miniatura|Manuel Belgrano, uno de los líderes de la independencia de las naciones americanas del Imperio español, creador de la bandera nacional argentina.|250px miniatura|Pintura polaca de 1892 exaltando la defensa de la bandera durante la histórica batalla de Chocim.|250px
El nacionalismo es una ideología o movimiento que sostiene que la nación debe corresponderse con el Estado. Como movimiento, el nacionalismo parte de la existencia de una nación y promueve sus intereses,en particular la obtención y preservación de la soberanía (autodeterminación) sobre el territorio que considera como propio, con el fin de constituir un Estado Nación. Como ideología, sostiene que la nación debe gobernarse a sí misma, sin injerencias externas (autogobierno), que constituye base natural e ideal para la organización política y que es la única fuente legítima del poder político.El nacionalismo también busca construir y mantener una identidad nacional, basada en elementos compartidos como la cultura, la etnia, el territorio, la lengua, la organización política, la religión, las tradiciones o la creencia en una historia común y promover la cohesión o solidaridad entre sus miembros. Existen diversas definiciones de «nación», lo que da lugar a distintos tipos de nacionalismo.
Surgió junto con el concepto moderno de nación, propio de la Edad Contemporánea, en las circunstancias históricas de la llamada Era de las Revoluciones (Revolución industrial, Revolución burguesa, Revolución liberal) y los movimientos de independencia de las colonias europeas en América, desde finales del .Eric Hobsbawm (1964) The Age of Revolution 1789-1848 (traducido en castellano Las revoluciones burguesas) edición de 1987: Barcelona: Labor, ISBN 84-335-2978-1. Benedict Anderson (1983) Imagined Communities: Reflections on the Origin and Spread of Nationalism, Edición de 1991, London: Verso, ISBN 0-86091-329-5. También puede designar al sentimiento nacionalista y a la época del nacionalismo.
En el análisis del nacionalismo se han configurado dos paradigmas contrapuestos y excluyentes, cada uno de los cuales implica una determinada concepción de la naturaleza y el origen de la nación y una definición de la misma: el modernista o constructivista, que define la nación como una comunidad humana que detenta la soberanía sobre un determinado territorio por lo que antes de la aparición de los nacionalismos en la Edad Contemporánea no habrían existido las naciones —la nación sería una «invención» de los nacionalismos—; y el perennialista o primordialista que define la nación sin tener en cuenta la cuestión de la soberanía y que defiende, por tanto, que las naciones existieron antes que los nacionalismos, hundiendo sus raíces en tiempos remotos —así sería la nación la que crea el nacionalismo y no a la inversa—.
Definiciones
Según Ernest Gellner, «el nacionalismo es un principio político que sostiene que debe haber congruencia entre la unidad nacional y la política» o dicho con otras palabras «el nacionalismo es una teoría de legitimidad política que prescribe que los límites étnicos no deben contraponerse a los políticos». Por su parte Liah Greenfeld define el término «nacionalismo» en un sentido general como el «conjunto de ideas y de sentimientos que conforman el marco conceptual de la identidad nacional», esta última considerada como la «identidad fundamental» en el mundo moderno frente a otras identidades en cuanto que «se considera definidora de la esencia misma del individuo». Para Ricardo Rojas el nacionalismo es la «conciencia... del «yo colectivo» de una nación». En la obra colectiva de Historia, Geografía y Ciencias Sociales del Ministerio de Educación de Chile, se define el nacionalismo como una "ideología que consiste en la afirmación de una identidad cultural ligada generalmente a un territorio, una lengua y una tradición histórica real o inventada, la cual, en la mayor parte de los casos termina por exacerbar la superioridad de un pueblo o nación por sobre otros." Autores como Rosa de Diego o Rafael Cuevas Molina distinguen dentro del nacionalismo dos grandes corrientes ideológicas: la primera de ellas buscaría fortalecer la autodeterminación nacional ante potencias coloniales, imperialistas o neocoloniales, corriente que ha sido caracterizada como «nacionalismo liberador», o «nacionalismo antimperialista» mientras la segunda buscaría impulsar la supremacía de una nación sobre otras, denominada por Memmi como «nacionalismo del colonialista», y caracterizada por Rosa de Diego como «nacionalismo excluyente y dominador».Otros pensadores entienden que no hay ninguna diferencia ni contradicción entre estas dos vertientes, sino que son distintas manifestaciones del mismo impulso que se encuentra en la base de todo nacionalismo: el que lleva reafirmar los valores y contenidos culturales propios e imponerlos sobre los demás. Este impulso se presentará, según los casos, como "independentista" o "imperialista" según circunstancias externas como las que resulten del equilibrio de fuerza geopolítico, pero no porque responda a distintas premisas ideológicas. Así, en palabras de Fernando Savater: "el mito de la Nación es agresivo en su esencia misma y no tiene otro sentido verdadero que la movilización bélica. Si no hubiera enemigos, no habría patrias; queda por ver si habría enemigos en el caso de no haber patrias… La nación se afirma y se instituye frente a las otras: su identidad propia brota de la rebelión contra o de la conquista del vecino. Buena prueba de ello es el mecanismo paranoico de autoafirmación patriótica, que lleva a inventar una Antipatria como límite y definición de cada patria. La primera y fundamental antipatria es el extranjero, el bárbaro hostil; por extensión, cualquiera que en el interior de la comunidad disiente de la identidad establecida y objeta con su conducta o sus ideas contra el retrato-robot del perfecto individuo nacional".
Interpretaciones sobre el nacionalismo El nacionalismo se basa en la creencia de que todo ser humano, por el hecho de nacer en un determinado territorio o en una determinada etnia, posee una "identidad nacional" basada en características compartidas como la cultura, el idioma, las características étnicas, la religión, los objetivos políticos o la creencia en un ancestro común, y propugna el desarrollo y mantenimiento de este conjunto de características que, a ojos del nacionalista, constituyen la "cultura nacional". Isaiah Berlin ha identificado los tres puntos en los que se sustenta la creencia nacionalista:
Creencia en que los seres humanos pertenecen a un grupo particular, distinto de otros. Al mismo tiempo ese grupo modela a los individuos que lo integran en función de determinados factores comunes (territorio, leyes, lenguaje, instituciones, modos de vida...). Defensa de la metáfora organicista, por la que el modo de vida de la sociedad es similar a un organismo biológico. Esta visión implica además que los valores que contribuyen al desarrollo de la sociedad son considerados más importantes que otros con los que puedan entrar en conflicto. La justificación de los valores no se relaciona con ninguna entidad externa, ni con una pretensión de verdad. Los valores de mi sociedad adquieren su dignidad por el hecho de ser los nuestros. No se trata de que sean considerados valores por ser buenos en sí, sino que son válidos porque son los de mi sociedad.
El segundo de los elementos planteados, el mito organicista, resulta contrapuesto a las teorías contractualistas sobre el origen del Estado y tiende, en definitiva a "naturalizar" el Estado Nacional, que pasaría a ser anterior y superior a cualquier voluntad individual. Como lo expresa Savater: "Dos dogmas míticos subyacen a todo nacionalismo: primero, que tal cosa como la «realidad nacional» existe antes de la voluntad de descubrirla y potenciarla; segundo, que el derecho de autodeterminación política equivale en la práctica —y así de hecho se agota— a la posibilidad de fundar un Estado nacional independiente."
Así, el nacionalismo propone la pertenencia a una determinada nación como el único referente identitario válido dentro de una comunidad política; y de esto se derivan dos principios básicos con respecto a la relación entre la nación y el Estado:Una descripción posible de las características básicas de un Estado sería la siguiente: «existe un Estado cuando hay un sistema legal vigente cuyas normas se aplican a la población de un territorio, cuando existe un gobierno legalmente facultado para modificar el sistema legal y cuando el gobierno, junto con otras instancias sobre las cuales ejerce una autoridad legal, tiene un control (relativamente) eficaz sobre el territorio. Un Estado es una unidad política que se autogobierna. Por ejemplo, su gobierno no está sometido a la autoridad ni al control de ningún otro gobierno, como una remota autoridad colonial o una potencia de ocupación» (COPP, David, «La democracia y la autodeterminación comunal», en: McKIM, Robert y McMAHAN, Jeff [compiladores], La moral del nacionalismo, vol. II, Gedisa, Barcelona, 2003, p. 126).
El principio de la soberanía nacional: que mantendría que la nación es la única base legítima para el Estado. El principio de nacionalidad: que mantendría que cada nación debe formar su propio Estado, y que las fronteras del Estado deberían coincidir con las de la nación.
El término nacionalismo se aplica tanto a las doctrinas políticas como a los movimientos nacionalistas: las acciones colectivas de movimientos sociales y políticos tendientes a lograr las reclamaciones nacionalistas.«Es preciso distinguir entre nacionalismo y fenómenos nacionalistas. El primero pertenece al campo de las ideas o ideologías políticas; los segundos, al ámbito de los hechos y acontecimientos históricos. Esos fenómenos se denominan “nacionalistas” porque en ellos están presentes ideas nacionalistas, pero el modo de estar presentes nunca es el mismo. La ideología nacionalista se encuentra en los fenómenos nacionalistas según grados diversos, en un tanto por ciento o en otro, con una intensidad y plenitud mayor o menor; y eso hace que lo que podamos decir del nacionalismo no se puede aplicar en la misma medida y en todos sus rasgos a todos los fenómenos nacionalistas» (CRUZ PRADOS, Alfredo, «Sobre los fundamentos del nacionalismo», en: Revista de Estudios Políticos, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, n.º 88, abril-junio 1995, p. 199; artículo disponible a través de Internet). La historiografía también usa el término nacionalismo para referirse a la época del nacionalismo: el periodo histórico de formación de las naciones y el surgimiento de la ideología y movimientos nacionalistas, lo que ocurrió en torno al , coincidiendo con las revoluciones liberales o revoluciones burguesas.«El nacionalismo es una doctrina inventada en Europa al comienzo del . Pretende suministrar un criterio para determinar la unidad de población adecuada para disponer de un gobierno exclusivamente propio, para el ejercicio legítimo del poder en el Estado y para la organización justa de la Sociedad Internacional. Dicho en pocas palabras la doctrina sostiene que la humanidad se encuentra dividida naturalmente en naciones, que las naciones se distinguen por ciertas características que pueden ser determinadas y que el único tipo de gobierno legítimo es el auto gobierno nacional» (KEDOURIE, Elie, Nacionalismo, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1985, p. 1). En el se produce una renovación del nacionalismo, en el periodo de entreguerras vinculado al fascismo, y tras la Segunda Guerra Mundial vinculado al proceso de descolonización y al tercermundismo, cuando surgen numerosos grupos denominados Movimiento de Liberación Nacional.