miniatura|Relieves con las diosas fluviales Ganga y Yamuna (personificaciones de los ríos homónimos), acompañadas de asistentes, procedentes de Ahichchhatra, periodo gupta, siglo V. Estas esculturas se colocaban tradicionalmente en las entradas de los templos como símbolo de purificación ritual.
En el hinduismo, los ríos suelen ser comprendidos como entidades sagradas y, con frecuencia, se personifican como deidades. En los himnos del Rigveda se mencionan cursos de agua venerados (por ejemplo, el río Sarasvati), y en la tradición posterior algunos ríos pasan a concebirse explícitamente como diosas o dioses fluviales. Entre ellos, el río Ganges destaca como el más reverenciado, personificado como la diosa Ganga.
En general, las deidades fluviales se representan en forma femenina; una excepción habitual en la tradición es el río Brahmaputra, que a menudo se considera masculino. Diversas tradiciones regionales y textos devocionales asocian la ablución o el baño ritual en estos ríos con la purificación y la obtención de mérito religioso.
Una enumeración devocional extendida de ríos especialmente significativos es la de las «siete corrientes» o saptanadī, que suele incluir al Ganges, Yamuna, Sindhu, Narmada, Godavari, Krishna y Kaveri.
Deidades fluviales principales Ganga miniatura|Escultura de la diosa Ganga, Sri Lanka. La diosa Ganga es la personificación del río Ganges, considerado en la tradición hinduista como el cauce más sagrado. Los Vedas y, con mayor desarrollo, la literatura puránica la presentan como una deidad suprema de purificación, cuya agua posee la capacidad de eliminar las impurezas rituales y favorecer la obtención del moksha (liberación espiritual).
En diversas genealogías míticas, Ganga aparece como hija de Himavan —personificación del Himalaya— y Menavatī, y es relacionada con la diosa Parvati como hermana o figura afín. Su iconografía tradicional la representa como una deidad femenina portadora de un recipiente de agua, con el makara como montura.
Un conjunto de relatos presentes en el Bhagavata Purana y el Devi-Bhagavata Purana describe a Ganga como una de las tres consortes de Vishnu, junto con Lakshmi y Saraswati. En estas narraciones, una disputa entre las tres diosas da lugar a una serie de maldiciones mutuas que explican la encarnación de Saraswati y Ganga como ríos sobre la tierra, así como la transformación de Lakshmi en la planta sagrada Tulasi.
Uno de los episodios más conocidos de su mitología es el del «descenso de Ganga» (Gangāvataraṇa). Según esta tradición, el rey Bhagiratha, perteneciente a la dinastía solar, realizó severas austeridades para que la diosa descendiera desde Svarga (el cielo de los devas) y liberara a los espíritus de sus antepasados, condenados a Patala. Al advertirle Ganga que su caída directa devastaría la tierra, Bhagiratha solicitó la intervención de Shiva, quien recibió el ímpetu del río en su cabellera y lo liberó gradualmente, permitiendo así que Ganga fluyera sobre la tierra y, finalmente, hasta el océano.
Yamuna miniatura|Escultura de terracota (siglo V) de la diosa Yamuna con asistentes, procedente de Ahichchhatra. La diosa Yamuna —también llamada Yāmī en algunas tradiciones— es la personificación del río Yamuna. Se la presenta como hija de Surya (la deidad solar) y de Saranyu, y como hermana gemela de Yama, deidad asociada al inframundo y al orden moral. En este contexto, Yamuna es considerada una diosa de la vida, complementaria a su hermano gemelo. Otra de sus hermanas es Tapati, igualmente personificación de un río. En textos devocionales posteriores, Yamuna recibe también el nombre de Kālindī.
En la literatura puránica aparece un episodio que vincula a Yamuna con el dios Balarama. Según esta tradición, Balarama deseaba divertirse en las aguas del río y llamó a la diosa para que desviara su curso hacia el lugar donde se encontraba. Ante la negativa de Yamuna a abandonar su cauce natural, el dios la arrastró con su arado hasta un huerto cercano. Este relato suele interpretarse como un mito etiológico relacionado con el control del agua, la irrigación y la modificación ritual del paisaje fluvial.
Saraswati La diosa Saraswati se originó en buena parte de la tradición como una deidad fluvial, personificación del río Sarasvatī, mencionado ya en el Rigveda. Con el paso del tiempo, su figura trascendió el ámbito estrictamente fluvial y se consolidó como una de las principales diosas del hinduismo, asociada al conocimiento, la sabiduría, la música, el lenguaje y las artes. El río Sarasvatī, descrito en los textos védicos como un gran curso de agua, es considerado en la investigación moderna y en la tradición como un río que se secó o desapareció progresivamente.
En la literatura puránica, Saraswati participa en diversos episodios cosmogónicos y rituales que refuerzan su carácter ambivalente como deidad del agua y del orden cósmico. Uno de estos relatos describe una guerra entre los bhargavas y los hehayas, de la cual surgió un fuego devastador denominado Vadavagni, capaz de destruir el mundo. Para salvaguardar el universo, Indra, Vishnu y otros devas solicitaron a Saraswati que transportara y depositara dicho fuego en el océano occidental.
Según la narración, Saraswati aceptó intervenir únicamente tras recibir la orden de su consorte Brahma. Acompañada por Ganga, abandonó Brahmaloka y llegó al ashram del sabio Uttanka. Allí se encontró con Shiva, quien le confió el Vadavagni en un recipiente ritual y le indicó que emergiera como río desde el árbol plaksha. Saraswati se fusionó con el árbol y fluyó como río a través de diversos lugares sagrados, entre ellos Pushkara y Pushkarini, donde se le atribuye la capacidad de redimir a los seres humanos de sus faltas. Finalmente, completó su recorrido al depositar el fuego en el océano, restableciendo así el equilibrio cósmico.
Narmada La diosa Narmada, también conocida como Reva, es la personificación del río Narmada. En tradiciones populares y puránicas se la vincula estrechamente con Shiva, y se afirma que nació del sudor del dios mientras realizaba austeridades en el monte Riksha, motivo por el cual es considerada su hija.
Según una leyenda ampliamente difundida, Shiva bendijo a Narmada con la capacidad de destruir los pecados de quienes se bañan en sus aguas, otorgándole así un poder purificador comparable al del río Ganges en otras regiones de la India. Esta atribución explica la especial sacralidad del Narmada en el centro del subcontinente, donde su culto está profundamente arraigado y se manifiesta en peregrinaciones, ritos de ablución y prácticas devocionales asociadas al curso completo del río.
Kaveri miniatura|Estatua de la diosa Kaveri en Madikeri. La diosa Kaveri, conocida localmente como Kaveriamma, es la personificación del río Kaveri, uno de los cursos de agua más venerados del sur de la India. En la tradición puránica y regional se la asocia estrechamente con la fertilidad, la prosperidad agrícola y la expiación ritual, atributos derivados de la importancia vital del río para las regiones que atraviesa.
Según un relato recogido en el Skanda Purana, durante el episodio del Samudra Manthana Vishnu adoptó la forma femenina de Mohini para distribuir el elixir de la inmortalidad entre los devas y privar de él a los asuras. En este contexto, la diosa Lakshmi envió a una apsara llamada Lopamudra para asistir a Mohini. Tras estos acontecimientos, Lopamudra fue criada por Brahma como hija adoptiva.
Cuando el rey Kavera realizó austeridades para obtener descendencia, Brahma lo bendijo otorgándole a Lopamudra como hija, bajo el nombre de Kaveri, con la misión de purificar a la humanidad y promover la fertilidad de la tierra. Más tarde, el sabio Agastya solicitó a Kaveri que contrajera matrimonio con él; ella aceptó con la condición de que lo abandonaría si era dejada sola durante demasiado tiempo. Aunque Agastya accedió, en una ocasión permaneció absorto en la enseñanza de sus discípulos, dejando a Kaveri sin compañía durante un periodo prolongado.
Como consecuencia, Kaveri fluyó desde el recipiente ritual (kamandalu) del sabio y comenzó a correr hacia el sur. A pesar de los intentos de los discípulos de Agastya por detenerla, el río continuó su curso hasta desembocar en el océano, adquiriendo desde entonces un carácter sagrado y convirtiéndose en fuente de vida y devoción para las regiones meridionales de la India.
Godavari La diosa Godavari es la personificación del río Godavari. Este río ocupa un lugar destacado en la tradición hinduista y se halla estrechamente vinculado al Ramayana, donde se relata que Rama recorrió sus riberas durante su exilio, lo que contribuyó a consolidar su carácter sagrado.
Un relato etiológico ampliamente difundido explica el origen sacro del río a través del sabio Gautama, quien habitaba cerca de las colinas de Brahmagiri y había obtenido el don de un granero inagotable. Según la leyenda, sus enemigos introdujeron una vaca en dicho granero; al perseguirla, el animal cayó muerto. Para expiar la culpa de haber causado la muerte de un ser sagrado, Gautama realizó austeridades para propiciar el descenso de la diosa Ganga y purificar su ermita.
Atendiendo a sus plegarias, Ganga descendió a la tierra en forma del río Godavari, acompañada por Shiva, dotando así al territorio de un nuevo cauce purificador. Esta tradición explica la consideración del Godavari como una manifestación local de la sacralidad del Ganges y fundamenta su relevancia ritual y peregrina en el centro y sur de la India.
Krishna La diosa Krishna es la personificación del río Krishna. Su mitología presenta variaciones regionales y se articula en torno a episodios de conflicto, transformación divina y explicación etiológica del origen sagrado del río.
Según una leyenda local, recogida en tradiciones del oeste de la India, el dios Brahma se hallaba realizando un yajna para el cual era necesaria la presencia de su consorte. Dado que su primera esposa, Savitri, se encontraba ausente, su segunda esposa, Gayatri, ocupó su lugar en el ritual. Al escuchar los mantras, Savitri acudió airada al lugar y, al descubrir que Gayatri había participado en la ceremonia, descargó su furia sobre los dioses presentes.
En el transcurso de este episodio, Savitri dirigió su cólera contra Vishnu y Shiva, transformando al primero en el río Krishna. Este relato explica de manera mítica el origen del río como resultado de una metamorfosis divina y fundamenta su carácter sagrado dentro del marco ritual y simbólico del hinduismo.
Sindhu La diosa Sindhu es la personificación del río Indo. En la tradición védica, épica y puránica aparece como una deidad venerable, a la que se atribuye un papel preeminente entre las divinidades fluviales, hasta el punto de ser descrita en algunas fuentes como «diosa de los ríos».
Textos como los Vedas, los Puranas y el Mahabharata mencionan a Sindhu en contextos rituales y narrativos. En este último se relata que el rey Bharata recibió veneración por parte de la diosa, subrayando su relevancia simbólica y religiosa. Asimismo, algunas tradiciones la sitúan participando en una asamblea o consejo de diosas fluviales dedicada a deliberar sobre los deberes de las mujeres, presidida por la diosa Parvati, lo que refuerza su carácter de figura respetada dentro del conjunto de divinidades femeninas sagradas.
Tapati La diosa Tapati es la personificación del río Tapti (Tāptī). En la tradición épica se la presenta como hija de Surya y hermana menor de Savitri. Su figura se vincula asimismo a una genealogía real mediante su unión con el rey Samvarana, lo que la convierte en un nexo simbólico entre linajes dinásticos, territorio y la sacralidad del agua.
Este matrimonio, mencionado en textos épicos atribuidos a Valmiki y Vyasa, refuerza el papel de Tapati como deidad fluvial asociada tanto al orden cósmico como a la legitimación del poder real, integrando el paisaje fluvial dentro de la tradición mítica e histórica del hinduismo.