thumb|250px|Pezhetairoi de Macedonia en el sarcófago de Alejandro Magno. Los pezhetairoi ()  o peceteros  ‘compañero de a pie’)  eran la columna vertebral del ejército macedonio. Formaban la compañía de a pie o infantería ( ‘infante’, soldado de a pie; , ‘compañero’).

Las falanges griegas estaban formadas casi por entero de pezhetairoi. Estos eran especialmente eficaces contra la caballería enemiga, pues con sus largas picas (llamadas sarisas) podían empalar a los enemigos que iban a caballo. Durante la guerra de Alejandro Magno contra Persia se precisó más caballería de la habitual, así que la caballería de compañeros (hetairoi) también empezó a surgir alrededor de esta época.

Descripción

El nombre ‘compañeros de a pie’ fue acuñado por Alejandro durante el reinado de su padre Filipo II como método de reclutamiento. Al denominar a su infantería como sus "compañeros" y "amigos" personales, Filipo pudo contar con una base de hombres más amplia para sus posteriores campañas militares, ya que los puestos en su infantería personal denotarían orgullo y honor.

Los pezhetairoi eran los batallones de la falange macedonia, divididos en seis batallones (taxéis —comandados por un taxiarco—), cada uno de tres locos. Se estima que alcanzaron la cifra de 9000 hombres. Empezaron a destacar durante el reinado de Filipo II, especialmente tras tener un papel muy importante en la batalla de Queronea (338 a. C.), asegurando el dominio del argéada sobre Grecia. Constituían una infantería de soldados de élite bajo Filipo, mientras que en el ejército de Alejandro lo eran los hipaspistas. Así lo refiere Teopompo, al que sigue Focio A los hoplitas de la falange del ejército de Alejandro se los terminó llamando pezhetairoi, excepto a los hipaspistas.

Reclutamiento, equipamiento y organización No eran soldados civiles comunes, sino guerreros profesionales pagados por sus servicios con el tesoro real. Cada guerrero recibía un salario promedio de 30 dracmas al mes. Podían aumentar sus ingresos mediante el saqueo, el reparto del botín y la obtención de condecoraciones. Se reclutaban principalmente entre la población rural de Macedonia, y las costumbres paternalistas tradicionales y el marcado espíritu guerrero de los macedonios aseguraban una reserva constante de combatientes dispuestos a luchar. El joven recluta (efebo) solía recibir varios años de entrenamiento antes de ser desplegado en combate. Este entrenamiento implicaba una disciplina rigurosa y ejercicios en el uso de armas y, sobre todo, en marchas en formación. El entrenamiento continuaba regularmente durante los descansos entre combates y marchas a lo largo de la campaña. El pezhetairos entrenado era enviado preferiblemente a su primera batalla después de casarse, ofreciéndole así la perspectiva de la paternidad, ya que era necesario contar con un número suficiente de reclutas para el futuro. Por ejemplo, Alejandro Magno, en el primer año de su campaña en Asia, envió a los guerreros recién casados a casa durante el invierno para darles otra oportunidad de tener más hijos antes de que tuvieran que reanudar la campaña en Asia al año siguiente.Flavio Arriano, Anabasis. 1, 24, 1. El servicio de un pezhetairos era indefinido, ya que cuanto más largo era el servicio, mayor era el salario. Además, la experiencia de combate adquirida con la edad era un activo muy valioso para los generales. Por regla general, un guerrero macedonio permanecía en servicio hasta que podía adquirir sus propias tierras con sus ganancias para asegurar su retiro. En caso de duda, luchaba mientras estuviera en condiciones de combatir. Un ejemplo famoso de esto son los veteranos de los portaescudos (hipaspistas), los argiráspidas, que entraron en batalla durante las guerras de los Diádocos con una edad promedio de sesenta a setenta años.Diodoro Sículo, Biblioteca histórica, 19, 41, 2.

El arma característica de un pezhetairo era una pica de empuje, la sarisa, una larga pica hecha con madera flexible, que era mucho más larga que la tradicional lanza de los hoplitas. que medía en promedio 12 codos (5,5 m) de longitud, aunque a veces podía alcanzar los 16 codos (7,3 m).Teofrasto, Historia plantarum. 3, 17, 2; Polieno, Strategika. 2, 29, 2. Su asta estaba hecha de madera de cornejo.Flavio Arriano, Anábasis de Alejandro Magno, 1, 15, 5 Debía ser empuñada con ambas manos.Por su longitud cubría cinco filas de soldados, lo que hizo a la falange impenetrable y temida por sus oponentes.

Para protegerse, el pezhetairo llevaba un pequeño escudo redondo, una versión más pequeña del hoplon, sobre su hombro izquierdo, sujeto con una correa de cuero alrededor del cuello. Alternativamente, especialmente en la guerra de asedio, el pezhetairo también podía ir armado con una lanza de 2,5 m de largo y un escudo. En esta configuración, su armamento se asemejaba al de un portador de escudo. Independientemente de su armamento principal, el pezhetairos siempre llevaba casco, peto (presumiblemente sin espaldar), grebas y espada.

Tácticamente, éstos eran usados como una gran línea defensiva, en vez de como tropas de choque. La longitud de la sarisa, que daba a la falange un aspecto terrorífico, limitaba mucho sus maniobras, y si se les cogía por el flanco o la retaguardia casi no tenían oportunidad de responder. Esto mismo ocurrió en la batalla de Gaugamela (331 a. C.), cuando el rápido avance del ala derecha hizo que se abriera una brecha entre los dos batallones de pezhetairoi. Entonces una parte de la caballería enemiga consiguió penetrar y, de no haber sido por la falta de disciplina, bajo el mando de Parmenión, y por la colocación por parte de Alejandro de una segunda línea de hoplitas tradicionales en reserva, la falange podría haber sido destruida por la retaguardia.

Pero fuera de las grandes batallas, los pezhetairoi y sus sarisas no tenían mucha utilidad. Posteriormente este cuerpo fue rearmado y se adaptaron sus tácticas. Con ello se pretendía hacerlos adecuados para luchar en las guerras de guerrillas de Sogdiana y la Bactriana.

La unidad militar más pequeña a la que pertenecía un pezhetairos era la deca, originalmente compuesta por 10 hombres y, al menos desde la época de Alejandro Magno, por 16. Una deca estaba dirigida por un decadarco, asistido por tres lugartenientes. El primero en la formación, situado justo a su lado, era el guerrero más valiente de la deca, que recibía el doble del salario mensual, percibiendo así la mayor paga. En tercer lugar se encontraba un decastatero, quien, según su rango, recibía 10 estáteros además de su salario mensual. Detrás de él se encontraban doce pezhetairos comunes. El decastatero se completaba finalmente con un segundo decastatero.Flavio Arriano, 7, 23, 3–4.

La mayor protección que la formación cerrada brindaba al guerrero individual se debía, una vez más, a la longitud de las sarisas, así como a la cantidad desplegadas. Su longitud permitía que varias filas de la formación, hasta cinco, participaran en el combate. Cuando una formación retraía sus lanzas, cinco filas de lanzas se proyectaban frente al guerrero de la primera fila, con la punta de su propia lanza extendiéndose aproximadamente 4,5 metros y la del cuarto hombre detrás de él aún casi 1 metro por delante de su cuerpo.Polibio, Historias 18, 29. Un sintagma de pezhetairoi tenía así un total de 80 puntas de lanza proyectadas en cinco filas escalonadas, que el enemigo primero debía superar para alcanzar a los pezhetairoi de la primera fila y entablar combate cuerpo a cuerpo. Para los oponentes de la falange macedonia, principalmente griegos, persas y romanos, esta era una empresa prácticamente imposible.Polibio, 18, 30. Los guerreros de la sexta a la decimosexta fila no participaban activamente en el combate en las filas delanteras, sino que sostenían sus lanzas en posición vertical, principalmente para interrumpir la trayectoria de las flechas enemigas y así proteger la formación desde arriba. Solo bajaban sus lanzas horizontalmente para el combate después de que uno de los combatientes de la primera línea hubiera caído y sus compañeros de la retaguardia tuvieran que avanzar una posición cada uno. Esto permitía mantener el máximo número de lanzas listas para el combate. Otra tarea importante de las filas traseras era mantener el avance de la formación empujando constantemente a las filas delanteras con su presión física. Esto significaba que, literalmente, presionaban las puntas de lanza de sus filas delanteras contra la formación enemiga. Para los guerreros de las filas delanteras, esto también significaba que, debido a la presión de sus compañeros de la retaguardia, se veían obligados a seguir el movimiento, independientemente de las armas que les apuntaran. Para el enemigo, la falange macedonia se presentaba como una fuerza imparable y fuertemente armada (en griego: falange), lo que constituía la base de su infame reputación.

Los batallones

Los batallones estaban organizados según la procedencia de sus soldados, especialmente de la Alta Macedonia. En el 334 a. C. Alejandro Magno se llevó seis batallones de pezhetairoi a Asia.

Los batallones estaban comandados por estos generales (de derecha a izquierda):

En la batalla del Gránico: Pérdicas, Ceno, Amintas, Filipo, Meleagro y Crátero.Flavio Arriano, Anábasis de Alejandro 1.14.2 En la batalla de Issos: Ceno, Pérdicas, Crátero, Meleagro, Ptolomeo (reemplazando a Filotas) y Amintas.Flavio Arriano, Anábasis de Alejandro 2.8.3–4. En la batalla de Gaugamela: Ceno, Pérdicas, Meleagro, Poliperconte (reemplazando a Ptolomeo) y Simmias (en el lugar de Amintas, que estaba reclutando nuevos soldados en Macedonia). Flavio Arriano, 3.11.9–10. En la batalla del Hidaspes sólo había cinco batallones, comandadas por Antígono I Monóftalmos, Clito el blanco, Meleagro, Átalo I y Gorgias. Los otros batallones (de Poliperconte y Alcetas) se quedaron en el banco oeste del Hidaspes, bajo las órdenes de Crátero, y cruzaron sólo cuando Alejandro ganó la batalla, para perseguir a los indios que huyeron. Sin embargo, existen muchas suposiciones y conjeturas en torno a esta batalla.

Véase también

Alejandro Magno Falange macedonia Ejército macedonio Sarisa Sistema hoplítico

Referencias

Bibliografía

Frabk E. Adcock, The Greek and Macedonian Art of War, California, 1957 D. Lonsdale, Alexander, Killer of Men. Alexander the Great and the Macedonian Art of War, London, 2004

Enlaces externos

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