Las enseñanzas bahaíes, que están incorporadas en los escritos bahaíes abarcan conceptos teológicos, éticos, sociales y espirituales que fueron establecidos por Baháʼu'lláh, fundador del bahaísmo, y aclarados tras su fallecimiento por su hijo, ʻAbdu'l-Bahá, y posteriormente por el nieto de ‘Abdu’l-Bahá, Shoghi Effendi.

Una enseñanza central del bahaísmo es la unidad fundamental de las principales religiones del mundo (zoroastrismo, hinduismo, judaísmo, budismo, cristianismo e islam) como parte de un plan único supervisado por un Dios. Las enseñanzas también abordan temas teológicos como la unicidad de Dios, de la humanidad y de la religión, así como aspectos de la vida humana como la armonía entre ciencia y religión, la eliminación de la extrema riqueza y pobreza, la educación universal obligatoria, y la igualdad de todas las personas independientemente del género, raza, nacionalidad, color o clase social.

Resumen Durante sus viajes a Occidente, entre 1911 y 1912-1913, 'Abdu'l-Bahá resumió claramente los principios básicos que subyacen a las enseñanzas de Baháʼu'llah, y que junto con las leyes y ordenanzas del Kitáb-i-Aqdas constituyen el fundamento del bahaísmo: "La búsqueda independiente de la verdad, libre de superstición o tradición; la unidad de toda la raza humana, el principio central y doctrina fundamental de la Fe; la unidad básica de todas las religiones; la condena de todas las formas de prejuicio, ya sea religioso, racial, de clase o nacional; la armonía que debe existir entre la religión y la ciencia; la igualdad de hombres y mujeres, las dos alas sobre las cuales puede volar el ave de la humanidad; la introducción de la educación obligatoria; la adopción de un lenguaje auxiliar universal; la abolición de los extremos de riqueza y pobreza; la institución de un tribunal mundial para la resolución de disputas entre naciones; la exaltación del trabajo, realizado con espíritu de servicio, al rango de adoración; la glorificación de la justicia como el principio rector en la sociedad humana, y de la religión como un baluarte para la protección de todos los pueblos y naciones; y el establecimiento de una paz permanente y universal como el objetivo supremo de toda la humanidad—."

Unidad En el centro de las enseñanzas del bahaísmo hay tres afirmaciones básicas: Unicidad de Dios, Unicidad de la Religión y Unicidad de la Humanidad, a veces también conocidas también como "la unidad de Dios, la unidad de la religión y la unidad de la humanidad". Los escritos bahaíes afirman que existe un único dios todopoderoso que revela su mensaje a través de una serie de mensajeros o educadores divinos cuyas enseñanzas se consideran una contribución al "desarrollo de una civilización en constante avance", un proceso histórico que se compone de una sucesión de revelaciones de Dios y se designa como "revelación progresiva". Esta religión, revelada progresivamente, se ofrece a una sola humanidad, cuyos miembros poseen un alma racional y sólo se diferencian por el color y la cultura. Esta idea es fundamental no sólo para explicar las creencias bahaíes, sino también para explicar la actitud que los bahaíes tienen hacia otras religiones, que consideran de inspiración divina. La aceptación de todas las razas y culturas del mundo ha traído consigo una diversidad demográfica para los bahaíes, lo que ha llevado a que esta fe se convierta en la segunda más extendida en el mundo, y su literatura se haya traducido a más de 800 idiomas.

La unicidad de Dios alt=fotografía de una oración bahá'í en la que se puede leer: "Di: Dios es suficiente a todas las cosas por encima de todas las cosas, y nada en los cielos o en la tierra es suficiente excepto Dios. Verdaderamente, Él es en Sí mismo el Conocedor, el Sostenedor, el Omnipotente."|miniaturadeimagen|Oración bahá'í, foto tomada en el Templo Bahaí de Chile La visión bahaí de Dios es esencialmente monoteísta. Dios es el ser imperecedero e increado que es la fuente de toda existencia. Se le describe como «un Dios personal, incognoscible, inaccesible, fuente de toda Revelación, eterno, omnisciente, omnipresente y todopoderoso». Aunque trascendente e inaccesible directamente, su imagen se refleja en su creación. El propósito de la creación es entonces que ésta desarrolle la capacidad de conocer y amar a su creador.

En la creencia bahá'í, aunque las culturas humanas y las religiones difieren en sus concepciones de Dios y su naturaleza, las diferentes referencias a Dios no obstante se refieren a uno y el mismo Ser. Las diferencias, en lugar de ser consideradas como construcciones irreconciliables de culturas mutuamente excluyentes, se consideran reflejos intencionales de las diversas necesidades de las sociedades a las que se revelaron los mensajes divinos.

Las enseñanzas bahaíes afirman que Dios es demasiado grande para que los humanos puedan crear una concepción precisa de Él. En la comprensión bahaí, los atributos de Dios, como Todopoderoso y Todoamoroso, se derivan de experiencias humanas limitadas de poder y amor. Baháʼu'lláh enseñaba que el conocimiento de Dios está limitado a aquellos atributos y cualidades que son perceptibles para nosotros, como resultado de lo cual el conocimiento directo de Dios no es posible. Además, Baháʼu'lláh afirma que el conocimiento de los atributos de Dios se revela a la humanidad a través de sus mensajeros.Como nuestro conocimiento de las cosas, incluso de las cosas creadas y limitadas, es conocimiento de sus cualidades y no de su esencia, ¿cómo es posible comprender en su esencia la Realidad Divina, que es ilimitada? ... Conocer a Dios, por tanto, significa la comprensión y el conocimiento de Sus atributos, y no de Su Realidad. Este conocimiento de los atributos también es proporcional a la capacidad y al poder del hombre; no es absoluto.Las escrituras bahaíes abundan en nombres y atributos de Dios a través de los cuales los seres humanos pueden tener un grado de comprensión de él como una realidad suprema única, personal pero incognoscible; sin embargo, las enseñanzas rechazan las concepciones de él como antropomórfico, panteísta o que se llegue a encarnar. Las enseñanzas bahaíes plantean que el ser humano se acerca más a Dios a través de la oración, la meditación, el estudio de los escritos sagrados y el servicio.

La unicidad de la humanidad

Los escritos bahaíes plantean que la humanidad es una y que todas las personas son iguales a los ojos de Dios. El bahaísmo enfatiza que la unicidad de la humanidad trasciende todas las divisiones de raza, nación, género, casta y clase social, celebrando al mismo tiempo su diversidad. 'Abdu'l-Bahá afirma que la unificación de la humanidad se ha convertido ahora en "la cuestión y el asunto primordial en las condiciones religiosas y políticas del mundo". Los escritos bahaíes afirman la unicidad biológica, política y espiritual de la humanidad, tal es así que Baháʼu'lláh declara:Sois el fruto de un mismo árbol y las hojas de una misma rama. Trataos los unos a los otros con el máximo amor y armonía, con amistad y compañerismo.Los escritos bahaíes enfatizan que toda la raza humana es una unidad unificada, una especie diferenciada, Baháʼu'lláh afirma: "Os creamos a todos del mismo polvo..." Los escritos bahaíes enfatizan además que las diferencias entre las distintas razas, naciones y grupos étnicos son superficiales (por ejemplo, el color de la piel) o son el resultado de diferencias de origen o educación. Una de las principales enseñanzas bahaíes es la eliminación de todas las formas de prejuicio, incluidos los raciales, de género, económicos y sociales.

Las enseñanzas bahaíes establecen que si bien la diversidad étnica y cultural seguirá existiendo, la primera lealtad de la humanidad será con la raza humana y no con cualquier grupo subsidiario como raza, nación o grupo étnico. No sólo acabará la guerra, sino también la rivalidad entre grupos.

Si bien los escritos bahaíes enfatizan la importancia de la unidad mundial y de sus pueblos, la unidad no se equipara con la uniformidad; más bien los escritos afirman el valor de la diversidad cultural, nacional e individual a través del principio de "Unidad en la diversidad", y declaran que, si bien se reconoce la unidad de la humanidad, se debe celebrar la diversidad cultural. La unidad en la diversidad se explica comúnmente en los escritos bahaíes a través de la analogía de las flores en un jardín en el que los diferentes colores de las flores realzan la belleza del jardín.Ella [la fe Bahá'í] no ignora ni intenta suprimir la diversidad de orígenes étnicos, de clima, de historia, de lengua y tradición, de pensamiento y de costumbres que diferencian a los pueblos y naciones del mundo... Su lema es la unidad en la diversidad...

La unicidad de la religión Las enseñanzas bahaíes afirman que existe una sola religión que Dios revela progresivamente a la humanidad a través de sus profetas/mensajeros a medida que la humanidad madura y crece su capacidad de comprensión. Los escritos bahaíes afirman que las diferencias externas entre las religiones se deben al contexto temporal y geográfico en que cada religión fue revelada. Baháʼu'lláh afirmó ser el más reciente de los mensajeros de Dios, pero no el último, de una serie de educadores divinos que incluyen, entre otros, a Jesús, Buda y Mahoma.

Los escritos bahá'ís afirman que la naturaleza esencial de los mensajeros de Dios es dual, siendo a la vez humana y divina. Son divinos en el sentido de que todos provienen del mismo Dios y explican sus enseñanzas. Sin embargo, aunque pueden ser vistos desde la misma perspectiva, también son individuos separados conocidos con diferentes nombres, cada uno cumpliendo una misión definida y encargado de una revelación específica. En muchos de sus escritos, Baháʼu'lláh afirma que negar a cualquiera de los mensajeros de Dios equivale no solo a negar a todos sus mensajeros, sino también a Dios mismo. En cuanto a las relaciones entre estos educadores, a quienes los bahaíes se refieren como Manifestaciones de Dios, Baháʼu'lláh escribe:Él ha manifestado a los hombres los Soles de su divina guía, los Símbolos de su divina unidad y ha ordenado que tener conocimiento de estos Seres santificados sea idéntico a tener conocimiento de su propio Ser. Quienquiera les reconozca ha reconocido a Dios. Quienquiera escuche su llamado ha escuchado la Voz de Dios, y quienquiera atestigüe la verdad de su Revelación ha atestiguado la verdad de Dios mismo. Quienquiera se aleje de ellos se ha alejado de Dios, y quienquiera no haya creído en ellos no ha creído en Dios. Cada uno de ellos es el Camino de Dios, que conecta este mundo con los reinos de lo alto y el Estandarte de su Verdad para todos en los reinos de la tierra y del cielo. Ellos son las Manifestaciones de Dios entre los hombres, las pruebas de su Verdad, y los signos de su gloria.

La revelación progresiva