituyera a la ya etrusquizada Narce como principal ciudad falisca, y también fue el principal motivo de que finalmente Veyes y Roma se enzarzaran en una larga serie de guerras.

Falerii y las guerras de Veyes en el thumb|right|Nicolas Poussin. Camilo libera al maestro de escuela de Falerii y a sus alumnos (1637). París. Museo del Louvre.

Las guerras entre Veyes y Roma, que se prolongaron durante todo el , se centraron en la posesión de la estratégica ciudad de Fidenas, situada en la margen izquierda del Tíber por lo que su control amenazaba directamente los intereses de Roma, mientras que a su vez los etruscos intentaban desalojar a los romanos después de cualquier incursión en su territorio. Después de una primera guerra que culminó en 474 a. C. con un tratado que dejaba Fidenas bajo control veyente, la ciudad debió cambiar de manos varias veces más, ya que en 438 a C. Fidenas rompió con Roma, lo que provocó que estallara una segunda guerra el año 437 a. C., ocasión en la que los faliscos actuaron como aliados de Veyes. Según el relato de Tito Livio (Hist. Rom., 4.17.11-18.8) fue precisamente la prisa de los faliscos por regresar a casa lo que obligó al rey de Veyes, Larte Tolumnio, a entablar la batalla en la que perdió la vida. Al año siguiente los romanos lanzaron varios ataques contra territorio veyente y falisco para terminar sitiando Fidenas en 435 a. C., en un momento en que parece que los faliscos no estaban en condiciones de prestar ayuda, aunque sí se tiene noticia de su implicación en una batalla librada en Nomentum. Fidenas fue capturada por los romanos después de que consiguieran acceder a su ciudadela a través de un túnel.

El año 427 a. C. Veyes y Fidenas reanudaron sus ataques contra territorio romano, pero Fidenas terminó definitivamente derrotada al año siguiente. Una alusión a la participación de Falerii en estos hechos se podría encontrar en una noticia de Frontino (Str., 2.8.3) sobre una campaña dirigida por T. Quincio Capitolino contra los faliscos en 446 a. C. que se suele interpretar como una clara confusión con los volscos y podría hacer referencia a otra de Tito Quincio Cincinato Peno en 426 a. C.

Las fuentes relatan la caída definitiva de Veyes del año 396 a. C. como una larga guerra de 10 años que culminó en el asedio y toma de la ciudad por el dictador Marco Furio Camilo. Livio confirma que Capena y Falerii lucharon del lado de los veyentes y lo explican por el temor que sentían a que si caía su poderoso aliado ellos serían los siguientes (Hist. Rom., 5.8.5). En efecto, Camilo derrotó a Capena el año siguiente garantizando su sumisión mediante un foedus, y en 394 a. C. sitió Falerii, aunque en principio no consiguió romper la resistencia de la ciudad. La guerra terminó gracias a un acontecimiento con tintes de leyenda que recogen infinidad de autores clásicos como Plutarco (Cam., 9-11). Se dice que un maestro quiso terminar con el cerco entregando a los romanos como rehenes a los hijos de faliscos notables, pero que cuando a Camilo le llegó la noticia se enfureció, manifestó no querer ganar una guerra mediante acciones tan viles y devolvió los niños a sus padres. En consecuencia y ante tan noble gesto los faliscos ofrecieron su rendición incondicional. Otras versiones sostienen, no obstante, que Falerii sí fue tomada al asalto, Diodoro Sículo sitúa el hecho en 392 a. C. y añade que ambas partes firmaron un tratado el año siguiente (Bibl. Hist., 14.96.5, 14.98.5 ).

Las fuentes también insisten en que Veyes y Falerii solicitaron en varias ocasiones y en vano el apoyo de la Liga Etrusca, una alianza de ciudades etruscas que se reunía en el templo de Voltumna (fanum Voltumnae) cercano a Volsinii (Livio, 4.23.4, 4.24.2, 4.61.2). Sin embargo es posible que la liga tuviera solo una finalidad religiosa y no está acreditado ningún caso en el que reuniera un ejército aliado etrusco; en concreto en las guerras contra Roma Tarquinia apoyó a Veyes, pero Clusio permaneció neutral y Caere incluso estuvo del lado romano, mientras que los más fieles aliados de Veyes, Falerii y Capena, no eran ciudades etruscas.

La expansión de Roma entre el y mediados del III a. C. thumb|right|Mapa del norte del Lacio y Etruria meridional durante la guerra de Roma contra Tarquinia y Falerii (c. 358 a. C.).